Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
Solo nos pertenecen los OC.
14: ¿A esto llamas Vacaciones?
Tras comprometerse a no realizar magia frente a sus tíos y su primo, Harry se centró en leer sobre lo que vería ese año en Hogwarts. Su primo Dudley acabó por ser más comprensivo que su tío, quien claramente no estaba a gusto teniendo una pareja de magos en la familia, aunque su tía Petunia le aseguró que siempre y cuando no realizara magia frente a él, ambos podrían llevarse bien.
―Entonces Harry ―dijo Dudley acariciándose los ojos, habían estado jugando un largo rato videojuegos y los ojos les lastimaban un poco ― ¿Cómo son las clases en Hogwarts?
―Bueno pues… ―Harry lo pensó un rato ―En primer año, aprendimos química, ciencias naturales, astronomía, como conducir una escoba ―ambos rieron― aprendimos… como defendernos de hechizos oscuros, encantamientos, transformaciones, historia… ―Harry hacía un símil con cosas mundanas para que su primo entendiera, aunque las materias en orden habían sido: Pociones, Herbología, astronomía, Quidditch, encantamientos, transformaciones e historia de la magia ―A mitad del curso, con unos amigos y rompiendo las reglas acabamos por descubrir que un objeto muy valioso iba a ser robado por el sujeto que mató a mi padre ―esto sorprendió a Dudley.
― ¿Y qué hiciste? ―preguntó Dudley.
―Tuve que resolver algo así como unos enigmas o pruebas ―dijo Harry ―Con mis amigos, hicimos una poción para pasar una prueba, usamos las escobas para atrapar una llave, usamos nuestro conocimiento en ciencias naturales para evitar morir por una planta y descubrimos que había un espejo en el cual la persona, siendo mago o Muggle podía encontrar lo que más quisiera en el mundo o al menos verlo.
― ¿Y que viste? ―preguntó Dudley.
―Primero, vi a mi padre y luego mi reflejo… mi reflejo hizo algo así como un hechizo de tele transportación, entregándome una piedra de color rojo que poseía una magia muy poderosa y que evité que ese profesor la tomara.
― ¿Tuviste que combatirlo? ―preguntó Dudley, Harry asintió y lo relató. Dudley estaba maravillado ―Anda, sigue contándome.
―En segundo aprendimos... más Química con el mismo profesor, más defensa contra hechizos oscuros, con un profesor que era un farsante, más ciencias naturales, como cambiar de forma, astronomía ―dijo Harry mirando el techo ―Hasta que pasó algo inesperado: un alumno apareció petrificado.
― ¿Petrificado? ―preguntó Dudley.
―Como una estatua, no podía moverse y luego otro alumno y otro y uno más ―Dudley se asombro y asustó, pero pidió siguiera ―Aparecieron mensajes espantosos en las paredes y… el colegio estuvo a punto de cerrar, entonces supimos de una leyenda del colegio: uno de los fundadores…
―Hola chicos ―dijo la tía petunia, quien trajo un par de bandejas con platos de arroz, puré de papas y carne ―Aquí tiene, sigan hablando y por favor, no se acuesten tarde ―ambos asintieron.
― ¿Salvaste al colegio de nuevo, verdad? ―preguntó Dudley con una sonrisa. Ya deseaba él tener magia y estudiar en Hogwarts, aunque Harry no solo se metía en problemas cada dos por tres, sino que salvaba al colegio.
―Existe una magia oscura, muy oscura y terrible, la cual permite… que una persona encierre una parte de su alma en un objeto y no muera al menos de que el objeto sea destruido ―dijo Harry.
―El sujeto que los atacó el año pasado y que quería la piedra ―aventuró Dudley, Harry asintió.
―No solo eso, ese sujeto quiere matarme, porque según él, soy el único capaz de evitar que conquiste el mundo mágico y por consecuencia…
―El mundo normal ―dijo Dudley con miedo, Harry asintió― ¿Pero no lo habías matado el año pasado, como volvió?
