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Odenia y las Huellas del Pasado

Capítulo 11

Gran Cambio Repentino

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Había pasado un mes desde que la reina araña había huido de la pelea. Wise Hunter se encontraba con Beast Slayer fuera de la base entrenando. Beast hizo copias de las armas de los dioses para que ayudar a la semidiosa a practicar con ellas para cuando se enfrentará de nuevo con Odenia no fallar. Fueron días largos y noches en desvelo por su entrenamiento.

Ble y Roz no se quedaban atrás claro, Wise al ser una elemental de fuego por tener la sangre de Hederis corriendo por sus venas ayuda a las pequeñas a controlar mejor sus poderes.

—Haber niñas, al frente tienen enemigos— dijo Wise apuntando a unos muñecos con rostros horribles teniendo en el medio un punto negro notable —Deberán apuntar sin falla alguna a esos "enemigos" ¿están listas?

—¡Si!— afirmaron entusiasmadas las pequeñas y se posicionaron en forma de combate.

Wise Hunter empezó a mover los muñecos con magia que desprendía de sus cuernos, las hermanas tomaron caminos diferentes, Ble fue a la izquierda teniendo al frente cinco muñecos con armas verdaderas dirigiéndose hacia ella y dando un giro de su pata lanza cinco bolas de fuego que justo cayeron en los puntos negros haciendo que esos muñecos explotaran y las armas cayeran en un cofre grande de metal. Roz tenia seis muñecos al frente, no era tan rápida como su hermana pero su calculo era sorprendente podía adivinar a que lado iría cada muñeco, para acabar con todos fácilmente cerró sus ojos y desprendió de sus cascos fuego como si fuera un lanza llamas que dejo hecho cenizas a los muñecos.

—¡Excelente! Muy bien hecho pequeñas— felicitó Wise acercándose a ellas y entregándoles una galleta a cada una como premio.

—¡Wise!— Beast parecía alterado mientras se acercaba a ella con la mochila llena de las armas de los dioses.

—¿Que ocurre?— pregunta volteando.

—Las armas están empezando a desaparecer— responde preocupado y abriendo la mochila.

Wise acercó su mirada y efectivamente, las empezaron a desvanecerse hasta que la mochila quedo vacía por completo.

—¡Oh no! ¿Que paso? ¿¡Por que!?— Wise no se encontraba explicación alguna de la desaparición de las armas, era muy repentino —¡Debo hablar con los dioses!

—¿Pero como? ¿Que acaso ellos no te dieron un comunicador o algo así?— preguntó Beast arqueando una ceja.

—No, ellos...ellos... Un templo...— susurró Wise agachando la cabeza —¿¡Donde hay un templo cerca!?

—Waow, no se, yo nunca e salido del bosque y tampoco e sido alguien devoto a los dioses como para saber donde están sus templos— comentó nervioso dado a que él no creía en los dioses hasta que conoció a Wise y recibió la amenaza de Zóora.

—Uhm, nosotras sabemos donde están— comenta Ble llamando la atención de Wise.

—En cada reino hay cuatro templos, a excepción del reino Mond que solo consiste en tres ya que el cuarto templo perteneciente a la diosa Éreba se encuentra cerca de los volcanes— siguió Roz terminando de comer su galleta.

—En el reino Soleil están los templos de los dioses Tefrós dios del tiempo, Marosik diosa del vino y las fiestas, Óplo dios de la metalurgia e Iliasis diosa del sol— nombró Ble son una sonrisa.

—Mientras que en el reino Ékleipsi, antes de ser encerradas por la reina vimos cuatro templos pertenecientes a Narceris la diosa del amor, Destiris diosa de las estaciones del año y las cosechas, Sofós dios de la sabiduría y del dios principal de todos, Keravnó dios del rayo— contó recordando como fueron a ese templo a pedirle que nadie les hiciera daño, tal vez no lo hicieron pero esos años perdidos en los calabozos no se recuperaran.

