Disclaimer: No soy J.K y tampoco soy dueña de Warner Bross, obviamente Harry Potter no me pertenece, de ser así le cambiaría bastantes cosas.

Esta historia fue hecha para mí buena amiga Rebe Marauder en el juego "Amigo Casi Invisible" del foro Hogwarts a través de los años.


Cueste lo que cueste, porque

amo la adrenalina en mis venas.

-Whatever it takes, Imagine Dragons.


Capítulo 4.

Me aparecí a una calle del discreto restaurante en el cuál Oliver me cito el día anterior, al menos acordó en un restaurante y no un hotel, pensé un poco… ¿decepcionado?

Últimamente mi vida emocional era un caos, no dejaba de pensar en cierta persona con perfecta sonrisa de perfectos dientes blancos y labios finos y elegantes, lo que no daría por probar esos labios, pensé e inmediatamente me abofeteé mentalmente, pues a mí me iban las chicas, las chicas eran hermosas y yo amaba a las chicas. Pero Wood tenía algo que simplemente me descolocaba totalmente y me sentía confundido, jodido y sobre todo perdido.

Entré al restaurante con el corazón en un hilo. La persona que en pocas semanas era lo único que ocupaba mis pensamientos se encontraba de espaldas a la entrada, por lo que pudé observarlo por largos segundos sin que nada alterara mis vistas.

Existe una creencia muggle que asegura que si ves fijamente a una persona, está misma lo notará y buscará el origen de dicha conexión, algo parecido a la oclumancia. Jamás creí que fuese real dicha estupidez, al menos no hasta que Oliver, volteo su rostro y nuestras miradas se enlazaron logrando que un escalofrío me recorriera de la cabeza hasta la punta de los pies, de repente me sentí demasiado pequeño y totalmente avergonzado.

Me acerque aparentando una calma que por supuesto no sentía, al encontrarme a tan solo unos pasos de distancia, él se levantó y pude vagar libremente mi vista por aquel Dios de la lujuria representado frente a mí. Al menos me sacaba una cabeza de estatura, sus brazos eran fuertes y su espalda ancha (seguramente debido al entrenamiento como guardián de los Puddlemere), su estilo de cabello había cambiado mucho desde la escuela, me reñí mentalmente por no haberlo notado en nuestro último encuentro en Brighton. Ahora lo llevaba a la altura de los hombros, con un corte degrafilado y desaliñado, lo que le daba un toque de rockero bohemio y sensual.

Sentí la boca seca, como si me hubiera tragado una tonelada de paja yo solo y nuevamente me abofeteé de manera no verbal para frenar el rumbo de mis pensamientos.

Me van las chicas, me van las chicas, me van las chicas.

Cada vez me creía menos aquel mantra, pero jamás lo admitiría ante nadie.

─¡Harry! ─ Dijo Wood y me envolvió en un fuerte abrazo, me removí incomodo, pues sus muestras de afecto solo provocaban que mis resistencias flaquearan un poco más a cada segundo.

Ejerciendo un poco de fuerza lo aparté y me senté del otro lado de la mesa, lo más lejos posible. Solo esperaba que la circunferencia del tabloide fuera suficiente obstáculo para frenar las ganas bestiales que sentía de saltar sobre él y devorarlo como un león hambriento haciendo honor a mi casa, por si preguntaban.

─Me alegra que me hayas regalado un poco de tu tiempo, Harry. Sé que me eres una persona muy ocupada─. Sonrió hermosamente y con suma delicadeza tomo mi mano que se encontraba reposando sobre el mantel. La reacción fue instantánea, un calor asfixiante me envolvió y gran parte de mi sangre se agolpo en mis mejillas, provocando que me viera terriblemente infantil y hormonal.

Me van las chicas, me van las chicas, me van las chicas.

Con sutileza aparte mi mano y como única respuesta atiné a asentir hoscamente.

─Sé que fue y es muy atrevido de mi parte haberte citado aquí y hacerte sentir incomodo, te juro que no es mi intención para nada─. Se disculpó, pero realmente no se notaba culpable, más bien parecía estar disfrutando de mis temblores ocasionales y mis meteduras de pata─ ¿Puedo hablarte con franqueza, Harry?