―El sujeto tomó objetos de su alrededor y encerró… ―Harry, tomó el vaso de jugo y se lo enseño a Dudley ―Partes de su alma en dichos objetos, se les llama Horrocrux y por ahora, solo hemos destruido uno, así que él puede volver una y otra vez.
― ¿Significa que volverá para atacarte a ti y a los magos? ―preguntó Dudley preocupado por su primo.
―Ya lo quemé una vez y luego destruí una parte de su alma usando veneno de una serpiente ―dijo Harry ―Ese sujeto está obsesionado conmigo, porque soy el único que sobrevivió a un hechizo asesino y además de algún modo, el hechizo me… revotó y lo golpeó a él. Además de que su serpiente ahora me obedece a mí y destruí su libro.
Dudley río mientras comían― ¿Y si te deja en paz y se vuelve político? No hay nada más malvado que eso ―dijo Dudley. Ambos rieron, mientras comían, Dudley entonces gritó― ¡Esa foto se movió! ―apuntando al periódico. En eso, la puerta se abrió, era el tío Vernon, quien miró a Harry.
― ¡¿QUÉ LE HICISTE A DUDLEY?! ―preguntó el hombre mirando fijamente a Harry y asustándolo.
―Harry no me hizo nada Papá ―le defendió Dudley ―Oye, ¿porqué esa foto se mueve? ―preguntó tomando el periódico y tocando la fotografía del prisionero, pero este no reaccionaba.
―El Profeta está hechizado y permite que las fotos se muevan y a veces incluso comuniquen ―explicó Harry ―Este es el Profeta Vespertino, cuando una noticia es muy importante es el primero en comunicarla ―Harry entonces miró la primera plana ― ¿Rodolphus Lestrange…? ¡¿ESCAPÓ DE AZKABAN?! ―Harry agarró el periódico buscó la pagina ―Fuga masiva de Azkaban ―leyó, mostrándose algo asustado ―La Primera prisión mágica, avisa sobre la fuga de los 5 miembros de La Orden Negra, un peligroso grupo de Magos Tenebrosos. Que bien podrían ser clasificados como terroristas ―Harry se puso pálido, tragó saliva.
―Harry… ―dijo Dudley, cuando llegaban Petunia y Lily, para saber que había ocurrido ―Sigue leyendo ―mientras que todos escuchaban.
―Lestrange posiblemente escapó junto a su esposa: Bellatrix. El escape de los miembros de La Orden Negra fue conseguido por estos magos, tras seguir de cerca a la pareja de Mortífagos y no se cree que estén involucrados unos con otros ―además se mostraban los nombres y fotografías de los miembros de La Orden Negra ―Fenrir Greyback, Jack Dagger, Sonia Hawk y Damon Fairy.
―Contactaré a Shacklebolt. Lo que nos faltaba: magos tenebrosos norteamericanos ―gruñó Lily, quien utilizó su varita para hacer aparecer una lechuza, luego tomó un papel y escribió una carta ―Shacklebolt aun me debe un favor, pues bien: que nos consigan información sobre lo que buscan y nos pongan a salvo. La Orden Negra, es un grupo de magos Estadounidenses, quienes trataron de matar al anterior Primer Ministro Muggle y a Fudge, pero no lo lograron ―ató la nota a la pata de la lechuza y esta salió volando. La familia al completo y como un mutuo acuerdo, decidió hacer como si nada hubiera ocurrido y seguir con su vida normal, hasta que Harry volviera a Hogwarts.
Por ello, al día siguiente toda la familia fue a un lago Serpentine, no pudieron ir a un lago a pescar, pues el lago de pesca deportiva que conocía el tío Vernon, estaba siendo remodelado (o algo así), así que disfrutaron de una tarde tranquila frente a un lago hermoso y siendo adornada por los patos, gansos y cisnes, mientras que Harry cuidaba que Kira no se comiera algún pez o hiciera algo indebido.
Cuando todo parecía estar más tranquilo, se escuchó un grito y la familia al completo fue a ver que era, encontrando a una mujer quien acababa de ser víctima del Petrificus Totalus.
