Los personajes de Akuma no Riddle no me pertenecen, pero la historia sí XD.
Prosigan bajo su propio riesgo:
ARCHIPIÉLAGO ENCANTADO
"Con todo mi corazón te he buscado, no me dejes desviarme de tus mandamientos"- Salmos 119:10
23 de agosto del año 1898 de nuestro señor, bitácora personal de IchinoseHaru.
El día fue aburrido, un calor insoportable nos atormentó gran parte de la mañana y la tarde, un viento salino resecó mi piel, mis labios se deshidrataron y comenzaron a resquebrajarse, me los lamía para intentar parar esa desagradable sensación, una vez Otoya se percató de lo que estaba haciendo me aconsejó no hacerlo, que mis labios se irritarían por las bacterias de la boca y sería peor, me recomendó una vaselina con aloe vera que ella tenía, claro que al principio me ofreció probarla directamente de sus labios, pero terminó cediendo y entregándome el bálsamo, definitivamente era mejor que chuparse los labios.
Namatame y Tokaku se juntaron en la cubierta, en el frente del barco, y con sus katanas comenzaron a entrenar, fue lo único medianamente interesante del día, lo cual es decir mucho porque su práctica fue muy estricta, solo se movían circunvalándose una a la otra, y sus espadas chocaban una sola vez antes de que una se equivocara y la otra pusiera la hoja de la katana sobre la otra, ellas son las mejores exponentes de la esgrima japonesa de entre todos los clanes del imperio, por ello solo comente un error y es el definitivo para cada una, Tokaku tenía los movimientos más rápidos y fluidos pero Chitaru tenía una técnica afinada en la larga tradición esgrimista en la que se perfeccionó el clan Chi, al final de su entrenamiento la habilidad de Namatame le dio la victoria, después de dos largas horas.
Hitsugi seguía maravillándose con el barco y el conocimiento que le inculcaban las chicas, en especial Takechi, que le enseñaba sobre las plantas y sus usos, aunque para sorpresa de la pelimorada no tenía mucho que enseñarle, aunque eso a ella le gustaba más, platicaban por horas sobre el variado uso de las plantas y su morfología, conmigo aprendía de literatura clásica japonesa, leíamos juntas el Kokinshu y los IseMonogatari, Shiena le indicaba la historia universal, mientras Kouko, operaciones matemáticas básicas y otras no tan básicas, me sorprende la facilidad que tenía para retener conocimiento, en un par horas asimiló todo el conocimiento que le presentamos, su mente es hiperactiva y absorbente.
Llegada la tarde divisamos a lo lejos unas islas, estábamos cerca de nuestro primer destino Hawái.
-Quiero saber que isla es- profiere el capitán –De inmediato.
-Shin, tráeme el catalejo- ordena el segundo oficial.
El muchacho corrió con prisa, fue al camarote y regresó agitado, a entregar el objeto al señor Maeno, quien no tardó en enfocar la isla y reconocerla –Es Ni´ihua.
-Ummh, isla equivocada, vamos más al sur, los visitantes no son recibidos en la isla de los Anderson- menciona el capitán, entonces cambiamos nuestro rumbo más hacia el suroeste.
-¡Detengan el barco!- exclama el segundo oficial.
-¿Qué demonios sucede?- pide el señor Miyamoto con su fuerte voz.
Nuestras miradas se desviaron en la dirección que tomaba el barco y lo presenciamos, una nave metálica emergió desde el agua, su frente era como la cabeza de un tiburón Maco, puntiaguda, su espalda era lisa y reluciente, varias placas brillantes en forma de escamas recubrían la maquinaria, daba la impresión de ser un enorme pez óseo, el navío inesperado se elevó hasta nuestra altura y una escotilla en su cabeza se abrió, por ella salieron tres criaturas antropomorfas en una armadura dorada con detalles de escamas, jamás los había visto pero sabía lo que eran, tritones, específicamente, Pacíficos.
Las criaturas de un poderoso salto abordaron la nave, fue algo irreal, la gravedad no parecía existir para ellos, sus piernas eran gruesas y fuertes pues eran su modo de locomoción en el agua, su estatura no es nada sorprendente, miden lo que nosotros, es más Chitaru sigue luciendo alta a su lado.
-Esta es zona restringida- enuncia uno de los tritones.
Se descubrieron la visera, unos rostros grises y pisciformes nos veían con unos ojos negros, a pesar de todo ello su semblante era muy humano y no distinguí ningún atisbo de hostilidad.
-¿Cuál es la situación, soldado?- pide el capitán con seriedad.
El más ancho de ellos responde con calma -En la isla principal se lleva a cabo una reunión previa a la formalización de un tratado internacional, pero atracar no está prohibido, primero deben pasar un registro en la residencia de los Anderson que muy amablemente se ofrecieron a hospedar unas cuantas tropas y los visitantes que aparezcan.
-Si lo dice de esa forma- profiere el capitán -No queremos problemas, en realidad nosotros somos partes de aquel tratado, venimos en una misión diplomática, enviados por el Emperador en persona, nuestros mensajeros ya debieron pasar por aquí informando a los dirigentes de la isla.
-Sí, fuimos informados, pero somos estrictos en nuestras requisas, una vez comprobemos que son a quienes esperamos, podrán integrarse a la reunión- expresa el mismo tritón corpulento -¿Quién es su diplomático?- pregunta mientras observaba nuestros rostros.
Sumireko se adelantó a nosotros y tras una reverencia esta enuncia –Un placer, mi nombre es Hanabusa Sumireko, Ministra de Asuntos Exteriores.
-Oh, encantado, soy el Coronel Sael Mirgo, y supongo que seré su escolta en lo que dura nuestra ceremonia de confianza.
-¿Ceremonia de confianza?- indaga Hanabusa, aquellas palabras nos dejaron en extremo confusos, ¿era así como llamaban a las requisas de donde provienen?
-Oh, sí, disculpe, tras su revisión, los someteremos a un ritual, es algo primitivo pero parte formal de nuestra cultura, no es nada agresivo y es posible que lleguen a disfrutarlo, pero he de admitir que es un poco ridículo y algo largo y tedioso.
-¿Qué tanto?- vuelve a preguntar Sumireko.
El tritón parece tener miedo de responder –Tres… o cuatro…
-¿Horas?
-Días, dependiendo de su estado físico- enuncia con cuidado.
Sumireko agranda su mirada y expresa – ¿Está bromeando?
-En serio lamento los inconvenientes- repite el coronel.
