Los personajes de AnR n me pertenecen pero esta historia sí, así que patente pendiente, quizás no llegue a gustarles a ustedes por traicionar la personalidad de las chicas pero si fueran personajes diferentes le veo potencial sigan por favor:
MÍSTICO Y VASTO AZUL
"Tiene toda arma por hojarasca, y del blandir de la jabalina se burla." Job, 41:29.
22 de agosto del año 1898 de nuestro señor, bitácora personal de Ichinose Haru.
La muerte de aquel hombre en mi presencia me traumatizó a tal punto que no he podido escribir hasta ahora, la impresión no se borra por completo pero hoy sucedió algo tan asombroso, irreal y magnífico que reavivó mi espíritu, no debo adelantarme antes ocurrieron otros asuntos menos interesantes que lo de hoy aunque no por ello insignificantes y son dignos de mención por ello los resumiré a continuación.
Madrugada del 19 de agosto:
Eran probablemente una hora después de la medianoche, yo no había dejado de llorar, no concebía el sueño, era atemorizante intentar cerrar los ojos, mi primer encuentro con una muerte brutal fue devastadora para mi cordura, mis ganas de dormir se veían atormentadas por ello, también ayudó el incesante vaivén del barco a causa de las olas y el frío húmedo de alta mar, me mantuve cobijada con mi mirada en el recubrimiento de madera que se colocó sobre el metal de los camarotes para dar un toque hogareño, la habitación era pequeña solo lo suficiente para una cama de una plaza y un escritorio, teníamos un baño que compartíamos solo entre nosotras, a excepción de la señorita Hanabusa la cual tenía un baño privado, en los cuartos contiguos yacían Nio y Chitaru, y en toda mi autocompación una pregunta visitaba mi mente trastornada, ¿cómo pueden dormir con todas estas sacudidas?
Mi puerta se abrió con lentitud, provocándome una arritmia horrible, me quité la cobija y dirigí mis ojos a la entrada, era Nio lo cual me calmó con prontitud -¿Nio?- pronuncio muy confundida.
-Vine a ver cómo estás- me dijo con una sonrisa a penas visible por la oscuridad se sentó a mi lado y acarició mi rostro –Tus ojos enrojecidos me dicen que no te encuentras bien- profiere al abrazarme, colocando mi cabeza contra su busto, su calor y cariño me conmovieron, su gesto estremeció mis pensamientos, mis lágrimas regresaron, esta vez no con temor, era una paz extraña, dolorosa y preciosa, no sé, no puedo describirlo, nos acostamos en la cama, cubiertas por las mismas cobijas y con ella a mi lado pude conciliar el sueño con tranquilidad.
Desperté con ella todavía sosteniéndome contra su pecho, las pesadillas no me atormentaron y en ese instante comprendí que Nio cumpliría la promesa que me susurró, y yo debería hacer lo posible para agradecer aquellos sentimientos que me profesaba, aunque pude dormir los estragos en mi mente no disminuían.
El resto del día fue tranquilo, tuve tiempo para conocer mejor a las gemelas y agradarle a Sumireko con una charla gratificante sobre la diplomacia internacional y las tendencias del mercado, materias de negocio las cuales aquella señorita de noble cuna encontraba tan atrayentes como lo son para mí la literatura universal; por otro lado la chica que fungía como botánico no perdió ni un segundo para insinuar sus intenciones románticas para con mi persona, desde luego lo hizo en privado el instante mismo en que Nio se alejo un poco de mí, fui tajante al rechazarla pero así lo vi yo, a ella no pareció quedarle claro, su actitud no me resultaba exasperante y su interés en mi no me enfadaba, era encantadora y carismática, llena de energía y sagacidad, mi amabilidad innata quizás le hizo pensar que tenía oportunidad; cambiando de tema, logré ver a Tokaku más abierta con las otras, especialmente Namatame, incluso las vi sonreírse, me uní a sus conversaciones por unos minutos, a su manera era entretenido hablar con ellas, más pendientes de tácticas de batalla, estratagemas, armamento militar y los códigos de honor de un guerrero, son bushi en toda regla; también me reuní con Shiena y Kouko las cuales platicaban con Haruki y el capitán, esas cuatro personas tenían un interés común conmigo curiosidad por el mundo exterior y sus costumbres, en lugar de hablar de nuestras perspectivas parecía que charlábamos sobre nuestros sueños más privados, pero el capitán siempre sacaba al aire un comentario que nos devolvía a la realidad, un hombre sereno y con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, le gustaba soñar pero conocía la realidad y no la despreciaba; después de almorzar tuve la oportunidad de cruzar palabras con Inukai, Nio me acompañó en esa tarea que fue una travesía en si misma, no fue agradable estar con ella, su presunción era mayor inclusive que la de Hanabusa, sus palabras agrias me hicieron arrepentirme, no por ello iba desistir de mis intentos por agradarle, percibo cierto miedo y enojo primordial atrapado dentro de ella, cuando aquello logre escapar la podré ver sonreír genuinamente y abre dado por hecha mi labor.
Avanzada la tarde me acerqué a los barandales de cubierta y asomé mi cabeza para admirar el inmenso mar, el sol naranja teñía el agua con su color, lucía tan irreal, manchas anaranjadas que un instante cambiaban a un azul oscuro casi negro con las ondulaciones parecía un ienzo vivo, una obra viviente con el tamaño del mundo donde muchos encuentran su sustento y otros tantos su fin, mientras miraba hacia el horizonte paulatinamente un mareo poderoso se hizo presente en mí y me llevó a pasar el resto del día vomitando y temblando en mi camarote con Nio como mi médico, eso fue agraviante y degradante, ¿yo que tanto deseaba viajar tenía náuseas? Irónico, mi estómago no soporta el mar, y gran parte de esta travesía será por barco, solo puedo darle gracias a Nio por estar al pediente de una chica tan vulnerable como yo, jamás podría devolverle todo lo que ha hecho por mí todos estos años.
20 de agosto:
Mis náuseas se vieron resueltas al despertar ese día, salí a la cubierta y un alboroto ocurría, algún ignorante decidió coquetear con la pelirosa del barco y ahora estaba retorciéndose de dolor en el piso, el capitán se notaba furibundo pero no con Inukai, sino con el marinero que se atrevió faltarle el respeto no solo a Isuke, al barco, al capitán, a las órdenes que les repartió antes de iniciar el viaje en los cuales al parecer constaba no faltarnos el respeto con insinuaciones sexuales o actos más deplorables, paró las funciones del barco por dos horas para propinar una reprimenda a los marineros, fue ayudado por sus oficiales, esas dos horas los tuvo haciendo ejercicio bajo un sofocante sol y un viento salino por el error de un solo hombre, el temperamento férreo del capitán me alegró pues 12 mujeres en altamar rodeadas por 60 hombres llenos de testosterona no era un panorama muy confiable, solo han sido un par de días de viaje y ya teníamos ese tipo de problemas, por supuesto que un hombre no podría contener sus impulsos primarios cuando apreciaba la figura magnífica de Isuke.
