Advertencia: A excepción de un par de personajes, ninguno me pertenece. Ambos mundos de fantasía, fusionados, pertenecen a las autoras de Harry potter y Crepúsculo. Yo solo me invento un fanfiction ambientado en el mundo de Harry Potter pero la interacción principal esta con los personajes de Crepúsculo. Esta historia sucede de manera paralela a la historia de Bella Swan y es otra perspectiva.
Capítulo VI
La comunidad
POV Aleida
-Buenos días -entre al comedor restregándome los ojos en un intento por quitarme el sueño que sentía. Pude sentir la mirada inquisitiva de mi padre sobre mí y yo lo ignore olímpicamente.
Me apetecía quedarme con mi pijama puesta, una vieja camisilla holgada y unos pantalones tan cortos que casi parecían ropa interior. Mi pelo lo recogí en un desordenado moño para no tener que peinarlo.
-Buenas noches. -respondió a mi saludo, mi hermana comenzó a reírse. Yo mire a ambos con confusión y mi expresión basto para que hasta mi padre se riera.
-¿Qué es gracioso? -frote mis mejillas esperando encontrar el rastro de alguna baba seca.
-¿No viste que hora es? -pregunto Alan- Son las ocho. De la noche.
Lo mire tratando de procesar la información. Me desconcentre por un instante cuando Jinx coloco un plato de pollo horneado con papas cocidas frente a mi. Parpadee dos veces más.
-¿No tendrías que estar en Ilvermony? -le pregunte, mis dos hermanos volvieron a reírse de mí.
-Todavía no termina mis vacaciones de invierno -me respondió él.
-Parece que estas trabajando demasiado. ¿A que hora volviste ayer del hospital?
-Papá, ella no sabe ni que día es. -Dijo mi hermano entre risas.
-Tuve clases, horas de prácticas en el hospital y luego estudiar para un exame… -un bostezo interrumpió mi respuesta.
-¿Y tomaste el examen o te has olvidado? -pregunto mi hermano, por su sonrisa sádica pude notar que el esperaba ver mi cara de desesperación.
-No se. ¿Qué día es hoy? Después del examen vine a dormir.-La cara decepcionada de mi hermano me lleno de satisfacción.
-Ale, ¿porqué no tienes vacaciones? -pregunto mi hermana.
-Ya tuve vacaciones -Kima no se veía convencida – No es como en la escuela, estoy en otro nivel.
-Aunque sea otro nivel, debes descansar.- -Mi padre estaba más atento cortando un trozo de pollo que mirarme- No querrás desmayarte en pleno hospital. Me da pena el susto que se llevarán los pacientes. - Su tono estaba cargado con falsa pena.
-Por suerte tengo el fin de semana libre para descansar y estud… -me corte y mire a todos tratando de pensar que día era. Cuando fui a dormir todavía era la madrugada del viernes. ¿Y sí hoy era domingo? La sangre huyo de mi rostro hasta mis pies al pensar en todas las tareas que me esperaban la siguiente semana.
-Respira, respira -mi hermano continua burlándose de mí – Trata de no ponerte azul. ¡Es viernes!
Apreté los labios para reprimir el suspiro de alivio, solo me había dormido todo el día. Las mejillas de mi hermano se ponían ya colorados por las risas que estaba teniendo a mis costillas.
-Así que solo tengo que soportarte este fin de semana, ¿eh? Este lunes te iras a la escuela. - Él dejo de reír y se quedo viéndome. - Yo, si fuera tú, me prepararía para los exámenes de fin de curso. Las calificaciones que tienes en cuarto año definen lo que estudiaras el próximo año. -Ensanche mi sonrisa -¡Ay, el colapso nervioso! Los profesores no hacen más que cargarte de deberes hasta dejarte sin ningún minuto para respirar. No me olvido como una chica de la casa Wampus vomito sobre su examen.
-¡Aleida! ¡Estamos cenando! -me reprendió mi padre. Pero ya había conseguido lo que quería. La sonrisa de mi hermano se borro y estaba visiblemente preocupado por el retorno a clases.
Satisfecha de mí misma comencé a picotear mis papas antes de atacar al pollo. La cena prosiguió con mi Padre tratando de hablar sobre temas más agradables. Él anuncio sus planes de realizar una acampada con mi hermano en el ultimo fin de semana de las vacaciones de invierno. Kimana pidió y rogó para ir, pero mi padre se lo negó. Dijo que sería un fin de semana de solo chicos y que no era lugar de una niña.
Dolida y molesta, Kima demostró su despecho cambiando el color de su cabello a rojo furioso a la vez que sus ojos se aguaron en lagrimas.
-¡YO QUIERO IR! -vociferaba entre falsos llantos.