—¡Entonces en el reino Mond están los templos de mis padres!— exclamó emocionada pero tosió y miro al cielo nerviosa —Quise decir, de la diosa Hederis y el dios Zóora, debo hablar con ellos de inmediato.

—Si, solo que hay un pequeño problema...— menciona Roz con una sonrisa fingida.

—¿Cual?— cuestionó Wise.

—Ehm, para llegar a los templos debemos pasar por unos lugares del reino jeje— respondió rascándose la nuca.

—¿Cuales lugares?— pregunta de nuevo ella.

—Bueno, son dos el primero se llama "La Laguna de Cristal" es un bonito lugar sinceramente y no pasaríamos ningún peligro ahí, el verdadero peligro seria cuando lleguemos a la Montaña del Sueño, hay una neblina espesa que no te deja ver bien, esta neblina causa que el individuo quede profundamente dormido y para despertar debe afrontar su pesadilla si no lo hace dormirá para siempre hasta morir, o una salida fácil es que uno superé su pesadilla y saque al resto de la neblina así poder despertar— informo Ble con una sonrisa tierna.

—Ya veo...— Wise entra a la base con el restó.

Nadie sabia lo que hacia ella pero Beast al ver como guardaba en su mochila un paquete de galletas, agua, un látigo de hierro y el arma que le entregó entendió al instante, la semidiosa miro triste a las pequeñas. Se sentó en su cama y las acercó a ella para darles un fuerte abrazo.

—Niñas...—Wise las separó y sonrió por ellas— Iré al reino Mond, sola.

—¿¡Que!?— gritaron al unísono las pequeñas.

—Allá afuera aun no es seguro para ustedes, el rey si las ve les hará lo mismo que a su padre y no quisiera eso, se quedaran con Beast en la base donde estarán seguras y a salvo de cualquier peligro— explicó calmada cargando su mochila.

—Pero nosotras podemos defendernos, iremos contigo— insistió Roz queriendo ir con ella sin importa las consecuencias pero Ble la detuvo.

—¿Volverás verdad?— preguntó Ble viendo como ella asintió con la cabeza —Entonces, cuidate Wise, te esperaremos con una tarta.

Wise beso en la frente a cada una y se despidió de Beast estrechando los cascos. La semidiosa partió fuera del bosque apartando a las bestias que se toparan en su camino sin matarlas claro.

Mientras, en la cabaña de Odenia. Klage y Mortem estaban en la sala, la indefensa poni estaba sentada en el sofá descansando mientras que la esquelética afilaba su hoz con un cuchillo, en eso se escucha como la puerta de la habitación de a unicornio se abría y cerraba de golpe, Klage volvió a la cocina rápidamente para seguir cocinando.

—Uh... Klage ¿Que haces?— preguntó Odenia arqueando una ceja.

—Estoy preparando tu almuerzo jeje ya van a ser la una— respondió nerviosa.

Desde la huida de la reina araña, todo ese mes, Odenia se mantuvo distante con las dos y mas con Klage alejándola de una manera pacifica y no agresiva como lo hacia anteriormente, no le dirigía la palabra a nadie y se mantenía en su cuarto encerrada recibiendo el alimento que le dejaba Klage en la puerta y después de comer dejaba una notita sobre el plato en la cual le daba las gracias, para vigilar a sus bestias salia en la noche cuando ambas estaban descansando.

—Uhm, Klage, Mortem les tengo un encargó, necesito que busquen unas bayas y fresas hasta que me llenen esta canasta— ordenó Odenia haciendo aparecer con magia una gran canasta entregándosela a Mortem —Cuando vuelvas podrás seguir cocinando.

—Oh ¿estas segura? Podríamos tardar— avisó Klage dejando la carne a un lado.

—Si estoy segura, ahora vayan— repitió la unicornio y vio como ambas salían y se alejaban de la cabaña.

Una hora y media después, Klage y Mortem regresan a su hogar con la canasta llena, pero estaban confundidas de porque Odenia pediría algo así si ella es carnívora. Cuando dejan la canasta al lado de la mesa la unicornio baja un poco las escaleras y las ve teniendo una extraña sonrisa en su rostro, daba miedo.

