Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

Harry x Luna/Evelyn (OC).

08: Peligro.

Tras la muerte del Señor Tenebroso a manos de Harry (literalmente), las vacaciones tuvieron un ambiente un poco pesado, ambiente que puso a todo el mundo mágico a respirar en paz, sin embargo ni Harry, ni sus amigos (Hermione y Draco) o su novia (por Evelyn) estaban tranquilos, su instinto de peligro, les decía que estaban por vivir otra aventura apenas volvieran a Hogwarts.

22 de Agosto ―pensó Harry, mientras que se levantaba de su cama y miraba el calendario, sonrió ―Falta menos para que volvamos a vernos, chicos, ¿por qué será que no me han escrito? ―Harry escribió una carta a sus amigos y la mandó, habían estado practicando el Patronus y gracias a que sus hogares tenían barreras mágicas, el ministerio no se había percatado de que un grupo de mocosos tenían en su poder un hechizo tan poderoso y lo usaban para conversar casi todo el día. Luego bajó a desayunar encontrándose con su madre, quien parecía estar de muy buen humor ―Buenos días.

―Buenos días Harry, desayuna y vístete, iremos al Callejón Diagon a comprar tus útiles escolares ―dijo Lily, mientras que colocaba los platos con el desayuno en la mesa ―Con todo esto, aun no le he contestado al director, si tomaré el puesto.

― ¿El puesto? ―preguntó Harry, interesado.

―No solo la… fatídica y extraña muerte del profesor Quirrell es un problema, ahora les falta un profesor de Defensa contra las Artes Oscuras y un profesor de Runas Antiguas, yo me encargaré de lo segundo ―explicó Lily, Harry asintió, su madre era buena en runas y en pociones, lo haría bien.

Madre e hijo desayunaron y luego salieron hacia el Callejón Diagon, Harry insistió en llevar a Kira, Lily no dijo nada y partieron rápidamente.

No tardaron mucho en llegar al callejón e ir por los libros necesarios, aunque ya Harry tenía el libro de «Hechizos y Pociones de Serpiente», varias pociones estaban corregidas por su tío Snape, aun así tuvo que comprar los libros del segundo año, como era lógico.

Pociones, herbología, encantamientos, defensa, transformaciones y runas ―pensó Harry, haciendo un recuento de sus materias y aquellos libros que tendría que comprar. Materias como encantamientos y pociones estaban cubiertas por su libro especial ―Ya tengo dos materias, faltan herbología, defensa, transformaciones y runas ―para las faltantes, es que tomaron camino hacia el Callejón y comprar los libros necesarios, Harry tuvo un encuentro con el nuevo profesor de Defensa, Gilderoy Lockhart, un sujeto un tanto molesto, quien le regaló a Harry su libro, porque si, solo porque se trataba del "famoso Harry Potter", el pelinegro odiaba su apellido, por eso usaba el de su madre.

No era que Harry odiara propiamente a James a tal punto de cambiar su apellido, sino que TODO EL MUNDO, sabía quién era Harry Potter, aquello hacía a Harry un blanco de El Señor Tenebroso, pero usando su apellido materno, el impacto no era tanto, casi como su Harry pudiera usar algo así como una "Capa de Invisibilidad" y pasar desapercibido entre el público.

Pasó el mes y al igual que la vez anterior (aunque ahora exteriorizado), Lily lloraba al ver a su "pequeño" partir a su segundo año, así mismo, la madre de Draco y Evelyn también estaba allí, decir que Lily Evans, era una de las pocas personas que habían visto a Narcisa Malfoy llorar y enorgullecerse de sus hijos, era algo muy acertado.

No sería malo que los jóvenes fueran acompañados por sus madres, si tan solo Narcisa y Lily no compartieran una rara amistad de la cual sus hijos no sabían nada y si tan solo no les dieran aquellos deseos de que tuvieran un buen año de forma tan bochornosa, que les hacia desear cortarse las venas a los jóvenes.