Sin más remedio nos vimos obligados a seguir el extraño navío hasta el puerto privado de los Anderson, antes de atracar ya pudimos apreciar las extensas plantaciones de la adinerada familia, cuando llegó el momento de bajar del barco nos encontramos con un hombre y una mujer elegantemente vestidos, eran acompañados por un par de soldados americanos y un hombre de rasgos nipones de avanzada edad, al encontrarnos frente a frente el que aparentemente era el propietario de la isla nos saludó con una reverencia que imitó la mujer y el hombre japonés, nos vimos obligados a responder del mismo modo ante el cortés saludo, el cielo naranja se iba opacando cada vez más y la noche era inminente pero unas farolas colocadas al principio del muelle daban luz suficiente para vernos los rostros.
-Mucho gusto, Soy Wayne Anderson, copropietario de la isla y administrador de la plantación- expresa en su idioma natural, inglés, el hombre japonés nos tradujo su saludo –Esta es mi esposa, Diana y este hombre a mi lado es mi mayordomo Atsushi Botan.
-Soy Atsushi Botan, seré el traductor mientras se encuentren en la isla, un placer- expresa con suave voz nuestro compatriota.
-Es muy amable de su parte, pero ya tenemos traductor- indica Nio con un fluido inglés –Claro que no me importaría compartir el labor- tras esta demostración los señores dieron exclamaciones de asombro y risas.
Sumireko toca el hombro de Nio y le susurra –Traduce por favor.
Nio de inmediato proclama –Es un gusto conocerlos, mi nombre es Hashiri Nio y esta elegante señorita a mi derecha es Hanabusa Sumireko, Ministra de Asuntos Exteriores del Emperador Meiji, y desea dedicarles unas palabras…
-Permítanme extenderles mi más sincero agradecimiento por la acogida que prestaran a mi comitiva y mi persona, espero que nuestra estancia aquí esté libre de incidentes y reine el respeto mutuo en aras de la cooperación internacional- me fascina la forma tan natural, serena y refinada con la que la señorita Hanabusa siempre se dirige hacia las personas, Nio cumpliendo con su función tradujo con la mayor precisión sus palabras, eso creo.
Parecieron verse admirados por los modales de Sumireko y de inmediato el señor Anderson devolvió el gesto por medio de su traductor -Me complace su gratitud, y es de mi agrado tener bajo mi techo a una noble doncella de cultos modales, además quiero asegurar que de nuestra parte haremos lo posible para que su estancia aquí sea gratificante y fugaz, pues asuntos más importantes las trajeron hasta aquí y no es mi encantadora personalidad- una broma sutil, clásico de los ingleses según me lo ha comentado Nio.
Se nos llevó hasta una suculenta cena a la que fuimos invitadas en conjunto con el capitán y los oficiales, los marineros recibieron una cena menos formal junto con los cien sirvientes y residentes de la isla, tras la deliciosa comida nos reunimos en la antecámara al brillo de las lámparas.
El señor Anderson dio inicio a una charla gratificante con las siguientes palabras -¿No son muy jóvenes para estar inmiscuidas en asuntos de tanto peso?
Sumireko demostrando toda su soltura formula -Es cierto, somos jóvenes pero llenas de entusiasmo y bien preparadas así como lo estuvo usted cuando se puso a la cabeza de la isla- fue obvia la intención de la pelinaranja para mencionarlo y Nio se lució al entonar la traducción con la misma facilidad.
-Me da más crédito del que realmente merezco señorita- enuncia el hombre por medio de la voz serena y calma del señor Botan -Podría contarle las infinitas desventuras que me han puesto frente a ustedes en este instante pero es probable que mi relato los aburra.
-No, adelante, me gustaría oír de primera mano cómo los Anderson consiguieron un lugar tan exuberante para llamarlo hogar.
Nuestro posadero sonrió con brillantez se podía deducir por su rostro que adoraba tocar el tema -Usted, milady, es de mi completo agrado y que me perdone mi amada esposa pero debo elogiar su beldad pues es tan grande como su ingenio.
Hanabusa tenía la situación controlada y pronto fuimos impresionadas y gratamente ilustradas con fotografías que corroboraban el relato casi fantástico que nos relató el señor Anderson de como su abuela le compró la isla al rey Kamehameha V y la promesa que le hicieron de mantener vivas las costumbres hawaianas, tras esto nos despedimos de aquellos buenos anfitriones y se nos condujo a las habitaciones que nos hospedarían, en el transcurso se nos apareció Mirgo para informarnos que la revisión fue completada y por la mañana nos llevarían a la siguiente isla y proseguiríamos con el rito de confianza, debo ser sincera eso me asusta un poco, dio a entender que serían pruebas físicas y yo siempre he sido recelosa al ejercicio, los oficiales y nosotras dormimos en la mansión mientras los subordinados en el barco, tener cierta influencia es beneficioso.
Ya en mi habitación que comparto con Nio empiezo a escribir lo vivido y ella desde la cama leía su enciclopedia y me contaba unas cuantas curiosidades sobre Hawaii, como su Diosa Pelé que cuando enfurece el Kilauea erupciona y de cómo el Rey Kamehameha I unificó las islas con armas de fuego y técnicas europeas, el sue;o me vence y debo lanzarme a manos de Morfeo, pienso acostarme en el sofá pues solo hay una cama y desconfío de Nio.
24 de agosto del año 1898 de nuestro señor, bitácora personal de Ichinose Haru.
Anoche cuando iba recostarme en el sillón Nio me cedió la cama, me rehusé a principio pero logró convencerme, sin mucho esfuerzo debo decir, recordarlo me produce risa.
En la mañana tras un balanceado desayuno mediterráneo, procedimos a despedirnos de nuestros amables anfitriones y el amable mayordomo que de la casa, nos encaminamos al barco una vez arriba, Sael nos guío a la siguiente isla, Kaua´i, isla donde el famoso navegante inglés James Cook arribó hacía más de un siglo, siendo el primer europeo en llegar al lugar, nombrándolo como islas Sandwich en honor a su amo el conde de Sandwich, Jhon Montagu, en ese momento a cargo de la Marina Real, y muy famoso por haber inventado el sándwich mientras jugaba cartas, algo en extremo curioso en mi opinión.
En el puerto nos recibieron una docena de hawaianos que nos recibieron con cánticos, un "aloha" y collares de flores, son muy festivos y de una alegría contagiosa, su danza me resultó peculiar y llamativa, me agrada su forma de ser, son personas relativamente altas y fornidos los hombres, llevan tatuajes tribales y bisutería con objetos marinos y faldas rojas los hombres y vestidos del mismo color las mujeres, aunque unos cuantos tenían unos atuendos más formales al estilo inglés o con una apariencia más norteamericana, las personas en vestimentas tradicionales nos llevaron con una danza hacia nuestra próxima localización.
