Disclaimer: No soy J.K y tampoco soy dueña de Warner Bross, obviamente Harry Potter no me pertenece, de ser así le cambiaría bastantes cosas.
Esta historia fue hecha para mí buena amiga Rebe Marauder en el juego "Amigo Casi Invisible" del foro Hogwarts a través de los años.
Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo,
Sino el triunfo sobre él.
El valiente no es aquel que no siente miedo,
sino el que vence ese temor.
-Nelson Mandela.
Capítulo 5
Decir que Oliver y yo éramos pareja o novios, sonaba muy escalofriante aún. Pero de algo si que estaba seguro, cuando Oliver estaba conmigo. Cuando estábamos juntos, me sentía completo, como si siempre me hubiese faltado una pieza pequeñita que ni yo mismo sabía que existía, pero que Oliver me había completado siempre con sutileza y amor.
En pocos días celebraría el primer año de vida de mi pequeño James. Me sentía ansioso, pues también sería la primera vez que presentaría a Oliver como mi pareja formalmente, eso era algo que había decidido algunos días antes, mientras me encontraba dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Él aun no sabía nada y no le diría tampoco, quería que fuese una sorpresa, aunque esperaba que no fuese algo demasiado precipitado, pues solo llevábamos dos meses saliendo desde aquel día en el cual me había decidido a darle una oportunidad a mi corazón.
─¡Harry! Por favor deja de estar dando vueltas y vueltas como león enjaulado. ¡Que le vas a sacar un hoyo al suelo!, ¡Por Morgana!─ Dijo Hermione al borde de un ataque de neurosis. La mire como corderito degollado y detuve mi andar.
─¿Crees que estoy haciendo lo correcto respecto a Oliver?─ pregunté.
Sonrió y acercándose tomó mi rostro entre sus pequeñas manos, haciendo que nuestros ojos conectaran.
─Mírame cariño─, dijo como si le estuviera hablando a un hijo ─las decisiones que tomes, siempre van a ser buenas. Estoy muy orgullosa de todo lo que has logrado, Harry.
Se puso de puntas y beso mi frente con algo de dificultad.
Emocionado por sus palabras la envolví en un fuerte abrazo y varias lágrimas abandonaron mis ojos, realmente agradecía siempre por su amistad.
─Y ahora nada de inseguridades y llanto. Y sonríe, que eso es de tus mayores encantos, ¿de acuerdo?─ oí que decía sobre mi pecho a lo cual atine a asentir y sonreír como un idiota.
─Gracias, Hermione.
Nos separamos y ambos intercambiamos miradas y sonrisas cómplices, no hubo necesidad que dijéramos más, ella salió de la habitación, dejándome mucho más tranquilo y seguro de lo que quería hacer. Más seguro que nunca de lo que iba a hacer.
Después de varios minutos salí por el mismo camino que la castaña y baje hasta la sala de mi casa, donde la fiesta de James se estaba llevando acabo. La mayoría de los invitados ya estaban ahí, por lo que sin dudar ningún momento y aprovechando que me sentía preparado después de la charla con mi mejor amiga; me acerque con paso decidido hasta Oliver que estaba jugando con mis niños. Llame su atención a lo que él se levantó y me sonrió de aquella manera que lograba que mis piernas se volvieran de gelatina y se me detuviera el corazón.
─Te quiero─ susurré, pues esas palabras eran de nosotros y no las compartiría con nadie, al menos no todavía. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y sus mejillas se tornaron de un rojo violento que delato su sentir inmediatamente. Sonreí y acercándome más a él, saque la pequeña caja que guardaba en la bolsa de mi pantalón.
─Por favor, ¿podrían ponerme atención un momento?─ todos me miraron con curiosidad y por un momento sentí que mis piernas no me soportarían por más tiempo y tuve que sostenerme del brazo de Oliver para evitar caer redondito al suelo─ Primeramente quiero agradecerles a todos lo que están aquí compartiendo conmigo y mis hijos este día tan especial─, sonreí y me detuve un segundo para renovar fuerzas y continuar─ pero hay una persona que me gustaría honrar y agradecer especialmente─. Voltee de frente a Oliver e inspirando hondo, continué─ Gracias por todo lo que has hecho por mí, Oliver. Realmente no sé como agradecerte todo el amor incondicional y desinteresado que me ofreces siempre. Sé que debí haber hecho esto antes, pero no lograba juntar el valor suficiente y creo que este es el momento perfecto, ¿no lo crees?
Mi pregunta le saco una leve carcajada y asintió efusivamente. Sus ojos se habían cristalizado en décimas de segundo y tuve que llamar a todo mi autocontrol para no envolverlo en un abrazo, pues se veía terriblemente tierno y hermoso.
─Oliver─, abrí mi puño y dos anillos de oro blanco resplandecieron en mi palma; oí varios murmullos de sorpresa en su mayoría y algún que otro suspiro, apuesto que de Hermione y Molly ─¿quieres salir conmigo?
Si tuviera que definir con una palabra la expresión del castaño, sería: impactado. Todos los colores de su siempre sonrojado rostro lo abandonaron y un temblor casi indetectable para todos comenzó a extenderse por todo su cuerpo. Tome su mano y continué.
─Esté anillo representa mi amor por ti. Es un anillo de promesa, con él me comprometo a seguir descubriendo cosas nuevas de ti cada día, a que esta relación siga funcionando y a hacerte muy feliz, como tú me haces a diario─. Para ese momento sus lágrimas corrían libremente por sus mejillas y asintiendo se aferró a mi cuerpo, escondiendo su rostro en la curvatura de mi cuello, lo cual resulto un poco incómodo debido a la diferencia de altura, pero en ese momento era lo menos importante.
A nuestro alrededor, varios sollozos emocionados se escucharon también y de repente una horda de aplausos nos ensordeció.
Lo aparté un poco y tomando sus mejillas como él solía hacer siempre atrape sus labios en un beso lento y dulce, el mejor beso de mi vida. Corrientes eléctricas me recorrían la espina dorsal de arriba abajo sin descanso, era una dulce agonía.
El sonido de una puerta siendo azotada y unos pequeños pasos corriendo hacía las escaleras rompió la burbuja en la que nos habíamos sumergido. Hermione me mando una mirada preocupada y señalo hacía donde hace solo unos minutos mi hijo Teddy se encontraba jugando, él no estaba.
Oliver, adivino mis pensamientos y estrechando mi mano con fuerza me animó a buscar a mi hijo mayor, necesitaba explicarle la situación, seguro que para él debió haber sido sorprendente ver a su padre besándose con otro hombre.
¿Cómo no lo había pensado antes? Me pregunté, sintiéndome de golpe terriblemente mal.
Disculpándome salí de la habitación seguido de mí ahora novio en busca de nuestro hijo, debíamos explicarle y solo rogaba a Merlín y a todos los Dioses, para que él lo entendiera y que lo aceptará. Era solo un niño, pero era nuestro niño y se merecía saber y responder a todas sus preguntas y dudas era la única forma. Él debía entenderlo.
Un poquito de drama nunca cae mal, ¿cierto?
Pues bueno, he tenido que avanzar el los tiempos de la historia de forma abrupta, solo espero que siga manteniendo la secuencia.
Por el momento es todo y estimo que solo faltarán dos o tres capítulos máximo para finalizar la historia.
Es todo por ahora, nos seguimos leyendo.
