Porque dices que no se parece a nada que hayas experimentado antes. Y te creo.
Y dice así:
Es ineludible, en algún punto. Tan inevitable como el amanecer o que Steve sienta una insana fascinación por las explosiones. Danny se dice que debería haber sabido que pasaría más temprano que tarde, que ninguna pareja existe en el vacío —lo sabe bien, por supuesto, es la razón porque su historia con Rachel quedó truncada en algún lugar del camino que suponía continuidad— y su relación con Steve tiene que enfrentar realidades e historias, las inquietudes del presente y las vivencias del pasado. Le sorprende, no obstante, que un punto de realidad llegue en la apariencia de una morena que no sea Rachel.
No es tanto que Danny no había esperado ver a Catherine Rollins nunca más tanto como... Danny no esperaba ver a Catherine Rollins en ningún momento pronto. No cuando el estado de su relación con Steve ha sido sometido a un cambio definitivo y tiene que sentir el desajuste, las secuelas. A Danny le costó su tiempo ver a Stanley como una pareja para Rachel y más tiempo aún respetar ese lugar —el hecho que Grace lo quisiera contribuyó a ello, sinceramente— por lo que él no entiende por qué Catherine pisaría la casa de Steve sabiendo que él está en pareja con otra persona más que para hacerse daño.
Steve puede ser abrumadoramente duro consigo mismo y quizá es algo que Catherine comparte, esa necesidad de mostrarse fuerte ante las vivencias personales tanto como deben serlo en el campo. Considera, por lo tanto, que quizá es consecuencia del entrenamiento en la Marina.
Se le ocurre, mientras la ve cruzar la puerta, toda elegante, hermosa y grácil, que él realmente no conoce la naturaleza de la relación o cuántos años llevan conociéndose. Lo saluda con una facilidad que hace que los hombros se le relajen y que refleje la sonrisa que adorna su rostro. Steve ya perdió un amigo cuando llegó a Hawai, tan intenso como fue el fin de Nick Taylor, y Danny no quiere que tenga que alejarse de sus amistades. Imagina que ya será lo suficientemente duro con DADT, aún cuando los rumores dicen que su retiro es inminente. Si es que Danny y Steve siguen juntos, desde luego.
Tiene sus reservas todavía. No tanto por Steve, porque sabe lo testarudo que puede llegar a ser. Pero Danny… Danny no es bueno para ser feliz.
—¿Y Steve? —pregunta Catherine, sus ojos barriendo la habitación y una sonrisa traviesa tocando la esquina de su boca. El sonido del océano atraviesa las paredes en una señal de bienvenida aparente—. Déjame adivinar...
Danny se ríe.
—Está nadando, sí. Necesita un momento para canalizar a Aquaman cada día y tuvo un tiempo sin poder hacerlo con libertad así que no saldrá hasta que empiece a transformarse en una pasa-
Catherine lo mira con suave confusión —incluso con esa expresión luce hermosa, lo que es francamente humillante— pero Danny no está, no efectivamente, sorprendido con que ella no sepa lo que pasó. Steve es muy reservado con todo lo que pueda verse como debilidad. Decide que lo mejor es ir al punto, porque tampoco quiere traer a colación cómo y dónde había ocurrido el accidente. Los petroglifos eran suyos, por el momento.
—Se rompió el brazo —comenta, haciendo una mueca en simpatía—. Hace unos días el doctor le dijo que su brazo estaba bien y...
La preocupación de Catherine es evidente en su rostro, una nube que rompe con el cielo despejado, y Danny sabe que es absurdo sentir una punzada de celos en respuesta a la angustia genuina y sincera.
—¿Se lanzó a nadar de todas formas?
—No enseguida. Tuve que... convencerlo que esperase un poco.
Catherine parpadea, alejando la mirada desde el fondo de la estancia para volverse a concentrar en él y hay una chispa de asombro limpio en sus ojos.
