Autor: Shameblack
Título: Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
Fandom: Naruto
Pareja: Naruto/Sasuke
Género: Romance/Angst/Hurt!Comfort/Friendship/¿?
Resumen: Naruto está casado. Sasuke también lo está. Pero nada está bien.
Advertencias: Adulterio, deseos reprimidos ya realizados, Canon Divergence, me paso el tiempo por el arco del triunfo.
N/A: Así que, aquí está la continuación. Milagro de navidad que haya actualizado tan rápido (era enserio eso de presionarme para ya sacar la historia de una vez). Este capítulo está relativamente largo, el siguiente está más corto. Así que, bueno, acompañemos a Naruto en su montaña rusa de emociones y culpas, yey.
Me disculpo si es que Kakashi me salió muy OC.
Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
VII
Decide regresar a casa temprano, y cuando ve a Hinata recibirle la culpa es un poco más grande que en las demás ocasiones, pero no lo suficiente como para no sonreírle y besarle la mejilla. Se niega a pensar que no quiere besarla en los labios porque necesita saborear un poco más a Sasuke en su boca.
Cuando va a acostarse tarda más en el baño de lo normal, y probablemente Hinata lo nota pero no dice nada. Ha tenido que limpiarse concienzudamente y con cuidado, porque al parecer Sasuke lo ha desgarrado más de lo normal, y Kurama se ríe de él un poco, pero Naruto agradece que las heridas en su cuerpo sanen rápido porque no tiene idea de cómo explicar eso a un ninja médico.
Hinata está acostumbrada a pegarse a él mientras duerme, o desde el principio abrazarle, pero Naruto decide que por hoy, la culpa no le va a dejar vivir si lo permite, y le dice que hace mucho calor y que mejor no se peguen mucho. Hinata se mira a sí misma apenada y asiente, disculpándose. En cualquier otro momento Naruto se apresuraría a decirle que no hay nada que disculpar, que es un idiota, y que no sabe lo que dice, mejor dormir abrazados y con calor; pero en este momento Naruto ve a Hinata y se siente decepcionado de que sea ella la que le regrese la mirada y no Sasuke. No así, le dice que no hay nada que disculpar, y no tiene porque preocuparse. Se acuesta viendo el techo y espera a que ella le dé la espalda para hacer lo mismo. Se pregunta si aún huele a su sudor y al de Sasuke, al cuento infalible de un encuentro entre ellos.
En trece años jamás había tenido a Sasuke viviendo tan cerca, y es ahora que le extraña y le duele más que antes.
Pasan dos semanas, en las cuales Naruto vive entre la diplomacia, tratar de que su hijo no le odie, y escaparse lo suficiente para poder besar a Sasuke contra una pared y hacerle una mamada rápida.
Va de camino a su oficina luego de una salida necesaria hacia las afueras, y Kakashi le saluda desde lejos, a lo que Naruto sonríe y se acerca.
—He escuchado las nuevas noticias—dice a modo de saludo, con la vista hacia el monte de los Hokages.
—¿La nueva línea de comercio con Kirigakure?
Kakashi se queda callado unos momentos, mirándole serio, como si después de tanto tiempo no pudiera creer lo denso que Naruto puede ser.
—Me refería al nuevo maestro de Boruto—especifica Kakashi, comenzando a caminar para ser seguido por el Hokage.
—Ah, eso—Naruto se rasca la cabeza—. Bueno, Boruto quedó más que impresionado con Sasuke y pues, eso. Sasuke dijo que no sería una molestia si es que Boruto valía la pena, que lo hace, vale la pena, así que, ¿bien, no?
—¿Y quién te dio la noticia, tu hijo o Sasuke?
