-¡Toph! - El avatar dio un salto al escuchar la voz de la bandida ciega.
Esta, por su parte, se encontraba recargada en un árbol cerca de la fogata, tenía dos pequeñas piedras en sus manos y estaba jugando con ellas - Toph... mira... Esto no es lo que piensas, te lo puedo explicar todo, pero no le cuentes a los demás - El avatar se encontraba muy preocupado por lo que su amiga podría haber visto o escuchado.
-Escucha, pies ligeros, no tengo ni la más mínima importancia de lo que esté pasando aquí, pero por favor, deja de hacer tanto ruido al "escaparte" que hace días no me dejas dormir - El tono de la bandida era muy relajado, no parecía para nada sorprendida.
- Mira, Niña, la verdad no te conozco mucho, a penas unos días me enteré que no eras del todo ciega... pero créeme que aquí no está pasando nada malo, yo solo quiero ayudar a tu amigo para que pueda derrotar a mi padre, y creo que ambos sabemos que soy su única esperanza de aprender fuego control... - dijo Zuko
-Yo sé que es así, chispitas, pero verse a escondidas no solucionará mucho. Aang, si no les dices a los demás el día de mañana, tendré que hacerlo yo. Ya me canse de que te escapes todas las noches y me despiertes, a parte, unas noches te he estado siguiendo, solo para asegurarme de que Zuko no te haga daño -El avatar y el señor de fuego empezaron a ponerse aún más nerviosos, eso significaba que Toph ya sabía todo, sabía sobre los espíritus, sobre el beso, sobre la confusión...- Por el momento me iré, y tú vendrás conmigo, Pies Ligeros, necesitas descansar que mañana tienes práctica de Tierra Control conmigo.
-Toph, estoy muy ocupado en este momento, tenemos que aclarar unas cosas... Creo que es mejor que yo te alcance en el templo. -Aang no quería irse sin dejarle en claro a Zuko que lo poco que había sucedido entre ellos había acabado, y que de ahora en adelante sólo serían alumno y maestro.
-¡Tu te vas conmigo y mañana hablas con tu novio! - La bandida ciega sonaba muy enojada, así que Aang no tuvo más remedio que seguirla.
En el camino a el templo, había un silencio incómodo, era más que obvio que Toph ya sabía todo lo ocurrido, pero el Avatar no sabía qué decir al respecto
- Escucha Toph... lo que viste... yo y Zuko...
- Ya te dije que no me importa, y tampoco me tienes que explicar nada porque créeme que ya lo sé todo. No es de mi incumbencia el saber que van a hacer respecto a su - esbozó una sonrisa del tamaño de su cara - "relación"- soltó esta última palabra en un tono de burla - Pero lo que sí te diré es que de ahora en adelante limpiaras el baño cuando sea mi turno, digo, si no quieres que nadie más se entere...
- Sabía que no por nada estabas tan tranquila... - dijo el pequeño monje
- No, Aang, no te confundas, si quieres andar con el no tengo nada en contra, si quieren seguir besándose tampoco, desde un principio toda su relación estaba llena de drama y el destino los juntó por algo, yo no se la razón, pero en este momento se necesitan entre sí, yo no seré quien los separe, pero si esto también me puede beneficiar a mi, no desaprovecharé la oportunidad...
Toph tuvo que guardar silencio por que ya se estaban acercando al templo y podían escucharlos, así que, sin decir una sola palabra, se fue a su refugio hecho de roca y se fue a dormir.
Aang no podía dejar de pensar en lo que le dijo la Bandida Ciega, y es que era tan cierto, desde un principio la relación de Zuko y Aang no era nada convencional, tenían una conexión más fuerte de lo normal, pero ¿Por qué? ¿Por qué el destino los quería tan cerca? ¿Por qué Yue sabía de ellos?, no podía dormir, la incertidumbre lo estaba matando.