Entre los oficiales de Miyamoto se encontraban Daiko Maeno, primer oficial, de amplios hombros y baja estatura, calvo, mirada agresiva pero de un humor agradable, sus historias arrancaban carcajadas a los tripulantes y sus amenazas los hacían callarse, el único defecto que puedo percibir en este hombre es su gusto innato por la comida, pues su figura es redondeada.
Kawa Tatsumoto, segundo oficial, hombre joven de mirada vivaz, un largo cabello negro, reservado en sus opiniones referente a la tripulación del barco, solo abría la boca para informar la "derrota" que demostraba menor riesgo para la nave o dar a conocer el reporte del jefe de máquinas.
Akira Kobayasi, tercer oficial, su labor es puramente administrativa y al igual que su trabajo era muy práctico, buscando ahorrar dinero y al mismo mantener al barco en movimiento, por ello charlaba frecuentemente con el segundo oficial para aprovechar las corrientes de agua y disminuir el consumo de combustible, lo cual a algunos les molestaba, decían que navegabamos a velocidad de crusero.
Tras la reprimenda se nos pidió mantenernos en los camarotes el resto del día para apaciguar los ánimos de los hombres, en ese instante deseaba con fervor que pronto llegáramos a un puerto, nuestra primera parada era Hawai y no faltaba mucho para ello, todo el día fue como un limbo, lo único rescatable que salió de todo resultó ser nuestro encierro pues pudimos interactuar en una charla grupal que duró gran parte de la tarde, también salieron a relucir ciertas asperezas entre las chicas, nada pasó de comentarios insinuantes y risas nerviosas, las risas sinceras se hicieron presentes gracias a Nio y Haruki, ayudadas en ocasiones por Shinya y Otoya, cuando llegó la hora de dormir concluí que fue un día gris, pues mis náuseas me acompañaron por la tarde, es desastroso en cada regurgitación sentía que mis entrañas salían por mi boca, es una sensación espantosa y el dolor en mi vientre a causa de los constantes vómitos se mantuvieron en mí hasta que logré dormir.
21 de agosto:
Por las diez de la mañana el capitán decidió reducir el estrés producido por el incidente del día anterior de sus hombres con una pequeña demostración del armamento que llevaba el barco.
-¿Tenemos munición suficiente como para desperdiciarla?- inquiere Azuma mientras acompañábamos al capitán en los preparativos.
El capitán sonríe como si aquella pregunta fuera tan ingenua como innecesaria –Señorita, debemos poner a prueba el armamento pues no se lo hizo en puerto debido a la apresurada construcción y botadura del navío- el señor Miyamoto saca un pequeño papel de su chaleco negro, lo vuelve a guardar y continua –Además, cualquier objeto que no se use termina averiándose.
Estando en el puente el capitán manda las órdenes y los dos cañones de proa lanza estruendosos disparos de 75 mm, sucesiones de disparos por cinco minutos y proceden a probar los cañones de popa, no ocurrió nada.
-Informe- pide el capitán.
-Se atascó- profiere el primer oficial.
Un severo gesto se apoderó del rostro del capitán –Saquen, esa maldita bomba de tiempo de mi barco- gruñe con un tono grave y lúgubre, de inmediato se dio la orden y un aura pesada nos cubrió.
-¿Es algo malo?- me atreví a preguntar sabiendo la respuesta.
-Totalmente- me responde –Si explota dentro del barco nuestro viaje acabará sin siquiera haber empezado.
Los siguientes minutos fueron tensos, pudimos observar como cuatro hombres sacaron la munición a la cubierta y la arrojaron por la borda acabando con nuestra angustia.
Tras aquel susto continuaron, las ametralladoras no mostraron averías, eran dos una en babor y otro a estribor, el capitán se negó a probar los torpedos –Es una munición muy costosa como para gastarla innecesariamente- dijo.
Mientras llegaba la hora del almuerzo Isuke terminó convenciendo a las dos pelirrojas altas del grupo para que se enfrentaran en un combate de entrenamiento, se generaron dos bandos bueno tres, uno apoyaba a Chitaru y el otro Haruki, y el tercero conformado solo por mí quería que desistieran, como de costumbre ignoraron mis comentarios bien intencionados.
Me sorprendió lo fácil que fue para Chitaru derribar a Haruki, Sagae se levantó y pidió la revancha con una sonrisa, la estatura y peso de Namatame le darían una ventaja injusta si Sagae no tuviera una fuerza sobrehumana, Chitaru volvió a conseguirlo, sus técnicas de derribo combinadas con sus patadas de Aikido eran excelsas, dominó a su oponente en todo la pelea, no se arrojaron golpes pero las caídas sonaban fuertes y cada vez que Haruki golpeaba el piso se estremecía y quejaba hasta que al final dijo –Esta bien, te doy la victoria, de lo contrario voy a romperme la espalda- sin mostrar resentimiento alguno abrazó y levantó a la ganadora era una forma de mostrar su fuerza para no quedar tan mal frente a todos.
Más tarde cuando las luces solares daban paso al crepúsculo el capitán, dos de sus oficiales y Tokaku y Haruki se reunieron en la popa para unas prácticas de tiro, el capitán mostró sus dotes como tirador atinando a los platos de arcilla con su rifle winchester, el cual ofreció para que todos lo usaran para aprovechar el tiempo pues pronto se iría la luz y solo él tenía un rifle semiautomático, con lo que no contaba es que la pelirroja que los acompañaba no sabía disparar y en su lugar arrojaba bolas llameantes hacia los blancos –Debo decir que me impresiona tu control sobre el fuego pero también me molesta tu artimaña, sin un rifle es trampa- mencionó el capitán tan sereno como siempre.
-Lo lamento señor- indica la pelirroja con una sonrisa.
-No lo hagas, me has dado una idea- evidentemente usó a la pelirroja como una fuente de luz artificial y pudieron continuar con su juego hasta que llegó la hora de cenar.