Naruto sonríe y responde que lo descubrió accidentalmente un día, no queriendo detallar que con accidentalmente se refería a casi ser sorprendidos por Boruto a mitad de una muy intensa felación de Sasuke a él, y cómo ser el hombre más rápido del mundo jamás había sido tan apreciado desde la Guerra. Aparentemente Boruto creyó que la pose de estarse hincado con las manos en el aire en la que encontró a Sasuke meditando ayudaba a sentir el flujo de chakra y manejarlo con más facilidad. Por el resto de la semana Naruto llegaba a su casa con la escena de Boruto hincado, con las manos dobladas y alzadas meditando.
«Dile que ya no haga esa maldita pose»
«Naruto, tienes suerte que alcancé a cerrar la boca para cuando él me vio»
Es difícil de aceptar, pero aparentemente los más grandes y excelentes shinobis de la aldea se habían descuidado tanto –la excitación es un arma de doble filo- como para no sentir a alguien aproximarse. Es humillante y patético. El único consuelo de Naruto es que Sasuke también lo sufre.
—Es extraño tenerlo de vuelta por completo, ¿no crees?
—No lo llamaría extraño.
—Hace mucho que no te veías tan feliz—ante la frase Naruto se detiene y de igual manera su ex maestro, que le mira sereno.
—Claro que estoy feliz, es mi mejor amigo.
—Lo sé—responde y sonríe, para luego volver a tomar el paso—. Me gustaría ir al monte, ¿quieres acompañarme?
La realidad es que como Hokage necesita más horas en el día para poder sacar el trabajo adelante, pero el pánico momentáneo le quita un poco el aliento de los pulmones y la necesidad de saber le pulsa fuerte en la sien, lo que le hace asentir y seguir a Kakashi por entre las personas.
Naruto no es estúpido, y Kakashi aún menos. Supone que si alguien debía enterarse, debía ser él o Sakura, así que de cierta manera no le sorprende, pero tampoco le agrada la idea.
Kakashi se posa sobre la cabeza de Minato y a Naruto le duele un poco el pecho ante ello, como si por esa mera acción no solo estuviera hablando con su antiguo maestro, si no también ante su padre.
—¿Es tan notorio? —no tiene sentido andarse con rodeos, y supone que de cierta manera Kakashi lo aprecia.
—Para quien te conoció en tu juventud, ni un poco. Es exactamente como cualquiera se lo hubiera imaginado si desde el principio Sasuke se hubiera quedado.
—¿Cómo te diste cuenta?
Kakashi se queda callado y le mira con el aprecio que desde niño se ganó, como si le doliera la pregunta porque es fácil saber, pero no decirlo.
—Te conozco mejor de lo que piensas.
—¿Y a Sasuke no?
—Ya no.
Se quedan en un silencio que abarca los años y las tristezas, los tiempos que parecen casi olvidados pero aún acechan y duelen. Naruto mira a su maestro, a su antecesor y hay un cúmulo de emociones que ni él mismo puede comprender. Lo único que comprende es el dolor distante del pasado, y lo ve perfectamente en el rostro de quien fue su antiguo mentor; lo reconoce porque lo ve en el espejo en las mañanas cada que se mira, a veces por las noches en Sasuke, cuando éste se queda mirando hacia afuera y es horrible recordar que ya no tienen dieciséis.
—Pensé que estábamos siendo discretos—murmura mirando la tierra, con el ceño fruncido y los puños apretados. Es el Hokage y debió de saber mejor que eso, debió… Debió hacer tantas cosas, pero no hay una manera de corregirlo.
—Si te hace sentir mejor, no es que justo ahora sea notorio—Kakashi voltea por sobre su hombro hacia la entrada de la Aldea, tan distante a ellos—. Si debo ser honesto, y creo que honestidad es lo mínimo que debería de darte, jamás creí que te casarías con Hinata—regresa a verle—. Es una buena chica, pero de alguna manera todos ya lo veíamos venir, hasta que no vino.
—Si tratas de darme una enseñanza de cómo me equivoqué, y el daño que estoy haciendo te la puedes ahorrar. Lo tengo muy presente.
