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Odenia y las Huellas del Pasado
Capítulo 4
"Una Semi-diosa al Rescate Parte 1"
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Pasaron dos días desde que Rubí, ahora llamada Mortem por Odenia habría sido revivida como un esqueleto, Mortem se sumergió en una profunda depresión al no poder regresar sin que la vieran como la muerte. Extrañaba a su familia, extraña mas a su hijo que se sentía abandonado por su padre y madre, Mariana se hacia cargo de él pero no era fácil al no tener ninguna experiencia de como ser madre.
La única que se deleitaba con el sufrimiento era Odenia que con ayuda de sus bestias podía enfrentarse a cualquier cazador y guardia real que se le atravesara en su camino. Pero esto tenia que tener un fin.
En otra parte, quedando mas lejos del bosque después de pasar las montañas habia un cartel que decía "Bienvenido a Ékleipsis" pero por muy alto que estaba el sol no alcanzaban sus rayos brillantes al dominio casi todo era oscuro en ese lugar y con lo único que podían guiarse en el día eran con las lamparas que iluminaban las calles.
En el centro del reino había una gran fortaleza, tenia siete torres, la puerta del castillo tenían una figura del eclipse, varios guardias estaban resguardaban las puertas, recién llegaba un poni terrestre hacia las puertas con el sobre que tenia el sello del sol.
—Muy buenas tardes caballeros, de parte del rey de Soleil vengo a entregar personalmente esta carta dirigido a la reina Clarisse Shine— dijo el poni con firmeza.
Los guardias lo dejaron pasar y uno de ellos lo escoltó hasta el salón real, ahí, sentada en el trono sin compañía de nadie una bella alicornio blanca, de ojos dorados y crin verde agua extiende sus alas ante la presencia de ellos.
—Su alteza— el guardia junto con el otro poni se inclinaron ante ella.
—¿Si? ¿Que sucede?— pregunta Clarisse sonriendo.
—Este poni dice traer una carta del rey Leonor— respondió el guardia.
—Traedmela aquí y dejadme sola— ordenó la reina preocupada temiendo por lo que dijera ahí.
—A sus ordenes su alteza— el guardia toma la carta y se la entrega, obligatoriamente se fue con el poni para llervarlo a la salida.
—Espero que no sea una declaración de guerra...— suplicó Clarisse abriendo con timidez la carta, era un dibujo más una nota atrás.
"Reina Clarisse, yo, el Rey Leonor me veo obligado a advertirle que estamos pasando por una muy mala situación. Estos días hemos lidiado con una asesina profesional que se encuentra en el Infrsforest, sin embargo tememos que la asesina se acerque a tus terrenos y ataque como a nosotros, tenga cuidado con la unicornio sus características están hechas en un dibujo que viene con la nota.
Suplicamos su ayuda confrontar a esta asesina que por si fuera poco tiene ayuda de los monstruos del bosque
Atte: Rey Leonor"
Esta carta dejo helada a la reina Clarisse, un frío recorrió todo su lomo y su respiración se hizo fuerte, mira el dibujo disgustada por su apariencia pero se volvió a mantener tranquila.
—¡Rouge!— llamo la reina mirando hacia otra puerta.
De ahí sale una pegaso hermosa de ojos amarillos, su crin era lacea y gris, portaba una armadura de oro y se acerca a la reina para levantar su casco manteniéndose firme.
—¡A sus ordenes su alteza!— dijo la pegaso con su voz tosca.
—Manda a que impriman este dibujo dosientas veces y que estas copias sean repartidas por los pueblos— ordenó la reina entregando el dibujo.
—¡A la orden majestad— Rouge guardo el dibujo y se retiró a cumplir las ordenes de la reina.
Clarisse suspiro y se levanta de su trono, camino por un largo pasillo la paredes estaban adornadas por retratos de varias reinas pasadas entre alicornios y unicornios, solo habia un rey macho y de ahí no se encontraba otro retrato, se apega un poco al retrato del unicornio y se deja derrumbar en un mar de lágrimas.
—Oh padre, por favor, donde sea que este ella, cuida a mi niña ¡no podría soportar que esa asesina le haga daño!— imploró la reina al retrato de su padre y miro por la ventana a los cielos rezandole a los dioses.
Sus pequeños llantos llamaron la atención de una poni terrestre de crin carmesí, pelaje amarillo claro, ojos lila y usaba una bufanda del mismo color que sus ojos, se acerca y toma del hombro a la reina.
—Su majestad ¿que ocurre?— preguntó la poni pelirroja.
—Oh Ardenti— la reina volteo y abrazo a la poni que recibió su consuelo— Es horrible, hay una nueva amenaza que esta matando a varios ponis quien se atreva a entrar a su bosque y tengo miedo a que venga aquí.
—¿¡Que!? Que horror su alteza, pero, tenemos guardias a montón dudo que esa asesina se atreva a poner un casco aquí— se excuso Ardenti.