─Si, cla…─ carraspeé ─claro, dime.

─Me gustas.

Vale. Aquello sí que no lo esperaba. Alcancé a observar mi reflejo a través de la mirada que Oliver mantenía fija en mí; jamás me había visto tan idiota, mi boca formaba una O perfecta, mis ojos estaban abiertos más de lo normal y todo el color de mi rostro se perdió por arte de magia.

─¿Qu-qu-que?─ pude pronunciar después de varios intentos ─Estas de coña, ¿no?

─¡Me gustas!─ repitió esta vez con más certeza y fuerza.

Negué repetidamente, más para convencerme a mí mismo de que había escuchado bien y que no era un sueño, como los que venía teniendo desde hace un mes.

─No tienes que responder mis sentimientos, ni sentirte obligado de ninguna forma─, su mirada esta vez era sincera, por lo que con leve asentimiento lo inste a seguir ─creí que el tiempo sería suficientemente fuerte para que lo que me haces sentir se esfumara ─, hizo una leve pausa ─pero fue verte en Brighton y todo eso que guarde bajo llave hace once años se revelo ante mí con incluso mucha más fuerza. No imaginaba volver a verte, mucho menos de la forma en que nos reencontramos, cuando los vi hace un mes realmente creí que se trataba de alguna alucinación y cuando escuche al pequeño Weasley hablar sobre tu estrenada soltería una llama de esperanza se encendió en mi alma.

El silencio que se instauro después de su confesión se volvió incomodo, me sentía totalmente abrumado por sus palabras.

Me van las chicas, me van las chicas, ¿verdad?

Cada vez lo creía menos, mi corazón latía desbocado y sentía unas inmensas ganas de reconfortar al chico frente a mí. ¿Realmente era heterosexual? Si, contesto mi mente instantáneamente, pero entonces ¿por qué me sentía tan confundido? ¿Por qué mi corazón me pedía a gritos que aceptará lo que Oliver me ofrecía?

Se levantó con parsimonia y una sonrisa triste me fue otorgada.

─Espero que encuentres a alguien que sepa valorarte y amarte como mereces, Harry. Alguien que ame todo de ti, tanto tus defectos como tus virtudes, que ame a tus hijos como si fueran propios y que sepa lo extremadamente valioso que eres, perdóname por haber actuado como un idiota─. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida, cada vez más lejos de mi alcance.

Más rápido de lo que diría Lumus, me levanté y lo seguí justo cuando iba saliendo del local, mi mano se cerró con fuerza alrededor de su muñeca y me refugié en sus brazos, escondiendo mi cara en la curvatura de su níveo cuello, sentía todo mi cuerpo ardiendo pero no me importó en lo más mínimo. Por una vez en mi vida se me antojaba hacer lo que yo mismo deseaba y no lo que la sociedad esperaba de mí, por una vez en mi vida sería egoísta y mandaría todo lo que me aquejaba a la mierda.

─No sé si esta opresión en el pecho que me acompañaba desde que te vi de vuelta se deba a que tú también me gustes ─, susurre sin levantar la vista un milímetro siquiera, pero sentí el escalofrío que mis palabras tuvieron como resultado en Oliver ─sin embargo, me gustaría descubrirlo, ¿me ayudarías?

Sus brazos me estrecharon con fuerza y un beso fue depositado en mi cabeza.

─Te ayudaré a descubrirlo, Harry─. Murmuro y con su mano levantó mi mentón para que nuestros ojos se encontraran ─ Realmente te ayudaré─ sonrió y ahí fue cuando finalmente me di cuenta de una verdad que por mucho tiempo no quise obviar.

Sí, me iban las chicas. Pero los chicos también y estaba muy dispuesto a enterarme sobre que lado se inclinaba la balanza con más fuerza.


Bien he aquí el encuentro tan esperado de estos dos tortolitos. Espero que os guste y dejen reviews.

Me ha gustado mucho escribir sobre estos dos, espero que a vosotros les guste también.

Nos seguimos leyendo pronto, Ani.