—Es un planeta verdaderamente bello. Cada vez que lo veo me roba el corazón. ¿Tú también sientes nostalgia por el lugar donde naciste?

──Slaine…

Abrió los ojos lentamente, siendo lastimado por la brillante luz de las lámparas blancas que se encontraban cerca de él. Miró a sus costados, la habitación completamente blanca, los pitidos de algunos aparatos médicos resonaban en el cuarto. Se preguntó si realmente había sido Inaho quien llegó a la celda y le llevó al médico. Por lo menos eso le ayudó a sentirse un poco más tranquilo.

Repentinamente la puerta se abrió, no de una forma gentil, debemos aclarar. Eso llegó a sorprenderlo, haciendo que brincara, quitando todo rastro de somnolencia que llegara a sentir. Una persona alta con bata perfectamente blanca apareció de ella, detrás, una chica que parecía ser enfermera, o eso suponía; con tabla en manos, se acercó a las máquinas de hospital, revisando los nueros que aparecían en esas pantallas. Supuso que después de ellos entraría el castaño, pero los segundos pasaron y la puerta seguía cerrada, sólo ellos tres se encontraban dentro.

—Los signos vitales se encuentran estables, parece que fue una fortuna que llegaran en ese momento por él— hablaba la chica, su voz era suave y su cara amable, al verla te daba la confianza que aquel hombre te robaba.

—A mi punto de vista, ya podemos comenzar con la experimentación.

—No— interrumpió la chica, —debemos esperar por lo menos a que se recupere un poco más, ahora su cuerpo está débil, exponerlo es lo menos que necesitamos.

—De acuerdo— respondió sin ganas. —Por ahora toma una muestra de sangre, debemos asegurarnos que no esté contaminada por algo de Marte o la Tierra. No queremos fallar en esto.

Salió de aquella habitación dejando a Slaine realmente preocupado, ¿qué idioma había sido ese? No era inglés, mucho menos japonés, ¿en qué lugar se encontraba exactamente? ¿Por qué el castaño no aparecía por esa puerta? Sin perder la poca esperanza que le quedaba, decidió intentar hablar con aquella chica, rogando por que le entendiera y explicara la situación en la que se encontraba. Lamentablemente, aquella joven simplemente lo ignoró. Dejó el portapapeles y se acercó a donde estaban las jeringas y tanto tubo de ensayo pudiera encontrar. Y regresó a donde estaba Slaine.

—Esto va doler sólo un segundo.

Gentilmente extrajo la sangre, toda comenzó a juntarse llenando una parte el tubo de ensayo con un rojo carmesí.

Eso dejó un poco mareado al albino, nunca antes le habían extraído sangre, era una sensación completamente extraña para él. La enfermera limpió con el pequeño algodón y quitó la aguja. Cerró el tubo y salió de la habitación. No lograba recuperarse del mareo, poco a poco, una vez más cayó en la inconciencia. Preguntándose que pasaría con él.

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Dos cosas importantes habían sucedido en esas semanas.

La primera fue que, estaba por pedir aquel acenso que le habían ofrecido una vez acabada la guerra. No es que cambiaran de parecer en el último momento, eso era imposible, sólo que aquel valioso estratega había rechazado el ser un teniente, ¿por qué? Suponían más responsabilidades de las que él estuviera acostumbrado, y sinceramente, no quería descuidar en ningún momento su vida fuera del cuartel. ¿Pero por qué ahora quería aceptar? ¡Muy sencillo! Lo usaban como secretaria de los demás, suena exagerado, quizás, pero en esas semanas iba de oficina a oficina, cuando creía que tenía un solo momento libre, llegaba alguien a informarle de un nuevo mandato, comenzaba a hartarse, esas cosas podía hacerlas cualquier otro oficial, incluso un soldado, ¿por qué estaban tan empedernidos a que fuera él quien hiciera todo? Incluso estando frete al edificio en ruinas donde se encontraba Slaine, hasta ese lugar le llagaban las ordenes. Simplemente dejaba los medicamentos a un soldado para que se los suministrara.

Y la segunda, su cumpleaños, o sí, ya era un año más viejo, tenía un pie más cerca de la tumba.

Como era de esperarse, ese día había comenzado muy normal para él, de no ser que Inko lo despertara con un omelette que tenía escrito "Feliz cumpleaños", ok, nada raro. En el cuartel, Yuki le dejo un pequeño pastel sobre su escritorio, bien, todo seguía normal. A mediodía, fue llamado por el director, pensó que sería nuevamente para darle una tarea, por un momento imaginó que por ser su cumpleaños tendría un día pacifico.

