No quiero ver a nadie.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Y así vamos descontando los días hasta que podamos vernos de nuevo, pero cada día es una auténtica tortura. Riko no es la única que está en sufrimiento, te amo corazón.


Un golpe en la puerta…

Dos golpes en la puerta…

Tres golpes en la puerta…

—¡Riri abre la puerta! Sé que estás ahí, llevas todo el fin de semana encerrada y nuestras mamás están preocupadas. Nadie se ha podido comunicar contigo.

Era su hermana que seguramente había ido a verla ya que no había querido responder ninguna llamada de su familia en todo el fin de semana.

Hablar con los demás era complicado. Llevaba un año viviendo con You, desde que ella había terminado sus estudios en la academia naval y en todo ese año, no se habían separado ni un sólo día.

Cuando escuchó la noticia de su primera misión, sintió que se le iba la vida. "¿Qué iba a hacer sin ella por tanto tiempo?" Pensó. Pero fue un buen recordatorio de que la carrera de You solo había estado en espera, mientras se instalaban en la nueva ciudad, a la que se habían mudado para que ambas pudieran desarrollar sus respectivas carreras. Al menos estaban cerca de Uchiura, y por lo tanto, cerca de su familia, lo cual no era siempre tan conveniente.

Y después de pasar todo su tiempo juntas, se sentía extraño de repente tener que volver a hacer todo sola de nuevo.

No había quien no le preguntará sobre el paradero de su novia. Era lógico, ya que nunca se despegaban, y todo el mundo que las conocía, se preocupaba por ella, sin embargo, era demasiado cansado emocionalmente tener que explicar que You se había embarcado y que estaría sola durante un tiempo. Porque entonces seguían esas miradas condescendientes que le dedicaban y esas falsas palabras de ánimo en las cuales tenía que disimular que todo estaba bien, para no preocupar a nadie, aunque en ese momento nada estuviera bien.

Se sentía vacía, incapaz de llenar el espacio que You había dejado en casa. Todo le parecía tan superfluo, sin tener un lugar en el que se sintiera cómoda y tranquila como lo estaba antes. Y lo peor era estar en la habitación que compartían. La cama de repente le parecía tan grande; era difícil encontrar un lugar en el que no sintiera que moría por falta de amor.

Estaba esperando la llamada de You. Sabía bien que no podría llamar hasta que estuviera en altamar, cuando las cosas se hubieran calmado, ya que sólo podían utilizar el teléfono satelital por turnos, y siendo ella la novata, seguramente sería de las últimas en utilizarlo.

Pasar el fin de semana inmersa en llanto tenía sus ventajas. Ni siquiera había tenido que comer nada, ¿Quien puede comer cuando está luchando con un corazón roto?

—¡Vamos Riri, abre la puerta! Sé que estás ahí, no me puedo ir sin dejarte la comida que mamá envió para ti.

Su hermana era en una palabra "insoportable". Tenía un millón de llamadas perdidas que simplemente no pensaba atender, pero cuando Yoshiko se proponía algo, era difícil de ignorar.

Con eso en mente, se levantó del sofá en el que había permanecido durante casi todo el fin de semana, que incluso ya había tomado hasta la forma de su trasero, y se fue a sentar frente a su piano. Si el silencio no era suficiente para ahuyentar a Yoshiko, tal vez la música lo sería.

Comenzó a tocar lo primero que se le vino a la mente, que por supuesto fue la pieza más depresiva que pudo recordar.

—¡Oh vamos Riri! Sabes que no me iré de aquí ni aunque me des un concierto tocado por los mismo ángeles…

Riko escuchó las quejas de su hermana, pero no dejó de tocar. Estuvo haciendolo durante lo que le pareció al menos una hora, tiempo suficiente para que Yoshiko se cansara y dejara de molestarla.

Cuando estuvo segura de que no había nadie, o al menos cuando pensó estar segura, se levantó del asiento, lista para continuar con su dosis de sufrimiento, cuando un nuevo toque en la puerta la interrumpió.

—¿Terminaste? Ya se enfrió tu comida Riri, y no me importa pasar aquí afuera toda la noche, no me iré hasta que me abras. En algún momento tendrás que salir de esta casa —le gritó Yoshiko.

Cansada de los lloriqueos de su hermana y más que nada exasperada porque era cuestión de tiempo antes de que los vecinos se quejaran por el alboroto que tenía Yoshiko en la entrada, Riko decidió atender a su llamado.

—¿Es tan difícil entender que no quiero ver a nadie? —espetó, abriendo la puerta abruptamente.

Un flash la deslumbró antes de que pudiera seguir hablando.

—Rayos Riri, te ves como la mierda… —dijo la chica, revisando la foto que había tomado con su celular.

—¡Oye! ¿Por qué hiciste eso? —se quejó, visiblemente molesta, tratando de quitarle el celular de las manos.

—Lo siento, pero mamá Ri-chan pidió una prueba de que seguías viva, y quién soy yo para negarsela —exclamó, divertida al ver la reacción de su hermana.

—Esas dos… Son… Horribles personas —prácticamente arrancó la bolsa que Yoshiko traía en las manos—. Como puedes ver, no estoy muerta, solo un poco descuidada.

—¿Un poco descuidada? —Yoshiko levantó la ceja—. Un mucho diría yo —se acercó a olerla—. Al menos no apestas.

—Pues claro que no, aunque no lo creas, me estoy bañando a diario —exclamó indignada.

Yoshiko estiró la cabeza, dando un rápido vistazo dentro del departamento.

—Es una lástima que el departamento no pueda decir lo mismo.

—¡Oye! Dijiste que sólo querías prueba de que me viste, así que ya puedes irte.

—Me iré por hoy, pero mañana pasaré por ti al trabajo y te llevaré a comer. Oh y mamá dijo que te quiere en casa el fin de semana, así que vendremos por ti el sábado por la mañana —explicó con tranquilidad, a sabiendas que la noticia no le caería bien a Riko.

—Esta bien —respondió, sin mucho ánimo.

—¿En serio?

—Sí, ya… Es hora de que te vayas —Riko la empujó para que retrocediera los pasos que había avanzado dentro de la casa—. Estoy esperando una importante llamada.

—¿Aún no hablas con ella? —preguntó con un tono de voz más serio.

—No, todavía no se ha comunicado…

Yoshiko abrazó a su hermana con suavidad. La conocía bien y sabía lo ansiosa que se debía estar sintiendo esos momentos.

—Ella debe estar bien, me dijo que tardaría unos días en comunicarse contigo y me pidió que estuviera al pendiente, así que en parte estoy aquí a petición de tu novia —explicó Yoshiko.

—Oh… No sabía eso.

—Bueno, ahora lo sabes, así que para la próxima espero no tener que estar una hora parada en la puerta de tu casa esperando a que decidas atenderme.

—Lo tendré en cuenta, lo siento —se disculpó.

Su plática fue interrumpida por el sonido de su celular. Riko corrió a toda velocidad hacia la sala para responder. Yoshiko cerró la puerta pues al ver cómo se iluminó el rostro de su hermana, supo que era You quien por fin se estaba comunicando con ella y seguramente Riko querría algo de privacidad para desmoronarse en el teléfono.

—¡You-chan! Te he extrañado tanto.

—Yo te he extrañado más, mi niña hermosa…