Porque te admiro.


Y dice así:

Steve no puede dormir. Debería hacerlo, piensa, ya que lo que ha estado esperando durante unas eternas semanas ocurrió. Danny fue dado de alta tras su último encuentro con la muerte con un diagnóstico más que optimista —aunque los médicos le advierten que el sarín puede tener consecuencias a largo plazo y debe estar atento— y está durmiendo profundamente, sin reparos ni preocupaciones.

Danny está bien.

Realmente debería aprovechar el tiempo para descansar también.

Pese a que no había sido una gran reunión la que tuvieron esa tarde, fue suficiente para traer ruido y algo de emoción, para romper un poco su burbuja y recordarles que había gente que había estado preocupada por los recientes acontecimientos. Había empezado como una celebración privada para ellos y Grace, gracias a que Rachel había tenido el gesto de dejar que ella se quedase a dormir para darle más tiempo con Danny ahora que estaba fuera del hospital, pero Steve no se sorprendió al ver a Chin y Kono en su puerta pasadas las dos de la tarde. Y de algún modo tampoco le asombró que la fiesta de bienvenida teminara extendiéndose hasta Kamekona y Max. Y Jenna, desde luego.

Si no fuese por Jenna, habrían perdido a Danny. Steve habría perdido...

Se niega a continuar con ese pensamiento que se siente impropio y se concentra en su compañero otra vez.

Danny que, a pesar de su buena voluntad, no había podido quedarse despierto hasta el final. Que se había dormido contra su hombro en el sofá, recordándole las primeras veces que durmieron juntos, haciendo que Steve estuviera tentado a cerrar los ojos y seguir su ejemplo. Que se había despedido con abrazos y besos de todos los invitados, arrancándoles sonrisas y miradas simpáticas y preocupadas por igual. Que es posiblemente la persona más negativa que Steve conoce y aún así, aún a pesar de sí mismo o debido a ello, siempre trae luz a los demás. Que es todo lo que Steve había admirado de John McGarrett y mucho más, porque está dispuesto a luchar por pasar tiempo con su hija y por las personas que ama. A seguirlos por el mundo en lugar de empujarlos lejos. Que ha logrado hacerse un lugar dentro de su corazón, más profundo y más grande de lo que él había anticipado.

Su Danny, que está vivo y bien. En casa con él. El lugar al que pertenece. Y Steve no piensa dejarlo ir a ninguna parte.

Esta relación lo está volviendo asquerosamente dulce. Si alguien lo estuviese escuchando...

—Te escucho pensar, McGarrett.

Danny había murmurado algo ininteligible Steve cuando se le unió en la cama, un poco demasiado cuidadoso para no perturbar su sueño merecido, pero después de abandonarse dentro del círculo de sus brazos sin mayor invitación, con la mitad de su cuerpo cubriéndolo como una manta, había parecido fuera de combate.

Evidentemente ahora está despierto.

—Lo siento, Danno. Vuelve a dormir.

Danny se mueve un poco, quizá para encender la luz y empezar a discutir pero Steve aprieta los brazos alrededor de él.

—¿Algo está mal, babe?

No es bueno con las palabras, nunca lo ha sido, y Danny le ha dicho que no necesita forzarse a decir cosas... Pero la verdad es que Steve siente que decirle a Danny que simplemente «le importa mucho» es insuficiente e inexacto. Decirle que ha hecho su vida más fácil sería una mentira, especialmente porque nada ha sido fácil en el último año. Pero también es cierto que si no tuviese a Danny, Steve estaría en un lugar más oscuro y miserable, absorbido por fantasmas y recuerdos. Sintiéndose vacío y solo.

Presiona un beso sobre su pelo, inhalando profundamente para olvidar todas esas ideas negras.

—Aloha au ia 'oe, Danny.

Hay un largo, infinito minuto de silencio.

—¿Qué? ¿Qué significa eso?

Steve exhala, más aliviado de lo que debería sentirse y cierra los ojos. Quizá algún día pueda decirlo de una forma que Danny lo entienda. Quizá pueda empezar a usar palabras.

—Buenas noches, Danno.

—¿Qué? ¿Me dijiste «buenas noches» en hawaiano? Estoy seguro que eso no es lo que significa. No es como le dices buenas noches a mi hija... ¿Steve? Sé que no estás dormido, Steven. No puedes estar dormido. ¡Steve!