—Has estado muy ocupado últimamente.

¿Gracias a quién? Realmente quería decirlo, pero en verdad pensaba algún día en retirarse sin tantos problemas, además, por el bien de mantener la promesa de proteger a Slaine, debía seguir siendo la personificación de la rectitud ante esa persona. Que, pensándolo bien, no era tan necesario, ¿cierto?

—Escuché por ahí que hoy es tú cumpleaños, ¿me equivoco? —Su voz era tranquila. El castaño asintió. —Deberías tomarte el día libre, festejarlo con tus amigos, hermana y si hay, una novia.

Era él, ¿o últimamente estaba más en esa oficina? Eso era realmente extraño, de ser llamado cada que era extremadamente necesario, a casi diario, ¿qué pasaba exactamente?

—Ah, y antes de que te retires— llamó de nuevo la atención del joven. — Se planea demoler el sitio donde se encuentra el prisionero de guerra Slaine Troyard— sonrió levemente. —No te preocupes, ya le encontraremos otro sitio.

—Entiendo— se inclinó un poco. —Entonces, me retiro—. Se despidió con el típico gesto militar.

No era de las cosas que esperas escuchar en un cumpleaños, ciertamente, pero tampoco podía oponerse, si era una orden de aquel superior era irrefutable, después de todo, Slaine estaba ahí gracias a ellos, él simplemente podía asentir la cabeza y no reprochar ninguna orden.

Regresó a su oficina y agarro el pastel que le había dejado Yuki. Si ya le habían dado el día libre era mejor tomar la palabra, antes de que cambiaran de opinión.

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¿Ya cuantos días había pasado desde aquello? ¿Cuántos días estuvo ahí? Sin mencionar que simplemente apareció en el lugar donde se encontraba con Inaho, ya recuperado de su enfermedad y como si nada hubiera pasado. ¿Qué diablos había pasado en realidad? Como fuera, no podía quejarse de mucho, era verdad que se sentía mejor después de regresar, lo único que le disgustaba, hasta cierto punto claro, era que Inaho no había aparecido durante esos días, ni uno solo. ¿Qué clase de sujeto te mandaba al hospital -porque suponía que había sido eso-, y no te visitaba?

—Vaya, ya pareces estar mejor.

Aquella voz tan conocida para él hizo eco en aquella habitación de cristal. Miró a la puerta y sí, era efectivamente él, Inaho Kaiduka.

—Me alegro que los medicamentos funcionaran.

Tan frio y tranquilo como siempre, y, ¿eso era un pastel?

—¿Traes eso para celebrar mi recuperación? Subteniente Kaiduka, es usted muy considerado—. Sí, Slaine ya se sentía muy bien, su recuperación fue exitosa, en todos los sentidos.

—No es exactamente para ti, pero si tanto quieres, te daré una parte—. Sonrió levemente.

Se acercó hasta donde estaba él llevando una silla para poder sentarse a su lado. El albino le preguntó entonces la verdadera razón del porque era el pastel, pero antes de que Inaho le respondiera, llevó un pequeño pedazo hasta la boca ajena, eso sorprendió de sobremanera a Slaine y no tardó en escuchar los reproches del chico, hasta avergonzado era interesante, por no decir que gracioso.

La plática llevo un curso trivial y sin llegar a nada necesariamente interesante, cosas como el clima frio que mantenía Japón hasta que llegara la primavera y cosas así, aunque por la caída del Heavens Fall las fechas podrían variar, y el invierno continuar aun después marzo, sí, ese tipo de cosas sin mucho sentido, hasta que:

—Y entonces, ¿por qué hasta ahora el ocupado Kaiduka ha venido a visitarme?

Llevó el pequeño plato en donde se había encontrado el pastel hasta hace unos minutos a la pequeña mesa, junto con el tenedor que compartieron, antes de responder.

—Hoy, por ser mi cumpleaños me dieron el día libre y simplemente mis pies me trajeron hasta este lugar—, y era verdad—no hay razón en especial.

Bien, conocer la verdad acerca del pastel le desilusionó un poco, algo dentro de él en verdad había creído que sería por su recuperación.

—Y para darte una noticia— eso realmente le interesó, una noticia, ¿para él? —Parece que demolerán este lugar, por lo tanto tendremos que llevarte a un sitio diferente, aún no me dicen a donde.