En la cena se nos deleitó con un banquete e historias náuticas de nuestro capitán, salieron a colación varias historias de serpientes marinas y sirenas, claro que hace mucho las serpientes marinas dejaron de ser un problema, cuando la humanidad descubrió las armas de pólvora casi exterminan a esas criaturas en cuanto a las sirenas o mejor dicho tritones se hicieron conocer como dos naciones soberanas en 1880, unos meses después de mi nacimiento, ellos son los Pacíficos y Atlantes, cada quien gobernando su lado del globo, al aceptar los tratados internacionales y mostrarse como seres pensantes y sensibles la gente dejó de temerles y ahora colaboraban con muchas naciones.
Terminada la cena me dispuse a dormir, una gran sonrisa se formó en mis labios y la acostumbrada alegría que desprendo regreso a mí pues los vómitos no me atosigaron ese día, parecía ser una jornada relajada obviando el caso de la munición pero la tripulación lo olvido con prontitud, al llegar a mi cuarto me vi sorprendida por Otoya, que sólo usaba un camisón, uno de los míos, a mí me llegaba hasta las rodillas en cambio a ella prácticamente no le cubría nada, sus largas piernas totalmente descubiertas extendidas sobre mi cama en una postura tan insinuante como la misma personalidad de la pelimorada, no pude articular palabra, me quedé boquiabierta escudriñando la sensual imagen que tenía delante, con un gesto provocativo me invitó a la cama y yo ni corta ni perezosa, salí de esa habitación a esconderme donde Nio, la encontré sentada frente a su escritorio con lo que parecía una enciclopedia antigua.
-Nio, ayúdame- susurré tan pronto cerré la puerta.
Hashiri se mostró muy intrigada en un principio -¿Qué ocurre?- pregunto saliendo de su silla, no estaba preocupada ella me conocía y sabía que huía de alguna situación incómoda.
-La botánica, está en mi cuarto usando mi camisón- le explico apurada.
Nio sonríe ampliamente y dice -¿Y qué haces aquí? Yo en tu lugar estaría aprovechando el postre gratis.
-¡Nio!- reclamó hinchando mis mejillas.
-¡Harucchi!- escuchamos la voz cantarina de la pelimorada, ¡agh! Ese apodo que resuena tan molesto en mis oídos, no tengo problemas con los apodos solo no me gusta la forma artificial con que lo pronuncia, sus insinuaciones amorosas tampoco serían un problema si no la hubiera visto coquetear con Shiena y Haruki, las cuales también la rechazaron con más ímpetu que el mío y seguramente por eso sigue intentando conmigo, ¿porqué me es tan difícil elevar mi voz para rechazar a alguien?
Llegó a tocar la puerta y Nio al fin accedió a esconderme, no había mucho de donde elegir así que me metí bajo el escritorio a rezar porque no pasara de la puerta.
-¡Hola!- dicen ambas apenas se abre la puerta, son muy enérgicas y efusivas, oh, efusividad algo que he perdido desde mi encuentro con la muerte, debo tratar de recuperarlo, el mundo siempre necesita que le dediquen una sonrisa.
Takechi estira el cuello para mirar dentro, lo cual debo decir era innecesario puesto que Nio era mucho más pequeña que ella, en realidad era la más baja del barco -¿Buscabas algo?- pregunta la rubia para distraer a nuestra visitante.
La pelimorada inclinándose para verla a los ojos le dice con algarabía -¡Sí! Estaba jugando con Harucchi, ¿no la viste por casualidad?
-No.
Otoya insiste -Juraría que la oí entrar en algún lugar cerca, ¿te molestaría que entre a ver?
El semblante de Nio se torna lúgubre y esbozando una sonrisa afilada responde con un tono rasposo -Sí, me molesta, ve a jugar en otro lado- a pesar de la diferencia de estatura pude percibir como un escalofrío invadió a la intrusa.
Retrocede y de forma nerviosa profiere al irse -Perdón por molestar.
Cuando la puerta se cerró salí presurosa de mi escondite y muy animada sostuve las manos de Nio y saltamos dando vueltas -Fue increíble, ¿cómo lo haces?- dije entusiasmada.
Nio igual de contenta me responde-Práctica.
Nuestro baile improvisado se detuvo y me encontré mirando los brillantes ojos rojizos de Nio, ella es muy buena conmigo, es bella e inteligente, claro que no lo demuestra seguido.
-Te aconsejo dormir conmigo está noche, seguro ella esperará a que regreses a tu habitación- no pude encontrar un error en ese razonamiento así que lo hice, tuve que usar un camisón de Nio, ahora era yo quien dejaba gran parte de sus piernas a la intemperie, ella por su parte ya había estado vestida con un camisón lima de mangas largas y que le llegaba hasta los tobillos, nos acostamos y charlamos con susurros hasta que nos venció el sueño.
22 de agosto:
En la madrugada una extraña presión y cosquilleo en mi busto me sacó de los brazos de Morfeo, cuando logré percibir lo que lo causaba me exalté de sobremanera, Nio me estaba masajeando los senos, no podía creerlo, aprovecharse de la situación de esa manera era impropio, pero muy habitual para esa rubia sagaz, quise gritar pero al sentir una humedad en mi cuello sólo pude expelir un jadeo-Nio- gemí retorciéndome entre sus manos.
-No sabes cuanto tiempo...deseé poder hacer esto- gime extasiada con el sabor de mi piel, sentí como nuestros cuerpos elevaban su temperatura, mis jadeos aumentaron, y me sentía impotente estando a la merced de una mujer de menor estatura, una de sus manos acaricia mis muslos y se dirigió hacia mi pubis, sabía que debía pararla, me sacudí y logré escapar, me acurruque contra una esquina y los sollozos no tardaron en aparecer, fue en cierto modo ultrajante y por otro lado lo deseaba pero no de esa forma-Lo...siento- su voz parecía más asustada que la mía-No...quería hacerte esto- la temblorosa forma en la que habló me dio el coraje para mirarla, sus ojos tintineaban, se notaban acuosos y brillaban en angustia-Te amo, Haru, y quiero que me ames, perdóname- sus lágrimas acompañaron a las mías, me abrazó con fuerza y me susurró-No me odies, por favor- ¿odiarla? Es mi mejor amiga y a pesar de lo que intentó no podría odiarla ya que hasta cierto punto yo también lo deseo, sólo necesito saber qué sus sentimientos son verdaderos.
-No te odio- murmullo correspondiendo a su abrazo-Pero ni siquiera hemos tenido nuestra primera cita, ¿nadie te enseñó como tratar a una dama?- le digo a forma de broma logrando mi cometido de hacerla sonreír y aliviar la tensión.