—Tienes que decirme cómo hiciste eso —le dice, una nota de diversión palpitando detrás de sus palabras. La preocupación parece desvanecerse—. Nunca consigo decirle que no.
Danny siente el calor trepar por su cuello pero se niega a enrojecer en presencia de la ex novia de Steve. Ella es más difícil de leer de lo que Steve es, pero hay trazos en su expresión que no puede controlar. Puede que sea una excelente jugadora de póquer… A menos que se trate de un juego en el que participe Steven McGarrett.
No puede culparla si tiene debilidad por ese idiota. Danny es culpable de ello también.
—Tiene suerte de tenerte —murmura Catherine con una seriedad inesperada cubriendo su rostro—. Nunca fue fácil para él, ya sabes, confiar en las personas. Y confía en ti mucho.
No puede no agradecerle esta mujer. Apenas se habían visto un par de veces antes de ese día y es cierto que Steve no le habla mucho de ella —Steve rara vez habla de su pasado, en realidad—, pero está más aliviado de no verla resentir la ruptura y la relación que terminó de lo que pensó que estaría. También es agradable ver que no es ningún frente, que realmente está bien con todo.
—Me alegra verte bien —le dice, sincero—. No me dijo que vendrías... habríamos hecho algo para ti con el equipo. Kono quería insistir en que vayas a surfear con ella la próxima vez.
—No sabe —responde ella, sonriendo otra vez con ese borde divertido—. Hace tiempo que no hablamos y quería darle una sorpresa.
—Ve a verlo, entonces. Voy a cerrar la puerta del garaje, seguro querrá ponerse al día con el Marquis y ya es demasiado.
Catherine se ríe un poco y le da una ola a modo de saludo, comentando algo bajo su aliento que no llega a entender. Danny ignora otra punzada de dolor en lo perfecta que es para Steve —los dos rídiculamente hermosos, con formación similar y un entendimiento vivencial que Danny no puede ni imitar— y se pregunta si no es demasiado egoísta desear que no hubiese aparecido tan pronto, tan repentinamente.
Habría querido tiempo para prepararse.
Los últimos días ya habían sido ajetreados como para que ahora se le sume la visita de la ex de Steve.
Rachel y Stan están tratando de pasar mucho más tiempo con Grace para que reciba la noticia de la llegada de un bebé con mayor alegría de la que mostró la primera vez que sacaron el tema. Si bien su niña está lejos de ser una caprichosa malcriada, gracias al Cielo, ser hija única por diez años no es algo que te permita ser muy afín a la idea de un nuevo niño en la familia que te quite tu lugar. Todos están convencidos que Grace será una hermana mayor receptiva y cariñosa pero es verdad que adaptarse a la novedad llevará su tiempo. Danny quiere preguntarle a Grace qué piensa de la idea de compartir a Danno con otra persona más, además de Steve, antes de tomar una decisión definitiva sobre la propuesta de su ex esposa.
Su vida está llena de sorpresas, eso es indudable.
Tiene la tentación de ir al patio detrás de Catherine y ver la cara de Steve —siempre es adorable cuando algo lo sorprende positivamente— pero decide que puede darles un momento, por lo que cambia de rumbo hacia la cocina. No es una estratagema para observarlos pero la figura recortada contra el atardecer es difícil de ignorar para sus ojos y la ventana parece ser una pantalla a una realidad lejana. Puede ver a Steve caminando hacia ella, viéndose estúpidamente atractivo, con el agua dibujando caminos en su piel. También ve los brazos de Catherine en sus hombros durante un minuto en un abrazo afectuoso y...
Un beso.
Danny parpadea.
Algo hace 'click' en el fondo de su mente.
Catherine vino de sorpresa a ver a Steve... para hacer lo que siempre hacen cuando ella viene.
Catherine no sabía que Danny-
Uh.
No es un beso que destella pasión aniquiladora ni parece ser más que el roce de los labios, pero es una imagen que le incomoda a un mayor nivel de lo que consideraría aceptable. De lo que desearía. Pasan dos latidos y cuando Danny está a punto de cruzar la puerta hacia el patio y dispararle a Steve, entonces ve que él la está empujando suavemente, lejos, y puede respirar.