No podía hacer una expresión más sorprendida porque era imposible. ¿Demoler? ¿Un sitio diferente? ¿Qué pasaría entonces? ¿Le tendrían preparado un lugar aún más terrible que en el que se encontraba ahora? No le sorprendería, de hecho, imaginaba que sería así, algo dentro de él le decía que se lo merecía.

—Bien, parece que el tiempo terminó—. Se levantó y llevó la silla a su sitio original, después fue hasta la puerta. —Te felicito por tu recuperación, nos vemos.

Sin más, salió del lugar, dejando a Slaine realmente preocupado por su futuro tan incierto, en definitiva, comenzaba a pensar que la vista del castaño en vez de darle un poco de ánimos, le daba más penas, como si su vida no estuviera llena de ellas ahora.

Encendió el auto, observando fijamente a los guardias, desde que llegó pudo notar un comportamiento un poco extraño, de igual forma a la salida, quiso pensar que era porque ellos ya sabían de la demolición de lugar, fue por esa razón que no le dio tanta importancia al asunto.

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Su celular, estando a unos pocos kilómetros de llegar, comenzó a vibrar, miró de reojo la pantalla y deslizó el dedo para contestar, se colocó el auricular y atendió a la llamada.

«Inaho, perdón por llamarte tan temprano, ocurrió algo en la cocina y…»

—No te preocupes, estoy por llegar.

« ¡Eh! ¿Tan pronto? »

—Sí, estoy por doblar la calle para llegar a casa—. No estaba especialmente interesado en hacer de plomero o lo que se necesitara en ese día, pero no quedaba de otra.

«De acuerdo.»

Sin esperar respuesta, terminó la llamada y al mismo tiempo apago el motor. Cerró la puerta y fue hasta la entrada de la casa que compartía con la castaña.

—Inko, estoy de vuelta—. Dejó las llaves en aquel llavero que se encontraba cerca de la puerta. Se despojó de los zapatos y del saco, aflojando a su vez un poco la corbata.—¿Qué sucedió?

—¡Felicidades, Inaho!

Él, es sus tantos años de vida, se hubiera imaginado que la chica con la que compartía casa le prepararía una fiesta sorpresa, y no sólo eso, en ese lugar estaban presentes todos su allegados, incluso la actual emperatriz de Vers, junto con su esposo, claro.

Y a todo eso, ¿cómo debía actuar? ¿Sorprendido? ¿Decir «gracias» u otra palabra que demostrara su gratitud? ¿Cuál era la indicada?

—Vamos, no te quedes ahí, Inaho-san— la rubia llegó hasta él, agarrándolo del brazo y haciendo que fuera hasta la sala, donde había más adornos, bebidas y unos cuantos bocadillos. —Eddelrittuo—, llamó a la chica para que se acercara, junto con algo circular y con varias puntas de colores. —Ten, un presente— le ofreció la emperatriz. —Parece que esto lo usan mucho para celebrar este tipo de eventos, lo encontramos en nuestro último viaje a aquel lugar llamado América Latina; le llaman piñata, o algo así.

Le entregó aquel objeto circular, no sabía exactamente que era ni para qué servía, pero el gesto era lindo de su parte, lo recibió con una sonrisa pronunciando un «gracias», a veces pensaba que el conde y la princesa realmente hacían una excelente pareja, siempre tan interesados por saber todo acerca de la tierra, quizás envidiaba un poco esa complicidad suya.

—Bien, ¡es momento de cortar el pastel! —La castaña llamó por un poco de atención.

Cantaron aquella típica canción de cumpleaños, Inaho sopló a la vela y comenzaron a repartir unas cuantas rebanas de pastel. Todo eso era un ambiente demasiado acogedor, algo que realmente apreciaba, pero pese a todo ese cariño que recibía por parte de todos los presentes no podía ignorar el sentir un pequeño vacío en su pecho, algo faltaba en todo eso y no estaba seguro de ello. Sin notarlo, nuevamente su mirada se encontraba sobre aquel matrimonio que parecía como sacado de una película, sí, en definitiva envidiaba esa complicidad, después llevó su mirada hasta Inko, no, por más que quisiera no llegaría en ningún momento a sentir tanta compatibilidad con ella, era algo casi imposible, eso le bajó un poco los ánimos, él sabía lo que la castaña sentía, intentaba corresponder, pero era imposible. Ella merecía a alguien mejor.

—Naho-kun— su hermana se acercó cariñosamente a él, —¿por qué no estas con ella?

—Yuki-nee— eso lo sacó un poco de sus pensamientos. —Ella está bien con los demás, no quisiera incomodar.