Nio reía mientras se limpiaba las lágrimas con las mangas de su camisón -Tienes razón, pero puedo resolverlo de inmediato- esa frase me dejó perpleja, ¿una primera cita en ese momento?
Me convenció de colocarme vendas en los ojos, me deje guiar por ella en contra de toda lógica, un frío chocante golpeo mi piel y supe que estabamos en la cubierta, en el camino escuche a los marinos que hacían la guardia nocturna preguntarnos que hacíamos y Nio se encargo de responder sus dudas y alejarlos de nuestros asuntos mientras yo temblaba de frío, cuando llegamos a nuestro destino me susurro antes de quitarme la venda -Mi presente para ti.
Lo que vi en el mar me sacudió e hizo que me tallara los ojos de incredulidad, era precioso, el agua brillaba con un espectral brillo turquesa, el baile surreal de las olas incrementaban la belleza de este singular fenómeno.
-Son planctons que producen luz- explicó Nio, la verdad no me importa si es magia o las reacciones químicas de un ser orgánico, era bellísimo.
-Es...hermoso- fue lo único que pude articular, con torpeza debo decir.
-¡Tierra a babor!- clama uno de los vigilantes, distrayéndome de ese magnífico espectáculo para presenciar otro, el sol se elevaba sobre una isla dándole un aspecto mosntruoso y fantasmagórico, una imponente figura negra que contrastaba con el brillo blanco del agua que reflejaba los rayos matutinos, cuando regrese mi vista al plancton este ya se disipaba, luego vi a Nio y se veía decepcionada, de seguro piensa que no lo disfrute lo suficiente.
-Gracias- le digo al darle un tierno beso en la mejilla para alegrarla, postdata misión cumplida.
Rápidamente se creo un alboroto y todos salieron a mirar la isla, nosotras regresamos al camarote a vestirnos apropiadamente, cuando regresamos, la nave ya se encontraba a unos doscientos metros de la isla, pero nadie parecía querer atracar, pronto averigüe el motivo.
-No se puede ver el fondo- dijo el primer oficial.
El capitán sacudió su cabeza con su típico gesto de molestia -No anclaremos, rodearemos la isla, envíen dos botes con recolectores, que lleven un par de barriles, esta isla tiene buen tamaño quizás tenga alimentos y agua.
-Pero no nos hace falta señor- mencionó el tercer oficial.
El capitán lo miró con dureza y este retrocedió -El agua y comida son esenciales y siempre hacen falta- concluyó.
Chitaru y Tokaku se ofrecieron voluntarias, Takechi también se lanzó a la aventura junto a ellas y nueve marinos, deseaba recoger especímenes y catagolar las especies de la isla pero en realidad buscaba encontrar alguna especie nueva de planta y ponerle un nombre, es lo que todo botánico desea y lo que nos dijo que buscaba la primera noche que nos conocimos.
Mientras la expedición iba a tierra nosotros rodeamos la extraña formación, se veía cubierta por vegetación tropical pero no daba indicios de tener playas, por encima del agua se veían unas extrañas rocas negras que de inmediato daban paso a la tupida vegetación.
-Esta isla es muy extraña- mencionó el segundo oficial- Parece que fuera una isla flotante en medio del océano, es decir no hay un fondo visible.
-Es lo que me preocupa- profiere el capitán, la isla medía como diez kilómetros, si era una isla flotante sería la más grande de todas -No parece se una isla de origen volcánico y tampoco tectónico, la respuesta lógica es que es una isla flotante, partamos desde ese punto, ahora la pregunta es ¿de qué está hecha y qué hay en ella?
Al circundar el lugar se calculó su ancho en cuatro kilómetros, se notaban elevaciones extrañamente ordenadas como dos cordilleras en líneas paralelas con un valle central, curioso en verdad.
-Señor debe repostular el origen de la isla- planteó el primer oficial al ver como el agua burbujeaba en la zona norte de la isla -Talvez sea un punto caliente, uno desconocido- aclaró el señor Maeno.
-Difícil, de creer, él único punto caliente por la zona es Hawai, y todavía nos falta un día para encontrarnos con las islas del norte- indica el capitán caminando por la borda hacia el lugar que hervía el agua.
-La isla parece moverse- dijo Sumireko atrayendo las miradas, apuntó su mano en dirección norte y en efecto lo hacía.
Una enorme porción de tierra de casi dos kilómetros emerge de las aguas sobresaltando a todos a bordo, la inmensa masa se gira en nuestra dirección arrojando agua salada sobre nosotros, en nuestro asombro pudimos distingir un gigantesco ojo amarillo observandonos, su pupila era adiamantada y de un negro profundo, y nos quedó claro a todos, esa isla era una criatura de colosal tamaño, imponente, poderosa y nosotros estabamos importunándola, no es necesario que un desasosiego y terror consumió nuestro ser, los bravos marineros temblaban de tal modo que sus fusiles sonaban con claridad, incluso Haruki lucía pálida ante aquella soberana criatura, varios hombres pasando el shock apuntaron sus armas.
-¡No disparen!- grita el capitán -¡Bajen las malditas armas! ¡Bájenlas!
-¡Ya escucharon al capitán! ¡Bájenlas estúpidos!- secundo el primer oficial apaciguando por completo a los hombres.
Una nueva onda de pánico surgió cuando la bestia abrió sus fauces y dejo relucir una hilera de dientes amarillos del tamaño de árboles, su hocico era largo y redondeado en la punta, su piel eran duras y gruesas escamas que brillaban con un verde pantanoso, levantó más su cabeza y se pudo distinguir su cuello el cual estaba rodeado por una pelambrera grisácea formada por gruesas y largas escamas modificadas, atestiguar semejante criatura llenaba de emoción mi ser tanto como lo invadía el temor, como no respetar y temer a un ser descomunal como este, desearía que el fotógrafo del barco no se hubiera quedado pasmado en asombro como para ir por su cámara y fotografiar a la criatura pero no lo culpo, nadie pudo hace nada más que mirar con incredulidad.
-Es Genbu- se atrevió a decir uno de los marinos.
-¿Acaso eso te parece una tortuga?- exclamó otro.
-Es el Leviathan- señaló Kouko y no puedo contradecirla, la apriencia de esa maravillosa criatura tenía demasiada similitudes con la descripción del Leviathan en el libro de Job, oh como me apiado de las pobres almas bajo la cubierta que no pudieron presenciar esta fascinante criatura por trabajar en las máquinas para mantenernos en movimiento.