Después de horas de pensar, cayó en un profundo sueño. En el, se encontraba en un volcán, y cerca de éste, había una pequeña casa de roca, que no sabía el motivo, pero sentía que debía entrar ahí.
El pequeño monje abrió la puerta y se encontró con un viejo amigo - El avatar Roku - este estaba con los brazos abiertos esperando un abrazo del monje.
- ¡Aang! ¡Cuánto te tardo llegar! Te estaba extrañando - El avatar Roku se veía muy feliz.
- Roku... ¿Me estabas esperando? Para serte sincero... no estoy seguro de por qué estoy aquí... - El monje estaba muy confundido ¿Para qué lo esperaba?
- Dentro de ti sabes muy bien la razón por la que nos tenemos que ver, Aang, es hora de que sepas sobre mi pasado - Ven, sígueme, mi dragón nos está esperando...
El dragón de Roku estaba afuera de la pequeña casa y estaba listo para salir a volar. Roku y Aang subieron a él y empezó a volar por los aires.
- Aang, es hora de que sepas sobre nuestro pasado. Como tú sabes, el avatar reencarna en otra persona, así que, en teoría, yo soy tu vida pasada.
Cuando era joven, era muy amigo del abuelo de Zuko, nuestra relación era muy fuerte, éramos los mejores amigos, hasta que un día ese gran lazo que nos unía se rompió por la avaricia, por el poder y el egoísmo. Tanto él como yo nos equivocamos, es verdad, pero hay lazos que prosperan más de una vida.
- Entonces... ¿Me estás diciendo que la conexión tan fuerte que hay entre Zuko y yo es por el pasado? ¿Y entonces no deberíamos de ser solo amigos y ya? ¿Por qué existe esta atracción? - Aang se encontraba muy sorprendido, no sabía que el avatar Roku era amigo de el señor del fuego Sozin, creador de la guerra de los cien años.
-Mira Aang, hay cosas en esta vida que incluso nosotros como Avatar o los espíritus no sabemos la respuesta. En esta vida hay lazos que nos conectan y unos son más fuertes que otros. Con el señor de fuego Sozin tenía una gran amistad, ahora entre ustedes hay algo más de por medio. No se la respuesta, pero creo que se una de las causas, y era mi responsabilidad explicártela, pero por el momento, es tiempo de que despiertes...
Y en ese momento el avatar Aang abrió los ojos y despertó de su sueño.
Al parecer el viaje con Roku había durado más de lo debido, ya que todos estaban despiertos y haciendo deberes (Hasta Toph, que acostumbraba a levantarse a medio día)
- Vaya, vaya, miren quien despertó. ¿Qué pasó, pies ligeros? ¿Tuviste una noche tan calurosa que no pudiste dormir? - Aang entendió el doble sentido de las palabras de Toph, así que decidió cambiar rápido de tema.
- Katara, Sokka, tengo que hablar con ustedes de algo muy importante - Aang no iba a dejar que Toph se aprovechará de la situación, tenía que actuar lo más rápido posible.
- Lo siento Aang, tendrá que ser otro día, hoy tenemos planeado ir a buscar más alimento con los demás chicos ya que se está acabando.
Toph dijo que conocía un lugar en el bosque donde había muchas bayas y que nos llevaría ahí.
El avatar volteo a ver a Toph, sabía exactamente lo que está planeaba, le dio una mirada de pocos amigos, ella, en cambio, esbozó una sonrisa.
- Katara, yo puedo tráelas en la mitad de tiempo que ustedes, no es necesario, en la noche saldré y recolectare algunas, pero por favor, necesito hablar contigo y con Sokka de un asunto urgente - El Avatar, a parte de que quería evitar cualquier plan de Toph, tenía que hablar con sus amigos para poder traer a Zuko al templo, y ahora tenía la excusa perfecta.
- ¡Estás loco, Aang! jamás te dejaré sale solo de noche, y menos si Zuko anda por aquí, ¡Te imaginas lo que podría pasar si te encuentra - Katara se encontraba muy alterada, en realidad, siempre que alguien mencionaba a Zuko se alteraba.