¡Genial! Ahora tenía que dejar a un lado mi desayuno/cena para calmar a mi caprichosa hermana. Le pedí que se calmara, le dije que nada lograría con ese berrinche, ambas lo conocemos y sabemos que no va a cambiar de opinión. La consolé, le discutí y al final termine negociando con una niñita. Le prometí que mañana haríamos todo lo que ella quisiera, incluido un gran cono de helado. Ahora ella lucía radiante de felicidad y se reflejaba en su cabello rosa como chicle.
- Tú hija -le dije a papá como soltando un suspiro. Apoye mi codo en la mesa y acune mi mejilla en la palma de mi mano. - tiene don para los negocios.
Mi padre soltó una risa – Muy astuta, sin duda sería una buena Slytherin.
Puse mis ojos en blanco.
-Jinx no quiere molestar a la joven señora. -los murmullos de la elfina. Ella se acerco lenta y silenciosamente junto a mi con las manos ocultas tras su espalda. Al verla me moleste, ¿por qué ahora no me dejan comer tranquila? La elfina se encogió ante mi mirada – Jinx le pide perdón a la joven señora, Jinx hace lo que le dijeron. Jinx es una buena elfina.
-Dilo ya, ¿qué pasa? -Al verla temblar me arrepentí de hablarle con voz tan dura.- Ella me extendió un sobre cerrado.
-Dijo que es para la joven señora. -dijo con un suave murmullo que apenas oí.
-¿Quién lo manda? -preguntó mi padre.
No escuche que respuesta dio la elfina, su voz desaparecía bajo el sonido del papel rajandose. Dentro había un pergamino dirigido a mí. Todos esperaron expectantes a que yo terminara de leerlo. Mis cejas se juntaron en un fruncido ceño al leer el primer encabezado de la carta.
Comunidad Mágica de la reserva de La Push.
Escrito con tinta roja borgoña y la letra es firme y decidida. Continué mi lectura hasta el final, menee la cabeza de pura sorpresa y lo volví a leer.
-¿Está todo en orden? -Mi padre ya no soportaba esperar.
-No sé… Quiero decir… -tragué saliva para aclararme la garganta – Me invitan a una reunión de magos de La Push.
-¿Cómo? -mi padre sonó incrédulo
-¿Qué es eso? - pregunto mi hermana
-¡Es una broma! -grito mi hermano. De un salto se puso de pie, alargo el brazo y me arrebato la carta. El se alejo rápidamente de mí para que no se lo quitará, yo no intente hacer nada. Alan comenzó a leer en voz alta.
Estimada Aleida L. Carrow: Me dirijo a usted, para informar de que esta cordialmente invitada a unirse a la Comunidad Mágica de la reserva de La Push. Parte de los deberes de un miembro activo es participar las reuniones convocadas por la presidenta de la comunidad.
La próxima reunión tratará sobre la seguridad y prevención de accidentes mágicos en los bosques de la reserva Quileute. Dicha reunión se realizará este sábado a las cinco de la tarde en casa de la presidenta de la comunidad, la señora Kendra Morrison.
Es importante su asistencia, solo así se podrá tomar las acciones necesarias para el beneficio de la comunidad mágica y nomaj de La Push.
Atentamente, Alden O'Brien. Secretario de bla, bla, bla.
Mi hermano levanto la vista hacía mi cuando termino de leer.
-¿Desde cuando te invitan a nada aquí?-me inquirió
-Nunca me habían invitado a nada -respondí. Ambos miramos a Papá.
-¿También te invitaron? -pregunto mi hermano. Mi padre se limitó a encogerse de hombros.
-Si lo hicieron, mi carta debió perderse. - Jinx profirió un chillido de terror y comenzó a gritar excusas por su torpeza. - Calmate, Jinx.-No uso ninguna voz dura, como lo había hecho yo.- Tu no tienes nada ver en esto. Vete a limpiar lo que sea.
-¿De verdad me han invitado a solo a mí? Dejame ver la carta una vez -le pedí a mi hermano.
-Nop -el trato de esconder la carta en su bolsillo trasero.
-Que me la des. -saque mi varita y la agite una vez – Accio.
-¡Ey! -protesto cuando la carta salio volando hasta mi mano. Lo ignore mientras volvía a leer. Solo se dirigía a mí. No mencionaba "Familia Carrow" ni el nombre de mi padre.
-¿Por qué me invitan?¿Por qué me invitan solo a mí?
-Pues eres parte de la comunidad, todos los hechiceros de la tribu se unen a la comunidad al alcanzar la mayoría de edad. -Me respondió papá.
-Pero antes no me habían invitado.
-Porque antes te fuiste a Nueva York. Ahora tienes ¿cuánto? ¿Cinco meses viviendo aquí? Eres residente de la reserva, así que, parte de la comunidad.
-¿Por qué yo si y tú no? -volví a cuestionar, y tan pronto como lo dije, supe la respuesta.