—No es eso—responde Kakashi en un tono tan suave que a Naruto le sorprende—. Debí ayudarte. Debí hacerte ver, convencerte de tomar el riesgo.
—No es tu culpa, Kakashi-sensei. Yo fui quien tomó las decisiones.
—Pero yo sabía que era la decisión equivocada—se acerca, hasta quedar a un brazo de distancia—. Te mereces más que eso.
Naruto voltea la cabeza para poder apreciar su villa, todo lo que él juró proteger. Si agudiza la vista puede mirar su casa, donde Hinata probablemente esté y que en la noche le esperará. Piensa en cómo sería no tenerla, no tener a Boruto ni a Himawari. Le aterra pensarlo, solo imaginar que sus hijos no estarían en su vida, y se pregunta si realmente fue la decisión equivocada.
—¿Me merezco más que Hinata?
—Te mereces más que una felicidad a medias—Kakashi le toma suavemente el hombro, limitándose a descansar su mano ahí, en una señal de afecto que a Naruto le pesa un poco pero agradece.
—¿Cómo te diste cuenta?
—Esas misiones esporádicas tuyas. Más que nada era el olor cuando regresabas. Estoy seguro que soy el único que lo pudo notar, pero después de eso no fue difícil sumar dos y dos.
—Soy el puto Hokage, y siento que aún no he aprendido nada. Mierda.
—¿Has pensado que van a hacer?
—¿Escondernos y ser cobardes? —dice sarcástico, sobándose los ojos con una mano—. ¿Qué mierda podemos hacer? Un divorcio…
No es que no lo haya pensado antes. Si bien, esta faceta de la relación entre Sasuke y él es relativamente nueva (y es relativo, en cuanto que no lo hicieron desde el principio, cuando Naruto solo quería tener un lazo con alguien y Sasuke le miraba y le extendía la mano), la no complementación y chispa que siempre buscó en alguien más nunca la encontró en Hinata. Tardó años en verlo, pero incluso antes de arriesgarse con Sasuke, Naruto podía sentir ese vacío entre su esposa y él, cómo poco a poco el abismo abarcaba más terreno y solo era por terquedad y amor a sus hijos que intentó no hacer la brecha más grande. Pero en realidad, si lo piensa con claridad, ahora son menos frecuentes las ocasiones que siente verdadera felicidad al llegar a su casa. Hinata no tiene la culpa, simplemente Hinata no es Sasuke.
Pero el divorcio, por otro lado, es un tema delicado. Si bien, incluso las parejas más reconocidas pueden fallar, él es el Hokage, es el líder a seguir y de cierta manera sabe que dar un buen ejemplo es primordial para los aldeanos, para todas aquellas miradas que le siguen con admiración, porque es el shinobi que los procura y dar una proyección de estabilidad es casi tan vital como ser verdaderamente fuerte.
Que en sí, su estabilidad emocional esté más que deficiente y se sienta en el filo del precipicio, no es algo que cada uno de los aldeanos deba saber.
—Un divorcio es un tema delicado para un Hokage—razona Naruto, no sabiendo ponerlo en mejores palabras.
—Me refería a Sakura, más bien. Sabes que no es estúpida y se va a dar cuenta.
Oh.
Bueno, esa es la otra perspectiva del escenario. Naruto no tiene que meditar mucho para saber qué va a ocurrir si tal situación llegara a suceder.
—Nos va a matar.
Y vaya que puede imaginárselo en su cabeza. No está al tanto del entrenamiento actual de Sakura, pero si tiene un tercio de parecido con Tsunade (que Naruto no lo va a descartar, porque Sakura aprendió todo lo bueno de la mujer cuando estuvo bajo su tutela) no se necesita demasiado entrenamiento para mantener en forma la descomunal fuerza bruta tan característica de ella. Que el Hokage muera a manos de su mejor amiga porque decidió empezar una aventura con su esposo, es un escándalo que Konoha y él se pueden ahorrar.
