-¿Entonces ya dieron el alta a Harry? -preguntó Hermione a Ginny, bajando las escaleras para ir a desayunar.
-Sí, ayer por la noche. Lo podrás ver hoy en el comedor.
-Sí… -admitió Hermione, avergonzada-. Lo siento por eso. No fui a verlo en todo el fin de semana a la enfermería…
-Descuida, estabas estudiando con Theodore -Ginny pronunció el nombre del chico de forma burlona-. Harry lo comprendió. Estas preocupa por los ÉXTASIS y ayudaste a un amigo, no tiene nada de malo.
-Ginny, deja de decir esas cosas sobre Theodore y yo. Solo somos amigos, fin -saltó Hermione.
-Eso díselo a quien te crea.
Ginny se sentó junto a su novio, quien ya estaba desayunando mientras charlaba con Neville.
-Hola, Harry, esperó que ya estés recuperado del todo -le sonrió Hermione acomodándose junto a su amiga.
El aludido solo la miró con frialdad por solo un segundo y la ignoró para seguir su conversación con Neville.
-¿Harry?
-¿Quieres que vayamos a los jardines en la hora de comer, Ginny? -le preguntó Harry a su novia.
-Claro que querría, pero ¿por qué no respondes a lo que te dijo Hermione?
-Porque si hubiera venido a verme a la enfermería al menos una sola vez durante todo el fin de semana, no necesitaría preguntarme por cómo estoy -soltó Harry muy molesto, dedicándole una mirada implacable y rencorosa.
-Pero, Harry, ya te había dicho que ella estuvo estudiando y a ti no te molesto en ningún momento. ¿Cómo es que reaccionas así de la noche a la mañana?
-Estaba algo ido cuando me encontraba en la enfermería, Ginny. Claramente no iba a pensar correctamente y menos reaccionar como debía, pero ahora sí lo hago
-Harry, lo siento mucho. Tienes razón al enfadarte por eso, pero podrías escucharme -dijo Hermione con la culpabilidad reflejada en su voz.
-Díselo todo a Nott -farfulló el chico antes de levantarse de la mesa y marcharse.
-¡Harry! -le llamó Ginny, tan anonadada como Hermione-. No te preocupes, yo hablaré con él -le prometió antes de seguir el mismo camino que su novio.
-Vamos, Gallagher, deja de quejarte. Ya puedes irte -le dijo madame Pomfrey a un muchacho antes de volverse hacia la entrada justo cuando alguien la había cruzado-. Por Merlín, Potter, ¿de nuevo tú?
Harry estaba plantado en la puerta apoyado en Neville. Iba cojeando y con una mueca de dolor en el rostro.
-Acaba de irse y ya está volviendo, ¿tanto le ha gustado este sitio, señor Potter? ¿Qué le ha pasado esta vez? -quiso saber la enfermera acercándose a los muchachos con los brazos en jarra.
-Nott empezó a provocarnos cuando nos lo cruzamos por el pasillo y Harry se enzarzó con él en una pelea -le explicó Neville.
-Ya veo -suspiró la bruja con resignación-. Dejalo en esa camilla y avisa a la directora McGonagall, señor Longbottom, estoy convencida de que querrá saber toda esta historia.
Tan pronto como el aludido se fue para realizar su recado, ella se puso a trabajar en las heridas de Harry algunas pociones y hechizos curativos. El muchacho se había roto una pierna, tenía los nudillos enrojecidos y la piel raspada en muchas partes de los brazos y manos.
Madame Pomfrey se encontraba poniendo díctamo en los raspones que empezaban a sangrarle a Harry cuando la profesora McGonagall hizo aparición en la enfermería. La recién llegada le dedicó al chico la misma mirada que la enfermera al llegar con Neville.
-Déjame hablar a solas con el señor Potter, por favor, Poppy -le pidió.
La aludida se marchó extender una cortina blanca para que no los molestaran.
-Creo que estarás en las condiciones necesarias para hablar conmigo acerca de lo que sucedió en los baños la semana pasada si hoy mismo te enzarzaste en una pelea.
Harry solo miró a su profesora en silencio.
-Escucha, Potter. Quiero juzgar la situación lo más justamente posiblemente, pero difícilmente puedo hacerlo sin conocer todos los detalles y ya que tu fuiste la víctima, creo que tu serás el que mejor me podrá decir las cosas.
Finalmente, Harry le contó con detalle el ataque en el baño de los chicos mientras ella escuchaba atentamente.
-¿Un chirrido que provoca dolor? -repitió al principio confusa-. ¿Quizá parecía un grito femenino muy agudo? -preguntó un tanto cautelosa, tras parecer llegar a una conclusión?
-Sí, exacto.
-¿La luz del hechizo que te hicieron como era?
-Eran chispas azules.
-¡Por Merlín! Has tenido mucha suerte de no haber terminado peor, Potter -le afirmó McGonagall, horroriza e inquieta.
-¿A qué se refiere profesora? -quiso saber Harry, sin comprender la repentina actitud de la bruja.
La aludida pareció si debatirse entre decírselo o no, pero ante la mirada insistente y expectante de él, cedió:
-Blaise Zabini te hizo un hechizo prohibido cuando te ataco: el maleficio Clamor Mortis. Podrías haberte vuelto loco si lo hubiera mantenido sobre ti más tiempo -ella hablaba tan deprisa que a Harry apenas la entendía-. Si ya se ve capacitado para andar, váyase a su sala común -añadió antes de marcharse.
Pansy entró en el baño de las chicas con altanería y se detuvo justo al lado de Lisa Turpin, quien se sobresalto al verla repentinamente a su lado.
-¿Qué quieres, Pansy? -le preguntó Lisa con voz suave y un tanto molesta.
-Me pidieron que te dijera que necesitamos más poción multijugos.
-¿No crees que estáis abusando un poquito?
-Pues si eso propón una idea mejor.
-Muy bien, dejad de echar tanta mano de las pociones y usad los hechizos, que muy bien los manejais si queréis -soltó Lisa con evidente sarcasmo-. ¿A quien se le ocurre mandar a Goyle a maldecir a Potter?
-Baja la voz -masculló Pansy, mirando a la puerta para asegurarse de que no había entrado nadie-. Si quieres cuestionarle algo de esto a alguien habla con Draco.
-Para eso ya estás tú, la mensajera -la atajó Lisa y se marchó secándose las manos mojadas a la falda.
Pansy la siguió con la mirada, profundamente indignada por que la dejara con la palabra en la boca. Soltó un gruñido de frustración y se marchó también del baño.
Hermione salió un minuto después del cubículo en el que había estado todo el tiempo, la muchacha se aseguró que ninguna de las otras chicas siguiera por allí y suspiró mientras su mente comenzaba a cavilar.