-¿Preguntas enserio? -el enarco sus cejas -¿Un británico metiendo las narices en asuntos de la tribu? No, ellos no me quieren cerca ni por si acaso.
-Dice que la reunión es por temas de seguridad. Eres un auror, ¡deberías de ser el primer invitado! -Mi padre me sonrió con orgullo narcisista.
-Un poco de xenofobia. Aun si fuera el jefe de la secretaría de defensa mágica, no me invitarían a nada. Y por si te lo preguntas, por la sangre de tu madre te consideran parte de ellos. Ni más ni menos. -Muy tranquilamente mi padre se sirvió una copa de vino. - Ve a la reunión, para quedar bien con los vecinos y hacer algo más de relaciones públicas. Te hará bien.
-¡Pero Aleida me prometió que iríamos al parque! -protesto mi hermana.-¿Que voy a hacer mientras estas en la reunión? ¡Seguro no me dejan entrar por ser pequeña! -se cruzo de brazos e hizo un puchero. Su cabello volvió a teñirse de rojo.
-Si dejas a tu hermana ir a la reunión, te prometo que el próximo sábado tu y yo haremos todo lo que quieras -propuso mi padre. Y mi hermana acepto sin dudar.
Una vez que terminamos de cenar, por mi parte "desayunar", nos levantamos de la mesa y dejamos que Jinx se hiciera cargo. Fuimos a la sala a escuchar la radio mientras jugábamos y conversamos. No podía evitar a detenerme a mirar a mi familia y sentir lo mucho que extrañaba a Mamá. El hueco que dejo es como el hueco que queda cuando cae un diente. Sabes que debe de estar ahí, pero no lo está.
¿Cómo es que ahora podíamos estar riéndonos sin ella? Vi la blanca sonrisa de papá, era muy amplia y miraba a Kimana mientras ella practicaba a cambiar la forma de su nariz. Cuando note la ausencia de las arrugas en los ojos de mi padre comprendí que su sonrisa no era del todo sincera. Que el debía estar sintiendo el mismo hueco que yo.
Luego de una hora mi hermano estaba rascándose los ojos, tratando de no quedarse dormido. Kimana, por otro lado, se quedo dormida en brazos de papá. Así que el nos envio a todos a la cama. Debido a que había despertado hacía muy poco tiempo, no tenía sueño y sería inutil tratar de conciliarlo, por eso decidí que estudiar un rato. Me acomode en mi escritorio y apague todas las luces, excepto la de mi mesa. Si no podía ver nada más que las páginas, podría concentrarme.
La noche resulto ser opresivamente silenciosa, cualquier mínimo ruido sonaba intenso a la madrugada. Los ronquidos de mi hermano, el viento que azotaba los arboles, las hojas de mi libro cada vez que pasaba página. Mis nervios estaban a flor de piel. Cada vez que los arboles emitian sus quejas ante los feroces vientos yo me estremecía.
Calmate y lee, no es que vaya a saltarte algún boggart. Me dije a mi misma. Di la vuelta la cabeza y vislumbre una silueta oscura detrás de mí. Aspire el aire sonoramente en lugar de emitir un grito, tome mi varita y sin pensarlo dos veces lance un hechizo de repulsión contra el desprevenido perchero. Mis abrigos golpearon con violencia la pared y cayeron al suelo con un sonido sordo.
Contuve el aliento para oír a mi alrededor y solo percibí el estruendo de la tormenta. Un trueno ilumino la noche por un instante y poco después su estruendo rompió el silencio. ¿Por qué me sentía tan inquieta? El clima de La Push no me resulta nada extraño, había vivido con estas tormentas casi toda la vida.
Mi vista se volvió a mi libro. Ya no me apetecía seguir leyendo, tampoco tenía sueño y no había donde ir en plena madrugada con la lluvia y el frío que hacía. ¿Ver algo en la televisión o escuchar la radio? Bostece con solo pensarlo. A sabiendas que me espera un largo día, me propuse ir a servirme una poción de sueños y forzarme otro descanso largo.
Una vez en la cama, y con la taza en mano, me plantee un momento lo que podría esperarme en esa reunión. ¿Que sería? ¿Seguridad en el bosque? Me enviaron la carta un día antes para notificarme que era parte de la comunidad y que tenía el deber de ir a sus reuniones. ¿Acostumbran notificar a tan ultima hora? ¿Esperaban algo de mí? Me ponía ansiosa de solo pensarlo. Mi padre nunca fue bienvenido, mi madre nunca fue invitada por el simple hecho de ser no maj. Sería la primera Carrow en asistir.