—Vinieron justo a tiempo— comentó la unicornio —Suban.

Klage subió alegremente las escaleras seguida de Mortem que no se confiaba de Odenia, cuando llegan al segundo piso estaban frente a la puerta de su habitación, por si acaso la poni esquelética tenia activada su hoz por miedo de lo que saliera al abrir la puerta. La unicornio miro a otro lado seriamente y abrió la puerta, literalmente la mandíbula de Mortem cayó al suelo y Klage pegó un grito agudo dejando casi sorda a Odenia.

La habitación de Klage y Mortem estaba remodelada, lo que antes parecía ser un calabozo ahora era una habitación común y corriente, todo relucía adentro, habían dos camas suaves, y una lampara de noche para Klage sabiendo que a ella le daba miedo la oscuridad.

—¿Ti hiciste esto?— preguntó sorprendida Mortem entrando a la habitación y vio en la mesa de noche una foto de su hijo durmiendo —¿¡Como conseguiste esto!?

—Ahm, si lo hice y...bueno, me escabullí viendo las casas y como en una estaba llorando una poni por su hermana que desapareció en el bosque dejando a su hijo, entre con cautela, vi en una mesa un álbum y encontré esa foto, también me robe un marco para poner la foto de tu hijo ahi, imaginaba que lo extrañabas y olvidabas su rostro— explicó Odenia, sonaba algo enfermizo pero la intención fue buena.

—¡Muchas gracias Odenia!— agradeció de un brinco Klage abrazándola —¡Eres la mejor! Te amo

—...— esas palabras causaron gran impacto en la asesina, que solo miro a Klage con una leve sonrisa y correspondió su abrazo.

—¿Y donde conseguiste los colchones? ¿y las piezas de la cama? ¿las robaste?— interrogó Mortem sorprendida.

—Oye ¿y el gracias?— preguntó Odenia por la actitud de la esqueleto.

—Si, gracias y todo pero...— ella no se explicaba de donde había sacado las piezas y los colchones.

La unicornio se mostró nerviosa, y puso una mueca en su rostro.

—Yo...siempre tuve esos colchones ocultos en el atico, venían con la cabaña y yo solo los oculte para volver esta habitación un cuarto de castigo para Klage— respondió y miro a la joven poni y causando que Mortem la viera con desprecio.

—Me alegra que hayas cambiado de parecer, Odenia, lo que hiciste no cambiará el hecho de que te respete y te ame— dijo con una voz pacifica tomando del hombre a su amiga que volteo a verla sorprendida por su paciencia y compasión.

—¿¡Como carajos tiene tanta paciencia!?— se preguntó Mortem en su mente mirando la escena.

—Je, bueno ejem— Odenia se puso seria de nuevo y miro a ambas dejando de sonreír —Uhm, hoy, ¿que les parece si vamos a una colina y almorzamos ahí? ¿Vienes Mortem?

—¿Que? Ah, ah si claro— aceptó la esquelética solo viendo como Klage se emocionaba mas por la idea de almorzar al aire libre.

Las tres regresaron al primer piso para preparar las cosas, Odenia ayudaba a Klage con la comida preparando unas ensaladas, y dos tardas una de fresas y otras de bayas dejando la carne de lado mientras que Mortem las ayudaba con la bebida que era un gran botella de limonada.

Al salir, Odenia las guía por un sendero que los lleva directo a una colina con una vista agradable y con la brisa en sus rostros, se quedaron admirando por un momento el lugar antes de colocar la manta en el césped y sacar los platos y comida de la canasta.

—No se por que vine, no tengo órganos ¿como comeré?— preguntó Mortem viendo la comida.

—Come su escénica, es como si alguien comiera almas— respondió Odenia entregándole un pedazo de tarta.

Mortem la miro seriamente y miro después de la tarta, abrió su boca y succionó la escénica hasta pudrir la tarta sintiendo el sabor por todos sus huesos.