Al igual que en la casa de los Anderson solo el capitán, los oficiales y nosotras fuimos admitidos en la ceremonia que los Pacíficos y Hawaianos tenían reservada. Llegamos a un claro alejado de la ciudad donde otro grupo numeroso de Hawainos y unos cuantos tritones nos esperaban, estos hawaianos eran un poco diferentes en el modo de vestir, las mujeres para deleite de los espectadores tenían sus pechos al descubierto mientras una falda hecha de tapa llamada "pua" las cubría, el atuendo de los hombres se denominaba "malo", en toda regla se trataba de un taparrabos, hombres y mujeres completaban su atuendo con "lei", que son coronas, brazaletes y collares floridos.
Un hombre grande, de piel bronceada y ojos negros se nos acercó moviendo su cuerpo como si fuera empujado por el viento, lo acompañaban dos hermosas mujeres de voluminosos senos que nada tenían que envidiarle a Isuke, o Chitaru.
-Aloha- saluda el hombre con una enorme sonrisa, no parece muy viejo quizás unos treinta años –Es un gusto tenerlas con nosotros permítanme presentarme, Soy Malu Koa, maestro de hula y mele, además de sacerdote de Hi´iaka, esta hermosa mujer a mi derecha es mi hermana Leilani y la de la derecha mi encantadora esposa Kalani- nos habló en inglés y Nio fue amable en traducirnos sus palabras.
-De corazón le agradecemos su colorido y agradable recibimiento- expresó Hanabusa con ayuda de nuestra intérprete de cabellos dorados –Soy Hanabusa Sumireko, y es un placer estar con ustedes.
El hombre abrió sus enormes brazos y envolvió a Sumireko en un fuerte abrazo levantándola del suelo para luego dejarla en su lugar, note cierta molestia en la pelinaranja pero sus gestos y movimiento corporal son demasiado sutiles como para que los notara el señor Malú.
-En verdad apreciamos su cortesía- expresó nuestro capitán en un idioma que no pude identificar hasta que su receptor respondió alegremente –Jajajaja, estupendo, estupendo, me fascina conocer a alguien que domine nuestra lengua original- ese fue el cruce de palabras que tuvieron según nuestro propio capitán pues Nio no habla hawaiano y no me pudo ayudar en esta ocasión, fue una grata sorpresa saber que nuestro capitán dominaba este idioma.
Mirgo el tritón ahora sin su armadura ostentosa mostraba algún tipo de vestimenta a base de pieles de animales marinos y conchas –De acuerdo mi señora- se dirige a Sumireko –Según nuestra costumbre primero inculcamos un poco de nuestro modo de vida con la danza y puesto que con nosotros eso significa obligatoriamente que deben estar bajo agua decidimos que sería mejor que aprendieran la danza polinesia de Hawai conocida como hula.
-Suena interesante, pero no pienso ponerme ese tipo de atuendo tan revelador.
-Oh, no, no se angustie, no debe ser usted y tampoco están obligadas a presentarse con el torso desnudo.
-Eso cambia las cosas- dijo Hanabusa, se volteó hacia nosotras y preguntó -¿Algún voluntario?
-¡Yo!- exclamé muy emocionada, su baile desprendía alegría, paz y naturalidad era una buena oportunidad para recuperar la calma perdida con ese traumático día que me sigue acechando en mi lecho.
Nio me sujeto de la mano y levantó a suya –Yo también.
-Cuenten conmigo- dijo Takechi.
-Igual yo- habló el miembro más reciente de la tripulación.
-Con cuatro serán suficientes- mencionó Leilani, esta chica que seguramente no superaba los veinte años nos llevó al interior del bosque, en el camino nos explicó que ella y su hermano nos indicarían lo básico de la danza para luego reunirnos con todo el grupo y practicar la coreografía con la que nos presentaríamos esa misma noche ante una audiencia exigente, me puse muy nerviosa pero tras unos cuantos fuertes suspiros despeje mis dudas, la danza es algo que se da naturalmente en mí, como una expresión de mi euforia; llegamos a una playa con una agua verdosa de la misma intensidad de los ojos de Otoya.
-De acuerdo muchachas, necesito sus nombres- pidió con gentileza el señor Koa.
-Ichinose Haru- respondí con presteza y efusividad.
-Takechi Otoya- dijo con una emoción contagiosa.
-Hashiri Nio- pronunció con su sonrisa gatuna.
-Kirigaya Hitsugi- expresó la peliceleste con una leve sonrisa, parecía más intrigada que maravillada.
-Muy bien señoritas, comenzaremos con lo básico, seré nombrado por ustedes desde ahora maestro Koa, ¿entendido?- Nio fue de gran utilidad para entenderlo.
-Sí, sensei Koa- respondimos al unísono.
-Bien supongo que sensei es maestro así que continuemos, el hula se basa principalmente en dos movimientos, el de las olas del mar y las hojas en el viento, y aquí podemos apreciar ambos- expresa moviendo su cuerpo con el ritmo de ambos movimientos –Pero primero regresaremos al bosque para que recojan los objetos necesarios y preparen su propio "lei".
-¿Y por qué no lo hicimos de camino aquí?- preguntó Otoya.
-Para probar su resistencia, necesitarán mucha energía si quieren dar un buen espectáculo- nos indica Leilani.
-Pero perdemos tiempo de aprendizaje- enunció Hitsugi.
-Sí, la preciosura tiene razón- secundó Otoya, fue bueno que Nio no tradujera toda la frase, aunque no puedo estar segura, eso me dijo ella y bueno, no puedo creer en ella todo el tiempo.