Me imaginaba las miradas hostiles con los que me recibirían. Los susurros despectivos. ¿Serían crueles? No, no serían tan malos. ¿O sí? Traté de contar mentalmente cuantas personas seríamos en aquella reunión. Sin duda serían todos adultos, quizás yo sería la persona más joven. La reserva tiene apenas una población total de 350 personas. Una docena más, una docena menos. De esa población, las familias de magos que viven en la reserva se cuentan con los dedos de las manos.
La familia O'Brien, Morrison, Evans. -las tres familias más grandes conté primero. Con cada matrimonio serían seis personas. No tome en cuenta a sus hijos mayores, pues la mayoría se había mudado lejos de la reserva.
-La señora Phillips y la vieja Kendra – las dos brujas más viejas de todo el lugar. La señora Phillips es un poco cascarrabias pero siempre ha sido una atenta niñera conmigo y mis hermanos. Y la vieja Kendra, una vieja algo escalofriante siempre que intenta hacer sus lecturas del futuro, pero nunca fue maliciosa. Ella tiene ganado el puesto como presidenta de la comunidad mágica gracias a que había sido elegido como parte del consejo de ancianos de los Quileute. La única bruja entre los lideres de la reserva. Claro que iba a ser cabeza de las familias mágicas.
Van ocho personas. ¿Quién más podría ir? Me acorde que Kendra tiene un hijo soltero y dos nietos un poco mayores que yo. Sin duda estarían, así ya son once. Conmigo serán doce. Entonces me quede sin nombres. ¡Que comisión más triste! Decidí tomarme mi poción de un solo trago, no me gustaría quedarme dormida en esas horas, sería vergonzoso. La poción era tan potente que apenas si tuve tiempo de dejar la taza en mi mesita de noche antes de caerme perdida en mis sueños.
Embry POV
¿Cómo arruinar un buen sábado lluvioso? ¡Quedándote dormido en la mitad de una ñoña película que tu novia escogió. Es la doceava vez que vemos la película El diario de Noah, bueno, quizás no lo vimos tantas veces. Pero todas las películas románticas se parecen. Se conocen, se enamoran, el mete la pata, ella se va, luego se reencuentran, se pelean, se reconcilian, pelean y finalmente se juntan y viven felices para siempre.
Quizás solo las escenas más subidas de tono me tuvieron despierto; en cambio, el resto del tiempo batalle por no dormirme y al final perdí. Me dormí y Karina me pillo cuando solté un ronquido. Me despertó con una bofetada. Ella grito y yo respondí con otro grito. Me echo de su casa cuando le pregunte "Te vino la regla, ¿verdad?".
Estoy bastante seguro que sí le vino. Salí de su casa gritando peste y culebra contra ella, furioso y molesto. ¿Ahora que hacía el resto del sábado? Camine hasta que me di cuenta de que llegue a la casa de Quil arrastrando los pies por el barro. ¡Al carajo con mis zapatos! Estaba enojado con el barro, con el agua, la lluvia, con Karina, con todo el mundo. Quería correr, pero no tenía idea. Lo único que pienso ahora es que no sería tan mala idea ir con los chicos. Cualquier estupidez que surgiera sería mejor que nada.
-¡Eh! ¡Quil! -lo llame desde la entrada. Silbe dos veces como si llamara a un perro.
-¿Qué? - grito el sacando la cabeza por una ventana.
-Vamos a buscar a Jacob. -no se lo estaba pidiendo. - Me aburro.
Quil soltó una carcajada.
-¿No tenías que estar en casa de Karina jugando a meter la…?
-No, la loca esta en casa con Andrés. -escupí asqueado y molesto.
-Ay, los días rojos, ¿está de mal humor?
-No la soporto. -puse los ojos en blanco. Quil salio por la ventana y troto hacía mí.
-Vamos a olvidarnos de esa arpía y busquemos a Jake.
Quil me rodeo los hombros con su brazo y juntos caminamos hacia donde Jake. Durante el camino el me distrajo con bromas y eso mejoro ligeramente mi humor. Ya estábamos llegando. Las ventanas estaban cerradas con las luces apagadas, parece que no había nadie.
-¿Jacob? -grite. Esperamos y no escuchamos nada. - ¿Jake? ¿Estás ahí?
-¡Sí! -finalmente respondió. Quil me codeo y me señalo hacia el cobertizo. Cuando entramos al lugar encontramos a Jacob y no estaba solo. Sentado en su auto estaba una chica bajita, muy delgada y piel blanca como la leche. No hacía falta las presentaciones, Jacob había hablado de ella hasta al cansancio y nos sabíamos de memoria sus facciones aunque nunca vimos una sola foto de ella. ¿Cabello castaño y ojos chocolate? Sin duda es Bella Swan, la hija del jefe de policías.
-Hola Chicos- Jake nos saludo sin ganas. Le jodimos la noche.
-Hola Jake – Saludo Quil y se fijo en Bella. Su sonrisa se ensancho – Hola a todos.
