La vida del Avatar Aang y de Zuko siguió en la normalidad, los entrenamientos del Avatar cada vez se hacían mas duros y constantes, y gracias a ello el manejo de su Fuego control iba mejorando. Llegó el día de la batalla final y el Avatar ganó la guerra de los cien años, quitándole los poderes a el señor de fuego. Tanto Zuko como Aang formaron una gran amistad en todos esos días que se la pasaban entrenado, el Avatar parecía haber olvidado el pasado y ahora solo veía a Zuko como su gran amigo. Por otra parte, Zuko se sentía bien al ver que la vida del Avatar iba mejorando, pero el tenia insomnio y recurrentes sueños sobre el y el Avatar, haciendo mas difícil el proceso de olvidarlo. El príncipe claramente no era feliz, pero al ver que su amigo lo era, le daba un poco de esperanza, aun así sentía que solo en otra vida podría olvidar a el Avatar.
Después de vencer al señor del Fuego, Katara invitó a Aang a pasar unos días en la tribu agua del sur, ya que ella iría con el fin de restablecer su pueblo. El avatar, que tenia sentimientos hacia Katara, decidió ir con ella, al igual que su hermano Sokka.
Ya había pasado un par de meses desde que el Avatar y Katara vivían juntos en la tribu agua del sur, su relación ahora era mucho mas fuerte. Una noche, se encontraban cenando la comida típica de la tribu, la cual Aang odiaba.
-Katara, tienes que ver esto, llego una carta del palacio de la nación del Fuego – Dijo Sokka, interrumpiendo la cena – Al parecer es de Zuko, dice que es un asunto urgente.
-¿Zuko? – Dijo Aang, su cara se ilumino al escuchar el nombre de su querido amigo - ¡Dámela! ¡Tengo que ver que dice!
El avatar abrió la carta, era de un papel dorado, casi parecido a el oro, en el centro, había un sello rojo con el logo de la nación del fuego. Aang abrió la carta.
-¿Qué dice, Aang? ¿Hay problemas en la nación de fuego? – Dijo Katara
-No Katara, al contrario, Zuko nos esta invitando a su coronación como el Señor del Fuego, será solo en unas semanas…
-¡Que bien! Así podremos encontrarnos todos de nuevo, extraño tanto a Toph y a Sukki y la verdad, tengo que admitirlo, también extraño un poco a Zuko – dijo Sokka, emocionado.
-No creo que sea buena idea ir, Aang, la verdad aun nos quedan muchas cosas por hacer aquí en la tribu, el pueblo nos necesita – Katara parecía molesta, en realidad no le gustaba la idea de volver a ver a Zuko.
-Tengo que ir, Katara, es mi deber como el Avatar, las cuatro naciones ahora están unidas y estar en este tipo de eventos es mi obligación, además, Zuko es mi mejor amigo y no quisiera perderme un momento tan especial en su vida.
-Pues yo si iré, es una buena idea para celebrar y relajarnos – Sokka se veía muy feliz con la idea de ver a todos sus amigos de nuevo, y aunque solo habían pasado unos meses de no verlos, ya los extrañaba.
-Entonces supongo que aquí los espero… no creo que sea buena idea ir – Katara se veía aun mas molesta.
-Lo siento mucho, Katara, sabes que he hecho lo posible para ayudarte y también a la tribu, pero mi obligación no solo es aquí, también es en las otras naciones. – El avatar se empezó a molestar ¿Por qué Katara no lo apoyaba? Ella tenia que entender que Aang tenia una responsabilidad muy grande – Sokka, me iré muy temprano el día de mañana, por si quieres acompañarme – Aang se retiro de la mesa y se fue a su cuarto.
La mañana siguiente, el Avatar se levanto con mucho entusiasmo, no sentía esa felicidad desde que venció al Señor del Fuego. Su estancia en la tribu del sur, mas que divertida, había sido llevadera: los días eran largos y llenos de trabajo, y como Katara se encontraba muy estresada, solo se molestaba con el. El cambiar de aire y ver a sus amigos lo hacían muy feliz, aunque también se sentía un poco nervioso, hace mucho no veía a Zuko.