En nuestra ardua tarea de recolectar las hojas y flores para nuestros atuendos Nio se juntó con Leilani y empezó a intercambiar palabras con ella, la chica polinesia decía unas palabras en hawaiano y luego en inglés, entonces Nio le decía su traducción al japonés, su intercambio lingüístico se me antojó curioso, pues cada cierto tiempo Hashiri decía una frase coqueta y luego le explica, Leilani se reía, sus senos rebotaban por la risa y Nio miraba embobada su movimiento, esta interacción me produjo cierto desazón, son celos no lo ignoraré, y tampoco pienso interferir, de eso se encargó Otoya que me sorprendió al hablar en inglés, en ningún momento dio indicio de saber hablarlo, ella complicó las maniobras de Nio para simpatizar con la chica polinesia, además estaremos muy poco tiempo en las isla como para que se convierta en un tema de seriedad, me concentré en elaborar el "lei" con las instrucciones del señor Koa, Takechi no tuvo problemas en armar esta bisutería vegetal, Kirigaya por su parte parecía tener cierta dificultad y por supuesto que Otoya se mostró más que dispuesta a ayudarla, terminamos los "lei" llegado el medio día y cambiamos nuestras ropas por aquellas faldas largas de "tapa" nos pidieron que no usemos blusas, yo no tuve problema en quedarme solo con el sujetador mientras Takechi se desnudó por completo, fue una suerte que Nio la convenciera de colocarse su sostén, aunque debo admitir que su cuerpo era agraciado y sus senos encantadores, incluso noté cierto brillo pecaminoso en los ojos de nuestro maestro pero solo fue un instante el señor Koa parece ser un hombre de principios morales muy firmes, al acabar de vestirnos de forma adecuada para el hula fuimos a la finca del sensei Koa, ahí se nos alimentó con frutas, uvas de una plantación cercana al bosque propiedad de nuestro maestro de hula, de donde también se nos regaló bananas, cocos, melocotones, naranja y caña de azúcar, llenas de estas dulces frutas nuestro organismo estaba revitalizado e hiperactivo, regresamos a la playa con presteza, el señor Koa nos explicó que el hula que representaríamos era un rito sagrado para homenajear a los dioses, desde ese momento comenzó un arduo entrenamiento y el repaso de una compleja coreografía, los resbalones, la descoordinación y las risas nos acompañaron toda la tarde, el sol disminuía con rapidez y nuestros músculos se calentaban, el sudor nos recorría la piel dando un brillo seductor a nuestro cuerpo, sentía que mis piernas comenzaban a acalambrarse.
-Ya es suficiente, parecen preparadas- reconoce nuestro sensei, y no parece del tipo que se toma a la ligera esta danza y menos si es ofrecida a sus deidades, confiamos en sus palabras y caminamos a la luz de la luna y las estrellas de regreso al campamento montado por los tritones.
-¡Ahí están!- clama Sagae a la distancia, junto a ella se encontraban nuestro Capitán, Isuke y Hanabusa, no me imagino que tipo de tema logró reunir ese grupo a charlar, fui de inmediato a presentarme con mi nuevo atuendo, me contoneé hacia ellos con los nuevos pasos aprendidos –Vaya, Haru tenías bien ocultos tus atributos- me dijo riendo Haruki, yo solo atiné a cubrirme y sonrojarme de vergüenza, me sentía confiada vestida así en la playa junto a otras personas con el mismo atuendo pero en ese momento con las antorchas, fogata y las miradas de todos sobre nosotras se estremeció mi pecho -¡Oh, vamos Haru! Es solo un cumplido, no te pongas nerviosa ahora, según Mirgo es importante y no deben fallar- sus palabras no me tranquilizaron en lo absoluto.
-Querida, la pones más nerviosa- menciona Sumireko y colocando su mano en mi hombro dice –Lo harás bien, linda- me sonrió y esa sonrisa llena de confianza logró disminuir los latidos de mi agitado corazón y en retribución le dediqué una dulce sonrisa.
-Gracias me esforzaré, no las defraudaré chicas- les dije.
El capitán sonriente profiere –Me gustará ver su presentación señorita, además tengo entendido que lo harán junto a la belleza autóctona de las islas.
-Oh, capitán, ¿desde cuándo su concentración se vio afectada por las ropas liberales de las féminas nativas? 3- expresó Inukai con una risa burlona.
-Soy un hombre después de todo, no me puede culpar por ello- respondió el señor Miyamoto.
-¡Haru!- llamó Nio -¡Es hora ven!
Obedecí rauda, Leilani me tomó de la mano y dijo –Tú eres la que mejor se desenvolvió en la práctica estarás a mi derecha- en realidad sabía que había captado el ritmo de la música y la forma de moverme pero no pensaba que fuera la mejor de mis compañeras.
Los instrumentos hawaianos que eran tambores de calabaza y cascabeles dieron inicio a la danza, los hombres fueron los primeros en salir a escena, el señor Koa junto con un amigo suyo, cantaban y tocaban el ukulele mientras daban el espectáculo, su acto fue excelso, eran todos profesionales, pero lo único que esperaban todos era a nosotras, ingresamos siguiendo el ritmo lento de los tambores, nuestra coreografía fue excelente al comienzo y era lo fácil todo era pausado, el son de la música aumentó, el "mele" que es como llaman a su música y cánticos se volvió frenética sin perder su sentido o alegría, del mismo modo nuestros movimientos se aceleraron, todos quedaban boquiabiertos con la velocidad que movíamos las caderas y la destreza al hacerlo, la euforia que recorría mis venas mitigaba el cansancio de mis extremidades, sudor caía por mi frente, los tritones, hawaianos y nuestros marineros aplaudían emocionados, sin darme cuenta había quedado como centro de atención, Leilani y yo estábamos solas sobre el escenario, con tanta conmoción había olvidado que debía dejarla sola, en cuanto intenté retirarme me lo impidió, bailando a mi alrededor, sabía como moverse y relucir sus curvas, ambas nos vimos envueltas en un tipo de duelo, tenía pleno conocimiento de que un día de práctica no era suficiente para siquiera igualarla y aún así hice el intento, los silbidos, alaridos y demás eran desconcertantes, no sabía a quién apoyaban y no me importaba, toda angustia o preocupación se desvaneció de mi cuerpo y una genuina alegría me invadió, sentía como una enorme sonrisa se escapaba de mis labios, las bailarinas volvieron a reagruparse junto a nosotras, ya era hora de terminar, en conjunto movimos las caderas a una velocidad inconcebible para mí antes de ese día, dimos fin al hula pero en ese instante Otoya resbaló.
-¡Auh! Espero que esto no reste muchos puntos- dijo al levantarse sobándose la nalga.
El señor Koa tenía un rostro serio, su ceño fruncido daba terror, Takechi fue salvada por las ovaciones y risas de los presentes.
-Oh, vamos, "Ohana", no seas tan duro lo hicieron bien- intercedió Leilani sujetando el brazo de su hermano.
El asintió y sonrió levemente –Sí, lo hicieron excelente, tienen mi bendición, aunque los dioses no se los den.
-Es suficiente para mí- enunció el Coronel Mirgo al acercarse –Mañana iremos a la próxima ubicación- nos dijo y regresó con sus camaradas a seguir celebrando, los demás bailarines incluyendo al señor Koa lo siguieron.
-Leilani, gracias- dijo Otoya sujetando las manos de la chica.
-Descuida, dieron un buen espectáculo, se lo merecían.
-No, insisto déjame pagártelo de alguna manera- profiere la pelimorada con un tono coqueto, deslizando su mano hasta la cintura de la hawaiana.
