Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
Solo nos pertenecen los OC.
N/A: Escribir un Fic yo sola, es bastante difícil, pero logré plasmar todo cuanto quería en este capítulo.
02
Las alarmas en la mente de Dumbledore llevaban encendidas, desde hace ya 12 años, cuando una herida y asustada Lily Potter, había llegado al castillo, por medio de un portal creado a las prisas y escapado con su bebe en brazos, ese bebe pronto entraría a estudiar en su escuela y hasta donde él sabía, Lily lo había educado tanto de forma Muggle, hasta de forma mago. Estaban viviendo en Londres y siempre podían ir de visita, mediante un espejo, pero Lily aun no se lo había enseñado a Harry.
Harry tenía conocimiento de que su vida estaba en permanente peligro por la existencia de Lord Voldemort, quien había asesinado a su padre. Harry tuvo que insistir hasta lograr que su madre le educara.
―Te pareces a tu padre, con lo de nunca rendirte ―suspiró cansada y llevó una mano a su cabeza ―Y sabes cómo no solo sacarme de quicio cariño ―sonrió ―Sino como convencerme.
Dicha educación comenzó a los 9 años y era la educación típica para un mago de la familia Evans, pues este no era un apellido Muggle, ni tan siquiera Mestizos, sino que eran (en realidad) parientes de un caballero cruzado llamado Evander, quien resultó ser un brujo muy poderoso y la línea Evans era de magos puros, aunque pocos miembros de la familia, parecían querer o desear seguir su camino mágico, razón por la cual a todos se les contaba desde cierta edad.
Ahora, con 11 años Harry estaba listo para aprender algunos hechizos por parte de su madre, quien había insistido en asistir al Callejón Diagon y comprar de una vez los útiles escolares, pues en algunas semanas Harry entraría a Hogwarts, la carta ya había llegado. Harry sonrío al recordar la carta, pues su madre no paraba de hablar sobre la ocasión en la cual ella recibió su carta.
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Director: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.
Querido señor: Potter
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Subdirectora
―Mamá ―dijo Harry, tras un largo trayecto desde su hogar, hasta el lugar indicado: un callejón― ¿Dónde estamos?
―Esta es la entrada al Callejón Diagon, cariño ―dijo su madre, sacando su varita ―Presta atención: toco con mi varita tres ladrillos horizontales y luego dos verticales ―para sorpresa de Harry, el muro se abrió.
―Es… como el despacho del abuela ―dijo Harry con una sonrisa, recordando cuando quería entrar al despacho siempre cerrado de su abuela, siempre había un retrato de Katherine Evans sonriente y habían hablando en algunas ocasiones, la pelirroja le enseñó a su nieto como entrar, solo tocando con sus nudillos de forma correcta.
―Así es ―dijo Lily, para luego sacar la lista de útiles escolares ―Veamos… bueno, nada parece haber cambiado.
― ¿Y entonces? ―preguntó él.
―Tu uniforme es: una túnica, un sombrero, guantes y una capa para el invierno. Tus útiles son: una varita, un caldero, un juego de vasijas para pociones, una balanza para pociones y un telescopio ―dijo Lily ―Igual que siempre ―la mujer arrastró a su hijo a comprar el uniforme, siendo rodeado por varias brujas, quienes querían conocer al famoso Harry Potter, recibiendo Harry varios consejos de moda y acabando Lily casi por comprar toda la tienda, además del uniforme. Tras eso fueron a comprar el caldero, las vasijas, la balanza y el telescopio ―Bien, no nos ha ido tan mal ―dijo la pelirroja leyendo la lista.
―Mamá ―dijo Harry, quien cargaba una de las bolsas, mientras que su madre cargaba otra y era en verdad raro el no sentir el peso del caldero, las vasijas, la balanza y el telescopio, pues debían de ser… pesados ―Casi compramos toda la tienda de ropa.
―Dijiste que te gusta el blanco y el gris ―respondió ella con una sonrisa ―Además: te dejé comprar esa camiseta de Salazar Slytherin ―Harry suspiró, eso no podía negarlo. Desde que leyó la historia de Hogwarts, había algo en Salazar Slytherin que le atraía, había leído varios libros de él, incluso su autobiografía, la cual había conseguido gracias a su "tío" Severus Snape y a su padrino Sirius Black ―Ahora: los libros ―madre e hijo, entraron en la biblioteca, a Harry le apareció una mueca de terror, al ver todos los libros que tendría que leer, pero ya tenía algunos en la biblioteca de su casa, ejemplo eran: "El Libro Reglamentario de Hechizos", "Una Historia de la Magia y Guía de Transformaciones para principiantes". Otros libros como "Teoría Mágica", "Mil Hierbas y hongos mágicos", "Filtros y Pociones Mágicas", "Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos" y "Las Fuerzas Oscuras: una guía para la autoprotección", si tuvieron que comprarlos. Su madre le cumplió un capricho, comprándole algunas novelas, tanto históricas-no-ficción y algunas ya puramente ficción, en su mayoría de fantasía escritas por Muggles.