El viaje se paso lentamente, Aang no veía la hora de llegar a la nación del fuego, pero cuando por fin llegaron, sentía esa sensación el la boca del estomago. Los guardias los dejaron pasar rápidamente y el secretario de Zuko les dio la bienvenida, los invito a pasar a la sala de juntas especiales donde se encontraba el próximo Señor del fuego y sus demás amigos.
-¡Aang! ¡Sokka! – grito la bandida ciega en cuanto los vio entrar a la sala, y salió corriendo hacia su dirección, dándoles un gran abrazo - ¿Por qué han estado tanto tiempo ausentes? He estado muy aburrida sin tener a quien molestar.
Mientras tanto el príncipe Zuko se levantaba de su lugar y se dirigía hacia los nuevos invitados
-Avatar – dijo el maestro fuego, inclinando su cabeza.
Entonces, al terminar la reverencia, se dio cuenta que su amigo venia hacia el con un gran abrazo.
-Te extrañe mucho, Zuko – dijo el Avatar
-Yo… a ti tam..bie..n- Las palabras eran difíciles para articular por Zuko, había extrañado tanto a su amigo, pero ese abrazo lo había matado, su estomago empezó a revolotear y todas las sensaciones que no había sentido desde que dejo de ver a su amigo habían regresado.
Los cuatro amigos hablaron sobre lo que habían hecho en los últimos meses, Toph había ido a arreglar las cosas con su familia pero aun estaban enojados con ella. Zuko, en cambio, había estado muy ocupado con la restauración de la nación del fuego después de la guerra, y es que había mucho que arreglar.
-Si hubiera sabido que tendrías todos esos problemas hubiera venido contigo desde mucho antes – dijo el avatar, pensativo - ¿Por qué no me habías pedido ayuda? Siento que también es mi responsabilidad ayudarte
-No, no te quería molestar con mis cosas, tienes otras dos naciones que arreglar y lo menos que puedo hacer es ayudarte con la mía – Respondió Zuko, con una sonrisa.
La noche llegó rápidamente y Zuko instalo a todos sus amigos en las habitaciones de huéspedes del palacio, ya era algo noche, así que Sokka y Toph decidieron ir a dormir.
-Bueno, Aang, si quieres descansar ahí esta tu habitación, mi personal ya puso tu equipaje en el cuarto y Appa se encuentra en el establo, así que no te tienes que preocupar por nada.
-Muchas gracias, Zuko, desde que he llegado me has tratado muy bien – El Avatar se encontraba muy agradecido con su amigo, y es que, a decir verdad, el trato que recibía en la nación del fuego y en la tribu del agua era completamente diferente – Pero la verdad no tengo mucho sueño, creo que la emoción de rencontrarme con ustedes me lo ha quitado.
-Si quieres te puedo enseñar el palacio, todo mundo tiene curiosidad por verlo – dijo Zuko
-¡Si! Me muero por ver como vive "Su fogosidad" – El avatar soltó una carcajada.
-No cambias, Aang, pero esta bien, vamos.
Entonces el Próximo Señor del fuego le enseño todas las instalaciones del palacio a el Avatar. Pasaron por las habitaciones de huéspedes, las salas de juntas, cocina, las salas de entrenamiento, todo el palacio era tan grande y lujoso, que le Avatar no paraba de sorprenderse.
-Y bueno, esta es la habitación del Señor del Fuego, enseguida es mi habitación y en la que solía dormir Azula. – Zuko dio un suspiro al pensar en su hermana.
-¿No deberías dormir en la habitación del señor del fuego? – Pregunto Aang
-Bueno, aun no lo soy Aang, cuando lo sea será mi responsabilidad, pero para ser sincero, me da un poco de miedo… la verdad desde que llegue a este lugar no he podido dormir bien, sufro de insomnio y pesadillas constantes, creo que dormir donde solía hacerlo mi papá me causará aun mas problemas…
-Perdón, Zuko, no sabia sobre eso… La verdad yo tampoco he podido descansar muy bien, pero es nuestro deber ¿No? –El Avatar esbozo una sonrisa - ¿Por qué no mejor me enseñas tu cuarto? Nunca he visto la habitación de un príncipe.
