Autor: Shameblack
Título: Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
Fandom: Naruto
Pareja: Naruto/Sasuke
Género: Romance/Angst/Hurt!Comfort/Friendship/¿?
Resumen: Naruto está casado. Sasuke también lo está. Pero nada está bien.
Advertencias: Adulterio, deseos reprimidos ya realizados, Canon Divergence, me paso el tiempo por el arco del triunfo.
N/A: Sad sex.
Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
VIII
Dedicado a todas las victimas del temblor en Oaxaca, Puebla, Morelos y Cd México, al igual que los damnificados por los huracanes en Chiapas. Nuestro apoyo está con ustedes.
Sasuke abre la puerta de su casa porque probablemente lo ha sentido, y la ceja enarcada dice todas las preguntas que él no hará. Naruto se acerca, y en un segundo sabe que la casa aún está sola y sin contratiempos empuja a Sasuke dentro, y cierra la puerta.
Están parados en el recibidor de la residencia Uchiha, Sasuke ahora le mira con algo parecido a la preocupación y Naruto quiere quitarse la piel a tirones, entre desesperación y alegría. Sasuke está a punto de preguntarle qué pasa, pero Naruto le agarra con fuerza de la cara y le besa. Es más una colisión de labios, hasta que se deciden a algo más suave. Luego Naruto le empuja hasta que dan contra una pared y se pega lo más que puede, le lleva las manos hasta la cintura y aprieta con sus dedos, como si con ello pudiera cerciorarse que Sasuke está ahí, y no se irá. La desesperación le bulle en la sangre y no comprende exactamente de donde viene, o por qué está ahí, pero la siente como una fiebre enloquecedora, y cuando Sasuke le toca la cara con dedos fríos se mitiga un poco la sensación.
Recuerda la conversación con Kakashi, cómo todo está balanceándose de una cuerda muy fina y delicada. Piensa en no tener a Sasuke y el dolor es tan abrupto que le sorprende y le hace dejar de besarle. Sasuke le mira extrañado, mientras con su pulgar le acaricia la mandíbula.
—Simplemente…—quiere explicarse, pero la voz se le corta. Sasuke le besa entonces, suave al inicio y después con agresividad. Enreda sus dedos en su rubio cabello y estira hasta que escucha a Naruto quejarse. Sasuke no comprende qué sucede, por qué Naruto parece a punto de quebrarse, por qué ha venido a buscarle al peor punto de encuentro, pero le importa un carajo. No le importa mientras pueda besarle y sentir el peso del cuerpo de Naruto atraparlo contra la pared. El beso se vuelve aún más frenético y en un segundo Sasuke tiene sus piernas alrededor de la cintura del rubio, mientras éste le besa lo que puede de su cuello y canta su nombre por lo bajo, una letanía que solo logra ponerle los pelos de punta a Sasuke.
—La habitación—dice entre suspiros y besos desesperados. Sasuke no sabe qué hizo que Naruto llegara a su puerta, pero ahora no lo puede dejar ir. No puede siquiera imaginarse alejar a Naruto, no cuando siente la necesidad de meterse bajo su piel, de volver a tocarle hasta que le sangren los dedos, los labios, el alma entera.
Para Naruto es un logro cuando lo más que llegan es a la sala, porque en verdad la idea de hacerlo justo ahí, en la entrada, no se le escapó de la mente. Ni siquiera han llegado al sillón cuando Sasuke ya le está desabrochando el pantalón, y lo mejor que Naruto puede hacer bajo las circunstancias es acostarse en el piso y jalarle la ropa a Sasuke hasta que puede meter una mano en el pantalón y tocarle. No es que precisamente su idea inicial hubiera sido terminar con algo sexual, porque honestamente Naruto se hubiera conformado con verlo a lo lejos, pero tener a Sasuke, poder tocarle, poder asegurarse que ambos están juntos y aguantando, le apacigua la mortificación que es este hueco en su estómago.
Sasuke suelta un suspiro y con dedos temblorosos logra bajarse hasta los muslos el pantalón. Naruto ni lo piensa cuando se hinca hasta poder tomarle en la boca, sin besos de anticipación ni juegos. De un movimiento Naruto deja a Sasuke hundirse hasta su garganta y en cualquier otra situación el rubio se burlaría por el sonido que se le escapa a Uchiha, pero justo ahora solo logra ponerse más duro en su propia ropa. Con una mano toma de la base a Sasuke mientras la otra le busca la boca hasta poder meter dos dedos.