-Bueno, mueves muy bien las caderas- respondió desconcertándome un segundo, en serio que no me lo esperaba, aquella insinuación fue tan clara que Takechi casi saltó de alegría.
-Hablamos el mismo idioma 3- le dijo.
-Vaya que aprovechada- mencionó Hashiri –Déjala, vamos a bailar con las chicas- dijo al llevarme de la mano.
Tokaku se notaba muy sonriente mientras nos acercábamos –Haru, te mueves bien, y yo que pensaba que era rápida con las piernas, me sorprendiste.
-uh, gracias Tokaku- le respondí con una sonrisa, yo también me sorprendí por las palabras de Tokaku y la gentileza con lo que las dijo.
-Fue increíble, aprovechaste muy bien tus dotes naturales- menciona Shiena.
-Ahh, no sean tan directas me incomodan- puedo estar segura de que lo hice excelente pero tanta atención y de ese tipo sobre mi me perturba.
-Lo siento Haru- profiere Kenmochi.
-Oigan, y ¿qué hay de nosotras?- clama Nio jalando a Kirigaya junto a ella.
-También lo hicieron bien, impresionaron al Coronel Pacífico y el maestro Koa- indica Kouko –Y sí, en conjunto dieron un buen espectáculo.
-Sí, pero creo que el accidente de Takechi molestó al sensei Koa, era una ofrenda a sus dioses- proclamó Hitsugi.
-Pfft, no creo a que a esos seres que llaman dioses sean tan severos como para reprenderlos por un resbalón- expresa Sagae.
-Suena coherente, ni siquiera Susanoo es tan insensible- profiere Hanabusa.
-Es por causa de su hermana- dice Mahiru con su tímida voz.
-Sí, Amateratsu lo mantiene en calma, incluso le ragaló su espada como disculpa por el incid…-decía Namatame hasta que fue interrumpida por Inukai.
-Basta de pláticas teológicas, vamos a celebrar, que el alcohol de aquí sabe mejor que el sake.
-Apoyo la moción- dijo Shinya levantando la mano.
Esa noche bailamos, las chicas bebieron, yo sigo rehusándome a probar el alcohol, al igual que Kouko que fue la primera en irse al campamento a dormir, fue seguida por las gemelas, Shiena e Inukai quisieron aprender el hula, y no tuvimos problema en enseñar lo básico, mientras bailábamos Sagae junto con Chitaru también se integraron, tenían cierta dificultad pues sus técnicas de batalla no eran basadas en la agilidad o rapidez, sino en la precisión y la severidad de sus golpes, Samuráis en toda regla, apegadas al Bushido incluso a la hora de moverse pero una media hora de práctica y ya parecían entender el concepto del hula, al menos en el movimiento de cadera.
Azuma se había separado de nosotras y acercado a los oficiales, supongo que lo hizo porque Sumireko estaba con ellos y como su deber era proteger a la comitiva diplomática y la parte más importante era la señorita Hanabusa su lugar estaba cerca de ella.
El cansancio en mis piernas cada vez aumentaba, la mayoría de las chicas ya estaban demasiado mareadas por la embriaguez como para notar mi presencia así que decidí ir a la playa para refrescar mis extremidades, me alejé lo suficiente para no oír los cánticos y tambores, necesitaba un poco calma, fui hasta la orilla me senté y dejé que la marea mojara mis entumecidas piernas, el frescor de la brisa nocturna y el agua templada relajaron mi cuerpo, me recosté sonriente, me divertí como no recuerdo, mi mente estaba en paz.
-¡Aaaah! ¡Aaah!- escuché, no parecían gritos eran como gemidos agónicos, me levanté de inmediato olvidando darles el descanso tan necesario a mis piernas, frente a mí había una formación rocosa, el sonido provenía del otro lado, mi corazón se agitaba en temor, con cautela me subí por las rocas a investigar, si era algo grave podría salir corriendo y gritando para llamar la atención de los reunidos en la celebración que no estaba demasiado lejos, sé que suena cobarde pero que podría hacer yo en una situación de riesgo carezco de las habilidades necesarias para enfrentarme a ese tipo de acontecimientos, al asomarme fue un alivio para mi alma al ver que nadie estaba en peligro, pero una nueva emoción se apoderó de mi ser, la lujuria, al otro lado dos figuras femeninas desnudas se encontraban entrelazadas, sus bocas unidas, sus cuerpos se estremecían ante las caricias que compartían, nunca antes había tenido la oportunidad de ver tal acto, solo lo conocía por libros de anatomía y algunas amigas que me contaban sus experiencias, aquello que presenciaba era la fornicación, la unión sexual producto del deseo, reconocí de inmediato al par, la una de piel bronceada, cabello negro y unos voluminosos senos y la segunda que lamía los pechos de la primera tenía una piel clara y un cabello morado largo, eran Leilani y Otoya, sus atributos se resbalaban entre sus cuerpos por el sudor, Takechi empezó a bajar besando el cuerpo de la polinesia mientras esta gemía de placer, cuando la pelimorada llegó al sexo de la mujer esta se estremeció y mi cuerpo empezó a calentarse, un cosquilleo nació en mi entrepierna era una sensación que jamás había experimentado al menos no en esta medida, esta sensación se siente incorrecta pero mi cuerpo lo anhela y disfruta, mis piernas cansadas temblaban y ardían, mis manos se deslizaron por la sensible piel, mis mejillas encendidas me quemaban cada vez que mis dedos se acercaban a mi vientre, Takechi chupaba la vulva de Leilani y esta jadeaba en recompensa, yo extasiada y embobada comencé a acariciarme casi de manera inconsciente, mis dedos estimulaban el clítoris y con mi otra mano amasaba mis senos, mi respiración se volvió pesada, no debí dejarme llevar por esa pecaminosa emoción, ¡Oh Dios! ¿Por qué pones la tentación al alcance de mis ojos? No tengo la voluntad para resistirme, Otoya metió sus dedos dentro de Leilani y yo lo hice en mí, la hawaiana gemía y convulsionaba mientras la pelimorada la acariciaba y saboreaba sus jugos, mis jadeos llenos de éxtasis aumentaban su tono, todo mi ser ardía ante la afrodisíaca escena frente a mis ojos, mi gozo creció de manera espontánea llenando mi garganta con un grito de placer incontenible -¡Kyaaaa!- la sensación que recorría mi organismo fue indescriptible tan sabrosa, cálida, conciliadora y ambrosiana.