- Si Aang, imagínate lo peligroso que sería si tú y Zuko se encuentran de noche, las cosas se pondrían muy calientes - Dijo Toph, después de lanzar una carcajada.
- ¡ES QUE NO ENTIENDES KATARA! Tienes que escucharme, es precisamente de eso de lo que quiero hablar... ayer... yo... Yo vi a el avatar Roku en mis sueños, y me explico muchas cosas de las cuales no puedo hablar, pero me dejo algo muy claro, el destino de Zuko y el mío está entrelazado, hay una conexión muy fuerte que nos une y nos necesitamos el uno al otro en estos momentos. Mira, yo sé que no le tienes confianza y que nos ha traicionado muchas veces, pero yo no puedo guardar rencor, no está en mi naturaleza. Es nuestra única esperanza y aunque no nos guste tenemos que aceptarla.
- ¿Cómo puedes decir eso después de todas las veces que intentó matarnos? ¡En el no hay buenas intenciones, Aang! - Katara se veía muy alterada.
- Lo siento, Katara, pero tengo que seguirlo, si él no viene con nosotros yo tendré que dejarlos e irme con el - El tono de voz de Aang era serio, algo que muy pocas veces había escuchado Katara.
- No se que te dijo el Avatar Roku para que cambiaras de idea, pero definitivamente ¡No lo aceptare! Zuko nos ha humillado mas de una vez. Confié en el y casi te mata, no me gusta caer en el mismo error dos veces.
- Lo entiendo, Katara, en ese caso seré yo el que se tendrá que ir – entonces el Avatar tomo su planeador y salió volando del templo aire hacia el bosque.
Era obvio a donde se dirigía, tenia que hablar con Zuko y explicarle todo lo que ya sabia, a parte… lo extrañaba mucho, aunque solo hubiera pasado una noche, sentía la necesidad de estar cerca de él.
El señor del fuego se encontraba sentado, en el suelo, recargado de un tronco de madera. Tenia la mirada perdida entre las llamas de la fogata, el Avatar, al verlo, se sentó a un lado de el.
- ¿Qué he hecho para ser digno de su presencia, majestad? ¿Ya me necesitas de nuevo? Es por eso que estas aquí, ¿Verdad? Por lo que veo te gusta mucho jugar conmigo – El tono de voz de Zuko y sus palabras sugerían que estaba muy molesto.
- Escucha, no tengo ganas de pelar, ya fue suficiente por un día, de verdad no tengo ánimos… - El pequeño monje bajo su cabeza, se veía muy triste.
Zuko odiaba verlo así, siempre lograba hacerle daño, no entendía por qué, pero el sabia que Aang no merecía mas dolor.
-Disculpa, no era mi intención ofenderte, de verdad, oye, ¡Voltea! ¿Estas bien?- El príncipe levanto la cabeza de el monje con su mano y se dio cuenta que estaba llena de lagrimas- ¿Por qué lloras? Perdón, no quería esto, estaba enojado y tenia todo el día solo… soy muy explosivo y lo sabes, no llores, perdón – El príncipe nunca había visto llorar a el Avatar, sentía un dolor inmenso y no sabia por que, era como si todo el sufrimiento por el que Aang estaba pasando lo sintiera también el, como si fueran almas gemelas…
Entonces el príncipe Zuko lo tomo por la cintura, lo levanto del suelo y le dio un gran abrazo.
-Perdón, soy un experto en causar dolor a quien mas quiero… No quería presionarte, discúlpame, fui un tonto, de seguro ya tienes muchos problemas con tus amigos, nunca vienes tan temprano conmigo, pensar solo en mi es una estúpida costumbre que no se me quita, pero no llores, sabes que estoy para apoyarte, lo sabes, ¿Verdad?
Entonces el avatar quito las manos de la cintura de Zuko, las puso entre sus mejillas y junto sus labios con los del príncipe..