Si tuvieran el tiempo, o la paciencia, Sasuke lamería esos dedos como si fueran el miembro de Naruto. Muy lento y se aseguraría de hacerlo lo más sensual posible, con un montón de contacto visual que llevarían al desquicio al pobre rubio. Pero ahora, con la ansiedad de hacerlo ya, y el nervio de que alguien llegue, tiempo y paciencia son lo último en su mente. Sasuke se dedica e lubricar lo más que puede los dedos, dejando la saliva colectarse lo suficiente para poder embarrarla eficientemente. De un momento a otro Naruto retira su mano de su boca y sin aviso alguno presiona un dedo hasta hacerlo entrar.
Sasuke no va a decirle que esto no estaba previsto, y que es una mala idea. Lo que va a hacer es terminar de bajarse los pantalones para poder abrirse más de piernas y dificultar menos el trabajo. Naruto aún se la está mamando cuando de improvisto mete dos dedos y le causa a Sasuke algo parecido a un colapso, entre la incomodidad repentina y el placer. Aún no está suficientemente preparado, pero así es mejor, se dice. Qué mejor que hacerlo tosco en su casa, esperando por la pronta llegada de Sakura o su hija.
—Así, ya, estoy bien.
—¿Estás seguro? — Naruto tiene saliva escurriéndole por el mentón y Sasuke se la quita con el pulgar, para luego abrirle la boca y repasarle un poco los dientes y luego su labio.
—Sabes que me gusta rudo.
Naruto no discute más y se escupe en la mano para lubricarse un poco. Sasuke le toma de la nuca y lo acerca para besarle, hasta que siente la punta del miembro de Naruto rozarle.
—Te va a doler.
—Sí.
Naruto le mira con una intensidad abrumadora, porque esto es. Sasuke está hecho para él, para complementarlo, para corresponderle el amor que nadie más puede llenar. Para dejarlo doler y estar de acuerdo, y amarlo por sobre eso. Sasuke le mira tan seguro, y Naruto sabe que nunca nadie más le va a comprender así.
Por su parte, Sasuke se molestaría por la falta de lubricación, si no fuera porque de alguna manera le excita más saber que nada fue preparado y que puede hacer nacer esas ganas desquiciadas en Naruto en cualquier momento. No le importa que duela, porque así es como siente todo, con un poco de dolor mezclado. Naruto le duele como pocas cosas lo han hecho, entre ellas su hermano. No sabe amar sin sufrimiento y si lo que debe de dolerle ahora sólo es físico, por Sasuke es más que bienvenido. Así que, como parte de algún tipo de autoflagelación, de un movimiento Sasuke provoca que Naruto entre casi por completo.
—Joder, no hagas eso—le gruñe Naruto, que tiene ambas manos a los costados su cabeza y respira como si estuviera corriendo—. Te vas a lastimar.
—Yo te voy a lastimar si te quedas quieto—y no es que no duela, pero saber que es Naruto quien le lastima lo vuelve un poco loco, en el buen sentido—. Estoy bien, idiota.
Naruto no le contesta, pero hace como le es pedido y pronto Sasuke tiene que morderse los labios porque duele, pero duele tan bien, y puede sentir a Naruto en todos lados, entre sus piernas, en su cabeza, en su cuello donde le muerde. Puede sentirle en cada poro y en cada respiración. Si debe de morir que sea así, que sea con Naruto queriéndole y haciéndole daño al mismo tiempo, con el olor de su piel rodeándole y sus manos apretándolo. Que sea con besos casi-dados y labios que rozan, con ojos que le perforan y le aman desde la infinidad. A Sasuke se le mueve el cabello de la cara y no puede evitarlo, mirar a Naruto con el Rinnegan, y no debería de ser así de íntimo, pero lo es.