-¿Qué fue eso?- expresó Takechi, olvidando a su amante y levantando la cabeza buscando al origen del sonido que produje, me sobresalté y huí del lugar antes de que pudiera dar conmigo, la emoción y júbilo todavía inundan mi ser a la hora de escribir esto, regresé a la reunión y la mayoría de las chicas ya se habían ido a dormir, solo seguían en la rumba Nio e Isuke, con ellas regresé al campamento, Nio ahora está profundamente dormida y yo feliz de haber llegado a Hawai.
25 de agosto del año 1898 de nuestro señor, bitácora personal de Ichinose Haru.
Nos despertamos y rápidamente fuimos preparadas y guiadas al puerto, nuestro próximo destino aguardaba, Oahu, lugar de nuestra reunión, estábamos a menos de un paso de Honolulu, la capital de Hawai, desembarcamos en Pearl Harbor, nuestro capitán y soldados se mostraron fascinados y asustados por las naves acorazadas estacionadas en el puerto, al bajar un grupo de soldados de rasgos europeos y polinesios nos esperaban.
-Bienvenidas, soy el Teniente Coronel Austin Graves, seré su anfitrión en lo que dura esta parte del ritual Pacífico- enunció un hombre de alta estatura y anchos hombros, este sujeto si se veía mucho más grande que Chitaru o cualquier otra persona que haya conocido.
-Gracias, soy Hanabusa Sumireko, Ministra de Relaciones Exteriores, uhh, disculpe, ¿puedo molestarlo con una pregunta personal?- expresó con ayuda de Nio.
-Claro.
-¿Cuánto mide?
-Un metro noventa y dos- respondió sonriendo –Bien, zanjada esa duda, sígame por favor.
Nos llevaron hasta un campo de tiro, Sael entonces nos explicó de que trataba el próximo ritual –Nuestra cultura es bélica igual a las terrestres y para demostrar nuestras intenciones de paz compartimos nuestras técnicas de combate, y como nuestra danza las técnicas de pelea se basan en medios acuáticos pues ellos les enseñaran los suyos, Coronel Graves, prosiga.
-Gracias, en las islas de Hawai existe una técnica de pelea basada en la obtención de maná, el Lua, este arte marcial lo dominan los nativos, para su suerte contamos con varios expertos en nuestras filas, les presento al Capitán Kale Okelani- nos señaló a un hombre grande más ancho que él pero no tan alto aunque todavía era más alto que cualquiera dentro de nuestro barco.
-Gracias señor, ahora a ustedes les pido que nos entreguen a cuatro de sus guerreros, los instruiré por la mañana y en el atardecer se enfrentarán contra cuatro de mis mejores hombres, así que elijan con prudencia.
-Nio, ¿qué dijo?- inquiere Hanabusa.
-Escojamos cuatro de nosotros para un calentamiento y una ronda de combates.
Azuma con iniciativa se presentó –No hay mucho que elegir, trajiste a cuatro exponentes de los mejores clanes de guerreros de Japón.
-Cierto, entonces las enviaré a ustedes- decidió la pelinaranja –Señor Okelani, aquí tengo a mis cuatro elecciones, ella Azuma Tokaku, de un clan de asesinos, Namatame Chitaru, del clan Chi, Guerreros descendientes de Susanoo, Sagae Haruki de la familia Hinoyagi, poseedores del fuego divino y Banba Shinya de las islas del sur.
-¿Esto es lo mejor que tiene su alteza?
Sumireko frunció el ceño ante el sonido descortés que produjo el hombre y reventó en cólera cuando Nio le tradujo –Osa menospreciar mi elección, déjeme aclarar esto Capitán, ellas serán a quienes enfrentará contra su gente y es todo.
-Nuestras técnicas pueden resultar rudas para las mujeres.
-No sé lo que dijo pero Nio quiere que le des una buena réplica- pide Tokaku mirando al hombre.
-Ya veremos- expresa la rubia.
El hombre sonriente profiere –Esa es la actitud comencemos, los que deseen pueden quedarse a observar.
Los polinesios se desvistieron hasta quedarse en una pantaloneta negra, sus cuerpos musculosos estaban adornados por tatuajes tribales, el Capitán Okelani era el que lucía más tatuajes y el más imponente de todos ellos, nuestras chicas los imitaron, como guerreras que eran usaban un sujetador deportivo ajustado a sus medidas que las cubrían adecuadamente, los soldados les proporcionaron el mismo tipo de pantaloncillos que ellos usaban, y se cambiaron sin perder tiempo para deleite de los soldados que miraban sin poder decir nada pues sus superiores estaban presentes.
El enorme polinesio que sería el instructor de las chicas comenzó diciendo –En el principio Hawai era un archipiélago en guerra, carecíamos de metales para forjar armas así que solo dependíamos de garrotes y nuestras propias manos, lo que hacía brutales nuestras campañas, los dioses vieron nuestro desgaste y nos proporcionaron la habilidad de recargar nuestro cuerpo con mana y nuestras técnicas se modificaron hasta convertirse en el "Lua", y eso aprenderán hoy.
Las vimos practicar con gran interés, el "Lua" se basaba en luxaciones, derribos y golpes contundentes, Chitaru se mostró hábil en este tipo de arte marcial, aprendiendo rápidamente sus principios, no se necesitaba ser un cambatiente experto para distinguir que la diferencia de estatura y peso ponía en desventaja a nuestras chicas, se noto con claridad mientras practicaban, eran derribadas con facilidad, excepto Namatame que con su tamaño daba cierta batalla a esos grandes hombres, no se notó una gran destreza por parte de las muchachas pero el sol ya adquiría una tonalidad anaranjada.
-Listas o no, ya es hora- profiere Okelani, en todas las horas de entrenamiento ni las chicas y menos los polinesios habían probado bocado o bebido agua, se percibía el cansancio en los ojos somnolientos y el brillo del sudor.
-Tengo mis dudas, no creo que puedan- mencionó Hashiri inclinándose hacia adelante.
-Debemos tener fe- respondí.
-Sí, es lo único que nos queda- indicó Kaminaga con seriedad, y de hecho nosotras éramos las más optimistas.
Nos movimos de nuevo hasta las orillas del mar, la consigna fue simple el primero en derribar a su contrincante ganaba.
La primera en pelear fue Tokaku, su táctica consistió en atacar a las piernas y evitar que lo tacaran, tuvo éxito en evadir al contrario de sus ataques que poco le hacían al inmenso tipo, era una asesina experta pero esa experiencia se basaba en armas, no podía contra alguien de ese tamaño a mano limpia, un revés del hombre la envió de espaldas al suelo y se dio por terminado el encuentro aunque lo único que estuviera herido de Tokaku fuera su orgullo.