La bestia empezó a aspirar aire, y las nubes del cielo se arremolinaron y desvanecieron, aquel ser literalmente se tragó las nubes de una bocanada, su espalda creció con esa aspiración tomando una forma abombada, la tierra sobre su lomo se agrieto y cayó al mar junto con gran parte de la vegetación manchando el agua de un color marrón, tomó un segundo trago de aire su dorso se se convirtió en una especie de caparazón con espinas dorsales asemejándolo más a una tortuga y toda la tierra y plantas restantes se deslizaron al mar creando grandes olas que sacudieron al barco ferocidad, no es necesario decir que eso reactivó mis náuseas pero logré controlarme, entre sus placas una sustancia ambár brillaba como el sol, , la criatura sacude la cabeza y la sumerge, al hacerlo momentáneamente una larga cola tubular del mismo largo del cuerpo salió del agua y se terminó de hundir, y debido a su gigantesca masa creó un remolino voraz que casi hunde el barco, logramos mantenernos a flote gracias a los esfuerzos de la tripulación que supo como actuar a pesar de lo impactante de ver tal cosa y sus acelerados corazones, una vez nos recuperamos del susto y dejamos las fanáticas exclamaciones de asombro a un lado una nueva preocupación se presentó, ¿qué había sido del grupo de reconocimiento?
Por suerte nuestras dudas se despejaron pronto cuando divisamos los dos botes entre el charco chocolate y los árboles flotantes, regresaron a la nave principal, ellos parecían incluso más conmocionados que nosotros, llegaron cargando tres sacos con unos cangrejos negros del tamaño de un perro pequeño para cenar y una nueva tripulante al navío una pequeña peliceleste con coletas que usaba un vestido blanco y derruído, no podíamos esperar para escuchar lo que les ocurrió y tuvimos la suerte de que Chitaru mantuviera la mente fría y decidiera contarnos.
-Fue impactante- dijo la pelirroja -Una bestia enorme, ¿cómo alguien podría imaginarse que el mar escondía tal titán en sus aguas?- le rogamos que se tranquilizara -Estoy tranquila, estoy tranquila, todo esto es muy emocionante, ¿por dónde empezar?
"Nos acercábamos a la isla y no podíamos observar arena debajo de los botes -Tengo un mal presentimiento sobre esto, Namatame- dijo Azuma, pero en el tiempo que nos conocemos suele usar esa frase muy seguido.
Al llegar a la orilla me bajé y el agua me llegaba a la cintura, pose mis manos en la fila de rocas uniformes que rodeaba la isla y subí a tierra llevando la soga, la amarré a las raíces expuestas de un árbol, el otro bote hizo lo mismo, una vez estuvimos todos en tierra decidimos adentrarnos en grupo por seguridad, el ambiente era pesado en esa isla, ni bien nos adentramos en la isla nos encontramos con un inumerable grupo de cangrejos cocoteros, de los cuales nos hicimos con presteza para saborearlos en la cena, abastecida nuestra necesidad de comida fuimos en busca de agua, y gracias a la exuberante vegetación creíamos que algún afluente las mantenía.
-Aquí no hay nada interesante, solo piperales, laurales, sapindales y helechos- expresó Takechi muy desanimada al no encontrar algo relevante dentro de la isla -Ni siquiera hay necesidad de agua dulce para mantener a estas plantas- musitó al descansar su espalda contra un árbol.
-Es verdad, se nutren con el agua lluvia, igual que yo- dijo una voz infantil y no por ello menos aterradora, nos espantamos, incluso Takechi comenzó a temblar -Aquí arriba- Otoya levantó la cabeza para encontrarse con lo que parecía una niña de cabello celeste, nadie supo reaccionar ante su insólita presencia, excepto Takechi que gritó atemorizada.
-¡AAh!- salto un par de veces y luego frunciendo miró a la causante del susto -Niña, no debes asustar a tus mayores de esa forma- reclamó restándole importancia al hecho de que hubiera gente en esa extraña isla.
-Hola- saludé muy interesada en su presencia -¿Vives aquí?
-¿Dónde más?- me respondió.
-¿Alguien más vive aquí?
-Hay cangrejos, gaviotas, insectos y demás, pero si preguntas por personas, no, soy la única aquí- dijo al bajar del árbol.
Sin la sombra del árbol sus rasgos faciales se hicieron notorios, era japonesa pero claro que ya tenía mis sospechas cuando nos habló en japonés, su rostro es tierno y encantador ustedes pueden verlo, es una lindura y Otoya no perdió oportunidad para decirle -Kawai, que linda- dijo al tomarla de las mejillas.
-No me trates como una niña- dijo al sujetarle las muñecas -Ya tengo dieciseis años.
-No es cierto- pronunció Azuma por primera vez desde que entramos en la isla.
-Esto es muy sospechos, y no hay agua debemos regresar al barco- opinó ese sujeto de ahí, el que esta sentado junto a Shiena, lo siento amigo, olvidé tu nombre, ¿Soka? de acuerdo, no lo olvidaré.
Un leve sacudón nos conmocionó, levantamos la cabeza y vimos como las nubes desaparecían.
-Oh, dice que llegó la hora, deben llevarme con ustedes- dijo la joven muchacha que encontramos, no negaré que sus palabras siguen confundiendome, pero estoy segura que ella aprendió a entender a esa criatura que era su hogar.
-No- dijo Azuma con severidad -Ni siquiera sabemos quién eres.
-Kirigaya Hitsugi, mucho gusto- nos dijo con una sonrisa taimada -No lo piensen mucho, se va a sumergir pronto, debemos irnos rápido- sentimos como el suelo se inflaba, eso nos aterró.
-Sugiero hacerle caso- dije al tomarle de la mano y emprender nuestra retirada, la carrera fue alocada y en ciertas ocasiones estuve apunto de caer por el movimiento del suelo y los obstáculos, todavía me siento mal por los que cargaban la comida, entre ellos Soka, aunque todos logramos subir a los botes a tiempo ellos estaban agotados hasta el punto de sentir asfixia cada que aire entraba en sus pulmones.
Las olas se elevaron amenazando con cubrirnos, gracias a Kami-sama esto no ocurrió como pueden apreciar, juro que no había estado tan asustada en mi vida como lo estuve hoy cuando entendí que todo había transcurrido en el lomo de una bestia de proporciones legendarias, el aire se esfumó de mis pulmones y casi me desmayo, un poco de agua salada que entró en mi boca lo evitó, remamos hasta sortear toda la vegetación flotante y dimos con ustedes, y básicamente esa fue nuestra experiencia."