-Perdón, Aang, no suelo tener muchas visitas, así que no se como tratarlos – dijo el maestro fuego entre risas
El avatar y el maestro fuego pasaron a la habitación, que mas que eso, parecía un departamento, tenia su propia sala, una cama, el baño mas grande que Aang se hubiera imaginado. En la entrada, justo después del pasillo de entrada, estaban las espadas y la mascara que Zuko había usado.
-Wow, todavía las tienes… Recuerdo que con estas me salvaste la vida – Menciono el Avatar
-Son muy especiales para mi, nunca me desharía de ellas.– Respondió Zuko.
Entonces el joven monje tomo una de las espadas y con ella, desafió al príncipe.
-Hace mucho no tenemos un combate, Zuko ¿Has estado practicando? Apuesto que ahora si te gano.
-No sabes con quien hablas, mocoso, soy el maestro de las espadas, es una de mis tantas habilidades – Zuko tomo la otra espada que estaba colgando en la pared.
Entonces empezaron a pelear. El príncipe empezó con un movimiento que hizo que el Avatar casi perdiera la cabeza, este, como siempre, solo esquivaba los movimientos.
-Veo que no has cambiado tu técnica, Aang – Zuko hizo otro movimiento que paso al costado de las costillas del Avatar, la mano del príncipe paso muy cerca de la cintura del monje, casi rodeándola. Zuko soltó la espada para no lastimar a el maestro aire, este ultimo, perdió su equilibrio, estaba a punto de caer a el suelo, pero el príncipe lo abrazo por la cintura para que este no cayera. Ese era –técnicamente- el segundo abrazo que se daban el día de hoy. Cada vez que el joven príncipe estaba tan cerca del Avatar, sentía un calor dentro de si, no sabia la razón, pero cuando estaba con el monje, olvidaba de todos los problemas y las preocupaciones, el tenerlo tan cerca le hacia muy bien.
El abrazo se mantuvo por unos cuantos minutos, en realidad ninguno de los dos se quería separar, se sentían tan bien de tenerse cerca, pero al final, fue Zuko el que se separo.
-Creo que ya es mejor que vayas a dormir, Avatar – Zuko se sentía muy bien, pero el sabia que para Aang no era lo mejor – Nos vemos mañana, le pediré a mi personal que te despierte a las ocho ¿Esta bien?
-Si Zuko – Respondió el Avatar, un poco triste por tener que separarse de su amigo.
El avatar salió de la habitación, para dirigirse a la suya. Al pasar por la cocina se dio cuenta que había alguien en ella.
-¿Quién anda ahí? – Aang estaba algo asustado
-Vamos, pies ligeros, no me digas que tienes miedo – Respondió la bandida ciega
-¡Toph! ¿Qué haces aquí tan noche? – El avatar observo que Toph tenia las manos llenas de un tipo de carne y arroz – Bueno, creo que no hace falta preguntar.
-¿Qué hay de ti, Avatar? ¿El príncipe chispitas no te deja dormir? Ups, perdón, olvide que su relación ya había acabado – Respondió Toph.
-Nunca hubo ningún tipo de relación entre nosotros, Toph, solo nos besamos y ya, yo nunca le guste…
-¿De que hablas, Aang? Zuko estaba, y estoy muy segura que esta perdidamente enamorado de ti
-Creo que estas muy confundida, Toph, no te culpo, yo también me confundí en ese tiempo, pero la verdad es que fue el mismo Zuko el que me dijo que no le interesaba tener algo conmigo, es mas, incluso dijo que solo me había utilizado – A pesar de que había pasado mucho tiempo después de esas palabras, Aang las recordaba con claridad.
-No entiendo por que haría eso, recuerdo muy bien hablar con el unos minutos antes de que se fueran a la isla de los guerreros del sol, ahí el me declaro su amor por ti y dijo que haría todo lo posible por hacerte feliz.
