Disclaimer: No soy J.K y tampoco soy dueña de Warner Bross, obviamente Harry Potter no me pertenece, de ser así le cambiaría bastantes cosas.

Esta historia fue hecha para mí buena amiga Rebe Marauder en el juego "Amigo Casi Invisible" del foro Hogwarts a través de los años.


Lo que se hace por amor está más allá

del bien y del mal.

-Friederich Nietzche.


Capítulo 6

Subimos las escaleras de dos en dos y al llegar frente a la puerta de mi pequeño escuché leves sollozos detrás de la misma. Oliver y yo intercambiamos una mirada preocupada y con un asentimiento de cabeza me insto a entrar. No queríamos presionarlo y si de pronto entrabamos juntos solo provocaría que mi hijo se escondiera y alejara más.

─Gracias por entenderlo, Oliver─ sonreí y tomando el pomo de la puerta entré a la habitación.

Mis ojos se centraron en el pequeño niño que estaba sentado en un rincón de la habitación, con las piernas pegadas a su pecho y su carita escondida entre sus rodillas, sus hombros se movían arrítmicamente y su cabello que acostumbraba a llevar de un azul eléctrico, esta vez lo llevaba en un azul opaco, demostrando sus sentimientos.

Dude por un momento en acercarme y estuve tentado en salir por donde había entrado.

Sí, yo, Harry Potter el maldito salvador del mundo mágico, me encontraba temblando de miedo y nervios por la sola reacción de mi hijo mayor. ¡Joder! ¿Qué haría si él no lo comprendía o se negaba a mi felicidad? ¿Estaría dispuesto a dejar a Oliver por la estabilidad emocional de Teddy? Sinceramente lo dudaba demasiado.

Después de varios minutos me acerqué hasta donde estaba mi hijo y me senté a su lado; sentí que todo su cuerpo se tensaba al verse acompañado.

─No quiero hablarte, padre. Por favor déjame─. Su voz sonaba dolida y quebrada ─Mamá dijo que volvería.

Sus palabras me cayeron como un balde de agua fría y al fin entendí su reacción. No estaba así porque yo me hubiese besado con Oliver, sino que, estaba así porque precisamente me había besado con alguien más que no era su madre. Anoté mentalmente hablar con Ginny sobre su última visita.

─Escúchame, Teddy─. Lo cargué y lo senté sobre mis piernas, envolviéndolo con mis brazos, besé su cabeza y tomé su barbilla entre mis dedos, haciendo que mirará mis ojos ─Sé que te sientes confundido, pero yo te voy a explicar, ¿de acuerdo?

─Tu mami y yo, ya no vamos a estar juntos. Ella y yo solo nos lastimábamos y también les estábamos haciendo daño a ti y a James─. Su cabello se tornó levemente purpura, color que tomaba cada que se sentía triste ─Tu mamá siempre será Ginny, pero te pido que comprendas que ella y yo ya no nos amamos. Lo entiendes, ¿cierto?

Asintió levemente y sus lágrimas empaparon mi camisa.

─Tengo algo más que decirte, mi amor ─. El me miró fijamente, esperando a que continuará ─Es sobre Oliver─, su cuerpo se tensó y desvió la mirada ─¿qué opinas de él?

Esperé su respuesta pacientemente y al fin después de lo que me pareció los minutos más largos de mi vida mi hijo hablo.

─Oliver, es divertido, es apuesto también, nos quiere mucho a James y a mí, aparte es un gran jugador de Quidditch como tú y me gusta mucho que este aquí─. En cuanto oí sus palabras, sentí que un gran peso me abandonaba, y que un calor agradable se extendía por todo mi cuerpo.

La puerta de la habitación se abrió y por ella apareció el dueño de mis más locos pensamientos. Intercambiamos una más que intensa mirada y una sonrisa adorno nuestros rostros, todo estaba bien, excelente a decir verdad.

Se acercó a donde estábamos Teddy y yo, y tomó a mi hijo de mi regazo, cargándolo en sus brazos.

─Teddy─, hablo él ─tengo un favor que pedirte.

Mi hijo asintió y mi novio continuó.

─Tu sabes que yo quiero mucho a tu papi, ¿verdad?─ preguntó, a lo que Teddy contestó con un leve si ─Y tú sabes también que los quiero mucho a tu hermano y a ti, ¿cierto?─ nuevamente asintió y yo literalmente sentía que mi corazón se derretiría de un momento a otro, por la tierna escena ─Entonces, Teddy. ¿Dejarías que forme parte de su pequeña familia?

Mis ojos se abrieron de sorpresa y Teddy nuevamente cambió el tono de su cabello por un azul brillante. Asintió y envolvió con fuerza sus pequeños brazos alrededor del cuello de Oliver.

─¿Tú amas a mi papi?─preguntó con inocencia, logrando que ambos adultos nos sonrojáramos violentamente.