-Quil, Embry, los presento a mi amiga, Bella -Jacob no señalo quien era quien. Ella pasaba su mirada de uno a otro con una expresión de completa incomodidad. Quil se me adelanto.
-La hija de Charlie, ¿no? -Estiro su mano para estrechar la de ella.
-Cierto – confirmo ella al estrechar las manos. Vi que Quil hizo un patético intento por flexionar sus bíceps para impresionarla. Me hubiese reído si no fuera porque el es mucho más musculoso que yo.
- Yo soy Quil Ateara
-Encantada de conocerte, Quil. - Respondía ella.
Sin duda Bella es más linda que Karina. Hubiera hecho alguna estupidez como Quil para fastidiarla pero la mirada asesina que Jacob clavaba en Quil me cohibió.
—Hola, Bella. Soy Embry, Embry Call, aunque imagino que ya lo suponías – Estreche su mano con una sonrisa tímida. Vi las fosas nasales de Jake dilatándose como un toro rabioso. No me apetecía pelear con el, así que me aparte de Bella y metí las manos en los bolsillos. Y así la mirada de Jake se concentro en tirar dagas a Quil.
—Encantada de conocerte, también. -Ella asintió y nos miro a todos esperando a que algo pasara. Por suerte Quil habló antes que un silencio incomodo se instalara.
—Y bien, ¿qué estan haciendo, chicos? —preguntó Quil, sin dejar de mirarla.
—Bella y yo vamos a reparar estas motos -explico Jake. El quería que nos fuéramos, pero era imposible echarnos con esa explicación. De inmediato mi vista paso de ellos para posarse en las dos motos chatarras que Jake tenía en frente. Quil y yo nos acercamos y al ver el estado oxidado comenzamos a preguntar el diagnostico y otras cuestiones de mecánica.
El tema me sirvió muy bien para olvidarme de mis problemas, era justo lo que yo buscaba. Pero claro, Bella termino aburriéndose, claramente no era de su interés. Así que ella se salio del auto. Jacob se apuro a disculparse, pero ella lo rechazo con una vaga excusa, algo sobre ir a preparar la cena para Charlie.
—Oh… Bien, terminaré de desmontar las piezas esta noche y averiguaré qué más necesito para poder reconstruirlas. ¿Cuándo quieres que volvamos a trabajar en ellas de nuevo? — Quil y yo nos quedamos a un lado bien callados mirando la escena..
-¿Puedo volver mañana? —Preguntó Bella y la mirada de Jake se ilumino. Quil me dio un codazo. Yo lo mire haciendo una mueca. ¡Genial! Ahora descarto a Jake el día de mañana. Quil, por otro lado, esbozo una mueca burlona. Estaba el dispuesto a disfrutar a costillas de Jake.
—¡Eso es genial!
—Podemos ir a comprar los componentes si haces una lista —sugería ella.
El rostro de Jacob mostró una ligera decepción. —Todavía no estoy seguro de que te vaya a dejar pagarlo todo.
Bella sacudió la cabeza. —Nada de nada. Yo pondré los fondos para esto. Tú sólo tienes que aportar el trabajo y la maña.
Entonces Quil me hizo un gesto disimulado con las manos, insinuando algo obsceno que haría Jake con sus manos. Yo puse los ojos en blanco.
—No me parece bien —Bella trataba de evitar las cortesías y Jacob insistía sacudiendo la cabeza.
—Jake, si las llevo a un mecánico, ¿cuánto me costaría? —Ella señalo y eso basto para que él sonría.
—Vale.
—Y eso sin mencionar las lecciones para aprender a montar —añadió ella.
Quil me sonrió de manera sugerente y yo no me resistí.
-¿Montar él a ella? o ¿ella a él? -Le susurre.
La mano de Jacob salió disparada y golpeó la nuca de Quil, porque lo tenía más cerca. Yo tuve que morderme la lengua para no reír a carcajadas.
—Ya está bien, váyanse —masculló Jake
Bella protesto avergonzada y volvió a despedirse. Ahora ella no perdió tiempo para irse. Esperamos a no verla más y así Quil y yo coreamos.
-¡Uauuuuuu!
Entonces Jacob ya no se contuvo y nos cayó encima con puño cerrado. Tratamos de sostenerlo, pero Jacob fue imparable. Nos ganamos unos buenos moretones.
—Como a alguno de ustedes se le ocurra poner el pie por estos lares mañana juro que les meto la llave por donde no les da el sol—Nos amenazo con una llave inglesa.
-Tranquilo, hermano. Nos portaremos bien – le dije mostrando las palmas en son de paz. -Entonces. ¿crees que puedes hacer que estas chatarras arranquen? -patee la rueda de una de las motos. Jake hizo una mueca insegura.
