Odenia y las Huellas del Pasado

Capítulo 17

El descontrol

En el castillo del reino Mond, todos estaban cubriéndose por aquel terremoto que agito de forma bestial todos los reinos, Liria aprovecho el momento para soltarse de su padre y refugiarse con los elementales. Gardo al ver esto agarró a la que estaba mas cerca y esa fue Klage que por el miedo quedó en shock y no sabia como librarse de la espada del rey.

—Oh no...¡Sueltala maldito!— ordenó con agresividad Wise prendiendo sus patas delanteras en llamas.

—Ah no, si me quemas la quemarás a ella, o la mataría al instante— dice el rey sin darle importancia al fuego de la semidiosa.

—A-Ah...¡Odenia! Salvamen por favor— suplica Klage con unas pequeñas lágrimas que brotaban de sus ojos y recorrían sus mejillas.

Odenia no movió ningún casco, solo veía como el rey subía las escaleras teniendo a Klage a su merced, Liria sorprendida guía a los elementales hacia donde se dirigían aquellas escaleras. La unicornio iba a pasos lentos no dándole la importancia necesaria a la situación.

Cuando llegan al techo del castillo, gracias a las nubes negras empieza a llover pero ven todos como el rey tenia agarrado del cuello a Klage listo para tirarla desde esa gran altura y dado a que ella estaba mas asustada lo único en que pensaba era en Odenia que la había dejado a su suerte al rechazar su petición de ayuda.

—¡Padre! ¡Estas acorralado, no dejes caer a esa poni que igual te iras preso por todo el daño que hiciste!— exclama Liria intentando acercarse pero recibía como respuesta como Gardo casi dejaba caer a Klage.

—O-Odenia...— era lo único que decía la unicornio llorando pero el rey apretaba mas su cuello cortándole el aire.

—La dejaré, pero deberás dejarme ir también— propone el rey que casi dejaba caer a Klage.

—Yo no negociaría contigo— habla Odenia llegando recién al lugar —¡Anda! Dejala caer.

—¿¡Que!?— todos los presentes miraron impactados a Odenia.

—Uh...je, bien...— Gardo dejó caer a Klage.

Odenia sin pensarlo dos veces se tiró también desde ahí. El rey solo extendió sus alas para irse volando pero en eso un abanico de hierro paso a su costado cortando su ala izquierda, al instante el rey se aferró al borde y veía como Odenia con magia levitaba hasta llegar al techo dejando a Klage a salvo, extendió su casco solo para que el abanico cayera ahí y tomarlo.

—¡Papá!— Liria intento acercarse pero Odenia con su otro abanico lo tira por su lado intimidándola —Uh...

La princesa se quedo quieta en donde estaba, y se veía como Odenia se acercaba al rey.

—Vaya vaya ¿Debería salvarte? O dejarte caer...— su estado de tranquilidad se volvió agresivo y agarró con fuerza de la crin del rey —Me quisiste culpar por un crimen que no cometí, ahora di, quiero que grites al aire quien mato a tu hijo, y que mas otros crímenes cometiste.

—Ugh...— el rey se negaba pero creyendo que era la única manera para salvarse la mira a los ojos —Yo...¡Yo mate a Schild! YO MATE A MI HIJO —Sus palabras solo dejaban atónitos al resto, Liria sentía una gran furia en su corazón pero sentía la necesidad de perdonarlo.

—¿Que mas?— preguntó Odenia arqueando su ceja —Un rey como tu y con tan buenos argumentos para meterme presa me hace pensar que este no fue tu primer asesinato ¿Me equivoco?

—Argh...No, no te equivocas— con una sonrisa de maniático miro a Liria que asustada solo podía verlo de reojo— Mate, a mi esposa...Gaia...

—¿Qu-Que? Tu...¿¡Mataste a mamá!? ¿¡POR QUE!? ¡Ella te amaba con todo su corazón!, hiciste que casi condenaramos a una inocente— le gritó Liria con rabia en su voz estaba tan furiosa que lo único que pudo hacer es empujar a Odenia quitándole su abanico.

—Ella era una perra, se acostó con un guardia en mi ausencia y salio en cinta...pero no iba a permitir que ese bastardo naciera— le confiesa Gardo viendo directo a los ojos a su hija la cual apretaba muy fuerte su amuleto —¿Que es eso?

—Te odio...y te condeno...¡A MUERTE!— Liria con el abanico le corto de una los cascos a sus padre dejándolo caer a la tierra fría.

Los ojos de la princesa comenzaron a llenarse de lágrimas cristalinas, y con una gran tristeza en el corazón cayó al suelo rompiendo en llanto. Su hermano y padre no estaban mas, y enfrentar el cargo de gobernar un reino seria una tarea muy difícil.

—Princesa...se que no es buen momento, pero necesitamos su ayuda— dijo Wise acercándose a ella tomándola de su hombro.