—Odenia ¿Estas segura de que quieres comer ensalada? Digo, la ultima vez que te prepare una me la tiraste en la cara— comentó Klage recordando ese mal momento.

—Si claro, creo que me gustaría probar— la unicornio se sirvió un poco de ensalada y medio una lechuga en su boca por primera vez, le encanto, ella siguió comiendo ensalada junto con Klage mientras que Mortem succionaba la escénica de la comida que le daban.

—Jeje, esa nube tiene forma de patito— dice Klage mirando el cielo.

—Yo le veo forma de gato— dijo Mortem.

—Yo solo veo una nube deforme— comentó Odenia levantando una ceja mirando la misma nube que las demás sin lograr conseguir darle forma a ninguna.

—Oigan, miren— Klage apunto él sol de como alumbraba el reino Mond y Soleil pero no a Ékleipsi— ¿Por que el sol solo ilumina a esos dos reinos, pero a ese de allá?

Odenia miro de reojo el reino del Eclipse y sin darle tanta importancia miro a Klage.

—Hay una leyenda que cuenta la razón por la que el sol nunca llega a Ékleipsi— dice levantándose para mirar a ambas atrayendo su atención.

—Ooh ¿Enserio? Cuenta cuenta— pidió Klage que seguía recostada junto con Mortem.

Relata Odenia:

Hace muchísimos años, en el linaje de la familia real Shine, nacieron dos hermanos, una pegaso y un unicornio. Los reyes tenían que elegir quien de sus hijos ascendería al trono por lo que le pusieron pruebas a cada uno.

A los dos les dieron mil monedas de oro, y supervisaron que harían con eso. La princesa había gastado el oro en construir un hospital y un orfanato para su pueblo mientras que el hermano lo gasto para si mismo comprando cosas innecesaria y cosas que ya tenía.

Los reyes vieron bondad, amabilidad y caridad en su hija mientras que en su hijo solo encontraban el desprecio y la avaricia, cuando anunciaron quien seria el siguiente en tener el trono el príncipe enloqueció de ira.

Hubo una fuerte batalla donde el príncipe asesino a los reyes y de paso iba a matar a su hermana, pero ella luchó contra su hermano lográndolo destruir pero él antes había lanzado una maldición al reino:

—"La luz no volverá al reino hasta que la oscuridad cumpla su sueño eterno"—

Nadie entendió eso, pero la luz del sol comenzó a restringirse volver a iluminar el reino de Ékleipsi sin poder explicarse como un unicornio, con el cuerno roto, se hizo tan fuerte como para que su maldición ni una alicornio pudiera romperlo.

Fin del Relato

—Waow— dijeron las dos impresionadas por la historia.

—¿Como sabes tanto de esas cosas Odenia?— preguntó Klage.

—E leído libros que me han culturizado, joder, podre haber nacido y crecido aquí en el bosque pero no me iba a contener la curiosidad era mucha cuando era joven— respondió estirándose y mirando el atardecer tomando un vaso de limonada.

Después de un rato estar admirando la vista, guardan todo y vuelven a la cabaña al hacerse de noche.

Mientras tanto en una montaña con mucha neblina, tumbada en la tierra estaba Wise Hunter dormida perdida en su mente confundida. Dentro de sus sueños ella estaba escapando y esquivando ataques que venían de la nada, cuando cae devuelta y mira atrás ve como de las sombras salia Odenia con una sonrisa psicópata.

—Vaya vaya vaya, al fin que te tengo ¿enserio creías que te ibas a escapar de mi? Por favor— en su sueño Odenia parecía seguir siendo la misma su sonrisa era perturbadora dejando mostrar esos dientes afilados.

—Ugh...— Wise no podía decir nada y escucho la risa histérica de la asesina.

—¿Que pasa? ¿El manticora te comió la lengua?— preguntó ella acercándose mas —¿Crees poder detenerme? Te aseguro que no lo hará Wise jaja.