-Tengo que hacerlo. Dije que podía.-La sonrisa que antes tenía se reemplazo con una mascara de desesperación. ¡Pobre! Necesita un milagro solo para mojar.
-Tienes que hacerlo o si no ¿cómo la vas a montar ...? -Quil hizo como se equivocaba pero sus cejas se movían de manera sugerente- Digo, ¿cómo vas a enseñar como se monta una moto?
Jacob trato de darle otra colleja, pero Quil fue más rápido y se aparto.
-No seas estúpido.
-¡Hueles a desesperación! -Jacob trataba de matarme con la mirada y eso solo hizo que yo me partiera de la risa.
-Como si fuera que no hiciste cosas peores por Karina. ¿Eh? ¿Te acuerdas de aquella vez de la banana?
-¡Ey! Se supone que eso es secreto -sisee y mire hacia fuera del cobertizo, me preocupe por que Bella estuviera ahí cerca escuchando. O peor aún, que Leah estuviera husmeando por allí.
-¿Y por que vinieron a joderme justamente hoy? Pensaba que ibas a estar besándote con tu novia.
-Ella esta en esos días sangrientos. -Quil aclaro por mí, Jacob hizo un gesto asqueado.
-Y esta como una cabra loca. Quejándose que no le presto atención, que no la llevo al cine, que no la acompaño a hacer compras. ¡Arg! -me recosté contra el auto de Jacob. -¿Podemos hablar de las motos? No me dan ganas de hablar de ella.
Aleida POV
Finalmente llego la tarde del sábado. La lluvia había terminado, y dejo una preocupante capa de hielo sobre todas las superficies. Apreté el volante al tratar de conducir en linea recta, cuidando que la cola del vehículo no empezará a dar vueltas sin control. Mientras yo apretaba la mandíbula, mi hermana tarareaba alegremente a mi lado, en el asiento del copiloto. Hoy hice todo cuanto quiso ella y ahora volvíamos de la heladería para dirigirnos a casa de mi madrina.
-¡Que ruido hace ese camión! -se quejo mi hermana señalando al frente. Aun con las ventanas cerradas podía oír el runrun de un vehículo chatarra que bajaba por el camino principal de la reserva. Cuando estábamos por cruzarnos, reconocí el viejo chevy que antes manejaba Billy Black, pero ahora lo conducía una chica. ¿Quién será?
-Debería mandarlo a la chatarrera – comente encogiéndome de hombros y pronto me olvide de ella. Detuve el vehículo frente a la casa de Embry, acompañe a mi hermana hasta la entrada. Mi tía abrió la puerta antes que lo tocara, ella ya nos esperaba.
-Siento mucho molestarte, madrina. -Comencé
Ella hizo un ademán con la mano para restarle importancia. - Kima y yo nos vamos a divertir, ¿verdad?
Como tenía tiempo justo, me despedí de ambas y me dirigí a casa de Kendra. Confiaba que mi hermanita sabría comportarse un par de horas. Solo conduje unas cuantas cuadras más y me detuve frente a la vieja cabaña de Kendra. Mi auto era el único en el lugar. Sin duda, soy la única bruja que llegará a la reunión en un aparato nomaj.
Todo va a salir bien. Hablarán de lo que sea que se relacione con seguridad. Tu solo asiente a lo que digan, escucha y no digas nada a menos que te pregunte. ¿Qué podría salir mal? Me baje del vehículo armándome de valor y mostrarme segura. Mi padre no me perdonaría si hacía algo que pudiera avergonzarlo. El quiere que demuestre dignidad y otras tonterías más.
Golpee dos veces la puerta y escuche que decía desde adentro "Pasa".
La sala a la que entre es pequeña, cuadrada. Un viejo estante ocupaba una pared y estaba decorado con fotografías antiguas que se movían en ciclos. Había varias piedras de colores, velas e incluso un cráneo humano. El resto de las paredes de madera estaban cubiertas por telas moradas salpicados con piedras brillantes que emitían pequeños destellos igual que estrellas. Un par de inciensos encendidos perfumaban el ambiente y junto el humo de la chimenea hacían que el aire fuera muy sofocante. Como si la imagen de doce personas mirándome fijamente no fuera suficientemente sofocante.
-Hola -salude tímidamente mientras trataba de mantener la espalda derecha y la frente en alta. Cerré la puerta detrás de mí. Nadie me devolvió el saludo. - Ah, ¿llegó tarde? -pregunte viendo mi reloj de pulsera. No, había llegado puntual, pero ultima. Comencé a sentir el sudor correr por mi nuca.
-Hola Aleida -saludo finalmente la vieja Kendra. - Pasa, toma asiento.