Naruto solo puede ver a Sasuke y sentir su pecho achicarse. Debería ser raro mantener por tanto tiempo el contacto visual en medio del sexo, pero para Naruto solo intensifica las sensaciones, y ver el Rinnegan, saber que le mira desde la oscuridad del tiempo le enciende de una forma que no es normal. Ve el otro ojo de Sasuke y se pierde en su eternidad, en el pozo sin fondo que es para él, que le ahoga y le quita el aliento. Sasuke es la constante que jamás pudo descifrar y es la única persona a la que le duele amar. Pero supone que eso está bien, que quererle, extrañarle y estar al borde de la locura por todo ese tumulto de sentimientos es lo normal para ellos.
—¿Por qué lloras? —pregunta Sasuke en un murmuro, y con su mano le toca la cara hasta quitarle una lágrima.
Naruto entierra el rostro en su cuello y le besa debajo de la oreja. Piensa en cómo pueden hacer daño a más personas, solo por tener este tipo de momentos, y embiste más fuerte, le muerde con más ganas y acalla los sollozos. Sasuke se deja y le entiende en su propia manera, le gruñe su nombre y le traza la espalda con los dedos. Naruto no necesita decirle que hacer, no necesita explicarse para que Sasuke le haga sentir justo como necesita, como si ese precipicio en el que se la están jugando no fuera temible. Cree escuchar algo parecido a un quejido adolorido, y teme porque haya lastimado a Sasuke, pero teme más porque sea él quien lo hizo, porque se siente roto, perdido, como un barco en altamar sin estrellas para guiarse. Sasuke le toma la cara y lo hace verle. Y es entonces que Naruto lo considera, para qué necesita estrellas si le tiene a él, su oscuro cielo personal, el abismo que le hace sentir más en casa que cualquier otra cosa. Para qué necesita a alguien más, si le tiene a él.
Naruto le besa, ahogando los sollozos y la pena en sus labios, luego en su cuello. Sasuke le ama en silencio. Por un momento más en su historia están juntos en la infinidad.
Sasuke le besa la sien cuando siente a Naruto temblar, y le aprieta aún más contra su cuello, sintiendo todas las lagrimas resbalarle. Sasuke duele porque siente el propio dolor de Naruto, aunque no sepa exactamente que le hiere a él. Sasuke le siente, y si pudiera él cargar con el sufrimiento de ambos lo haría sin pensarlo, porque es una inmensidad y Naruto no se merece tenerlo.
Sasuke cierra los ojos y echa la cabeza un poco hacia atrás, un sonido casi mudo en su garganta.
Haría tantas cosas por Naruto. Se arrancaría su otro brazo, daría sus ojos y su vida entera por él. Se iría de la aldea o se quedaría mil años; daría su apellido, y todo lo que tiene. Le daría su alma si Naruto se lo pidiera, y Sasuke no lo dudaría ni un segundo. Le daría todo, con tal de verlo feliz. Y es alarmante la certeza que tiene en cuanto a ello, cómo sus ideales de cuando adolescente han cambiado tanto, y esta villa que lo despreció y que después se propuso cambiar para mejor ya solo es un sobrante en su memoria, porque Naruto es el verso que jamás va a poder completar, y es la métrica que siempre encaja sin proponérselo y Sasuke le escribiría mil sonetos si supiera hacerlo, porque tanto dolor alcanzan para más de una vida de lamentaciones en papel.
Ambos se quedan quietos, pero Sasuke se asegura de no dejarle ir, de mantenerle enterrado en su cuello hasta que todo haya pasado, hasta que Naruto se haya drenado por completo. Le importa una mierda si Sakura llega de su turno en el hospital, o si Sarada decide regresar a casa. Solo le importa que Naruto esté bien, que deje de temblar entre sus brazos y estar tan frágil.
—Sasuke…—es un hilo de voz que le rompe el corazón, porque hace mucho que no había escuchado a Naruto tan perdido y adolorido. Como un niño. Sasuke le abraza aún más fuerte.
—Estoy aquí. Tranquilo, estoy aquí.
Y piensa, si esto no es amor, entonces ¿qué será?