Chitaru concluyó su anécdota y nosotros nos vimos muy atríados a la nueva integrante del grupo, se veía muy confusa y entusiasmada.
-Tu cabello me gusta- le decía a Nio mientras manoseaba el pelo de la rubia.
-Gracias- respondió Hashiri intentando apartarla de su cabellera.
El capitán se acerco a la chica y esta dejó de molestar a Nio, el señor Miyamoto se colocó firme y dijo -Señorita, desde ahora usted pertenece a este barco, lo cual me hace a mí responsable por su seguridad y para que yo pueda asegurar su estadía debe responderme una pregunta, ¿puedo confiar en usted?
-¿Qué es estadía?- preguntó con una inocencia tan enternecedora que el capitán sonrió.
-Es suficiente para mí, bienvenida a bordo- dijo mientras reía.
-Gracias- pronuncia Kirigaya, entonces me miró y sonrío de tal forma que me estremecí -Oye, me gusta tu cabello.
-Gracias, a mí el tuyo- dije mientras retrocedía para huir de esas manos curiosas.
El resto de la noche nos pasamos escuchando lo que esa curiosa muchacha había vivido pero primero Hashiri tuvo que donarle unas prendas pues era la única de la misma estatura, debo decir que esto no le hizo gracia, a Nio le gustan mucho sus cosas, aunque estoy segura que disfrutó más que yo la usara.
Kirigaya nos contó que el barco en que viajaba cuando tenía seis años naufragó, ella quedó a la deriba hasta que se encontró con ese enorme cocodrilo tortuga, se subió a su lomo y este la ayudó, con el tiempo aprendió a entender lo que sus gruñidos decían y después ni siquiera necesitaba de ellos para conversar, la criatura le proporcionaba sustento arrojando peces que atrapaba con sus mandíbulas, y antes que cayeran arrojaba una bocanada de fuego asando los peces, decía que siempre habían restos quemados y mucha se desperdiciaba pues ella no comía demasiado, con el tiempo cangrejos, gaviotas y otros animales llegaron a hacerle compañía y también aprendió a comunicarse con ellos, era toda una personalidad, muy curiosa y reservada a la vez que expresiva, fue increíble escucharla contar todo con una tranquilidad emocionante, para ella estar alejada de la humanidad por diez años no fue la gran cosa, debo agredecerle un par de cosas a esa niña, la magnifíca historia que nos narró y el hecho de que Otoya se concentrara en molestar a esta nueva integrante en lugar de a mí.
Por estos increíbles sucesos conseguí la inspiración para escribir el día de hoy, y me llevó concluir que navegabamos sobre un lienzo místico y vasto pintado de azul, con grandes secretos aguardando a que los descubramos, hoy dormiré con una sonrisa en el rostro y mi alma revitalizada.
Puedo agradecer a quienes comprenden mis palabras e inspiran a dejar su comentario para que yo recupere mis ánimos, quizás no lo sepan pero para mí son épocas turbias donde mi paz resulta un concepto abstracto que se aleja cada vez más, así que de corazón gracias, espero que muestren interés, pues todavía siento dormido o agonizante a este fandom, ¿que pudo arrancar su vitalidad de tal forma que ni siquiera pueden oprimir teclas para quejarse de las parejas que estoy formando? XD
Sigan leyendo y dejen sus comentarios para que no me deprima, jajajaja, no tranquilos mi autoestima roza el sobreestima pero háganlo para que desate todas mis ideas en esta historia, ahora podrán ver que describo día por día pero describir el día a día de un viaje de tres años es ridículo, por lo cual para el próximo capítulo cambiaré este estilo, nos veremos pronto, saludos y abrazos desde Ecuador.
Apartándonos de mi viaje junto a mi liga de argonautas ocurrían interesantes sucesos en la casa que Haruki dejó en Japón y que gracias a mi amistad con ella se dio a bien comentarmelas hace unas semanas, debo decir que no son eventos precisos pues ella mismo solo recibió esa información por boca de sus hermanos así que estaré contando una historia paralela a la nuestra de la cual no puedo dar fe a su veracidad pero que me fascinó lo suficiente para darle tiempo en mi narración, sin más dilaciones empezaré.
22 de agosto, en un pequeño poblado rural a seis horas de Kyoto y el puerto de Kobe del cual partimos, la familia Sagae se enfrentaba a sus primeros retos sin su matriarca.
Fuyuka a las seis de la mañana ya se encontraba en el campo salvando el resto de las cosechas y preparando el terreno para la próxima siembra, la ayudaba Saburo, Hayaka como prometió cuidaba de los cerdos y gallinas, Misuki por su parte iba al pueblo todas las mañanas a la casa de Maito-sama a recibir clases de pintura, tenía una habilidad innata para este arte y deseaba aprovecharla y gracias a la unión familiar recibía el apoyo que necesitaba, las clases eran gratis pero no así los materiales, los gemelos hacían su mejor esfuerzo por ayudar en los quehaceres del hogar y por la tarde visitaban la esuela local para las clases vespertinas junto con Hana y Yuki, ellos eran los primeros de la familia en recibir educación, los mayores tuvieron que resignarse a ganar el sustento para mantener al futuro de la familia, los cinco menores serían los únicos que tendrían este privilegio y el trabajo de los demás era conseguir los fondos para mantenerlos en clases, lo cual de por sí ya era complicado cuando Haruki estaba con ellos.
-Se acerca la hora Fuyuka, regresemos a casa, hay que preparar el almuerzo y preparar a los niños para las clases- indica Saburo mintras se limpiaba el sudor que recorría su frente.
Fuyuka agitada y enrojecida por el sol accede, regresan al hogar para encontrarlo en calma pues en efecto los gemelos cumplían su promesa de no voltear la casa en su ausencia, es más los pasilos brillaban.
-¡Hey quiten sus sucios zapatos de mi suelo!- grita uno de los gemelos y como su voces eran idénticas solo podían diferenciarlos cuando los veían.
-¿Por qué nos mandan a limpiar y si van a ensuciar nuestro trabajo?- dice el otro gemelo igual de molesto que el primero.
-Nuestro error- dice Saburo al quitarse los zapatos y dejarlos en la base de las escaleras.
Fuyuka siguiendo el ejemplo de su hermano dice -Me han sorprendido, debo admitir.
-¿Llegaron ya?- profiere Hayaka al salir a ver el alboroto usando un delantal -Perfecto, ya está el almuerzo vayan a sentarse.