―Bien, creo que ya tenemos todo ―dijo Harry, ya queriendo irse.
―Déjame ver… oh, lo más importante ―su madre sonrío y Harry la siguió, hasta una tienda que decía: Ollivander, pero algo llamó la atención de su hijo― ¿Harry? ―preguntó ella, siguiendo a su hijo, quien entró en la tienda de Mykew Gregorovitch ―Tu padre y yo, compramos nuestras varitas con Ollivander, pero bueno: siempre se necesita de un cambio, ¿o no? ―Harry sonrío y asintió.
―Harry… Harry Potter… ¿En mi tienda? ―preguntó el hombre de cabellos largos y plateados ―Bienvenidos ―el hombre y el niño se saludaron con una sonrisa.
―Gracias, Sr. Gregorovitch ―dijo Lily con una sonrisa, no tenía nada en contra del hombre, sencillamente Ollivander era más famoso, eso era todo y por esto último era que estaban acudiendo a él, pues la tienda de al lado estaba rebosante de niños y padres.
―La varita escoge al mago, Sr. Potter… ―advirtió Gregorovitch
―Evans ―corrigió el niño ―Prefiero ser llamado: Harry Evans, pues he crecido con mi madre.
―Bien señor Evans, no lo olvide, ni se desespere. La varita lo escogerá a usted, no al revés. ―dijo el hombre, mientras que se agachaba y sacaba de su vitrina 5 cajas, todas azules ―Las varitas tienen varios componentes ―destapó las varitas, siendo cada una de un color ―Las varitas son literalmente: cilindros de madera, con un núcleo, por ejemplo… pelo de unicornio o… fibra de corazón de dragón… o pluma de un fénix, pelo de un Thestral, entre otros muchos animales mágicos ―Harry y Lily asintieron ―También, se debe saber con qué madera se combina el núcleo, para que sea funcional.
―Y para que la persona no se hechice a si misma o la madera se destruya, pues podría ocurrir que sea un núcleo muy poderoso, pero una madera muy fina ―dijo Lily. Harry y Gregorovitch asintieron. Harry tomó la varita de caja roja, era fina y bien pulida.
―La varita en sus manos tiene madera de un Espino, se dice que son mejores para las magias curativas, pero también los maleficios y un núcleo de pelo de unicornio, cosa que la hace más consistente y menos propenso a un bloqueo o frustración ―Harry asintió y tomó una varita, para luego mirar a su madre extrañado ―Adelante, agítela ―dijo Gregorovitch, Harry así lo hizo solo para que unas cuantas hojas salieran volando. Harry soltó la varita, casi asustado, pero el vendedor y su madre lo tranquilizaron, el hombre enseñó entonces otra varita. ―Su núcleo es pelo de cola de un Thestral, se dice que su dueño debe tener una excelente habilidad en el dominio de su magia y su madera es de un roble rojo, para alguien de reflejos rápidos ―dijo Gregorovitch, pero Harry no se veía muy confiado ―Sr. Potter… perdón: Evans ―Corrigió el hombre ―Sr. Evans, en algún lugar del mundo, existe una varita para cada mago y si bien, quizás dicha varita no se encuentre en mi tienda, puede hablar con mi compañero Ollivander y él le mostrará más varitas ―Harry la sostuvo en su mano y la agitó, causando un tornado y deshaciendo la tienda.
―Desearía poder hacer aparecer dinero, porque… ―sonrío de forma nerviosa ―Destrocé su tienda.
―Sin problema ―dijo Gregorovitch, sacando su propia Varita ―Reparo ―la luz surgió de la varita del vendedor y todo volvió a su lugar. El hombre entregó otra varita, ahora de madera negra ―Cola de un Thestral y madera de un Nogal Negro ―dijo Gregorovitch, entregándola varita a Harry, quien se veía desanimado ―Se dice que del Nogal Negro, "provienen las varitas de corazón".
―Son varitas que pueden perder su poder, si el poseedor tiende a algún tipo de autoengaño o si no es honesto, son varitas que actúan de acuerdo con los sentimientos del maestro ―dijo Lily con una sonrisa, su hijo la miro sorprendido, ella sonrío y le enseñó la suya ―La madera es de un roble inglés, se dice que es para los buenos y malos tiempos y su núcleo es un Espino.