—Ah, s-si— Liria se levantó y se secó sus lágrimas mirando el bosque y la energía morada que estaba sobre este —¿Tiene que ver con eso?

—¡Si! Necesitamos urgente que envíe a los guardias a investigar a todo habitante de aquí que encuentre ponis que puedan controlar algunos elementos y si no los encontramos pronto...el mundo caerá— pidió Wise y no se tardo en mandar la orden.

Como ordeno la princesa Liria, cada guardia en el castillo fue enviado por todo el reino a investigar con urgencia.

En el reino de Ekleipsi, la reina Clairsse estaba escribiendo una carta teniendo al lado a un fénix de fuego verde, estaba apresurada en escribir mientras era observada por Beast y las niñas sintiéndose incómoda.

—Escribo lo mas rápido que puedo, también le estoy explicando lo que es ella— apuntó a la reina Irenda que seguía en la cima del bosque.

—Ese fénix jamas vio a Wise ¿como la puede rastrear para entregar la carta?— preguntó Beast.

—Oh es fácil mi querido Beast, una reina como yo siempre tiene sus trucos— Clarisse puso su cuerno con delicadeza sobre la cabeza de la majestuosa ave, activando su magia le transmitió el recuerdo de Wise y como era, atando en su pata la carta enroscada —Ve rápido por favor, Wise necesita este aviso urgente.

La ave asintió con su cabeza y salio por la ventana pero aun así Beast seguía sin estar convencido de que el fénix encontrará a Wise.

—Bien, sabe como es ella pero ¿como sabrá donde encontrarla?— volvió a preguntar cruzando sus cascos.

—Este fénix esta entrenado para encontrar a quien sea con solo un recuerdo, rastreando su aura— contestó Clarisse aliviada pero no duro mucho aquella sensación tranquila —Solo espero que vuelvan pronto...

Mientras tanto en la pequeña casa en la colina, Myrtille cortaba unas verduras, pero en ese momento Coura salta hacia ella asustada empapada.

—¡Ah!— por primera vez, Myrtille se asustó y en su descuido se hizo un pequeño corte con el cuchillo —Au, demonios...

—¡Myrtille esto es urgente! Fui al pozo por agua y empezó a llover pero eso no fue lo extraño...— Coura intentaba explicar lo que le había sucedido así que Myrtille solo se dirigió a una pequeña cómoda para sacar de ahí vendas.

—Espera Coura, necesito encontrar una venda o curitas— decía Myrtille buscando.

—¿Para que?— preguntó Coura dejando su tema de lado.

—Bueno, me acabo de cortar de casualidad con el cuchillo creo que la respuesta es obvia— contestó ella mostrando su casco donde se había hecho el corte.

—Yo no veo nada— dice Coura acercando su mirada al casco.

—¿Como que no ves nada? Si estoy sangran...do?— Coura observo su casco, estaba sano y no chorreaba sangre.

—Uhm ¿esta bien? Ah, como te iba diciendo...fui al pozo por agua cuando en ese momento empezó a llover y...— nuevamente ella fue interrumpida pero esta vez por el sonido de la puerta.

—Tranquila...yo abro— la unicornio se acercó a la puerta y al abrirla ve a dos guardias firmes que entraron a la casa sin autorización.

Coura al verlos, creyó que venían por ella por lo que decidió esconderse a pesar de ya haber sido vista por ellos. Los guardias solo la miraron confusos burlándose de ella por lo que hacia.

—Hola ¿Que se les ofrece?— preguntó Myrtille animada.

Uno de los guardias bruscamente revisaba a Myrtille que dio un pequeño grito, Coura salio de sus escondite y vio a su amiga en una posición que le traía malos recuerdos, rápidamente agarró el cuchillo y los apunto.

—Espera Coura, todo esta bien no tienes porque atacar— decía Myrtille tratando de calmarla.

—Suelte a mi amiga, pedazo de porquería— ordenó Coura sin bajar el cuchillo e ignorando las palabras de la unicornio.

—Baja el arma, nuestro propósito no es hacer daño mas no me gusta perder mi tiempo...queremos hacerles unas pruebas— le informó el otro guardia acercándose a ella y agarrándola del casco bruscamente algo que la molesto y no lo pensó dos veces en clavarle el cuchillo —¡AGH!

—¡Coura!— exclamó Myrtille al ver lo que hizo, fue dejada por el otro guardia y se dirige a ella para detenerla.

Coura en su intento de huir sale de la pequeña casa, Myrtille se acercó al guardia herido para ayudarlo, con su casco cubrió la herida mientras que con el otro buscaba vendas para él, pero un pequeño brillo llamó su atención, la herida se estaba empezando a sanar y paró el sangrado dejando al guardia atónito.

—¡Encontramos una!...¿amigo?— el guardia se levantó agarrando del casco a la unicornio que no se resistió en ser guiada.

Grande fue su sorpresa cuando ven al otro guardia estar dentro de una esfera de agua, Coura estaba bajo la esfera con sus patas delanteras al aire, estaba miedosa por la situación.