Le había prometido a Steve que no volvería a huir por lo que no sale corriendo de la casa dando un portazo. Tranquilamente, vuelve sobre sus pasos y sube a la habitación.
Si Danny no responde al llamado de Steve a la primera, probablemente no es adrede. El agua de la ducha es relajante mientras se derrama sobre él y le cosquillea el cuero cabelludo. Es fácil ignorar el mundo fuera de la puerta y alarga el tiempo más de lo debido porque sabe que eso hará enojar a su compañero más que cualquier otro. La segunda vez, sí, innegablemente no responde adrede porque no está muy entusiasmado con ver el estúpidamente perfecto rostro de su… de lo que sea que es Steven para él.
Steve, neandertal que es, cierra la puerta de la habitación de un golpe después de entrar. Danny pega un salto que casi le hace tirar su ropa sucia.
—¿Por qué golpeas la puerta? —le pregunta, una ráfaga de irritación corriendo por sus venas—. Vas a romper algo.
Steve parpadea, como si no hubiese estado esperando ver a Danny… salir de la ducha.
—Creí que te habías ido.
—Y dar un portazo solucionaría todo. Siempre te estás quejando que hago eso.
Steve se cruza de brazos en respuesta, un gesto que hace constantemente cuando está tenso, y Danny sigue la línea de los músculos del antebrazo por un momento antes de volver a mirarlo a la cara.
Tanto como quiere estar enojado con él, se siente más herido que otra cosa.
Catherine fue la que salió a buscarlo.
Catherine fue la que lo besó.
Pero Catherine… no sabía que Steve estaba en pareja con alguien más, no sabía que su relación había terminado, porque Steve no se había molestado en decirle.
No es con ella el problema.
—Te prometí que no volvería a huir si sentía que estábamos teniendo problemas, pero se suponía que… cuando… Cuando dijiste que nosotros éramos diferentes… Dios, Steve, te ayudé a engañar a tu novia. Me dejaste-
Joder.
Decirlo en voz alta lo hace querer volver a meterse en la ducha. Danny es una peor persona de lo que creía.
La cara de Steve está cuidadosamente en blanco. —Cath no era mi novia. Nunca lo fue. Nosotros… Danny, no éramos pareja. Y sí, bueno, teníamos relaciones sexuales cuando estábamos en el mismo lugar. Salimos un par de veces-
Esto se está poniendo mejor y mejor.
—¿Me estás diciendo que hacías con ella lo mismo que estás haciendo conmigo?
Steve se ve como si Danny le hubiese dado un golpe en el estómago. Sacude la cabeza, efusivamente. Sus ojos están abiertos, horrorizados en la acusación, y se ve extrañamente vulnerable en ese momento.
—¿Qué? ¡Por supuesto que no!
Parpadea con incredulidad.
—¡Eso es lo que me estás diciendo! Y además no le contaste de nosotros —dice Danny y no necesita una confirmación porque la expresión de culpa en la cara de Steve es suficiente. Se pasa una mano por el rostro—. ¿Eso qué significa? ¿Qué realmente esperabas seguir teniendo relaciones sexuales con ella en ese jueguito que hacen a pesar que estabas conmigo?
Danny lo fulmina con la mirada cuando ve a Steve dar un paso dentro de la habitación, bloqueando totalmente la salida. Su irritación se inflama con cada cosa que pretende tranquilizarlo.
—No. Danny, escucha- Escúchame, ¿está bien? Solo, por una vez en tu vida, escucha. Cath y yo- Rara vez hablábamos a menos que se tratase de favores que nos debíamos el uno al otro. No nos llamábamos para contarnos de nuestras vidas y nosotros… Nosotros teníamos un acuerdo simple y así es como funcionábamos. Si hay una razón por la que no le dije es porque estaba esperando que hablar con ella en persona y-
Eso suena mejor que cualquier otro escenario.