—Y ellos están aquí por ti— lo dijo sonriendo. —Me alegra que decidieran mudarse juntos, me alegra que encontraras a alguien aparte de mí, eso, como hermana, me llena de felicidad. ¡Y más porque es Inko-chan! ¿Quién diría que esos dos niños que se conocieron de pequeños terminarían juntos? Parece sacado de una película.

Todo aquello lo decía con una emoción típica en ella, sí, quizás lo seguiría intentando por ella, si eso la hacía feliz, él lo intentaría.

—Sí…

La fiesta prosiguió con el mismo ambiente, con la misma alegría de todos al estar reunidos en ese lugar, sin ninguna preocupación.

.

En la madrugada del día siguiente, Slaine dormía con aquella calma que había conseguido después de no darle tantas vueltas al asunto de la demolición, hasta que escucho la puerta de aquel sitio abrirse.

—¿Orenjiiro? ¿No es muy tempano ahora? ¿Tanto así me extrañas?

Se talló los ojos para poder distinguir algo.

—Ustedes…

Y una vez más, un soldado acercó su mano cubierta con un trapo blanco, y después de unos segundos nuevamente su vista se nublo. Eso de ser secuestrado se estaba volviendo una rutina de lo más desagradable.

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—Amifumi Inko-sempai— una chica, más joven que ella, la llamó delicadamente. —El director desea hablar con usted.

—¿A mí? — Dejó lo que estaba haciendo y dirigió toda su atención a ella. —¿Con que razón? ¿No lo sabes? — Estaba curiosa acerca de eso, jamás, en toda su carrera trabajando ahí, la había llamado.

—No.

—De acuerdo, ahora voy.

Se quitó los guantes que llevaba puestos y los depositó en la basura. Una vez fuera de aquella habitación, se sacudió la bata, se miró en un vidrio para asegurarse de que estuviera presentable y fue hasta aquella oficina.

—¿Me llamó, señor? — Después de anunciarse y que le dieran el pase, ella se acercó hasta el escritorio de aquella persona.

—Amifumi-san— leía unos papeles y los firmaba. —Llegó la invitación para que seas parte de aquella investigación de los rumores, pero parece que no será en el extranjero, sino aquí, en Japón. Disculpa por la información mal dada, pero no dejaba de ser un rumor, hasta ahora.

Ella no podía creer que fuera llamada para eso, no le importaba si era en el extranjero o no, poder trabajar con otra clase de personas era lo que más le animaba.

—¿En verdad?

—Por supuesto, claro, si aceptas. De no ser así le preguntaremos a alguien más.

—¡No! — Fue en ese momento que se dio cuenta que había alzado la voz. —Quiero decir, sí, sí, acepto.

El director le entregó unos papeles y le dio unas cuantas indicaciones. Después de ello, salió de la oficina, no podía contener su emoción, ¿Quién diría que sería ella? ¡Se sentía tan afortunada! Eso debía comunicar de inmediato, y por supuesto, la primera persona en su lista era Inaho.

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—Subteniente Kaiduka, el director le habla nuevamente.

Sin más aquel soldado cerró la puerta. Inaho soltó un suspiro de resignación, ¿ahora que era lo que quería? ¿Ya había decidido a ofrecerle de nuevo el ascenso a Teniente? Esta vez juraba que no lo rechazaría, si eso implicaba no ser una secretaria nuevamente durante días.

—Con permiso— dijo cerrando la puerta de ese despacho. — ¿Me llamó?

—Claro. Ya tenemos el nuevo sitio en donde se quedara el prisionero de guerra, Slaine Troyard.

Una cosa importante había pasado a tres personas el mismo día, y quizás no dejarían de pasar durante un largo tiempo. Algo inesperado, quizás.


¡Un nuevo capitulo! Poco a poco esto va tomando cada vez más forma~. ¡Gracias por seguir leyendo Wisteria, estoy realmente agradecida por que le estén dando la oportunidad a esta pequeña loca idea, en verdad ¡gracias!

¡Aún a tiempo para festejar el cumpleaños de Inaho! Yey~~, aunque aún no revelaré la edad que tiene en este fic, lo siento (?). x'D Y disculpen la demora, han sido semanas complicadas. m(_ _)m ¿Qué más? ¡Ah, sí! ¡Gracias a todos los que han agregado este fic a Favoritos y Follow, me alegra que les agrade tanto esto~~.

Bien, creo que es todo de mi parte, las leo en los comentarios, hasta la siguiente actualización, bye~~.