—Pero...¿que sucederá si la encuentra? ¿Que sucederá si llega a encontrar a mi hija y la asesina?— pregunta la reina con lágrimas en sus ojos.
—Su alteza...la princesa lleva desaparecida tres años, y...hasta hoy no hay señales de ella— comento la poni incomoda temiendo por la reacción de la reina.
—Se que sigue viva, se que debe estar en algún lugar...lo siento aquí— la reina lleva sus cascos al pecho donde estaba el corazón.
Ardenti mira a la reina con pena, desde la desaparición de su hija ella no volvió a ser la misma.
—Mi pequeña Karina...— susurro la reina y se seco las lágrimas— Ardenti, llama a los guardias necesito que sigan la búsqueda de mi hija, no me rendiré hasta encontrarla.
—Esta bien su alteza— la poni asintió y se retiró volviendo a dejarla sola.
—Por favor, Narceris, diosa del amor, cuide a mi hija lo pido con todo mi amor maternal quiero que regrese a mi sana y salva— suplicó la reina mirando a los cielos con esperanzada de que sus palabras fueran escuchadas.
Un poco mas tarde, fuera del castillo guardias se reunieron y vieron hacia el balcón, la reina los miraba seriamente, los guardias se pusieron firmes ante ella para escuchar sus palabras.
—Escuchen mi voz valientes guerreros, como sabrán, la princesa Karina a desaparecido hace tres años. Pero no me cansare buscar quiere vayan por todos lados que revisen bajo las rocas y encuentren a mi hija viva— habló la monarca del reino fuerte —Y otra cosa...el reino vecino a tenido problemas con una asesina profesional...
Rouge se acerca por detrás a la reina y le entrega unas copias del retrato de Odenia y se los entrega a los guardias.
—Si llegan a encontrarla, no duden en matarla, asesino a inocentes ponis incluyendo a nobles cazadores que daban todo por defender su pueblo— su advertencia sonaba temible para los oídos de los guardias —Aparte de seguir con la búsqueda de mi hija, tengan cuidado y si la llegan a encontrar a la asesina cortenle la cabeza.
Todos los guardias dieron un grito de batalla, Clarisse parecía una líder fuerte pero por dentro se estaba derrumbando del miedo. Por todas partes en su reino los volantes fueron repartidos para advertir a su pueblo del mal que asechaba en el bosque. Por otra parte en la multitud una unicornio encapuchada miraba con desprecio a la reina tenia una mueca notoria y sin mas se retiro de ahí.
Los mortales, a la vista de los dioses son solo seres frágiles que se derrumban por una perdida o porque ellos perdieron. Mas arriba, sobre grandes montañas había un lobo negro de ojos rojos observando el bosque veía cada masacra que era hecha por Odenia, su rostro mostraba indignación y furia ¿Como se atrevía? ¿Como se atrevía esa unicornio a matar a sus cazadores? Era inaudito. El lobo se desvanece en la neblina dejando solo su huella atrás.
Mas arriba de las montañas había un gran templo, era enorme, emanaba un brillo que podría dejar a cualquiera ciego, sus pareces eran blancas y se podía ver en las puertas el sello de un rayo. Al abrirlas el lugar no estaba del todo vacío había una mesa deroda en el centro y algunos asientos estaban ocupados.
—Keravno— pronuncio un nombre de ellos y se acercó a la mesa tomando asiento en uno de los tronos.
—¿Que sucede Zoora?— pregunta Keravno que era un león con alas de pelaje tan blanco como la misma nieve.
—Estoy cansado de escuchar suplicas de los mortales, y estoy harto de sentir la sangre derramada en mi bosque— expresó Zoora muy molesto por la desatención que tenia su bosque por parte del león.
—Pero si siempre hay sangre derramada en tu bosque ¿cual seria la diferencia?— cuestionó una draconequus sentada al lado de Keravno, tenia un cuerno de toro y otro de cabra enredados en raíces de uva, una de sus alas era de lechuza y otra de abejorro, las dos primeras patas son de león mientras que las de abajo eran de una ave y su cola larga era la de un tiburón.
—Que es sangre de mis cazadores, fueron asesinados por las bestias y por su protectora que se cree dueña de MI bosque— recalcó Zoora acercandose de manera amenazadora hacia ella.
Marosik nerviosa se rie y se hace a un lado con su botella de vino.
—Lo peor es que no podemos interferir en esto— se siguió quejando Zoora.
—Creo tener una solución para tu problema Zoora— habló un tigre dientes de sable que tenia un libro entre sus patas.
—¿Cual es tu idea Sofos?— pregunta Zoora dirigiendo su mirada hacia el otro dios.
—El libro que tengo trata de una cosa muy interesante, tal vez los dioses no podemos intervenir en asuntos de mortales pero una semidios o semidiosa tal vez pueda— contestó Sofós sonriendo.
—¡Ja! Ridículo, no existe ninguna semi-dios por aquí— se burló una centauro de cuernos grises, piel color lila oscuro que usaba en sus puñecas pulseras de oro y en su cintura un cinturón del mismo material.
