notas de la autora: la historia empieza cuando zuko quiere disculparse con el gaang y ellos no lo perdonan, disculpen si aburre al principio es para que se vaya desarrollando la trama. al principio no hay nada de conexión entre ellos, hasta un par de capítulos mas lo descubrirán. tambien disculpen la redaccion, es el primer fanfic que hago pero queria sacar la idea de mi cabeza :) espero que lo disfruten y que alguien lo lea... si es asi me pueden dejar un review? me harian muy muy feliz :D las criticas son muy bien aceptadas, tambien los insultos. Los dejo con mi historia...
El jamás olvido la primera vez que conversaron como amigos, el día que el decidió perdonarlo, a escondidas, cuando todo el mundo estaba en su contra.
Zuko estaba triste, enfadado, decepcionado. ¿cómo llego a pensar que las personas que alguna vez trato de matar lo perdonarían? No seria nada fácil, mucho menos cuando les acababa de decir que mando a un asesino a buscarlos. ¿por qué siempre era tan tonto? Sabia que hablar fuera de lugar era una de sus cualidades, la cicatriz en su rostro se lo recordaba diariamente, pero esta vez estaba derrotado, cansado. Decidió quedarse en el templo del aire una semana mas solo para poder hablar con ellos de nuevo, tal vez no lo arruinaría esta vez, tal vez ellos y sobre todo Aang lo perdonarían.
El sol comenzó a desaparecer, y con eso sus energías. Decidió prender una fogata para pasar la noche, movió un poco sus manos y una pequeña chispa de fuego salió de ellos, logrando prender los troncos apilados de leña, pero con muy poca intensidad. No tuvo tiempo de preocuparse por ello, porque apenas la leña prendió escucho un ruido entre los arbustos de aquel lugar, como instinto, el joven príncipe saco sus espadas, aquellas que había utilizado para desafiar a su padre, para salvar a Aang. El ruido no disminuía, se acerco a los arbustos con una espada en cada mano, nervioso, no quería lastimar a nadie, pero tampoco quería que lo lastimaran.
-¿Quién anda ahí? – grito el maestro fuego sin obtener respuesta alguna, pero el ruido disminuyo, ahora no se escuchaba tras los arbustos, si no tras la tienda de campaña que había logrado conseguir en su globo de guerra.
Apunto una de sus espadas y con la otra empezó lo que seria un gran golpe, pero en eso alguien salió, alguien que el ya conocía.
-por favor baja las espadas Zuko, vengo a hablar en paz – dijo el pequeño monje
- lo… lo siento avatar, no sabia que eras tu- y realmente no lo sabia, ¿por que hubiera querido matar a alguien que en realidad solo quería ayudar?
- se que estuvo mal llegar así, pero la verdad quería decirte que aunque mis amigos no confíen en ti, yo aun lo hago. Se que no eres malo, se que solo querías tu honor y eso cegó todos tus sentimientos – Aang puso una mano sobre el hombro del príncipe – yo… yo si te perdono, no esta en mi filosofía no hacerlo, y jamás podría odiar a la persona que me salvo la vida con la mascara del espíritu azul. Se que no eran las razones correctas, pero desde ese día supe que tu no me querías matar por odio, o para acabar la guerra. Lo hacías por dolor – el tono de Aang sonaba muy serio, era un tono que el maestro fuego nunca había escuchado, siempre que tenia contacto con el monje, este se burlaba de el o usaba sus típicas bromas, su cara de inocencia. Pero esta cara era diferente, era de una persona madura y con dolor y a la vez perdón en sus palabras. Zuko no podía creer que a la persona que mas daño le ha hecho (a parte de su tío, claro esta) lo estuviera perdonando con tanta madurez. No supo que hacer o decir. Cerro un puño y coloco la palma de su otra mano en el, después se hinco e hizo la típica reverencia – joven avatar, es un gran honor que usted me perdone, pero quiero pedirle una ultima cosa. Quiero ser tu sifu, se que no controlas el fuego y yo podría ayudarte, lo necesitas para poder vencer a mi padre, y el me enseño todo lo que sabe, creo que seria una buena opción.
- primero, no me llames avatar, mi nombre es Aang.- esta vez el tono maduro de su voz había desaparecido, ahora el tono era igual a el que Zuko conocía -Respecto a tu propuesta lo tengo que consultar con mis amigos, no les gusta que estés cerca de nosotros, muy apenas logre escaparme para poder venir contigo, pero se que tengo que aprender fuego control si quiero acabar con esta guerra. Así que aceptare tus servicios, no importa que me tenga que escapar todas las noches para poder aprender. Lo hare para acabar con esto.
Se dibujo una sonrisa en la cara del joven príncipe, no con malicia si no con agradecimiento y felicidad. Algo que Aang nunca había visto en Zuko.