-Es una estupidez, no podemos igualar la fuerza de esos sujetos- dijo Azuma al sentarse con nosotras.
Sumireko coloca su mano en el hombro de la peliazu y dice –Tranquila, hiciste lo que pudiste, esperemos que les vaya mejor a las otras.
La siguiente fue Shinya, digamos que ella lo intentó, su derrota fue rápida, siguió la misma técnica de Azuma y atacó las piernas pero al carecer de la velocidad de Tokaku el hawaiano la atrapó y sometió con facilidad.
-Auh, eso debió doler- dijo Takechi con preocupación y algo de vergüenza ajena.
-¿Shinya estás bien?- inquiere con prisa Mahiru al recibir a su gemela.
-Solo tengo perforado el ego, jajaja, auh y creo que una costilla- dijo sosteniendo su costado.
Nuestros ánimos no eran los mejores cuando Haruki se colocó en posición para encarar a su contrincante, tenía más tatuajes que los dos anteriores pero no tantos como Okelani, al contrario que Azuma la pelirroja fue directo a la confrontación frontal, colocó fuertes golpes al tórax del polinesio, este aguantó la embestida y devolvió los golpes fallando en la mayoría, su cuerpo se fue demasiado hacia el frente Sagae aprovechó metiéndose entre las piernas del hombre, lo tomó de una pierna y se levantó cargando todo el peso del sujeto sobre sus hombros, yo había visto antes su fuerza pero no dejo de sorprenderme de los actos sobrehumanos de lo que esta mujer es capaz, y los demás espectadores se veían igual de maravillados, lanzó al hombre al suelo, la esperanza regresó a nosotras y aplaudimos gozosas.
-Vaya es impresionante- clamó Hanabusa.
-Y eso es poco para lo que la he visto hacer 3- mencionó Inukai.
Hanabusa la mira con una sonrisa inquisitiva -¿Es que no solo compartían cama?- la pelirosa no replicó, se limitó mirar con enojo a la pelinaranja y esta rió triunfal.
Sagae permaneció cerca de los combatientes, Chitaru se paró en frente de un individuo que la hacía lucir pequeña, el hombre se lanzó sin perder tiempo contra ella, Namatame levantó el pie dando una fuerte patada al pecho deteniendo la embestida en seco, los pies del hombre fueron por delante y cayó de espalda al suelo en una fracción de segundo, incluso la pelea de Banba había durado más.
-¡Wow! ¡Eso fue impresionante!- exclamó Otoya levantándose y apaludiendo con fervor.
Azuma con serenidad dijo –Eso es un guerrero, un solo golpe decisivo.
-Lo siento, fui muy ruda- dijo Chitaru al ayudar al hombre al levantarse.
-Oh, gracias señorita- respondió el hombre sin saber lo que dijo la pelirroja y Namatame tampoco lo entendió a él pero fingieron que sí y se estrecharon la mano con una sonrisa.
Un estrepito horrible aceleró nuestros corazones, a la distancia vimos una columna de humo levantándose desde la isla de Hawai, por el cielo una masa incandescente volaba en nuestra dirección.
-¡A cubierto!- gritó Kale, todos nos apartamos en medio de gritos de pánico y una confusión total, cuando aquel objeto chocó tierra yo estaba en la playa con el agua hasta mis rodillas, por si acaso el fuego se expandía, una gran cantidad de tierra y escoria salió disparada en todas las direcciones, me arrojé al agua para cubrirme, cuando saqué la cabeza observé en la playa una entidad ardiente de figura femenina, medía lo que una casa de un piso.
Esa presencia clamó al aire palabras que no entendí en ese momento pero dijo –¡Vengan reúnanse ante mí mortales!- los polinesios fueron los primeros en acudir, Sumireko permaneció lejos junto a las chicas, estaban asustadas y como no estarlo, yo en especial me encontraba al borde un colapso la criatura lucía como un demonio.
-¡Nos presentamos como sus fieles sirvientes señora de Fuego!- clamaron los hombres.
Entorno a la mujer de fuego creció un aura roja -¡Torpes! ¿Cómo permiten tal burla a nosotros? Dejan que extranjeros bailen el hula y hagan mofa de ello, ahora permiten que les tomen el pelo.
-¿A qué se refiere señora?- inquiere Okelani con la frente en el suelo.
-La mujer de cabello de fuego, no enfrentó a un rival en igualdad de condiciones, es un semidiós y la aplauden por vencer a un mortal- menciona rabiosa, Nio que tenía una facilidad excepcional para aprender idiomas ya lograba entender el hawaiano y les explico a las chicas mientras yo estaba en ignorancia sobre lo que acontecía.
-¿Cuál de las dos Gran Señora Pelé?
-La de cabello largo que se acerca a nosotros- indica la deidad.
Haruki sin temor se pone frente a Pelé –Escuche, sé muy bien que alguien de su tipo comprende y se comunica con cualquier humano, ¿por qué no nos dice las cosas de frente en lugar de acudir a sus siervos?
-Osas, dirigirte a mí de esa forma- gruñe la diosa esta vez pude comprenderla.
-Lo hago, pues como usted menciona soy una semideidad una del fuego- informa prendiendo en llamas sus dos brazos –Ahora no pierda el tiempo y dígame lo que desea.
-Tu valentía es admirable y molesta, tu estirpe desciende de Hinoyagi, puedo percibirlo en el maná que desprendes, lo único que te pido hija del fuego es que enfrentes a un oponente de tu talla y permitas a mi gente recobrar su estatus.
-No tengo problema alguno en acceder.
-Bien, Kale, hijo mío demuestra de lo que son capaces los Hawaianos- dijo la Diosa anonadándonos, en verdad que no esperaba ese tipo de revelación.
-Por supuesto, mi señora- a pesar de ser su hijo le profesaba gran respeto, los tatuajes del polinesio comenzaron a brillar intensamente, su piel se convirtió en lava y fuego cubrió la totalidad de su cuerpo –Kale Okelani, significa "Varón Celestial", ¿qué significa su nombre señorita?
-Haruki Hinoyagi, "Deidad que incinera con el brillo del sol"- explica la pelirroja antes de que la totalidad de su anatomía se consumiera en un fuego dorado solo su cabellera seguía ardiendo con su tonalidad rojiza, los guanteletes de sus manos no se derritieron más se endurecieron y los símbolos arcaicos inscritos en ellos brillaron como el sol.
