Disclaimer:

Todo lo que aquí reconozcáis le pertenec Rowling.

Yo no gano beneficio económico ni lucrativo al escribir esto.

Solo lo hago porque me gusta.

Aviso: Este fic parteicipa en el Amigo casi invisible del foro Hogwarts a través de los años.

Elegí una de las peticiones de Anelem.

Quería un Bill/Remus.

Espero que te guste.

Capítulo 07.

Los hechizos volaban y el castillo se desmoronaba a su alrededor.

Bill Weasley no recordaba haber pasado tanto miedo en su vida.

no solo estaba él en la batalla, si no que toda su familia sin excepción estaba allí.

Casi le había dado un paro cardiaco al ver a Ginny luchando contra los mortífagos.

Así que no solo temía por él. Si no también por su familia.

Remus recordaba bien como había sucedido todo.

Lo recordaba como si hubiese pasado en cámara lenta.

Vio a su esposa, a la misma a la que le había pedido quedarse con Teddy luchando contra su tía.

Vio el rayo verde impactar contra ella y la sangre le abandonó el rostro.

Estuvo a punto de dejar caer la varita a causa de la impresión.

No podía ser. Aquello no estaba pasando.

Solo un segundo bastó para que el mortífago contra el que luchaba tuviera la ventaja.

La maldición asesina se dirigía hacia él y no podía moverse.

Resvaló y cayó golpeándose la cabeza y no sintió nada más.

La tregua momentánea había llegado.

Los que seguían vivos y lo bastante capaces para moverse, metían los cuerpos de los caídos en el gran comedor.

Bill estaba junto a su familia alrededor del cuerpo sin vida de Fred. No podía hacer otra cosa que llorar desconsolado.

Ni las caricias de su esposa le calmaron.

Por un momento se giró para mirar a su alrededor pero eso resultó ser el peor error del mundo.

Remus yacía allí tirado junto a su mujer.

No pudo creérselo.

Pero la palidez de su rostro le confirmó que también lo había perdido a él.

Lloró con más intensidad abrazándose a Fleur con desesperación.

Sentía que iba a romperse si la soltaba.

Primero su hermano y ahora… Ahora el hombre al que amaba.

Al fin se había atrevido a admitirlo. pero sabía que era demasiado tarde.

Cuando la batalla se reanudó, Bill luchó con más furia.

Se podía pensar que la rabia le hacía ser impulsivo e impreciso, pero no era así.

Atacaba y bloqueaba como un duelista experimentado.

Su mujer luchaba junto a él cubriéndole las espaldas.

Sin embargo, un chorro verde de luz perdido la dio de lleno haciéndola caer sin vida al instante.

El grito que dejó salir el pelirrojo era inhumano.

No solo chillaba por la pérdida de Fleur, si no también por la de Remus y por la de Fred.

Cuando todo acabó, o al menos cuando le habían dicho que todo había acabado, pues él se había desmayado poco antes, no sintió nada. Ni alegría, ni tristeza, nada.

Su mente y corazón parecían haberse apagado en vida igual que sus seres queridos.

Solo lloraba en silencio. pero incluso sus lágrimas se terminaron.

Durante los días posteriores, el pelirrojo apenas comía ni dormía.

Solo se quedaba sentado mirando hacia la nada.

El funeral de los caídos se había celebrado, pero él solo había prestado atención a la tumba de su hermano.

***HP***

Remus se sentía ligero. Como si no pesara nada.

Ante él se extendía el bosque prohibido. Lo recordaba bien porque allí había pasado los mejores años de su vida en luna llena.

Primero escuchó las risas. Después las voces y finalmente los vio.

James, Sirius y Lily.

-¿Estoy muerto? -preguntó tras haberlos contemplado durante minutos enteros.

-Podría decirse que sí. -Contestó James.

-¿Podría decirse?

-No estás muerto del todo. Tienes la opción de volver. -Explicó Lily.

-Pero la maldición…

-No te tocó. Caíste antes de que lo hiciera. Estás en coma mágico ahora mismo.

-Pero… ¿Cómo es que estoy aquí?

-Somos merodeadores. Conseguimos lo imposible. -Contestó Sirius con su típica sonrisa traviesa.

-Remus. Estamos muy enfadados y decepcionados.

-Ese pelirrojo te amaba… Te ama y lo has dejado escapar.

-Nadie merece cargar con mi maldición.

-Y sin embargo contragiste matrimonio con mi sobrina. Y además tuvisteis un hijo.

El licántropo se ruborizó no teniendo una réplica para ello.

-Si decides volver, búscalo y dale una oportunidad a lo vuestro. -Sugirió Lily.

-pero él está casado y yo tengo un hijo.

-Yo estoy aquí Gemus.

Se giró sobresaltado al escuchar a Fleur.

-¿Cómo… -Abrió la boca debido al asombro.

-Una maldición asesina. Fue un hechizo pegdido pog así deciglo. Me dio a mí pog azag.

-Bill debe estar destrozado.

-Sí. Eso cgeo. No solo me pegdió a mí. También a Fged y a ti.

-Yo no…

-Deja de seg tan estúpido. Yo estoy muegta y no puedo volveg pego tú si puedes. Y si lo haces, quisiega que tú cuidagas de William. Sé que lo amas y que él te ama a ti.

Iba a rebatir eso, pero la mirada de la rubia daba miedo.

-Remus. Cuida de nuestro hijo y sé feliz. Al otro lado hay un pelirrojo que te espera aunque él no lo sepa.

-Tonks yo…

-No hace falta que digas nada. Sé que me amaste. Y eso es lo que importa.

Le dio un beso de despedida antes de alejarse.

***HP***

Esa mañana, Bill vio entrar a Harry solo en la madriguera.

Aquello captó algo su interés.

Siempre aparecía con el pequeño Teddy. En esas ocasiones, el pelirrojo salía de su mutismo para jugar con el infante.

-¿Dónde has dejado a Teddy? -Preguntó.

El moreno se giró sorprendido.

Bill no hablaba con nadie. Solo con el niño.

-Se lo he entregado a su padre. Hace una semana y media que ha salido de San Mungo.

-¿Cómo? Pero Remus está…

-No. Entró en coma pero ha salido.

-¿Y desde cuando sabíais esto?

-Eh… Creí que lo sabías…

El mayor de los hermanos se levantó de golpe y corrió al interior de la vivienda.

Se duchó, se adecentó y tras vestirse, se desapareció.

Tocó la puerta de la pequeña casa que le pertenecía a Remus.

Esperaba que estuviera allí.

Probó varias veces sin obtener resultados.

Cuando iba a irse, un suave carraspeo le hizo darse la vuelta.

Remus lo estaba mirando fijamente.

Llevaba a Teddy en uno de esos cochecitos muggles.

No supo qué hacer ni como actuar.

Había ido allí sin un plan. Solo con el deseo de verlo.

Pero no le hizo falta hacer ni decir nada.

Cuando Remus abrió la puerta de su casa, le invitó a pasar.

Después, colocó a Teddy en su cuna y sin mediar palabra se acercó a Bill y le besó.

Los dos lloraban abrazados sin separar sus labios ni por un instante.

-Te amo William.

-mierda. Yo también te amo Remus.