Harry, Evelyn, Draco y Hermione se reencontraron en el tren y luego, fueron guiados por Hagrid, quien los acompañaría para que conocieran los carruajes en los cuales viajarían desde ahora. Eran carruajes que a simple vista eran tirados por magia, pero Harry pudo ver lo que él solo podía describir como "un Pegaso negro, con alas de murciélago" tirando del carruaje, su instinto (y Kira) le hicieron saber que solo él veía a las criaturas, los 4 abordaron el carruaje, utilizó su magia para sacar de su baúl, uno de los libros extra que llevaba: "Animales Fantásticos y donde encontrarlos", el cual tenía desde el año pasado y consideraba indispensable.

― ¿Qué buscas, Harry? ―preguntó Hermione interesada.

―El Pegaso negro, que tira del carruaje ―contestó él.

― ¿De qué hablas? ―preguntó Draco extrañado y creyendo a su amigo loco ―Nada tiraba del carruaje, se mueve con magia.

―No estoy loco ―dijo Harry, quien seguía mirando el libro.

― ¿Volveremos a usar la sala, verdad? ―preguntó Hermione.

―Naturalmente, mientras que no nos descubran ―dijo Draco, quien sacó una grajea y mirándola fijamente, como si fuera a ingerir una capsula de veneno― "Salazar, no me abandones" ―susurró, antes de llevársela a la boca ―Chocolate.

― ¿Salazar no me abandones? ―preguntó Hermione con una sonrisa― ¿A que ha venido eso?

―Son grajeas de todos los sabores, bien podría haberse comido una grajea de pasto o quien sabe ―dijo un sonriente Evelyn sonriente.

―Limón ―confirmó un sonriente Draco― ¿Quién quiere jugársela?

―Aquí está ―saltó Harry de repente mostrando el libro a sus compañeros y salvándose del juego macabro de Draco, no así Hermione quien escupió la suya, al igual que Evelyn ―La cosa que tira de los carruajes se llaman Thestral ―procedió a leer ―son familiares del Pegaso, aunque el ministerio los considera peligrosos, permiten que sirvan para tirar de los carruajes de Hogwarts. Solo pueden ser vistos por aquellos que han visto a la muerte y entienden lo que es ―todos miraron a Harry, esperando a que él explicara por qué él los veía, pero los demás no, considerando que el año pasado un loco calvo y su jefe (también calvo) casi los mata ―Cuando Evelyn se hundió en el lazo del diablo, la creí muerta y la batalla contra Quirrell fue bastante dura, como todos recordarán.

―Además, Mort te infringió esa cicatriz con la maldición asesina y casi morimos en más de una ocasión el año pasado, en ese lugar donde estaba ese espejo raro ―dijo Hermione ―A ver si este año todos veremos los primos de Pegaso ―los demás asintieron, deseando tener un año más calmado.

― ¿Qué pasa, Kira? ―preguntó Harry, mientras que la gata pasaba de un hombro de su dueño al otro. Para sorpresa de todos, Harry comenzó a gruñir y la gata (al parecer) le estaba respondiendo ―Alguien está colgado del carruaje y no es un alumno ―todos sacaron sus varitas.

― ¡Levicorpus! ―exclamaron Draco y Evelyn, haciendo que aquella cosa fuera suspendida en el aire y luego cayera al suelo.

―Tenemos que decirle a la…

―Profesora McGonagall ―dijeron Harry, Evelyn y Draco. Era obvio para todos, pero al parecer, no lo era para Hermione.

― ¿Por qué alguien se colgaría al carruaje? ―preguntó Hermione, los demás suspiraron pues obviamente allí no había acabado― ¿Por qué los estudiantes de atrás no se alertarían?, ¿Cuándo subió?

―Creo que lo hizo usando alguna clase de… hechizo de invisibilidad ―aventuró Harry, ahora bien que la adrenalina y las ganas de aventura se fueron por el drenaje. Alguien había pasado los controles de Hogwarts e incluso se atrevió a colgarse del carruaje en el cual iban aquellos que detuvieron al Señor Tenebroso el año pasado, era lógico pensar que se tratara de algún Mortífago. Tendrían que estar alerta desde temprano.

Tras llegar a las puertas de Hogwarts, el grupo siguió hacia el Gran Comedor, Hermione se sentó en Gryffindor y el trió obviamente, ocupó su lugar correspondiente en Slytherin.