Era increíble, frente a nosotras teníamos a un ser de poder inconmensurable capaz de autoproclamarse un "Dios" y a dos seres humanos por los cuales corría la sangre de este tipo de entes, semidioses que no tenían de otra que vivir entre nosotros y sufrir de la misma manera, no podría imaginar tener ese poder y no sentirme superior por derecho divino, pero conozco lo suficiente a Haruki para saber que ella nos ve como sus iguales y no menosprecia a los hombres, en tanto aborrece a los "Dioses" por el mismo hecho de sentirse superiores a los demás.
Pelé deformó su apariencia hasta una muy similar a la humana, parece que es su forma cuando está en calma, yo permanecí en la orilla, el fuego nunca me ha dado confianza.
Kale atacó lanzando lava por sus manos, la materia ardiente al entrar en contacto con el aura de fuego se evaporó, Sagae sonrió con confianza y lanzó tres puñetazos al rostro pareció surtir efecto pues retrocedió, con un revés y un gancho como contraataque el hawaiano derribó a la pelirroja, Haruki se levantó ardiendo y convirtiendo la arena bajo sus pies en cristal, arremetió con un gancho a la mandíbula, trató de golpear al cuerpo, el polinesio atrapó las mano de la pelirroja, su cuerpo comenzó a emulsionar arrojando masa basáltica incandescente que empezó a cubrir las extremidades de Haruki la cual se agitaba con desesperación buscando separarse, las llamas que cubrían a Haruki se expandieron con tal ferocidad que la escoria ardiente que pretendía cubrirla se lanzó a los aires como fuegos piro clásticos, para mi mala fortuna algo de esa masa caliente cayó en mí, sobre mi esternón, solo la gracia divina pudo obrar de tal manera para que yo sobreviviera, eso y mi acertada decisión de permanece junto al mar, el dolor del primer instante se sintió como si hubieran clavado un millar de cuchillos al rojo vivo en mi pecho o una bala de artillería atravesando mi cuerpo, caí automáticamente en dirección al agua, en mi desesperación no supe a donde nadar y comencé a ir corriente adentro, otro golpe de suerte para mí ese día fue que Nio y Tokaku no perdieron ni un segundo en irme a buscar, me sacaron del agua mientras yo gemía y gritaba de dolor, una mezcla de ira y terror desgarraba mi corazón, me aferré con fuerza de ellas, la masa candente se había solidificado sobre mi pecho, el impacto fue devastador, el dolor se apoderó de mí llevándome a la inconsciencia.
Ahora estoy en una cama de hospital con mi pecho libre de esa cosa y una compresa cubriendo mi herida, Haruki fue la única en la habitación la primera vez que abrí los ojos.
-¡Haru! Gracias a…al doctor, uf, casi rompo mis creencias- río pero yo no estaba en condiciones de sonreírle y tampoco era gracioso –Lo siento, Haru, fue mi culpa, me alegro que despertaras no sabes el miedo que tuve de tan solo pensar que te había matado- me dijo tomando mis manos y agachando la mirada, no siento rencor contra ella, no fue su intención y no pudo haber previsto que esto sucedería.
Sería más de la medianoche cuando desperté, la noche se notaba avanzada en el exterior y la mirada de Sagae cargada con angustia se veía agotada por el sueño –Está bien, Haruki, no fue tu culpa- logré susurrar, no tenía fuerzas para mucho más, mi herida todavía me duele y pica, un comezón espantoso que no puedo calmar, uso toda mi voluntad para no tocar la herida.
Haruki besó mis manos y las colocó sobre su pecho, su corazón latía erráticamente, su angustia era sincera aunque yo no tenía duda alguna, ella deseaba que entendiera el sufrimiento que pasaba por herirme, su corazón es noble, no somos amigas mucho tiempo pero me estima en tal grado de perturbar su mente por el accidente, sus ojos dorados no me miraron cuando con gran fervor me dijo -No, soy responsable directa, Haru, por las llamas místicas que recorren mis venas te juro que no descansaré hasta reivindicarme ante tus ojos.
-No debes- dije la pelirroja me miró agobiada y continué –Yo no guardo rencor hacia ti, no tienes porque agobiarte con esto.
Me sonrió con dulzura al decir –Aunque no deba, lo haré, porque eres de las pocas personas que conozco que merecen mi fervor.
Me agrada, la quiero, como no hacerlo cuando me trata como una amiga de años o un miembro de su familia, su compasión son ejemplares, eso la hace muy distante y diferente de los entes primordiales que vagan por el mundo elevándose sobre los demás y regocijándose en su autocomplacencia, ella es más humana que deidad y por eso la admiro.
-Sí, sí, que lindo, es mejor que la dejes descansar- exclamó Nio, no sé desde cuando estuvo ahí escuchando pero parecía molesta –Y de paso a ti también, Sael dijo que nos presentaríamos a primera hora con las autoridades de la isla para dar inicio a las negociaciones.
-Bueno, esa es la segunda buena noticia del día- dijo Haruki al levantarse –Nos veremos más tarde Haru, y de nuevo lo siento mucho- profirió antes de salir por la puerta.
-Mmmh, me doy la vuelta y tú tratas de cortejar a una mujer casada- expresa Nio con una extraña actitud seria, una rareza en su personalidad.
-Solo se disculpaba Nio, no debes estar celosa- ahora que lo escribo me resulta muy vergonzosa esta conversación.
-Esta bien, soy permisiva- bromea la rubia, parecía guardar algo tras ella, me mostró lo que llevaba –Toma- era mi diario.
-¿Lo leíste?- pregunté nerviosa, ese instante el dolor de mi herida se amortiguó.
-No, pero la tentación fue fuerte- rió al entregarme un esfero –Seguro querrás escribir lo que viste hoy, yo tampoco me recupero de la sorpresa.
-Gracias, Nio- Y en verdad tengo que agradecerle, sino fuera por ella no sabría la mitad de lo que pasó hoy, no hubiera podido escribir en este momento mientras mis recuerdos están frescos y sin ella es posible que me encontrara flotanto en el mar justo ahora, gracias con todo mi corazón Nio.
Aaah, pues sí, no pude cumpli todo lo que prometí pero Kami-sama sabe que lo intente, la verdad es que ahora mis responsabilidades son cada vez mas absorbentes y carezco del tiempo necesario para dedicarle a la escritura y estas historias, tranquilos no los dejaré pero ahora no fijaré tiempos, subiré cuando pueda y la historia que piense que está lista, les prometí Bestia Prístina para este febrero pero espero subir el próximo mes el segundo capítulo y el tercero y final en octubre, así que esperen sentados...saben que mejor acostados, jajajaja, es todo por ahora, gracias por su atención, déjenme un comentario para saber si les gusta u odian con el alma, que yo sabre como vivir con eso XD.
Saludos y abrazos desde Ecuador.