―El espino es complejo e intrigante, así mismo es lo mejor para la curación ―dijo Gregorovitch sonriendo ―Ese día en el que entraste a mi tienda por primera vez, Evans, vi a esa niña asustada por el mundo mágico, pero con un corazón valiente para enfrentarse a todo ―el anciano tomó la mano de la mujer, como un padre da una caricia a una hija ―Sabía que tendrías un futuro lleno de aventuras.
―Algunas mejores que otras ―aseguró Lily.
―Lo enfrentaste y lo derrotaste ―aseguró Gregorovitch.
― ¿De quién hablan? ―preguntó Harry confundido.
―Adelante muchacho, agítala ―pidió el hombre, cambiando el tema. La varita salió volando de la mano de Harry, siendo atrapada por el viejo Gregorovitch, quien sonrío, Harry gritó de frustración― ¿Qué te dije? ―varias personas se acercaron para saber que fue ese grito.
―La varita… escoge a su amo ―dijo el niño tratando de calmarse y agarró otra ―Abuelo, como me digas que es de un...
―Pelo de Unicornio y Alerce: se dice que inspira valor y confianza en su mago ―dijo el hombre, la Varita saltó de la mano de Harry, como si quemara. ―Toma ―dijo entregando otra.
―Déjame adivinar: ¿Nogal Negro? ―preguntó el niño.
― ¿Quieres una mentira? ―preguntó el hombre con una sonrisa ―Acebo, aquellos que están en una búsqueda espiritual, peligrosa o en busca de aventuras ―dijo el hombre ―El núcleo es un pelo de…
―Pelo de cola de un Thestral ―dijo Harry, la Varita iluminó la habitación por un segundo y luego se apagó.
―Creo que la tenemos ―dijo Lily.
―Gracias, señor Gregorovitch ―dijo Harry, apretando la mano del hombre, quien asintió con convicción y el chico salió junto a su madre.
Por un instante, el rostro de Gregorovitch reflejó una duda que apareció en su cabeza ― ¡Evanesco! ―el hombre desapareció, apareciendo minutos despues en el ático de su hogar, encontrándose con que la varita de Salazar Slytherin había sido vendida a uno de sus descendientes. El conocía muy bien a la familia de Lily y sabía que los Evans, pero sobre todo: Evander, eran descendientes de Salazar, quien a su vez era el bisabuelo de Evander, "El Cruzado" o "El Alquimista" ―La varita… la varita de uno de los fundadores de Hogwarts está en manos de un descendiente… ―el hombre se hubiera desmayado de no ser por su capacidad de asombro, despues de tantos años― ¡EVANESCO! ―volvió a su tienda, justo a tiempo, para continuar las ventas, justo cuando una familia entraba.
―Hola, Gregorovitch ―dijo el hombre alto de cabello rubio largo, ropas negras y con un bastón con mango de plata, con forma de serpiente. El día había empezado bien, pero ahora estaba yendo a mal. No solo la varita de Salazar había sido vendida por él, en un descuido, sino que un antiguo compañero Mortífago, había ido a su tienda para comprar las varitas de sus hijos.
―Bienvenido, Lucius ―dijo el hombre.
―Por favor, no me trates como a uno de tus… hijos, soy Malfoy, para ti ―dijo Lucius. Gregorovitch asintió, el bajo mundo decía cosas sobre ambos y si bien, en el pasado ambos podrían haber seguido a Voldemort, ahora ambos trataban de mostrarse como hombres de honor ante la sociedad.
―Entiendo, Malfoy ―dijo el hombre, enseñando cientos de cajas, no quería tener a su viejo colega en su tienda, más del tiempo suficiente.
―Draco, Valeria, apúrense ―habló el hombre a sus hijos, los gemelos asintieron. Tanto Draco, como Valeria tenían el cabello rubio claro como su padre, pero Draco tenía los ojos negros de su padre, mientras que Valeria tenía los azules de su madre. Ambos niños, al haber crecido con su padre, tuvieron que fingir bastante, al hacerse ver como sangre pura, pues su padre había tratado de inculcarles los "valores" de su amo, ese amo ya se había presentado ante ambos niños y deseaban poder estar lo más alejados posible de ese hombre tan aterrador.
Mal que terminaran en Slytherin como el amo de las serpientes.
Lejos de la tienda de Gregorovitch, Harry y su madre, realizaban la ultima parada: la tienda de mascotas, donde el niño llevó un gato Cornish rex, a quien Harry llamó "James"
