Disclaimer:
Todo lo que aquí reconozcáis le pertenec Rowling.
Yo no gano beneficio económico ni lucrativo al escribir esto.
Solo lo hago porque me gusta.
Aviso: Este fic parteicipa en el Amigo casi invisible del foro Hogwarts a través de los años.
Elegí una de las peticiones de Anelem.
Quería un Bill/Remus.
Espero que te guste.
Capítulo 04.
El año anterior la fuga masiva de Azcaban había puesto a la población mágica de los nervios.
Estaban atemorizados a pesar de que durante el verano les habían asegurado los periódicos que Voldemort no había reresado. Pero todo había cambiado con la fuga de los peores mortífagos.
Y a finales de mil novecientos noventa y seis el miedo era palpable.
Muchas personas habían huido y las que no, se atrincheraban en sus casas tratando de pasar desapercibidos.
Remus paseaba por el callejón Diagon apenándose de lo desierto que estaba.
Recurdaba con nostalgia los tiepos en los que la guerra solo era un susurro, algo que se murmuraba en las esquinas oscuras y por los pasillos más recónditos o solitarios de Hogwarts.
Tonks al fin había comprendido que el licántropo no le daría ninguna oportunidad y aunque al hombre le apenaba su estado decaído, no se retractaría.
Admitía que había sido demasiado cruel y brusco con ella y era lo único que lamentaba.
Pero en esos momentos no estaba pensando.
Días antes había muerto su mejor amigo y esa misma noche se había acostado con Bill y estaba de los nervios por ambas cosas.
Su estado variaba de la tristeza, al enfado y a la irritación. Era como un círculo vicioso del que no sabía como salir.
Aunque la verdad era que no quería salir de él.
Había estado asustado también por la luna llena siguiente y como actuaría el lobo ante la pérdida del último miembro de su manada original.
Puede que el cánido considerara a otras personas como manada, pero Remus solo aceptaría a Harry y a nadie más. Aunque sus sentidos le dijeran que el mayor de los pelirrojos formaba parte de su manada.
Tenían que estar alertas debido a los constantes ataques a pueblos muggles y a tiendas del callejón Diagon pero a Lunático le quedaba bastante tiempo para reflexionar.
***HP***
Meses después Remus se vio pidiéndole a Tonks una cita.
Estaba resentido porque Bill parecía estar feliz con su rubia francesa y aunque había puesto buena cara las veces que los había visto juntos, por alguna razón que se negaba a dar importancia, eso le hacía hervir la sangre.
Nymphadora había estado con él durante todo ese tiempo apoyándolo y aguantándolo a pesar de todo y Remus la había tomado cariño.
Se vio con ella en la cafetería en la que se encontró con William por primera vez casi dos años antes.
Ella sonreía hablándole de sus días de entrenamiento en la academia de aurores y también de las redadas que había hecho.
-Rompí un carísimo jarrón y una escultura de un águila cuando se suponía que había que ser sigilosos. -Rió. -Al final, nos vino bien la distracción pero el sermón de Moody me lo llevé igualmente.
-Menos mal que existe el hechizo "Reparo" entonces.
Siguieron hablando durante un largo rato.
En un momento dado, el hombre cogió con delicadeza la mano de ella y entrelazó sus dedos.
Estaban tan absortos el uno en el otro, que no se percataron de que un pelirrojo les miraba desde arriba.
Carraspeó para hacerse notar dos minutos después.
Tonks saltó del susto.
-H hola Bill.
-Hey pelirrosa. Eres auror y no te percatas de mi presencia. -Negó con la cabeza.
La joven se ruorizó.
-Debí haber gritado eso de: ¡Alerta permanente!
-Entonces me habrías matado de un infarto. -Reconoció la mujer. -¿Y qué haces aquí Bill?
-Venía a por unos pasteles y un café. -Sonrió.
Cuando la ex Hufflepuff no miraba, Bill le lanzó dagas por los ojos al licántropo.
-Vamos a hablar de esto. -Advirtió en su oído.
Tras eso se alejó sonriendo como si todo fuera bien.
Pero por dentro su furia aumentaba.
¿Cómo se había atrevido ese invécil a llevarla a su cafetería? Era de ellos. Allí se habían encontrado y todo había comenzado.
Aunque una voz en su cabeza, que sonaba sospechosamente como la de Remus insistía en recordarle que ellos no habían comenzado nada puesto que no tenían una relación.
Gruñó para sí y cuando recibió su pedido se marchó rumiando su cabreo.
Cuando días más tarde pilló solo al último merodeador, le cogió del brazo con fuerza y lo condujo hacia una de las muchas habitaciones de la casa.
-¡Suéltame William!
-¡Soy Bill maldita sea!
-¿Qué quieres Bill? -Remarcó la última palabra.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-No te hagas el tonto conmigo Lupin porque ambos sabemos que no lo eres.
-No sé de que me estás hablando Weasley y para tu información, tengo cosas que hacer.
-¿Por qué dementores la has llevado a nuestra cafetería? -Cuestionó con los dientes apretados.
Tenía los nudillos blancos por la fuerza con la que apretaba su varita.
-No es nuestra cafetería.
-Lupin… -Le advirtió.
-Estoy pensando en salir con ella. ¿Por qué no la llevaría a uno de mis sitios predilecctos? ¿O es que tu no has llevado a Fleur a los sitios que visitamos juntos?
-No. -Contestó.
-Vaya sentimental. -Se mofó.
-¿Acaso la has llevado al estanque? -Preguntó en un susurro el pelirrojo.
-Sí. -Contestó. -Bueno. En realidad pensaba llevarla mañana.
No había llevado a Tonks al estanque ni pretendía hacerlo. Pero quería que Bill se alejara de él y su maldición y si así era como debía hacerlo, siendo cruel y despectivo, lo sería.
Por alguna razón, eso hirió al menor más de lo que quiso admitir.
-Ya lo he comprendido. Si quieres que me aleje de ti…
-Eso es lo que he querido desde que me besaste. -Gruñó.
Otra mentira.
Lunático estaba soltando demasiadas esa tarde.
Con brusquedad, el rompedor de maldiciones pegó al castaño contra la pared y le besó.
Ese choque de labios le supo al último.
Tras ese beso, el mayor de los hermanos Weasley se marchó.
Remus fingió que no había visto las lágrimas correr por el rostro de Bill y también se hizo el loco cuando él comenzó a llorar.
Se repitió una y mil veces que sus lágrimas eran a causa de sus amigos perdidos.
-No es verdad. -Le dijo una voz burlona en la cabeza muy similar a la de Sirius.
Sollozó con más fuerza.
Se marchó a su habitación y se quedó dormido debido al agotamiento.