Naruto le respira directo sobre la piel, y después de otros segundos y una respiración profunda se calma lo suficiente como para deslindarse de su cuello y verlo a los ojos. Sabe que tiene una cara más que patética, que tiene el rostro sonrojado y los parpados hinchados de llorar, pero supone que no hay persona en quien más confíe para verle en momentos de tal vulnerabilidad. Sasuke le repasa con la yema de los dedos el contorno de su cara y con su sola mirada le pregunta qué ha sucedido. Naruto prefiere levantarse de encima de Sasuke y sentarse a su lado, mientras en movimientos lentos se reacomoda la ropa y un poco el cabello. No sabe exactamente cómo explicar lo que sucedió, o que lo orilló a venir a buscarle hasta su casa, a hundirse tan desesperadamente en él. Su cabeza es un caos que ni siquiera él mismo quiere ponerse a desenredar.
Así que opta por lo más sencillo.
—Kakashi sabe.
No tiene que mirarle para saber que Sasuke lo ha comprendido, que piensa que ahora hay una complicación más en sus vidas y es un factor que aún no tienen dilucidado, que no saben cómo afectara realmente en este lío que es su existencia. Sin embargo, Uchiha se queda tirado en el suelo, con el cabello cayéndole suavemente a los lados de su cara y los pantalones olvidados. Naruto debería sentirse molesto que aún así, Sasuke se vea tan bien y en control, pero lo único que siente es afecto y una sonrisa se le escapa al rostro.
—Bueno, era de esperarse. No es estúpido—gira la cabeza y le mira—. ¿Algo importante que te haya dicho?
—Se disculpó—se rasca la mejilla—. Cree que era su deber hacerme ver que casarme con Hinata no era buena idea. Que tú eras la opción correcta.
Sasuke le observa detenidamente, mientras afuera escuchan a un vendedor ambulante gritar sus ofertas y a una pandilla de niños correr por la calle. Naruto no sabe interpretar la situación, y poco a poco vuelve a sentirse frenético y asustado.
—¿Tú lo crees?, ¿crees que soy la opción correcta?
Y bueno, podía esperarse muchas cosas, pero realmente no esa pregunta. Quizá, si a un Naruto de dieciséis años le hubieran preguntado lo mismo, hubiera respondido que Sasuke siempre será la opción correcta, porque es su mejor amigo. Pero a un Naruto adulto, nombrado Hokage, la respuesta se le dificulta más. Comprende lo que de adolescente no, y esto es que, mientras ama a Sasuke como nunca ha amado a nadie más, esto no provoca que sea la opción correcta. Hablando diplomáticamente, quizá Sasuke no sería la opción correcta, a diferencia de Hinata. Los Hyūga son un clan fuerte, representativo de la villa, tener su apoyo no solo da fuerza al Hokage, pero también confianza. Sasuke, el desertor traidor reivindicado, es un asunto completamente opuesto. Hablando de herencia, estar con Sasuke le imposibilita tener hijos por su propia cuenta. Hinata le ha dado a sus dos hijos, futuros ninja de elite, mientras que Sasuke no podría darle nada, como Naruto tampoco a él. Sin embargo, hablando de lo más fundamental -y que Naruto ciertamente había ignorado por muchos años-, Sasuke es la única persona que le hace verdaderamente feliz. Es un arrogante hijo de puta, egocéntrico y creído, pero también la única persona que Naruto puede leer como a la palma de su mano, y quien le entiende sin siquiera darse cuenta. Sasuke es quien había dado algo de luz a sus días grises y monótonos, y de cierta manera, el responsable de que no hubiera caído en la depresión. Quizá como Hokage, Sasuke no es la opción correcta; pero como Naruto, es la única opción que quiere.
—Creo que eres todo lo que siempre voy a necesitar. Eres mi alma gemela, y me volvería loco si no te tuviera.
—Yo no te hubiera dado hijos.
—No, pero ahora que los tengo ¿crees que soy un buen padre? Aún no estoy completamente seguro cómo es que Boruto no me odia, y por qué Hinata aún no me pide el divorcio. De Himawari, es casi una desconocida para mí.
—Mi hija fue a buscarme y en lugar de reconocerla pensé que era el enemigo. Estuve a punto de asesinarla.
—¿Estamos compitiendo para ver quién es peor padre? Porque déjame decirte que de niño, esto sería lo último en mi lista de cosas por las cuales retarte.
—Esta es la única cosa en la que no me importaría que ganaras, dobe.
—Teme.
—También eres mi opción correcta—confiesa de pronto Uchiha, aún tirado en el suelo semidesnudo, mirando el techo.