—¡Nadie me toca! !Nadie toca a mi amiga!— gritaba Coura que ahogaba al guardia, el otro intento detenerla pero Myrtille lo detuvo y fue ella quien de acerco.

—Coura...esta bien, todo esta bien— decía la unicornio tomándola del hombro atrayendo su atención —No tienes porque temer ya, estas a salvo...prometo que ellos no te harán nada malo.

Coura miro afligida a su amiga, dejó caer el agua junto con el agua y la abrazo fuerte empezando a llorar, todos esos años en el que rey abuso de ella la habían cambiado por completo.

—Si algo aprendí al estar contigo, es dejar el pasado atrás...y, apreciar lo que tienes en el presente— murmuro Coura sonriente.

—Me alegra que hayas aprendido eso...mmm, haber— ella dirigió su mirada seria hacia uno de los guardias —¿Que quisiste decir conque "encontramos una"?

—Uh...debemos llevarlas al castillo por ordenes de la princesa Liria, mando a los guardias a revisar todo el reino en busca de ponis elementales, pero...encontramos dos, seremos bien recompensados ¡ja!— comentó aquel guardia triunfante.

Coura y Myrtille se miraron entre si con desinterés en los guardias, una sonrisa se formo en su rostro y salieron corriendo de ahí dejando a los guardias atrás, prefiriendo ir al castillo por su propia cuenta.

—¡Oigan— gritó el guardia indignado por la repentina huida.

—Que tontos, enserio— dice Myrtille trotando al lado de Coura.

—Tengo algo de miedo por encontrarme al rey, pero si fue por orden de la princesa Liria estoy de acuerdo...después de todo, ella me ayudó a escapar— dice ella acelerando su rapidez.

Mientras tanto, en el pueblo de Imperium, Mortem seguía viendo desde el pueblo a la alicornio que seguía en un sueño profundo por el momento.

—No se quien es, pero...debo volver al bosque— dice la esquelética sorprendiendo a su hermana e hijo.

—¿Estas demente Rubí? No puedes ahora, tu hijo te necesita— recalcó Mariana acercándole a Strik.

—Lo se, y me duele dejarlo ahora pero...si no cuido el bosque ella no me regresara a mi forma normal— decía mientras se alejaba de su pequeño —Prometo volver, pero esta vez pronto.

—¡Mami! ¡Ya eres mi heroína!— exclamó Strik sonriendo.

Mortem sonrió igual, y se regresó al bosque, afortunadamente Irenda al estar en ese profundo sueño no hacia nada mas que provocar el miedo de los ponis y bestias, la esquelética llegó a la cabaña que estaba aun estable, no parecía haber sido afectada por los rayos que cayeron en el bosque.

—Odenia debe tener algo por aquí...que pueda ayudar no solo al bosque— Mortem buscaba en cada rincón de la cabaña desordenando todo por completo.

La esquelética miro la puerta del sótano abierto, algo la incitaba a entrar y buscar ahí, por otra parte algo la hacia quedarse en su lugar. La curiosidad fue mas fuerte, y el deseo de proteger a los ponis también que tomo la decisión de entrar ahí sin saber lo que le esperaba. Para haber estado encerrada un mes completo Odenia, sin supuestamente salir, había cuerpos putrefactos clavados en la pared con intestinos fueras y la mandíbula caída algo que la asqueo. Entre tanto olor a muerte y cuerpos en descomposición, no encontró nada y frustrada se aferró a la pared dejando caer un pedazo de madera.

—¿Y esto?— Mortem miro el hueco de que había dejado aquel pedazo de madera y al meter su casco sintió algo largo y sostenible, lo jaló con fuerza dándose cuenta que lo que había jalado y bajado era una palanca.

Vio como una parte del techo descendía, era como una mesa camuflada con el techo siendo sostenida por cadenas algo que la confundió mas aun, su cara se lleno de sorpresa al ver lo que había ahí. Un par de alas blancas con las puntas color celeste claro, tenían unas cuantas manchas de sangre seca.

—¿Y estas alas?— se preguntó Mortem al examinarlas con magia, encontrando una marca de nacimiento que era una media luna con destellos a su alrededor —No puede ser...estas alas son...— al apartar las alas de la mesa vio un nombre escrito —¿Karina? Oh no, no no no...estas son las alas de la princesa perdida...arrancada...con sangre seca...

Aparte de las alas y el nombre escrito, también encontró un libro de magia negra abierto, lo agarró con miedo dejando las alas en su lugar.

—Odenia...Odenia mato a la princesa Karina, esto es muy malo— dice preocupada por lo encontrado dejándolo en su lugar y moviendo la palanca dejándola en su lugar.


Hola nuevamente, ya se preguntaran...¿dos capítulos el mismo día? Y si es que, la verdad estoy poniéndome al día de lo que no hice en una semana, nuevamente este mismo día lo mas probable es que suba otro capitulo...¡ya nos acercamos al final de este fic!