Ella señalo la única silla libre. Todos estaban sentados entornos a una gran mesa redonda de madera. Y delante de todos había unas tazas de té y en el centro, una bandeja con trece magdalenas. Silenciosamente tome asiento y cruce mis piernas. Mantuve los ojos bien abiertos, sentía cierto temor a parpadear, como si fueran a comerme viva. Una de las parejas me miraban de arriba abajo. Incómodamente note que era la única de piel blanca entre tantas pieles cobrizas. Sentí que me ruborizaba.
-Muy bien- Kendra sonrió amigablemente – Ahora estamos todos juntos. Siento mucho la incomodidad, pero me temo que esta reunión podría no terminar bien. Somos trece personas reunidas en torno a una mesa.
Uno de los hombres sentado junto a ella soltó un suspiro de fastidio. Otra señora sentada junto a mi dio un respingo, me miro y parecía querer apartar su silla de mí.
-¿Podíamos ir al grano y no hablar de supersticiones? -preguntó otro señor, me parece recordar que es el señor O'Brien. No estaba segura.
-Siento mucho, lo siento. Es que no contaba con la visita de Elizabeth -ella le dedico una cálida sonrisa a una chica que estaba sentada junto a mí. - Señores y señoras, después de muchos años, volvemos a tener nuevos miembros en la comunidad. Demos la bienvenida a Elizabeth O'Brien, hija de Alden.
El señor que se había quejado de las supersticiones, estaba sentado junto a Elizabeth. El asintió con expresión de orgullo y la observo. Así que sí es el señor O'Brien.
-También doy la bienvenida a Cris Morrison, mi queridísimo nieto. -ella miro con cariño a otro muchacho que no le parecía demasiado. El chico debe de ser al menos un año mayor que yo, tiene una gran nariz ganchuda. Y sus ojos resultan ser hipnoticos. Tan negros que reflejaban el fuego de la chimenea y eso me daba la sensación de que tenía carbones encendidos en lugar de ojos.
-Y por supuesto. Recibamos también a Aleida Carrow.
Me presento sin emoción, sin rodeos. Sin ni siquiera pronunciar el nombre de mi padre. Me sentí más intrusa que nunca. Inevitablemente agache un poco la cabeza cuando todos me miraron.
-Bienvenidos -dijeron todos a nosotros tres. Pero creo que nadie pensaba en mí al decirlo.
-Ahora sí. Podemos pasar a la orden del día. -Ella miro al señor O'Brien, este asintió
Comenzó a hablar sobre unas cuestiones de un incidente mágico de los niños de algunas familias. Al parecer, alguien había causado que en la escuela de la reserva explotasen varios inodoros. Me tranquilice con la idea de que a Kimana la educamos en casa. Nadie iba a mirarme como culpable en este asunto. También mencionaron algo sobre uso indebido de magia al encantar artículos nomaj y el revuelo que causo cuando una podadora empezó a perseguir a un desprevenido hombre. Los mayores discutían y se quejaban de la intromisión del MACUSA.
-¿Pueden creer que me hayan acusado directamente a mí?- se quejó el señor Evans. Un mago al que no podía dejar de mirar porque vestía una capa de color amarillo tan brillante que era casi hipnótico.
-Me pregunto porque -decía la señora Phillips. - ¿Será que aquel barco pesquero tiene algo que ver? -El señor Evans se atraganto para responder.
-Yo solo quería ayudar con la pesca en aquel verano.
-Aja, ¿y cómo quisiste ayudar con la podadora? -inquirió mi ex niñera. El señor Evans se veía acorralado. Todos sabíamos que embrujo el aparato para desquitarse. Y lo habían multado por ello.
-¡Solo era una inofensiva lección! Pero allí tenía que ir ese estúpido ingles a meter la nariz donde no le llaman.
-Irlandés -dije entre fingidas toces y rápido sostuve mi taza para beber un trago de té. Me arrepentí de haber llamado la atención cuando la cara de ese señor se centro en mí. Mi padre lo había reportado al MACUSA y lo tuvo detenido por varias horas hasta arreglar el asunto.
Kendra golpeo la mesa con sus nudillos para llamar al orden.
-Como sea, controlemos un poco más nuestros modales. Somos una tribu y debemos cuidar a nuestros vecinos nomaj, no atormentarlos. Evitemos traer la atención del MACUSA en nuestros asuntos. ¿Están de acuerdo? -hubo murmullos de asentimientos.-¿Siguiente punto?
-El bosque de la reserva -anuncio el secretario. Note que Kendra apretaba los labios al oir el tema. - Se reportó la desaparición de dos nomaj la semana pasada. La policía ni los guardabosques han podido dar con ningún rastro. Con ellos serían ya cinco los desaparecidos en un mes.
La señora Evans me miro inquisitiva -¿Tu padre ha dicho algo del asunto?
Si querían reportes de desapariciones podían haber invitado a mi padre. Sentí que mis mejillas se enrojecían una vez más pero esta vez de molestia. Trate de no fruncir el ceño y hablar con calma.