-Creo que estas un poco confundida, Toph, fue exactamente en el transcurso de ese viaje cuando me dijo que no me quería – Aang no podía creer las palabras de Toph.
-No, yo nunca me equivoco, Aang. No se por que Zuko hizo eso, pero estoy muy seguro de que tiene una gran excusa, deberían de aclarar eso- Toph estaba segura de lo que le había dicho el príncipe esa tarde, nunca tuvo curiosidad por saber por que la relación de sus dos amigos no había funcionado, pero ahora que el avatar le confeso lo sucedido, estaba mas intrigada que nunca.
-No hace falta aclarar nada, creo que todo esta muy claro entre nosotros, superamos nuestro pasado y ahora solo somos amigos
-A decir verdad, cualquier persona, incluso yo que soy ciega ve la gran química que hay entre ustedes, por alguna razón Katara no lo quiere ¿No?, no lo se Aang, tal vez deberías investigar mas a fondo la razón de por que te dijo eso, pero dime, pies ligeros, ¿Qué hay de ti? ¿Te gusta Zuko?
-Yo.. eh… hace mucho tiempo no lo veo como algo mas, tu sabes, estoy ocupado y pues… he estado con Katara, no se que pensar con lo que estas diciendo, y para ser sincero, estar con el me trae una sensación que nadie mas puede conseguir – El Avatar estaba muy confundido, nunca pensó que después de aquel viaje volvería ese sentimiento.
-Pues solo te puedo decir una cosa, no importa lo que hagas, se feliz – Dijo Toph, tomando un vaso de agua y marchándose a su habitación.
Al llegar a su cuarto, el Avatar se hecho a la cama y se puso a pensar: ¿Cómo es posible que Zuko estaba tan perdidamente enamorado de el?, Aang no había notado una señal de que le gustaba desde aquel viaje, incluso el príncipe se portaba aun mas indiferente.
Aang llevaba horas pensando, parecía que el amanecer ya iba a llegar y el avatar no podía con la incertidumbre de saber la verdad.
-Dios, Zuko, siempre me haces recurrir a esto – Aang cerro los ojos, se sentó en un rincón del cuarto, y entro al mundo de los espíritus.
El avatar se encontraba en aquel bosque lleno de extrañas criaturas, ha decir verdad, hace mucho no estaba ahí. Camino unos pasos y el cielo se empezó a tornar mas oscuro, tanto que Aang no podía ver nada. De repente, una luz incandescente empezó a formarse a unos cuantos pasos de el, al acercarse, el monje se dio cuenta que se trataba de Yue.
-Joven Avatar, veo que vienes por mi ayuda – Yue se encontraba muy tranquila.
-Así es, Yue, eres la única que me puede ayudar
-No te preocupes, se lo que es – Entonces Yue toco la frente del Avatar – Cierra los ojos, así entenderás todo.
Aang fue transportado a el bosque en el que Zuko y el se reunían, era de noche y no había nadie en la fogata, así que decidió entrar a la carpa.
Dentro de ella, se encontraban el y su amigo el príncipe en una bolsa de dormir, entonces el avatar recordó esa noche, fue la noche antes de que Zuko se mudara con ellos al templo. Zuko lo estaba abrazando y tenia lagrimas en sus ojos, Aang pudo escuchar todo lo que el príncipe le dijo: Que lo quería de verdad, tanto que no quería causarle mas problemas, y que de ahora en adelante empezaría a actuar solo como su amigo.
El espíritu de la Luna quito la mano de la frente del joven Avatar y este regreso a el mundo de los humanos.
El Avatar, al regresar a el mundo real, se levanto de la cama y salió corriendo hacia la habitación del príncipe…
y bueno... aqui otro super episodio de este fanfic que cada vez me emociona mas escribirlo... espero les guste el rumbo que lleva la historia, y si es asi dejen sus reviews! (si tampoco les gusta algo tambien dejenlos jaja) espero que cada vez le agarren mas cariño a esta pareja como yo... de verdad siento que son tan opuestos que se complementan tan bien. Muchas gracias por sus comentarios y por leerme! esperen el proximo capitulo pronto!