—Has aguantado sus golpes antes, no va a ser problema—Kakashi concilia, meneando una mano despreocupadamente—. Pero quizá no todo sea tan malo si sabes jugar tus cartas.
—Ya, y decirle que Sasuke y yo hemos estado juntos desde hace años va a disminuir la bronca.
—Eventualmente lo sabrá, y sería bueno que tengas una estrategia para ello.
—Mi estrategia es no dejarla golpear mi cabeza. Ni que la prensa se entere de nada.
—Una sabia decisión.
—Ugh, Kakashi-sensei—se queja el rubio antes de dejarse caer en la tierra, con las manos en la cara y lamentándose. Golpea con un puño el suelo y éste tiembla un poco alrededor de él, antes que Naruto regrese sus manos a su cabeza para estirarse el pelo. Sabe que la imagen es más que patética, pero malcriarse un poco suena como la mejor opción justo ahora.
Por su parte, Kakashi no pierde nota de todo, y cómo esa pequeña rabieta –si así se le puede llamar- es algo que el Hokage nunca hubiera pensado hacer, pero que Naruto no tendría problemas con montar en frente de su antiguo maestro y amigo. Si Kakashi debe reconocer algo bueno de todo el lío que sus dos ex estudiantes decidieron armar, es que tan siquiera ahora Naruto se parece más al adolescente testarudo y sonriente que llegó a Konoha después de tres años de ausencia y no al saco vacío que últimamente se sienta en la silla oficial. No fue difícil para alguien como él comenzar a notar cómo las sonrisas del rubio empezaron a ser apagadas y escasas. No es que pueda señalar exactamente en qué momento ocurrió, pero un día Kakashi miró a Naruto y no logró ver en él las ganas y felicidad que alguna vez le conoció.
Verlo dirigir la Aldea era ver cómo poco a poco el niño ruidoso, sencillo y honesto se apagaba y moría. Una idea que no solo Kakashi tiene y que comparte con más allegados del rubio de lo que preferiría. Verlo regresar de esas misiones donde veía a Sasuke, era verlo renacer un poco cada vez.
Kakashi fue honesto al decirlo. Naruto hace años que no se veía tan feliz. No se lo dirá, pero Kakashi duda que la reacción visceral que el rubio se imagina que tendría Sakura llegue a ocurrir. Aunque a Sasuke ya no lo pueda leer y francamente no lo conozca, Sakura y Naruto son una historia diferente. Es cierto que Sakura ama a Sasuke, pero ama también a Naruto, y sabe que bajo las circunstancias adecuadas, ella tomaría la noticia como lo que alguna vez tuvo que ser: el destino que ninguno de ellos pudo evitar.
—¿Qué crees que hubiera sido más fácil: no haberme casado con Hinata y haber tomado a Sasuke, o…—se queda callado un momento, ya con la manos echadas sobre su regazo y la vista hacia el frente—, o haberle dejado en claro al muy imbécil todo desde antes? Antes que la guerra, antes que Itachi y Orochimaru. Antes que el jodido examen chunnin.
—¿Desde hace tanto sabías lo que sentías por él?
Naruto le voltea a ver, y de una manera inexplicable su rostro se vuelve más joven, como si por un instante el peso que lleva en los hombros se esfumara. Kakashi le ve y piensa que quizá solo sean sus ojos, que ya no parecen nublados y que se suavizan justo cuando le dedica una sonrisa melancólica que parece llevar vidas enteras afilándose para ese momento.
—Si eso no era amor, entonces ¿qué fue?
Si alguien sabe de amor, debe ser Naruto. Porque ir hasta el fin del mundo por alguien no solo habla de amistad, pero de algo que corre más dentro, más profundo e inalcanzable. Y nadie jamás va a entender, piensa Kakashi. Nadie jamás les va a entender si no ven los ojos de Naruto al hablar de Sasuke, y la manera en que Uchiha siempre le localiza entre la multitud y le sigue con la mirada; cómo a veces Naruto dice su nombre, o cómo Sasuke suaviza su tono. Cómo se esperan y cómo se arrastran hacia el otro. Si eso no es amor, Kakashi tampoco sabe lo que es.