―Este año, tendrán a Lily Evans, como su maestra de Runas ―avisó Dumbledore. Todos aplaudieron ―Además: el famoso mago Gilderoy Lockhart, será su maestro de Defensa contra las Artes Oscuras de este año.

― "Ningún maestro de defensa, ha durado más de un año" ―susurró Draco, aquello sorprendió a sus compañeros, incluida Hermione, quien utilizó un hechizo de audición ― "Se dice que el puesto de maestro de defensa está maldito"

Pronto comenzó el banquete, mañana comenzarían las clases y todos estaban listos, sobre todo Harry, Evelyn, Draco y Hermione. Su instinto les gritaba que este año sería similar al año pasado y aquello no les agradaba del todo. Ellos eran simples estudiantes, no eran Aurores para estar en medio de una guerra, contra el primer mago tenebroso que cruzara las defensas del castillo.

Los pensamientos de los héroes quedaron a un lado, cuando las lechuzas aparecieron y entregaron obsequios y demás, pero cuando Kira cazó una, Harry la reprochó y lo mismo fue para Crookshanks, ambos felinos dejaron las lechuzas y comieron pescados, mientras que los magos abrían los regalos si es que les habían sido enviados.

Ron Wesley recibió un castigo de su madre, por haberse llevado el coche sin permiso. Cuando Hermione le preguntó, resultaba ser que el joven no había podido entrar en Hogwarts por el andén 9 ¾, así que tomó el auto volador, para llegar a Hogwarts y todos acabaron por enterarse, siendo el hazmerreír de todo el colegio.

Tras eso, Slytherin tuvo clase de Herbología con Ravenclaw. La maestra Sprout, quien comenzó a decirles como plantar la Mandrágora. ― ¿Alguien podría decirme cual es el uso de la Mandrágora? ―nadie alzó la mano, hasta que lo hizo finalmente una chica de cabello rubio, quien había entrado ese mismo día ―Luna, adelante.

―Es un reconstituyente, es usado principalmente en el hospital, pudiendo devolver a su forma original a una persona petrificada o transformada, podría volver a su forma humana a un Animago ―dijo la chica rubia con una sonrisa.

―10 puntos para Ravenclaw ―dijo la maestra, Harry miró interesado a la chica, no escuchando a su profesora, luego miró como todos sacaban las Mandrágoras de las masetas y él la agarro del tallo.

―Así no Harry ―le regañó Evelyn con una sonrisa― ¿No escuchaste a la maestra? Oh claro, estabas más al pendiente de Lovegood.

Harry sonrío― ¿Celosa?

―Puedo compartirte, pero solo con una chica ―dijo Evelyn frunciendo el ceño, para luego darse cuenta de sus palabras y taparse la boca, los demás tenían sus orejeras puestas y él lo hizo rápidamente, Harry vio como las Mandrágoras eran sacadas de sus masetas, encontrándose con que tenían forma humana, como un bebe, Harry se puso pálido, pero hizo de tripas corazón y sacó su propia Mandrágora, antes de plantarla, según veía hacer a Evelyn y Luna

―Bien, Harry ―La maestra Sproud pasó entre las materas, lanzando hechizos a algunas Mandrágoras, para luego anotarlo en su libreta ―20 puntos para Slytherin, 10 para Ravenclaw, la mayoría de las mandrágoras de Ravenclaw, no fueron replantadas de forma correcta ―los jóvenes de azul y bronce se vieron molestos por el descuento de puntos ―5 puntos extra para Ravenclaw, gracias a la explicación otorgada por Luna ―lo celebraron claro, pero aun así estaban un poco molestos.

Pasando esa clase, vieron Defensa, pero no vieron absolutamente nada y el profesor era un hombre egocéntrico a más no poder, Harry con mucho pesar, tuvo que castigar a Kira, por querer saltarle encima al Lockhart, aunque aquello era algo que Harry, Draco, Blaise y Neville deseaban ver. Aunque los varones no entendían que veían Evelyn o Hermione en ese sujeto, solo era una cara bonita y había escrito un montón de libros.