—¿Como pretendes que Zoora cree un semi-dios? Tenemos prohibido procrear y tener relaciones con los mortales— opinó una alicornio de ojos verdes.
—Tienes un buen punto Iliasis— concordó Sofos con la alicornio —y burlarse no ayuda, Hederis.
—Pero es la verdad— se excuso Hederis cruzando sus brazos.
—El libro dice que se puede crear un ser con: arcilla para moldear el cuerpo, un elemento que sea la alma, algo simbólico que ocupe el lugar del corazón y sangre de los dos progenitores— Sofos dejo un poco impresionado a Zoora y le entrego el libro.
—Pero, eso significa que debo buscar a una hembra para que derrame una gota de su sangre para crear al semidiós— volvió a repetir Zoora que de reojo miro a las diosas.
—Uy, me pregunto quien sera la afortunada— dijo otra alicornio que miro a las demás diosas.
—Yo estoy casada— dice Iliasis.
—Ahm...yo no sabría— comentó insegura una venado agachando su cabeza.
—Yo solo quiero mi vino— dijo Marosik cruzandose de brazos y miro a Keravno molesta.
—Dudo que Ereba quiera crear un ser contigo, mucho menos Narceris te saldría un poco...débil y no podría derrotar a esa protectora del bosque— recordo Hederis que fue observada por Keravno un rato causando cierta molestia.
—Zoora, Hederis te ayudará— dijo Keravno decidido.
—¿¡QUE!?— la centauro molesta se levanto de su asiento mirando indignada al león alado —¡Yo jamas acepte a ayudarlo!
—No te pregunté si querías, lo que digo se cumple en el reino de Himmel recuerdalo bien— dice el león levantandose de su trono como el resto para extender sus alas y tomar vuelo alejándose de ellos.
—¡Espera Keravno! Devuelveme mi don— exige la diosa Marosik persiguiendo al león alado.
Devuelta al mundo mortal, en el infraforest Odenia volvía a la cabaña muy molesta y quitandose su capucha se tira al sofá, tenia una mirada pensativa y preocupada, siente como una patita peluda toca su casco.
—¿Que pasa Odenia?— pregunta Nocturna apareciendo y recostándose sobre Odenia.
—Agh, nada Nocturna, ahora por favor ¿¡Podrias bajarte!?— Odenia con una mirada asesina logra hacer que la gata se bajara y se pusiera a su lado, ella tenia uno de esos avisos con su rostro en él, encima decía "Recompensa" por su cabeza a un muy buen precio.
—¿¡Tanto vale tu cabeza!? Vaya! Creo que te vienen los problemas Odenia— se burlo Nocturna arañando un poco el sofá para jugar.
—Lamentablemente si, estoy tan frustrada ¡de seguro ese maldito guardia habló! Debí matarlo cuanto podía me confíe de mas— quejandose arruga el papel y lo tira a la basura.
—Pareces frustrada, solo no te vayas a desquitar con la pobre de Klage jiji— Nocturna desaparece antes de que Odenia le tirara un grueso libro con todas sus fuerzas.
—Estupida gata...¡Klage!— llamó Odenia a la poni pero no respondía, sube las escaleras y llega hasta su cuarto.
La habitación era horrible, no había cama y todo estaba sucio, fue cuando ella agacho la cabeza y se empezó a reír.
—Je, lo olvide...te había dejado encadenada— bufo Odenia acercandose a una esquina.
Klage estaba encadenada del cuello ahí sobre papel de periódico, lucia lastimada y sangraba por su nariz. Por cada momento de frustración Odenia se desquitaba con ella dejándola en mal estado.
—Ugh...¡Odenia volviste!— dijo animada Klage queriendo abrazar a la unicornio pero bruscamente la apartó.
—No te emociones tanto fenómeno— Odenia revisa en su crin buscando algo hasta encontrar una llave y con ella liberó a Klage de las cadenas.
—Odenia te extrañe mucho— Klage no resistió y abrazó a la unicornio.
Ella levanto su casco para darle un fuerte golpe a Klage sin embargo, fue detenida por Nocturna que tomo su casco solo para ponerlo sobre la cabeza de la monster rabbit y hacer que la acariciara.
—Prometo obedecerte y seguir tus órdenes, no te arrepentirás de haberme levantado el castigo— siguió hablando Klage con sus ojos cerrados y acurrucandose en ella.
—Ugh, si si lo que digas— dijo Odenia incomoda apartando a su asistente —a la próxima captura bien a Mortem, esa esqueleto me debe servir de algo.
—Lo que usted diga jiji— con su sonrisa inocente y tierna logra hacer que Odenia se aliviera un poco con su presencia.
¡Hola a todos! Espero les haya gustado el nuevo capítulo de hoy, no olviden comentar que les parece y no se preocupes después subiré los dibujos de los personajes que aparecieron en él cap en mi pagina de facebook.
así que ¡hasta la próxima!