Odenia desapareció por momentos de la cabeza de Wise pero escucho unos gritos que se acercaban a ella, a lo lejos podía ver como Ble se estaba acercando.

—¡Ble!— gritó Wise preocupada por ella pero en ese momento un hacha que aparece de nada parte a la mitad la cabeza de la poni salpicando mucha sangre en su rostro, todo esto parecía muy real para ella —¡NO!

—Jeje— Odenia volvió a aparecer pero esta vez con Roz a su lado —Admira el espectáculo...

Odenia con un cuchillo se lo clava varias veces a Roz, la poni de fuego gritaba pidiendo ayuda, Wise lo intentaba pero no podía moverse, se sentía inútil al ver como las ponis que mas amaba morían a cascos de esa perra.

Por ultimo Odenia le quito los ojos a Roz y cortando su cabeza la pateo como si fuera pelota chocando con la cara de Wise, el dolor se sintió igual de real y vio como sangre brotaba de su nariz por el golpe en la cara, escuchaba por todos lados gritos de agonía que pedían ayuda y apareció rodeada de una masacre, ponis muertos por todas partes destrozados y la risa maniática de Odenia le hacia perder la cordura.

—No me puedes vencer, nadie puede...— comentó con felicidad dándole la espalda.

—¡Callate! ¡Callate! ¡Callate!— gritó Wise soñando tener una hacha mas grande que la de Odenia y acercándose a ella y clavársela en la cara y en todo su cuerpo varias veces esparciendo la sangre por todos lados gritando con rabia maldiciendo el nombre de la unicornio.

Cuando se detuvo todo se puso borroso, y despertó de golpe con lágrimas en sus ojos.

—Gracias...gracias a los dioses que todo fue un sueño...— dijo limpiándose las lágrimas y aun con su mochila en su lomo galopó lejos con un miedo que recorría todo su cuerpo.

Cuando se dispersa la neblina, Wise pudo ver no tan lejos dos templos unidos, ansiosa y contenta de haber llegado va hacia los templos pero se detuvo frente a ellos poniéndose a pensar a cual entrar, de cierta manera igual recibiría ella un regaño por parte de ambos dioses así que entró al templo de Hederis, todo estaba bien decorado, claro todo estaba también polvoriento era obvio que con la neblina ahí nadie venia a los templos a adorarlos. Ella se acercó a una gran estatua de la diosa de la guerra que estaba en posicion de batalla alzando su mazo, se arrodillo frente ella y rezó pidiendo ser escuchada.

—¡WISE HUNTER!—

—¡AAAH!— gritó asustada por el tono de voz con el que le había respondido la centauro — diosa Hederis, yo...

—¡Las armas han regresado, no pueden estar tanto tiempo en el mundo de los mortales!—

—¡Perdón! Es que, necesitaba entrenar después de la batalla que...— Wise intentaba explicarse pero solo era interrumpida.

—¡Zóora arde de ira! Nos has decepcionado a todos, gastaste nuestro tiempo en hacerte—

—¡Necesito mas ayuda!— exclamó asustada.

—¿¡COMO PUEDES PEDIRME MAS AYUDA DE LA QUE YA TE DIMOS!? NO SEAS UNA MIER...ah...¿que?...oh...—

—¿Que sucede?— preguntó Wise con miedo por los gritos histéricos de su creadora.

—Ugh, Wise Hunter...una nueva amenaza esta por volver de la muerte, te ayudaremos pero esta sera tu ultima oportunidad—

—¡No la despidiare! Se lo juro— prometió Wise esperanzada,

—Tienes un nuevo deber...—

—¿Otro? Ya tengo como dos— se quejó mirando la estatua pero solo escuchó un gruñido por parte de Hederis —Aunque, otro no me vendría mal, jeje.

—Escucha con atención...—


Holi uvu espero les haya gustado el capitulo de hoy owo llegue al cap 11 y eso me impresiona la verdad xD nos leemos en el siguiente capítulo, cuidense :3