─Em…─ carraspeó el mayor y busco mis ojos ─Si Teddy, yo amo mucho a tu papá.

─¿Y prometes que no lo vas a lastimar y que no te irás? ─ volvió mi hijo con su interrogatorio, utilizando nuestra anterior charla como herramienta. Sonreí por su inteligencia y negué levemente por su increíble ingenio.

─Te lo prometo─ dijo Oliver, levantando su mano como signo de juramento.

─Entonces, si puedes ser parte de nuestra familia. ¿Verdad papi?

─Así es, cariño─ contesté dándole la razón.

Él se removió entre los brazos de Oliver para que esté lo bajara y así pudiera volver a la fiesta, como si nada hubiese pasado.


Cuando mi novio y yo nos quedamos solos, nos costó un poco de tiempo asimilar lo que acababa de pasar.

Teddy nos había demostrado que con sus escasos siete años era un niño muy maduro e inteligente. Con unas pocas preguntas nos comprometió y había aceptado nuestra relación sin ningún problema. En pocos minutos mi hijo hizo lo que a mí me tomo dos meses hacer. Ahora éramos una familia a petición de Teddy y realmente deseaba con ansias que lo nuestro funcionará y que nuestra relación se construyera de manera fuerte y sólida para que ambos nos desarrolláramos libremente, siempre confiando, respetando y amando las virtudes y defectos del otro.

Oliver se acercó lentamente y en cuanto me di cuenta ya me encontraba acorralado entre la pared y su cuerpo. La temperatura subió en décimas de segundos y el aire se volvió denso a nuestro alrededor.

Como si de una fuerza magnética se tratará, nuestros labios se encontraron, sumergiéndonos rápidamente en una vorágine de sensaciones. Mis manos incapaces de mantenerse quietas, se perdieron entre los mechones del largo cabello tan sexy de mi novio, jalaron, revolvieron y jugaron largo rato ahí.

En algún momento sentí que era empujado suavemente por Oliver, y mis piernas se doblaron al llegar a la base blanda de una cama.

¡Joder! ¡Que era el cuarto de mis hijos!

El pensamiento se esfumo al tiempo que la boca de mi Adonis comenzó a consentir la zona de mi cuello, varios gemidos abandonaron mis labios, los mismo que mordí para acallarlos.

¡Que estaba toda mi familia y amigos a unos cuantos metros de distancia, por Godric!

Pero simplemente los besos húmedos del guardián no me daban descanso.

¡A la mierda! ¡Lo necesitaba y con urgencia!

Recorrí con mis manos lo extenso de su espalda y las detuve en su firme trasero, apretándolo y disfrutándolo a consciencia.

─Harry, dice mi mamá que…─ un más que sorprendido Ron abrió la puerta sin llamar antes y nos agarró, literalmente, "con las manos en la masa".

Nos levantamos a la velocidad de la luz y totalmente avergonzados nos encaminamos a la salida. Estaba seguro que si hablaba por mínimo que fuera la palabra, mi voz saldría tan aguda como el canto de las sirenas, por lo que intercambiando una sugerente mirada con Ron, bajé las escaleras siendo seguido de Oliver y cerrando la comitiva un Ronald más rojo que nunca.

Pobre, un día de estos le daría un infarto por tenerme de amigo, pensé. Le compraría algo para que olvidará la escena que por poco estuvo a punto de grabar a fuego en su memoria, pues seguro estaba que de no ser por la importuna interrupción, la ropa de mi novio y la mía se encontraba a pocos segundos de salir volando por todas partes. Y eso si hubiera sido una escena digna de recordar en las pesadillas del pelirrojo.

La fiesta transcurrió su curso sin ningún altibajo y realmente fue una tarde muy hermosa en compañía de las personas más importantes de mi vida.

Me sentía terriblemente feliz que con gusto me enfrentaría voluntariamente a un millón de dementores.

¿Quién diría que en tan poco tiempo me encontraría en esta situación? Seguramente si hace siete meses me hubieran dicho que estaría divorciado de Ginny, que sería padre soltero y que conocería al amor de mi vida que era nada más y nada menos que Oliver Wood, mi antiguo excapitán de Gryffindor. Lo habría explotado a cruciatus y después me hubiera reído libremente sobre sus restos.

Gracias a Merlín nadie predijo mi futuro y tenía la posibilidad de ir descubriéndolo yo mismo, paso a paso y sin prisas. Porque ahora mi presente brillaba fuertemente y estaba con toda la intención de aferrarme a esa gran estela de luz que la vida me estaba obsequiando en bandeja de plata.


Les presentó el penúltimo capítulo sin contar el epilogo de está historia que tanto me ha costado escribir. No lo niego he tenido mis buenos momentos y también mis muy terribles momentos escribiéndola, pero al fin esta terminando de hornearse.

Nos leemos pronto.

Dejen reviews y también aprovecho para agradecer a todas las personas que se toman el tiempo de leer estas locuras, son los mejores.

Ane.