Disclaimer:

Todo lo que aquí reconozcáis le pertenec Rowling.

Yo no gano beneficio económico ni lucrativo al escribir esto.

Solo lo hago porque me gusta.

Aviso: Este fic parteicipa en el Amigo casi invisible del foro Hogwarts a través de los años.

Elegí una de las peticiones de Anelem.

Quería un Bill/Remus.

Espero que te guste.

Capítulo 02.

Remus estaba preocupado.

En la tercera prueba del torneo de los tres magos, que al final había acabado siendo el torneo de los cuatro magos, Harry aseguraba que Voldemort había regresado.

Según decían, había salido del laberinto con el cuerpo de Cedric Diggory a cuestas.

Ese verano Dumbledore había decidido que nadie le escribiera cartas ni le informaran de lo que estaba pasando ni tampoco del resurgimiento de la orden del fénix.

Sirius se había puesto frenético pero acabó haciéndole caso al director.

A él le habían mandado a los bosques ingleses a tratar de reclutar manadas de hombres lobo.

Por una parte se sentía aliviado porque las insinuaciones de Tonks comenzaban a incomodarlo y no sabía cómo más rechazarla.

Entre risas, Sirius le había propuesto que le dijera que era gay pero Remus no había querido hacerlo.

-Pues dile que sí. -Comentó esa mañana a unas horas de que tuviera que partir a su misión.

-Ya sabes por qué no quiero estar con ella. Sirius.

-Eso son tonterías. Mi sobrina sabe perfectamente lo que eres y a ella no le importa.

-No voy a decirle que sí y tema zanjado.

Black se mantuvo en silencio y el lobo creyó de manera ingenua que su amigo lo dejaría estar pero no fue así.

-Ya entiendo por qué no quieres tener nada con Tonks. Por el aspecto físico no puede ser porque ella es bastante guapa. Algo torpe pero…

-Canuto… -Advirtió Remus.

-No quieres aceptarla porque estás detrás del cuerpazo de ese pelirrojo. ¿verdad? -Preguntó meneando las cejas. Haber si al final si va a resultar que te van las varitas…

-¡No me van las varitas ni los calderos! -Chilló ruborizado de furia y vergüenza por partes iguales.

-¿Entonces te van ambos? Ui ui lunático. Te me estás desmelenando.

-¡No! ¡Soy asexual!

-Si tu lo dices… Pero cuando acabes teniendo hijos con mi sobrina o mejor. Emparejado con el mayor de los Weasley, te diré: Te lo dije.

Con un gruñido molesto, el licántropo abandonó la cocina de la casa con las carcajadas de su amigo de fondo.

***RLBW***

Unos meses más tarde, Remus descansaba en una cafetería muggle tomando una taza de chocolate caliente.

Estaban a penas en Septiembre, pero para él esa bebida era buena durante todas las épocas.

La campanilla de la puerta sonó e instintivamente el castaño llevó la vista hacia allí.

Tremenda fue su sorpresa al comprobar que el que entraba no era otro que Bill Weasley.

El joven estaba empapado de pies a cabeza y antes de pedir, él también divisó al licántropo y le saludó con la mano.

Con el café en una mano y un par de tostadas en la otra, el pelirrojo se sentó delante suya.

-Hola profesor Lupin. Hacía tiempo que no le veía.

El mayor alzó una ceja.

-No he sido tu profesor Bill. Y no hace falta que me llames de usted. Eso me hace sentir mayor. Y solo tengo treinta y cinco años.

-Disculpa Remus. Es la costumbre. Oigo a mis hermanos a diario llamarte profesor Lupin, que ya se me ha pegado. ¿Y qué haces aquí?

-Me gusta venir a tomar algo en este lugar.

-¿Chocolate? -Adivinó el pelirrojo.

-Por supuesto. ¿Y tú, qué haces aquí?

-Pues me pilló la lluvia y entré. -En un susurro añadió. -Una mujer mayor, muggle, me dijo que pasara y no pude negarme. no iba a desaparecerme…

Ambos compartieron una ligera risa. La primera de ese día pero no la última.

Las conversaciones y encuentros en esa cafetería se hicieron frecuentes.

Ninguno quería admitir que se buscaban de manera inconsciente y seguían diciéndose que era casualidad.

***RLBW***

Un tiempo después, Remus llevó a Bill a conocer un pequeño estanque en Gales al que le encantaba ir de niño y al que seguía yendo cuando el estrés o el simple deseo le hacían acudir.

Se sentaron en silencio de piernas cruzadas aparentemente sin darse cuenta de que sus rodillas se rozaban, después sus caderas, sus brazos, sus hombros y mientras reían de las monerías de unos patos, se unieron sus manos.

El pelirrojo le decía algo al castaño cuando sus miradas se encontraron y no se separaron.

Un silencio cómodo y espectante cubrió la zona.

Incluso los pájaros guardaron silencio a la espera.

Se acercaron poco a poco sin dejar de mirarse a los ojos.

Sus narices chocaron, después sus respiraciones y finalmente sus labios se unieron en un beso.

Fue casto al principio, pero ellos necesitaban más.

Primero Bill exploró la boca de Remus con su lengua y luego fue al revés.

El beso se transformó en una batalla de lenguas en la que ninguno quería dejarse vencer.

Cuando el beso terminó, ellos siguieron hablando como si nada.

Sin embargo, la cosa cambió al despedirse.

El licántropo evitaba a toda costa al rompedor de maldiciones.

Pero él no era un Weasley por nada.

Cuando pasaron tres semanas de llamadas a su puerta, mensajes con patronus y cartas vía lechuza decidió tomar al Erunpent por el cuerno y encarar al hobmre.

Nota:

Espero que el beso no te haya parecido demasiado precipitado.

Nos leemos pronto.