― ¿He? ―preguntó Harry― ¿Pero quién la atacó…? ―Harry escuchó a Esmeralda.
―Maestro Evans, su primo y su tía ―avisó Esmeralda.
Consiguió moverse rápidamente y se puso en uno de los flancos de su primo y su tía, sacando su varita― ¡Protego! ―el escudo se alzó y el hechizo revotó en dicho escuchó.
―Gracias Harry ―dijo una asustada Petunia.
―De nada ―dijo Harry.
―Creo que hasta aquí llegó el día de descanso ―dijo Lily, antes de que todos corrieran hacia el automóvil de Vernon, mientras que Harry y Lily los protegían, una vez que el automóvil fue encendido, madre e hijo subieron y condujeron a la casa.
― ¿Quién nos atacó? ―preguntó Dudley, mirando a Harry, pero él solo pudo negar. No sabía quien había sido.
Tras llegar a casa, encontraron al ministro de magia Fudge y una pareja de Aurores.
―Hemos sido avisados de que Harry Potter, utilizó magia fuera de Hogwarts ―dijo Fudge cortante y a modo de saludo.
―Entonces, ministro también debió de saber sobre el ataque a una Muggle con el maleficio Petrificus Totalus y que fuimos atacados desde varios flancos, viéndonos en la necesidad de proteger a nuestra familia Muggle ―dijo Lily, con una mirada que prometía la muerte y que hicieron a Fudge retroceder del temor ―Le pediré ministro, de buena gana y con buenos modales, los cuales ya no me quedan, que por favor ponga a mi hermana, a mi cuñado y a mi sobrino a salvo ―Harry y Dudley se miraron, ese sujeto era el ministro de magia, todos lo supieron a causa de la varita en su mano. Y el verlo asustado por tener ante él a una simple maestra de Hogwarts, no era algo bueno, al menos para Fudge y los Aurores, quienes también se veían nerviosos.
―Bien… de… de acuerdo ―dijo finalmente Fudge, para luego mirar la familia Evans ―Señor Dudley, por favor llame a su trabajo y dígales que tendrá que irse por un tiempo…
―Lo lamento ministro ―dijo Vernon con una gran calma ―Pero soy el gerente y no puedo salir de mi puesto de trabajo, solo por un ataque.
―Son ustedes familiares de un joven mago, quien ha derrotado al Mago Tenebroso más horrible y peligroso del siglo XX, señor Dudley, deseamos protegerlos a usted y a su familia ―dijo Fudge recobrando el control ―Están protegidos por los mejores Aurores.
―Disculpe… Ministro Fudge ―fue la voz susurrante y asustada de Petunia― ¿Qué es un Auror?
―Policías del mundo mágico, Señora Evans, digo: Señora Dudley ―dijo el ministro Fudge.
―Soy Rufus Scrimgeour ―dijo un hombre de cabello rojizo largo con mechones grises, sus ojos eran amarillos, llevaba un traje saco y corbata. Quien le dio la mano a los Dursley ―Especialista en hechizos protectores.
―Soy John Dawlish ―dijo el otro hombre de cabello castaño corto, ojos azules, llevaba un traje café y una corbata verde; también dando la mano a los Dursley ―Especialista en duelos.
―Seremos reubicados hasta dónde puedo entender ―dijo Vernon ―Y… supongo que puedo seguir recibiendo correspondencia, ¿verdad? ―ambos Aurores asintieron y Vernon llevó una mano a su mentón ―Lo lamento, pero mi trabajo es mi vida.