Naruto abre la boca pero se queda callado. Ser románticos no es su estilo, más bien pelear hasta la muerte y confesarse a trompicones entre sangre y gritos, así que no es sorpresa que después de tantos años aún ahora Naruto no sepa qué decir. Supone que Sasuke realmente no espera que el rubio le conteste algo, porque hace tiempo que dejaron de vivir de ilusiones y se conocen demasiado bien para eso. Sin embargo, eso no quita el hecho de que Naruto quiera responderle, aunque las palabras no le salgan, aunque quiera gritar que le ama. Así que razona que valen más las acciones que las palabras, por lo que se agacha y le besa en la comisura de la boca, hasta que Sasuke voltea la cara y el beso se vuelve más real. No puede encontrar las fuerzas para decirle todo lo que piensa, pero si para intentar dejarlo ver en ese beso, que es lento y lánguido, con toda la pasión de las cenizas que en su momento ardieron en gloria. Quiere que sepa que siempre, que desde antes de saberlo, que hasta después de morir. Que Sasuke siempre será para él, y él para Sasuke.
—¿Por qué viniste? —pregunta Sasuke, con las mejillas un poco calientes. Se reprocha después de haberlo dicho, porque no está seguro si Naruto quiere hablar de ello, o si él quiere saber la razón. Sabe que el que Kakashi sepa no es motivo suficiente para hacer que Uzumaki camine hasta su puerta y le saque el alma a base de besos, pero no está seguro si es mejor saberlo o no.
Naruto por su parte le sonríe, como si le doliera pero le quisiera aún más, y probablemente es así y Sasuke debería estar más acostumbrado, pero no lo está y sigue siendo difícil poder comprenderlo todo.
—Porque me duelen tú y nuestras estúpidas decisiones. La vida es una mierda y no puedo dejar de quererte, ni siquiera cuando todo está en contra.
Se quedan callados y Sasuke por fin se sienta y comienza a ponerse la ropa. No se ha abrochado por completo los pantalones cuando se detiene y voltea a verle, sonriendo de medio lado.
—¿Y eres nuevo o qué? ¿Cuándo algo ha estado a nuestro favor?
La noche está tranquila y ellos se sonríen en la tenue oscuridad de la sala. Nadie nunca va a conocer de esto, piensan. Nadie va a saber lo mucho que Naruto le ama ahora, o cuánto es que Sasuke se desvive por él. Se vuelven a besar y sabe a despedida, pero la mitad de sus besos son así.
Se levantan del suelo y Naruto desaparece de pronto, dejando a su paso una estela de humo suave, que Sasuke podría tocar si levantara su mano.
Algún día quizá todo esté a su favor, pero no hoy.
N/A: En realidad, no tengo mucho que decir del capítulo, puesto que estos últimos días mi mente y mi corazón han estado en México y los sismos ocurridos.
Si a alguien le interesa, no, yo no estuve en los sismos porque soy del norte, pero cualquier mexicano -y quizá no solo los mexicanos- ha visto los videos del sismo de este pasado 19 de septiembre. Somos un país sangrante y que sufre, pero puedo decir que sé que vamos a sanar.
Si no tenías idea de lo que ocurrió, un sismo de 7.1 tuvo su epicentro en Morelos, y llegó muy fuerte a la Cd de México. 50 Edificios se derrumbaron, entre ellos la escuela Rébsamen.
Amo a mi país, y me duele ver todo lo que está pasando, pero me calma el corazón saber que somos unidos y solidarios.
Si estuviste en el sismo, espero que estés bien, que tus seres queridos estén bien, y que si perdiste algo solo haya sido material. Espero que la ayuda no se acabe, que el gobierno deje de ser una mierda y suelten el dinero que la gente necesita. Si eres mexicano de zonas no afectadas, dona ayuda, pero hazlo dentro de dos o tres semanas, cuando los centros de acopio comiencen a mermar sus inventarios.
Quiero que sepas que todos tus paisanos estamos contigo. Que todos queremos ayudar. Todo va a pasar, y las cosas vendrán a mejor. Volveremos a caminar, de eso estoy segura.
#FuerzaMéxico
Hoy, solo soy una regiomontana que te apoya todo lo que puede