Contra todo pronóstico decidieron darle el beneficio de la duda al Lockhart, pero entre más días pasaban, más veían que ese sujeto solo estaba allí porque sus libros eran famosos y porqué en ellos decía que era experto en defensa, pero al ver que eso no era así, Draco, Evelyn, Blaise, Neville, Hermione, Luna y otros alumnos, como si se hubieran puesto de acuerdo, fueron en busca de Harry y le pidieron que los ayudara, Harry dijo que lo que conocía, era gracias a un libro que le habían regalado, a lo cual todos le pidieron que él los dejara leerlo o le dijeran como se llamaba para comprarlo, Harry sonrío y dijo que era un obsequio de su madre.

―Vaya ―gruñeron Draco y Evelyn al tiempo, al ver la portada del libro y la primera pagina, a lo cual Harry les arrebató el libro, pues su madre puso una nota bochornosa como primera pagina, ya que el libro era de ella, era algo así como: "Con mucho cariño para mi pequeña serpiente, serás un gran mago, con amor tu madre y tu tío".

―Ojalá y mi madre fuera así de previsora ―dijo Draco añorando su propio libro de defensa.

―Vengan todos ―dijo Harry, antes de que una puerta apareciera de la nada ―Blaise, Neville, Luna y los demás... bienvenidos a la Sala de Menesteres. Solo aquellos que quieran aprender magia, pueden encontrar este salón. Es un salón creado por Godric Gryffindor y que está equipado con absolutamente todo, no solo con estas estanterías de libros de magia, sino con mucho más.

―Evans ―dijo un sonriente Blaise― ¿Este será un club de hechizos o qué?

―Si así lo quieres poner, entonces sí lo será… ―dijo Harry, para luego quedarse con la mirada al infinito y completamente quieto.

― ¿Harry? ―preguntó Evelyn, sin entender que acababa de pasar.

― ¿Harry, estás bien? ―preguntó Luna acercándose a él, chasqueando sus dedos en los oídos de Harry, pero no pasó nada― ¿Está en transe?

Harry se vio caminando hacía el tercer piso, al baño de las niñas, Myrtle le pidió que no se acercara al grifo.

Harry abrió la llave y luego habló en Pársel, dijo "Ábrete", los lavabos se hicieron a un lado, mostrando unas escaleras, las cuales descendían y él descendió por ellas, sin escuchar a Myrtle.

El pelinegro llegó al fondo de las escaleras, encontrándose una cámara en la cual estaba tallada una cabeza, la cual él reconoció como la cabeza de Salazar Slytherin.

Se vio acercándose a la estatua, la boca de la misma se abrió, Kira salió corriendo y del interior de la boca, surgió una criatura similar a una serpiente.

Escuchó un nombre…

"Esmeralda"

Harry recobró el conocimiento, en la enfermería. La doctora Pomfrey le había suministrado un encantamiento, del cual los demás miembros del grupo aun no sabían su nombre.

― ¿Qué viste? ―preguntó Pomfrey sin andarse con rodeos, todos la miraron ―He conocido muchos alumnos y estoy aquí desde hace mucho y he visto a uno que otro alumno en transe, para eso es ese encantamiento que me habéis visto colocarle al joven Evans.

― ¿Qué viste Harry? ―preguntaron Hermione y Draco preocupados.

―Vi… algo así como… ―Harry trataba de explicarse ―Una especie de… como el sótano del colegio o algo similar ―Nadie dijo nada, solo escuchaban ― ¿Cuál es nuestra siguiente clase? ―todos vieron como cambio el tema, pero era quizás, por la presencia de Pomfrey.

―Ahora sigue… ―Hermione sacó el horario ―pociones, con la Snape.

―Y luego encantamientos con la suegra de Evelyn ―bromeó Draco, refiriéndose a la madre de Harry, aquello le llevó a recibir un Desmaius de su propia hermana, pero se puso bien en seguida, cuando Harry le aplicó un Ennervate, para que el rubio se recuperara, Harry le ayudó a levantarse y fueron al salón de clases, fue muy calmada pues era un nuevo año, así que Snape comenzó con algo simple: la poción de Herbicida y ante los alumnos de Slytherin y Hufflepuff, colocó plantas normales.

