Porque somos un equipo.
Y dice así:
Steve no estaba seguro si el plan daría resultado.
Desde que Pat Jameson fue a su casa y les confesó una larga lista de los crímenes que había cubierto o en los que había participado, él no había podido sacudir las ideas fuera de su mente. Five-0 había sido fundada en una mentira, en un engaño. En otro engaño más. Quería creerle a Danny cuando le dijo que eso no cambiaba nada, que ellos todavía hacían bien a la isla pero Steve no podía dejar de pensar en la lista de casos en la que la gobernadora había intervenido, en las cosas que él había hecho en su nombre. Los había usado como su propio grupo privado para resolver crímenes y él lo había intuido, en algún punto, después de que descubrió su cercanía con los Noshimuri. Pero, por otra parte, no tenía ningún sentido que ella hubiese formado Five-0 con la noción de mantenerlo a él bajo control. Le había dado inmunidad y medios absolutos, les había dado poder en una isla corrupta y los había separado de la policía. La policía en la que su padre no confiaba.
Fuese como fuese, el plan había dado resultado.
Steve fue a la mansión de Jameson el día que ella había estipulado con Danny como su respaldo -con Chin como sus ojos y oídos en el distrito y Kono no muy lejos- y Wo Fat había estado allí, esperando. Había estado allí dispuesto a matar a Pat Jameson, algo que ella no había sospechado. Dispuesto a enmarcar a Steve como el asesino. Había pasado un largo periodo de tiempo reuniéndole pistas y dándole un motivo y Steve, si no hubiese ocurrido cómo ocurrió, sospechaba que habría tenido suerte.
Así que Wo Fat estaba en prisión, por el momento, la gobernadora estaba siendo investigada. Y Five-0 ya no tenía razón de existir. Sam Denning, por otra parte, pareció menos beligerante cuando ellos accedieron a permanecer al margen y dejar que la investigación, con todas las posibles ramificaciones y consecuencias que traería, ocurriese.
—Oye.
Es Danny, por supuesto que es Danny. Steve quiere estirar las manos y arrastrarlo al círculo de sus brazos y a la cama pero la última vez que se habían visto habían terminado diciéndose cosas muy poco agradables. Sabe que Danny no le guardaría rencor pero tampoco estaba seguro si podría aceptar un rechazo en ese momento.
—¿Quieres hablar de ello?
—No quiero hablar en ello, Danny.
—Sabes que no fue tu culpa. No podrías haberte dado cuenta de toda esa trama que estaban ideando... Si Jameson hubiera seguido adelante, probablemente la historia sería diferente.
—Dile eso a Laura Hills.
Danny dio un respingo.
—No quise decir que sería mejor —dice—. Pero podrías estar en la cárcel por un crimen que no cometiste. Podríamos no poder volver a-
—¿A qué? Five-0 ya no existe, Danny. Cumplió su propósito.
—Puede que Jameson haya cometido errores pero Five-0 no fue uno de ellos, Steve. Las personas que ayudamos... las vidas que salvamos. No fueron errores.
Steven suspira. No puede negar esa verdad. Es un alivio, en realidad. Las vidas que salvaron, las personas que ayudaron… Todo ello fue real. Chin, Kono y Danny… Lo que ellos significan en su vida es real también.
—Denning dijo que esto no será permanente. Y si lo es, bueno, podemos abrir una agencia de detectives privados, ¿no? Haremos todo de nuevo. Reclutaremos a dos más porque tú y yo vamos a destruir las oficinas si estamos solos... —Las esquinas de la boca de Danny se mueven mientras divaga, algo que no siempre sucede—. O nunca iremos a trabajar, conociéndote. Necesitamos… balance. Estaba pensando en la ex surfista que decidió que quería ser policía y a un ex policía que ahora parece que vuelve a ser policía. No creo que ellos puedan rechazar trabajar con nosotros-
Reír se siente muy bien, a pesar de sentirse como algo incorrecto.
—No será lo mismo, Danno.
—Tal vez no, pero eso no quiere decir que será peor. —Una pausa solemne. Steve puede sentir el cambio del aire, a pesar de todo—. El peor escenario sería si Wo Fat te hubiese asesinado.
Sí, bueno, no es como si no fuera una posibilidad todavía. Tiene gente fuera de la cárcel.
—Alguno de sus cómplices puede hacer eso todavía.
—Pasará por encima de mi cadáver primero —dice Danny. Su voz es tranquila pero la intensidad está allí, ardiendo bajo la superficie—. Los atraparemos, Steve.
Danny no debería pensar en la posibilidad pero Steve también está dispuesto a proteger a Danny hasta su último aliento. Eso había sido cierto incluso antes de que ellos empezaran con esa relación.
Es un poco más novedosa la idea de que preferiría vivir. Quiere volver a ver a Mary y a su tía Deb, construir una relación con lo que ellas evocan; quiere ver a Mary ser feliz. Quiere ver a Chin superar sus fantasmas y que pueda hallar un camino de regreso a la vida que renunció. Quiere ver a Kono ser la gran policía que está destinada a ser, quiere verla superar ese filo de desconfianza que tiene para con todos. Quiere ser parte de la vida de Grace. Quiere verla riendo en la playa, quiere verla jugando con su hermanito que todavía no llega, quiere escucharla reír con su padre y disfrutar de la niñez de una forma que él no puede expresar. Quiere la idea de ese niño o niña que Danny sembró en su cabeza. Y quiere a Danny, todo lo que Danny puede darle. Quiere tener otro día con él. Y otro día para que los dos puedan ir a surfear con Grace, y otro para que se queden viendo una película infantil en su sofá… Y otro y otro. Quiere días y días, sin importar lo que hagan para llenar las horas.
… Que es un poco lo que Danny había tratado de decirle hace apenas unos minutos.
—Esta es otra de esas cosas, ¿cierto?
Danny, que se había quedado en silencio, quizá un poco abatido, frunce el ceño. Su expresión sería más graciosa si Steve no sintiera algo muy parecido a la ternura robándole la risa.
—¿Otra de esas cosas?
—Sí, ya sabes, en las buenas y en las malas. En la salud y en la enfermedad. Que no me tiene que importar si engordas o adelgazas o si envejeces… O tus manos frías.
Danny lo mira por un momento solo para sacudir la cabeza en fingida indignación. Hay diversión en sus ojos a pesar de que su expresión pretende negarla. —Y luego la gente no me cree cuando digo que eres un neandertal. ¿Qué clase de declaración es esa?
Steve le sonríe. Se inclina para capturar los labios de Danny. Un beso se convierte en dos, luego en tres.
—Tal vez tengas razón —dice—. ¿Pero soy tu neandertal?
—Eres un idiota también —Danny sonríe contra sus labios—... Y sabes que la respuesta siempre será que sí.
Quizá aún tengan mucho que hacer, mucho que solucionar. Pero todo estará bien si Danny está allí con él.
Tiene esperanzas.
Notas: No sé cuándo pero existirá una parte tres de este universo. ¡Muchas gracias por leer!
