¡Hey! Estoy de regreso en este fic. Debo decir que me sorprendió mucho el recibimiento que le dieron a la primera historia, porque fue algo totalmente inesperado. Espero que disfruten este otro drabble.


II

Melancolía

En general, Trunks no le hacía demasiadas preguntas. Incluso ahora que la relación con él no era tan complicada como al principio, el tiempo que pasaban juntos carecía de conversaciones que se extendieran por más de quince minutos y en ellas no solía haber preguntas sobre su pasado. Por eso, cuando Trunks lanzó la pregunta , Vegeta tuvo que detenerse un momento para mirarlo de frente y corroborar que no era él imaginando cosas.

—¿Qué?

—Sí, papá —repitió Trunks—. ¿Cómo era tu planeta?

Vegeta frunció el ceño. Esa tarde, en particular, el niño parecía tener unas ganas inusuales de recibir un entrenamiento cien veces más fuerte de lo normal. Abrió la boca para responder con su brusquedad de siempre (algo que iba más o menos por la línea de meterse en sus propios asuntos y ponerse a entrenar porque la diferencia de poder con Goten aún era amplia, pero poco a poco el margen disminuía); pero algo en Trunks le hizo cambiar de opinión. Quizá fue el hecho de que su hijo lo mirara con ojos bien abiertos y atentos, o porque, quizá, la pregunta en sí misma era una muestra de que la relación con su hijo no era tan terrible como antes y que a éste le interesaba saber sobre su legado saiyajin. Sea lo que fuere, el caso es que, un poco renuente, desvió la mirada y gruñó:

—Era diferente a la Tierra.

—¿Qué tan diferente?

—Más árido.

—Ah.

Y ahí estaba en el rostro de Trunks: la decepción ante la falta de profundidad en su respuesta. Vegeta suspiró.

—Era menos…

—¿Tranquilo?

—Aburrido. ¿Quieres que te diga o no? —espetó. Trunks cerró los labios en una fina línea, como para indicar que no iba a interrumpir más. —. El aire siempre se sentía como ese momento en la batalla antes de lanzar tu ki, cuando todo a tu alrededor parece detenerse por un segundo y percibes tu energía y la de tu oponente chocar a la distancia. Olía a sudor y a sangre, a victorias y a poder. A mucho poder.

Vegeta aún lo recordaba. Aún podía ver el horizonte rojizo de su propio planeta, aún podía escuchar el sonido de las celebraciones constantes. Recordaba estar junto a su padre, observando a su pueblo desde lo alto; recordaba las orgías de sangre que había entre una conquista y la otra. Recuerda, incluso, que a pesar de que su padre se quejaba de lo asqueroso que era ver al grueso de su población (guerreros inferiores, diría él), en su mirada había un brillo de orgullo, porque separar del concepto de saiyajin la idea de la pelea y la adrenalina ante la victoria era algo que no ocurría jamás. Cuando se trataba de pelear y volverse más fuerte, la alcurnia no tenía nada que ver.

También recordaba el orgullo de saberse el futuro rey de aquel pueblo de guerreros. Recordaba sus primeros entrenamientos, las primeras victorias, en su mente tenía muy claros los ritos de iniciación como un guerrero, a pesar de que era muy joven en ese entonces… y, por un momento, se preguntó qué era lo que pensaría su gente si pudieran verlo en ese momento: rey de nada pero uno de los seres más poderosos del universo.

—¿Papá?

Vegeta miró de reojo a Trunks, quien detuvo por completo su entrenamiento y lo veía con curiosidad.

—¿Estás bien?

—Sí —respondió, cortante.

—¿Me vas a contar más sobre tu planeta?

—No. Ahora sigue con tu entrenamiento. ¡En silencio!

Trunks se mordió el labio y continuó con su entrenamiento por un par de minutos más, practicando unos cuantos katas, con mucho menos ímpetu que al inicio de aquella sesión en particular. Aunque Vegeta estaba decidido a no verlo, podía sentir la mirada de Trunks sobre él, y el aire estaba lleno de preguntas que seguramente no haría pero que estaban en la punta de su lengua. Definitivamente esa curiosidad era heredada de su madre.

Lamentablemente para Trunks, Vegeta estaba acostumbrado a mantener su actitud estoica e inescrutable, y sus miradas insistentes no serían suficientes para que él retomase la conversación. Quizá en otro momento, cuando se sintiera menos ridículo por perderse en sus recuerdos y su propia melancolía, hablaría más sobre su planeta.

O, quizá, optaría por dejar esos recuerdos en el pasado, de donde a veces era mejor que no salieran.


Ay, tengo muchos headcanons sobre el planeta Vegeta... aquí sólo dejo ver algunos de ellos. ¡Gracias por leer! Por acá seguiré publicando más historias de este tipo sobre Vegeta (+ Bulma, Trunks y Bra, porque DBS me llenó de family Briefs feels). Si quieren leerme por otros lares, me encuentran en Twitter (cy_nogitsune) y en Facebook (Cydalima o cydaescritora).