―Sin problemas señor Dudley ―dijo Fudge ―Podría usted mandar las cuentas y despidos o contratos ocasionales mediante mensajería Muggle ―Vernon pareció relajarse y asintió ―Por aquí, por favor ―tras un viaje corto, todos subieron al Autobús Madrugador, el cual literalmente salió de la nada, todos subieron al bus, el cual era de color gris, por contrario el Autobús Noctambulo era azul. Se permitió que los Dudley subieran, tras ver al ministro, todos saludaron al conductor y a los ocupantes ―Por favor, mantengan la mente lo más despejada que puedan, esto se conduce con el pensamiento y nosotros necesitamos concentrarnos en el lugar donde serán puestos por su seguridad ―pasaron los minutos y más pronto que tarde, el paisaje cambio, siendo una fusión entre ciudad y campo. Cuando Fudge lo dijo todos bajaron ―Estamos en Coventry. Tras la guerra y la invasión, esta ciudad fue abandonada por casi todos los Muggle, así que el ministerio de magia lo reclamó y desde entonces se ha convertido en un lugar donde las familias Muggle que son asediadas por algún enemigo mágico, pueden convivir y continuar con su rutina diaria, teniendo protección de uno o dos Aurores, además, en caso de trabajo estos son enviados mediante correspondencia ―todos siguieron a Fudge, hasta una casa de madera de dos pisos, la cual tenía una cocina de leña. La familia Dudley se llevó una sorpresa al encontrar ropas de su talla de todos los colores, electrodomésticos, comida y otras cosas que harían sus vidas apetecibles y llevaderas ―No estarán por mucho tiempo aquí. Sabemos que este no fue un ataque de Ryddle, sino de uno o al menos un trió de Mortífagos actuando por su cuenta. Cuando consigamos apresarlos, podrán volver a sus vidas privadas.
―Ministro… ―comenzó Harry.
―Coventry está protegida por los encantamientos: Maullido y Protego Totalum, la ciudad está protegida por cientos policías Muggle que saben sobre la magia, además de cientos de Aurores ―dijo Fudge, sonriendo con satisfacción ante tales creaciones.
―Aquí tienen ―dijo Scrimgeour, agitando su varita y haciendo que 5 baúles aparecieran, tras registrarlos la familia al completo encontró sus pertenencias sanas y salvas, dentro de los baúles. En el caso de Harry, su ropa, libros, varitas, Kira y Esmeralda.
―Gracias ―agradecieron al unísono, mientras que las hermanas Evans se metían a la cocina para preparar algo de comer y tratar de calmarse.
―Oh verdad, señor Evans ―dijo el ministro Fudge, sacando una medalla ―Esto es para usted, es un cargo y medalla de Auror Junior. La ha ganado por su valentía, liderazgo y hechizos simplemente magníficos en su cruzada contra Aquel-que-no-debe-ser-nombrado.
―Se lo agradezco Ministro ―dijo Harry dándole la mano a Fudge, quien estaba a punto de salir ―Señor Fudge, necesito hablar con usted.
―Seguro, venga conmigo ―dijo Fudge, mientras que él y Harry salían de la casa― ¿De qué se trata?
― ¿Usted fue informado sobre los Horrocrux? ―preguntó Harry, sin andarse por las ramas.
―Oh, es sobre ese asunto ―dijo Fudge, quien se aclaró la garganta ―Sí fui informado sobre eso, no se preocupe ―Harry pareció relajarse ―Una veintena de Aurores, se encuentran buscando en los recuerdos de Tom Ryddle y… usando ciertos hechizos de diversas naturalezas, que en cualquier otro caso no les permitiríamos usar. Buscamos toda clase de recuerdos de su vida mediante varios pensaderos. Es algo que aprenderá en Legeremancia, cuando llegue el momento ―Harry asintió y Fudge comenzó a alejarse. ―Señor Evans ―dijo el ministro, cuando Lily salió y los guio hasta una chimenea al aire libre y de gran tamaño ―Imagino que ya saben cómo funciona la red Flu ―madre e hijo asintieron. Por un instante, Harry creyó que no podría asistir a Hogwarts.
―Tom es inmortal y sabemos con qué lo hace ―se dijo Harry a sí mismo, mientras que entraba en la casa ―Sabemos que ha creado varios Horrocrux y eso es lo que el ministro, los Aurores y nosotros estamos buscando. Supongo que podré relajarme un poco y pensar en quien nos atacó. Por ahora… podré alejar a Tom de mi mente. ―Harry fue a su habitación, esta vez no compartiría con su primo, aunque no le molestaba su presencia, sacó una libreta pequeña y anotó la palabra: «Legeremancia»