-Genial- claman los gemelos y entran en la casa muy apresurados.
-¿Cocinaste?- inquiere Saburo genuinamente sorprendido.
Fuyuka no puede evitar sonreír al preguntar -¿Cómo quedó mi cocina?
-Aunque no lo crean he mejorado mis dotes como cocinera- expresa mostrándose segura.
-¿Desde cuando?- inquiere Saburo.
-Hoy- responde muy sonriente.
-Espero que no le hayas agregado cianuro- dice una voz ajena a ellos, Misuki regresaba de sus clases en su bicicleta cargando un lienzo cubierto por un velo.
-Solo a tu plato- responde con una carcajada.
-Eh, que mala eres onee-chan, mírala Fuyuka, ¿no vas a defenderme?- profiere riendo.
Fuyuka las ignora con una risa e ingresa a la cocina.
-¿Misuki, estaba Maito sama en el dojo?- inquiere Saburo mientras la ayudaba a llevar el lienzo a su cuarto.
-Él siempre está ahí- contesta.
Estando todos a la mesa disfrutaron de una sopa de verduras.
-Ummh, si está mejor que la última vez- indica Misuki.
-vomitaste la última vez- aclara Fuyuka.
Las risas se presentaron de nuevo -Ese estofado era asqueroso- menciona Misuki.
-En mi defensa debo decir que Arashi agregó much cilantro cuando no veía- expresa Hayaka.
Después del almuerzo Saburo escoltó a los niños hacia el pueblo, mientras en casa las mujeres mayores se repartían las tareas, estando Hayaka y Fuyuka en el campo y Misuki en el hogar cuidand de Mei y los quehaceres dándose tiempo para realizar sus pinturas.
Los niños iban unifrmados con una pantaloneta azul y una camisa blanca, Saburo pr su parte usaba una camiseta blanca y un pantalón negro, cargaba con una bolsa con su vestiduras tradicionales para entrenar kendo en el dojo, y últimamente había ingresado a practicar Aikido en el mismo dojo.
-Saburo, ¿cargas mi mochila?- pide Yuki, se notaba cansada y apenas aguantaba tener extendido los brazos para darle la mchila.
Saburo sonríe y toma la mochila -Por supuesto.
-Onee-san, ¿ya sabes dar patadas de karate?- pregunta Akira.
-Sí Onee-chan, ¿nos enseñarías? Hay un par de niños en la escuela que nos molestan y queremos hacerles frente- añada el otro gemelo.
-Primero, práctico Kendo y Aikido, segund, sería un error enseñarles a golpear a otros- profiere con una gran sonrisa -Además, ¿qué dice siempre Haruki?
-La familia va primero- responde Hana.
-Aaah, sí pero otra cosa también dice.
-La comida no se desperdicia- dice Yuki.
-Lo otro- profiere buscando que alguno le atinara a la correcta entre todas las frases de la pelirroja.
Akira mueve la mandíbula y responde -Lastimar a otros no es lo que hace fuerte a una persona.
-Exacto- pronuncia al sacudirle el cabello.
Pronto llegaron al pueblo, las personas los saludaban y ellos respondían, eran una comunidad pequeña y se conocían bien, estaban especialmente agradecidos con la familia Sagae por tener al Akai Akuma entre ellos, aunque la denominación fuera despectiva para ellos la pelirroja era un guardián, pues si alguna criatura paranormal acechaba el pueblo podían contar con ella para alejarla pues sus poderes místicos los afectaban y ahora que no estaba ella el resguardo del pueblo caía en los guardias de la casa de Maito-sama, los cuales no eran ningunos inútiles, estaban bien preparados para hacer frente a cualquier atacante, humano o no.
Los hermanos se detuvieron frente a un puesto de frutas, Saburo aprovechó para comprarle unas manzanas para la merienda y mientras lo hace no se percata de que Yuki se alejaba de su resguardo.
-Listo, haber, una para cada uno- dice y después de entregar las manzanas le sobraba una, su pecho se congeló y atemorizado preguntó -¿Dónde está Yuki?
-Estaba aquí hace un segundo- dicen los gemelos al unísono.
Un hombre delgado y alto se les acerca con Yuki en sus brazos -Saburo, no te distraigas, casi pierdes a nuestra onee-chan- dice el sujeto que tenía un curioso parecido con Saburo.
-Mira, onee-san, encontré a onee-sama- dice Yuki muy contenta en los brazos del hombre.
Saburo aprieta los dientes y con hostilidad profiere -Gracias- toma Yuki y la coloca en el suelo -Vámonos- pronuncia buscando alejarse del tipo.
-Oye, oye, acaso no puedo acompañar a mis hermanos hasta su escuela- dice al seguirlos.
-Claro que no Onee-sama, solo que Saburo suele ponerse raro- dice Akira -¿Creo que siente envidia?- le susurra al hombre.
Saburo ignora aquello, los gemelos ya eran demasiado jóvenes como para recordar lo que ese hombre, su hermano mayor había hecho para ganarse el rencor de la familia, en especial el de Fuyuka pero Saburo no estaba menos molesto que ella.
Los dejaron en sus clases y los niños se despidieron emocionados por igual de sus dos hermanos.
-Lindos niños- profiere el hombre.
-¿Qué quieres Masa?- interroga Saburo con dureza.
El hombre sonríe con sagacidad, vestía una ropa occidental muy contrastante dentro del pueblo, una leva y pantalón blanco, camisa púrpura y zapatos de cuero negro -Tengo un trato que te puede interesar- le dice.
-No me interesa nada que tenga que ver contigo- le espeta y sin más comienza a caminar hacia el dojo.
-Hey, escúchame- exclama al caminar a la misma velocidad -Ustedes necesitan dinero, y sé como puedes conseguirlo y de paso me ayudas a mí.
-No necesitamos tu ayuda.
El hombre ríe -No seas tonto, sin esa marimacho de cabello rojo ustedes...
Saburo enfurecido lo toma de la camisa lo sujeta del traje y lo acorrala contra un muro -Ella tiene un nombre, es Haruki- dice lleno de rabia.
-¡Claro! ¡Claro!- dice levantando las manos -Lo siento, sin ella, no podrán conseguir el dinero para pagar sus deudas y pronto llegaran a tocar su puerta.
Saburo lo libera y sacude la cabeza -No aceptaré los consejos de empleo de un proxeneta.