—¿Y qué?
—Y lo olvidé.
—Olvidaste ¿qué?
—Llamarla.
Danny pestañea, totalmente escéptico.
—¿Cómo?
Steve hace una mueca llena de amargura.
—Lo olvidé. Primero pasó lo de Mary, luego nosotros... empezamos a salir. Entonces Rachel te propuso lo del bebé y luego fue lo de Matt… Me necesitabas aquí. Luego apareció Jenna y pudimos- ya sabes, empezar a investigar a fondo a Wo Fat. Luego me rompí el brazo y yo- la verdad es que no necesitábamos a Inteligencia Naval para ninguno de los casos recientes que tuvimos...
Ah.
—Dijo que vino de sorpresa.
—Sí —Steve se masajea el cuello un poco—. Quería sorprenderme. Estuvo muy ocupada últimamente. No pensó en llamar hasta que vio el Camaro en la puerta pero, ella ya estaba aquí y…
Si no supiera cómo es Steve cuando se obsesiona, diría que es toda porquería lo que sale de su boca. Pero lo ha visto actuar ya. Durante un año, casi. Es un hombre de obsesiones, con una visión de túnel que Danny a veces aprecia y a veces detesta. Y también es pésimo, realmente, asquerosamente terrible en interacciones humanas.
Animal le queda pintado.
—¿Y ahora le dijiste que te olvidaste de decirle que estabas en pareja?
No puede quitar toda la aspereza de su tono.
—No necesité decirle mucho —dice Steve, encogiéndose un poco en ello. Todavía se ve culpable, ese gesto que a Danny le hace pensar en cachorros a punto de llorar y está tirando de las fibras sensibles en su pecho—. Lo supo cuando le dije que había alguien más. Dijo que debió sospechar porque no había tenido llamadas mías en algún tiempo pero nunca le había hablado de otra mujer que me interesase en Hawai'i… Solamente le había hablado de mi compañero, su hija y el equipo. Y bueno... tú estás viviendo aquí, prácticamente. Puso las piezas juntas.
Steve parece que no sabe cómo interpretar el silencio que le sigue a la declaración y se acerca, ignorando toda la lejanía previa. Una de sus manos se atreve a descansar en la espalda de Danny, en el hueco entre sus omóplatos y él suspira aliviado cuando Steve traza caminos invisibles con los dedos, alejando la tensión.
—¿Se fue? —pregunta, sintiéndose culpable por no sabe qué. Deja caer la cabeza contra uno de los hombros fuertes de su pareja, cerrando los ojos para inhalar profundamente la proximidad. La piel de Steve sabe a la sal del océano.
—Sí. Quería… algo de espacio.
Pero no sabe si se refiere a Catherine o a él, a ellos, porque las manos de Steve se mueven de nuevo en la quietud de la habitación, rodeando su cintura, ganando fuerza y caución cuando lo descubre sin resistencia.
No lo puede creer.
Bueno, eso es mentira. Este es Steven McGarrett.
Lo puede creer perfectamente.
—Te das cuenta que eso te muestra como un pésimo material de novio, ¿verdad? —pregunta Danny, sin saber que más decir. Su boca se siente atraída por la suave piel del hombro de Steve. Lo escucha suspirar, aliviado.
—Es diferente contigo. —Los dedos de Steve se asientan en su pelo, enredándose apenas, mientras que su otra mano mueve el rostro de Danny para ver su cara con una suavidad que parece discordar con la intensidad del momento. Parece buscar algo en el fondo de su mirada con los ojos penetrantes, agudos que le resultan tan familiares—. Es totalmente diferente contigo.
Son palabras, todavía, pero… le cree. Danny tiene una gran, enorme, estúpida debilidad por el tipo.
Aún así.
—Si alguna vez haces algo parecido… te voy a disparar, lo sabes, ¿no?
La boca de Steve se curva apenas en una esquina.
—Afirmativo.