―Los ingredientes son: espinas de pez león, ingrediente estándar, agiten las varitas y déjenlo calentar ―dijo Snape ―El resultado debe ser una pócima verde ―Evelyn y Draco notaron que Snape solo les dijo los ingredientes, pero no les dijo que hacer con ellos. El maestro sonrío de forma imperceptible, al ver a Harry, sacar su libro de pociones y dar paso a realizar la poción, notó entonces algo que lo hizo sonreír abiertamente, Evelyn estaba viendo lo que hacía Harry e incluso había cambiado de taburete, para poder ver casi con precisión lo que él hacía, aunque también tenia que usar el sentido común, pues no podía echar demasiado pez león e ingrediente estándar o podría ocasionar una… un caldero explotó y una pareja de Hufflepuff perdió 10 puntos para su casa.

Luego, Snape comenzó a evaluar, algunas pócimas eran rojas o azules o incluso negras y por ello tenían muy malas calificaciones. El trío formado Harry, Draco y Evelyn consiguieron resultados satisfactorios: Harry y Draco tenían pócimas verde esmeralda, Evelyn tenía una pócima verde claro, así que tuvo un punto menos.

Al salir de clase, todos escucharon un grito, por esa razón, el primero en ir a ver fue Snape, por enfrente a él apareció McGonagall, ambos encontraron a un alumno de 6º de Gryffindor, el cual estaba petrificado contra un muro, su piel estaba dotada con un color gris ceniza. Al ver aquello, McGonagall, ordenó que todos volvieran a sus casas, hasta que ese incidente fuera resuelto.

Tras llegar a las mazmorras, Harry se dispuso a tratar de entender que habían presenciado, con la ayuda de Draco, solo para escuchar un sonido.

― ¿Dobby? ―preguntó un confundido Draco, al ver a una pequeña criatura de grandes orejas, ojos saltones, cuerpo humano, que llevaba unos papeles en sus manos― ¿Qué es eso? ―la criatura trató de escapar, al ver como las cartas eran arrebatadas de sus manos, pero ahora sin ellas, no tenía sentido escapar, la criatura fue atrapada entre la gata y la pared.

―Levicorpus ―exclamó Harry, mientras que la criatura era suspendida en el aire y colgaba de cabeza, evitando así que Kira lo usara como su juguete.

―Por favor… señor Potter ―pidió clemencia la asustada criatura.

― ¿Me conoces? ―preguntó Harry, para luego mirar a su compañero de aventuras― ¿lo conoces, Draco?

―Es un Elfo al servicio de mi padre, algo así… algo así como su esclavo ―dijo Draco con una mueca de asco al nombrar de tal forma al Elfo― ¿Porqué tienes las cartas que le mandamos a Harry?

―El señor Malfoy y el señor Potter, no tendrían que haber vuelto ―dijo la criatura asustada.

― ¿Qué ocurre? ―preguntaron al unísono, aterrando aun más al Elfo.

―Hogwarts ya no es segura, alguien… alguien ha abierto La Cámara de Los Secretos, alguien ha abierto el pasadizo ―dijo la criatura, antes de ser liberada ―Cosas muy malas están por ocurrir o quizás ya ocurrieron.

― ¿Hablas del alumno petrificado? ―preguntó Harry, la criatura asintió.

―Si ―dijo Dobby asustado. Parecía estarlo permanentemente, eso Draco lo podía asegurar ―Yo… yo impedí que las cartas fueran mandadas… creí que podría evitar que viniera en este segundo año, señor Evans, está usted en peligro. Cosas malas están por ocurrir en Hogwarts ―el elfo desapareció.

―Ya sabemos que pasó ―dijo Draco, mientras que Harry veía las cartas.

―Supongo que las leeré mañana ―dijo Harry, Draco asintió.

Algo más estaba por pasar en Hogwarts. Ambos tendrían que decirles mañana a las chicas y tratar de continuar con sus clases normales, mientras que averiguaban los secretos del castillo.

Harry agarró su varita por inercia, decidiendo contemplarla, como si fuera a conciliar el sueño con ella en manos.

La Varita de Salazar Slytherin no solo había encontrado a un nuevo dueño, sino que dicho dueño era un descendiente del propio Salazar y de su hija Vanesa.

Harry Evans, pondría el nombre de la casa Evans nuevamente en su estandarte merecido, dentro de la comunidad mágica.