Disclaimer:

Todo lo que aquí reconozcáis le pertenec Rowling.

Yo no gano beneficio económico ni lucrativo al escribir esto.

Solo lo hago porque me gusta.

Aviso: Este fic parteicipa en el Amigo casi invisible del foro Hogwarts a través de los años.

Elegí una de las peticiones de Anelem.

Quería un Bill/Remus.

Espero que te guste.

Prólogo:

La primera vez que lo vio, fue en el callejón Diagon.

Remus iba paseando con Sirius, Peter y James. Habían quedado ese día para comprar los útiles escolares de quinto.

Se había separado para mirar unos cuantos libros, los cuales no compraría, pero le gustaba ojearlos.

Iba caminando pensando en nada particular cuando sintió como algo chocaba contra sus piernas.

Al bajar la vista, pudo ver una mata de cabello rojo.

Después vio su cara.

Estaba enrojecida por el llanto.

Se agachó a la altura del pequeño y le colocó las manos sobre los hombros con suavidad.

-Hola. ¿Cómo te llamas?

El hombre lobo pudo ver la duda cruzando el rostro del menor.

-Yo soy Remus. -Dijo. -¿Te has perdido?

Tras unos segundos de espera, el pelirrojo asintió.

-Estaba mirando y… -Hipó.

-¿Me dices tu nombre? ¿Cómo son tus padres?

-Soy Bill. -Respondió un poco tituveante. -Mamá es pelirroja como yo.

Tras un rato más de conversación, Remus tomó al pequeño entre sus brazos y caminó con él entre las tiendas esquivando personas y puestos de venta ambulante.

Minutos después, el niño señaló una dirección.

-¡Mamá! -Gritó.

Una mujer pelirroja que llevaba a un pequeño niño de no más de dos años, corrió al oír el chillido.

-¡Oh dios mío Bill! Estaba tan preocupada… -Dijo al acercarse a ellos.

Después de asegurarse de que su pequeño estuviera bien y de hacerle prometer que no volvería a irse de su lado, dirigió su atención hacia Remus.

-Muchas gracias por ayudar a mi hijo. Con los tiempos que corren… -Se estremeció.

-No se preocupe. No ha sido nada.

Molly, tan efusiva como era, además de agradecida, no tuvo reparos en darle un fuerte abrazo a ese chico tan amable.

Más tarde, el licántropo se despidió de la mujer y sus hijos.

Al final no pudo mirar los libros que quería, pero había sido por una buena causa.

Al llegar donde sus amigos le esperaban, tuvo que escuchar sus quejas sobre el tiempo que les había tenido esperando.

Él solo sonrió y les dejó ser.

Tal vez el niño no se acordaría de Remus en el futuro pero al hombre lobo no se le olvidaría.

la próxima vez que lo vio, el niño ya no era un niño. Si no que se había convertido en un hombre atractivo.