—Solo ustedes lo podrían saber.
Naruto no dice lo que piensa, no dice que le duele, que le ama y que está volviéndose loco. No dice la inquietud de los años, y cómo se odia a si mismo justo ahora por haber tomado todas las decisiones que no le llevaban a Sasuke cuando a éste ya lo tenía enfrente.
No lo dice, pero algo en su mente le asegura que Kakashi lo sabe, y que eso está bien.
Siente una mano colocarse sobre su cabeza y acariciarle el cabello. Naruto entierra su cara en sus brazos cruzados y se permite soltar la frustración a base de respiraciones profundas y lagrimas silenciosas. Kakashi se limita a estar ahí y si nota los ojos rojos de su Hokage cuando éste se levanta y le encara no lo demuestra. Naruto a veces piensa que jamás le va a estar suficientemente agradecido.
Es un momento terrible para pensarlo, pero justo ahí, con quien alguna vez fue su maestro y sobre lo que quedó como vestigio de su padre, Naruto extraña a Jiraiya de una manera desesperada. Quizá todo hubiera sido diferente si el viejo hubiera estado ahí para guiarlo y convencerlo de no tomar el camino equivocado, de asegurarle que Hinata no era lo que realmente deseaba, porque si alguien podía convencerlo de ello, ese fue su difunto maestro.
El sol está a punto de ponerse y Naruto no puede quitarse del pecho la sensación inquieta de querer ver a Sasuke. Es en momentos así, donde extrañarle duele tanto que le corta un poco la respiración. Es tan intenso que puede verse saltando entre los edificios, para escabullirse en la casa de los Uchiha, solo para poder verle, aunque sea de lejos, aunque no pueda hacer nada. Solo necesita verle un poco para que el nudo en su pecho se deshaga.
Naruto mira por el resquicio a Kakashi, que a su vez contempla el paisaje y los tonos naranjas en el cielo. Han llegado a ese momento incómodo en la conversación y Naruto no resuelve más que respirar profundo.
—Gracias—y no está seguro qué le agradece, pero solo puede pensar en ello, en ese gran sentimiento que le alberga al reflexionar que Kakashi se preocupa tanto por él, por ellos. Que siguen siendo sus estudiantes y jamás les dejará de pensar.
Por su parte, Kakashi le sonríe y se da la vuelta. Levanta la mano como despedida y Naruto se queda ahí, contemplando la villa y sintiendo, todo el dolor y el amor que colisionan en su pecho y que más de una vez le han quitado el sueño. Toma su decisión antes de que el sol se termine de ocultar, y se encuentra parado en frente de la casa de Sasuke cuando el cielo ya está pintado de azul oscuro.
N/A: Así que, Kakashi sabe. Estaba considerando seriamente que el primero en saberlo "oficialmente" fuera él, Sakura o Shikamaru, pero creo que es justo que fuera Kakashi. Así que, si la platica les pareció medio extraña, a mi también (?) Lol, lo importante es que, como un tercero que conoce a ambos, Kakashi entiende que era prácticamente inevitable que estos dos terminaran juntos, y aunque es un amor rarito, les funciona.
Iba a publicar esto ayer, pero BUM, apagón Nacional. Wtf México. Aunque fue muy gracioso cantar la de Yuri en familia :v (okay, no).
Gracias por leer, y recuerden, no quemen una subestación de energía que luego cuatro Estados se quedan sin luz.
¿Cuántos más, Peña? ¿Cuántos más?
Pd. El gobierno de mi país no vale verga. Pero los memes están a toda madre.
~Shameblack~
Con el apagón, qué cosas suceden, qué cosas suceden, con el apagón
-Yuri, relatando como su papá la toqueteó. Viva la familia (?)