-No, no, onee-chan, no tiene nada que ver con eso- expresa con una sonrisa cómica -Mira, sabes que te he visto en el dojo, tienes potencial, pero lo desperdicias tratando de usarlo para entrar en una carrera militar, hay mejores formas de sacarle provecho- indica al sacar un cigarrillo de su bolsillo.
-¿Qué diablos tienes en mente?
-Unos amigos míos, están por realizar un campeonato marcial en Kobe, no es necesario que te diga que es ilegal y no hay reglas.
-No gracias- expresa al irse.
-¡Piénsalo! ¡No lo hago por mí! ¡Sabes que lo necesitan!
Hayaka regresó a la casa pues sus labores habían acabado, se encontró a misuki en el patio sentada frente a su lienzo a medio pintar, era un retrato, pero ni siquiera tenía pintado el rostro o el cabello, se había concentrado solo en el fondo, la chica parecía no saber si proseguir o cambiar de idea.
-¿Tomando un descanso?- le dice con diversión.
Misuki se estremece -Me asustaste, produce algún sonido antes de hablar- dice sonriendo, tenía algo entre sus manos y parecía frotarla con intensidad.
-Divagando de nuevo, ¿eh? ¿Acaso te preocupa que tu retrato no le guste al sensei?
-No, tengo miedo de que no le agrade a la persona de la cual hago el retrato- contesta mordiendo el objeto en su mano.
-¿Ese es mi pendiente?- inquiere Hayaka un tanto indignada.
-¿Qué? Nooo- esconde el objeto tras su espalda -¿Por qué crees eso?
Hayaka frunce el ceño y se lanza contra su hermana -¿Por qué muerdes mis cosas? ¿Quién te dio permiso?- forcejean más como un juego que como una riña la cual Misuki rápidamente torció a su favor, dejando a su hermana debajo de ella sujetandole las muñecas -No es justo tú eres más grande- chilla Hayaka.
-No es mi culpa haber sacado mejores genes- ríe acercando su cara a su hermana, le sopla en la cara solo para enfurecerla.
-¡No! ¡Déjame!- decía riendo.
-¿Quién me va a obligar?
-¡Coff! ¡Coff!- aquel sonido las saca de ese momento de integración familiar.
-¿Oh, Fuyuka, qué pasa?- menciona Misuki con una pícara sonrisa liberando su agarre.
-Solo jugamos- dice Hayaka al recuperar su pendiente y levantarse sonriendo.
-Nunca dejaran de ser ese par de niñas peleoneras, ¿verdad?- profiere sonriéndoles en complicidad.
-Es posible que no- responde Misuki.
Sus risas se detuviern cuando el ruido de los cascos de un caballo se hicieron más cercanas, vieron como un hombre montado en un caballo café se dirigía su casa, cuando el hombre se desmontó les ofreció una jovial sonrisa y habló -Buenas tardes señoritas, vengo de parte de Meiji-dono, su pago de este mes se ha retrasado y vengo a cobrarlo- indica creadno desasosiego en las mujeres, el hombre era alto y corpulento, no era un cobrador normal, venía para llevarse algo.
-Mis disculpas- dice Fuyuka con una reverencia -Tuvimos un percance y no tenemos el dinero, le ruego que le diga a Meiji-dono que tendremos el pago de este mes y el próximo para la siguiente fecha de pago- pide muy nerviosa.
-Señorita, al señor Meiji no le gusta esperar, y su interés por mora es elevado, debe darme algo que garantice su pago- menciona acercándose más a las tres mujeres.
Fuyuka dejando que sus nervios se apoderen de ella se frota las manos -Somos una familia de escasos recursos, no tengo nada de valor que pueda ofrecer.
-Oh, señorita, póngase en mi situación si no le llevó algo a Meiji-dono este se enfurecerá conmigo por su falta de compromiso- le explica con una falsa amabilidad -Pero creo que podemos llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes- profiere al acariciar el cabello de Fuyuka, esta retrocede asqueada.
El hombre siente un duro golpe en el estómago -No seré tratada de esa forma, váyase de mi prpiedad- dice Fuyuka que un arrebato de violencia pateó al hombre en el abdomen.
-Perra- clama sin aire, recupera la respiración y se acerca a ellas con prepotencia, una roca le golpea la cabeza, el hombre voltea sorprendido.
-Deje a mi familia tranquila- dice Saburo que regresaba del pueblo acompañdo de sus hermanos más pequeños.
-Maldito mocoso- gruñe el hombre al lanzarse contra él, Sabur aprovecha su agilidad para golpear y huir provocando ira en el sujeto, en una de sus maniobras no es lo suficiente rápido y el hombre lo atrapa derribándolo y arrojando golpes sobre él, Saburo se cubre con sus brazos, de poco le sirve pues la fuerza del hombre le superaba, pero aguantó lo suficiente como para que Fuyuka llegara con una pala y atacara al hombre abriendo una herida en la sien -¡Aaargh!- gruñe al apartarse -Malditos- espeta regresando a su caballo.
-No quiero volver a otro tipo de su calaña por aquí, y dile a tu jefe que si quiere su dinero no enviará a otro cobrador a esta casa- exclama Fuyuka aún sosteniendo la pala.
El hombre huye ensangrentado y lanzando improperios contra la familia, una vez desapareción ls Sagae pudieron respirar.
-Por Kami-sama Saburo, ¿en qué pensabas?- dice Fuyuka al soltar la herramienta y revisar los moretones en el rostro.
-Jejeje, todavía necesito un poco de práctica callejera- menciona Saburo con una sonrisa -En realidad necesitamos conseguir dinero, ¿cierto?- su hermana solo asiente con cierto pesar, "Bien, Saburo eres el hombre de la casa, es hora de madurar".
-La señora Sakura, buscaba gallinas hoy, podemos ofrecerle las nuestras- indica Misuki que pasó toda la mañana en el pueblo.
-Pensaremos en ello más tarde, primero curaremos a este héroe novato- profiere Fuyuka al ayudar a Saburo a levantarse.
Y ese solo fue un día en la vida de los Sagae sin la presencia de su matriarca.
Bien, en algún momento dije que la familia Sagae estarían presentes en esta historia, en realidad es una historia paralela a la principal sin conexión, pero que usaré para explicar hechos más mundanos, esto debió aparecer antes pero debido a la poca recepción de LDA, tuve que retrasarlo, en todo caso ya lo saben, los nombres de la familia Sagae son cortesía de Damydark, (excepto Fuyuka que ese nombre es canon), esperon lo hayan disfrutado, y ahora estarán más presentes estos chicos, nos leemos luego.