-Dijo que los reportes nomaj señalan la ausencia de violencia y rastros. Como si solo se hubieran evaporados. También se ha reportado huellas frescas de un gran animal. Con este ultimo caso, le han encargado investigar los lugares de los hechos.
Hubo protestas y quejas entre los adultos. Elizabeth y Cris se mantuvieron en silencio. Kendra volvió a golpear la mesa para llamar al orden.
-Es su trabajo -me defendí.
-Lo es -asintió la señora Evans. Una bruja muy chaparra que lucía un sombrero demasiado alto, quizás para compensar la altura, aunque la hacía verse mucho más baja. - ¿Pero ha formulado ya una teoría? ¿Algo?
-Si lo ha hecho, no me lo dice, aún.
-¡Esos Cullen deben de ser! -Dijo la señora O'Brien
-¿No se suponía que ellos nunca entran en la reserva? -pregunto el señor Morrison.
-¡Chupasangres!- escupio la señora Phillips. - Si tienen sed, van a entrar donde les de la gana, ¿qué les detiene?
-Ese aquelarre no ha hecho nada -apunte y cerré la boca. Defender un aquelarre de vampiros no haría que me gane amigos. Todos me vieron.
-¿Cómo sabes? -exigió la señora Evans.
-Papá me ha dicho que los Cullen evitan La Push… Y … y que ellos no matan humanos, solo se alimentan de animales. -Tan pronto como lo dije me sentí ridícula. La idea de vampiros "vegetarianos" viviendo como nomaj es ridicula de por si, pero por suerte todos parecían conocer esos datos. A nadie le sorprendió. La anciana Kendra asintió a mis palabras con expresión solemne.
-Los Cullen tienen prohibido entrar en nuestras tierras, prohibido. Estos fríos de ojos dorados lo pactaron con nuestros ancestros.
-Mamá -dijo el mago canoso sentado junto a Cris – supersticiones y leyendas no, por favor.
Kendra se limitó a encogerse de hombros.
-De todas formas -continué – El aquelarre se fue hace meses. No tienen nada que ver con este asunto.
El silencio se instalo unos segundos.
-Pues bien. Hay que tomar medidas de seguridad. No sabemos que hay en el bosque que esta causando estas desapariciones. Y un simple aviso a los nomaj no funciona muy bien que digamos. -Decía la señora Kendra- ¿Propuestas?
Todos nos miramos.
-Limitemos a dar advertencias a los turistas de evitar las áreas más peligrosas. -Propuso el señor Evans.- Esta claro que esos nomaj debieron haber desaparecido por causa a alguna criatura mágica.
-¿Qué no escuchaste nada? -inquirió molesto uno de los señores Morrison. - Una simple advertencia no ha bastado. Tenemos a cinco desaparecidos.
-Al menos, estemos alerta, por si hay cambios en este asunto -La señora Evans trato de ayudar a su esposo con la propuesta.
-¿Alguien secunda la propuesta de los señores Evans? -pregunto la Kendra, su mirada penetrante intimidaba a los presentes. Sus dedos huesudos cargados con anillos y brazaletes me distrajeron y me abstuve de votar- ¿Nadie? ¿Otra propuesta?
-Propongo establecer vigilancia -dijo el señor O'Brien. - Recorrer los bosques para asegurarnos que los nomaj no se acerquen a los lugares donde se produjo las desapariciones.
Los presentes se miraron entre sí.
-¿Y quien lo haría, Morty? -cuestiono la bruja sentada a mi lado.
-Pues, todos nosotros. Es nuestro deber, ¿no? Según recuerdo, para eso nos reunimos para hablar.
-¿Y esperas que desperdicie mi preciado tiempo haciendo de niñera de nomaj ignorantes? - La bruja inflo sus cachetes, y parecía un sapo apunto de atrapar una mosca. O escupir la mosca.
-Si no quieres hacerlo, no lo hagas. - Dijo uno de los nietos de Kendra. - Yo me apunto a la guardia.
Su abuela lo miro con sorpresa.
-Entonces, ¿apoyas la moción? -el pareció pensarselo un segundo y entonces asintio.
-Lo apoyo y lo haré.
-¿Alguien más vota a favor? -pregunto Kendra. Hubo un momento de titubeo, pero al final varias manos se levantaron. Yo dude y me abstuve de votar. De todas maneras no hizo falta, pues había amplia mayoría. -Entonces esta decidido, formaremos una patrulla. Por rondas recorreremos el perímetro de los bosques. Buscaremos desaparecidos y prevendremos a los nomaj.
La siguiente hora discutieron quienes patrullarían en que turnos. De las trece personas, solo tres no participarían en la vigilancia, Kendra, la señora Philips y la bruja chaparrita sentada junto a mí. Las primeras no participarían por su avanzada edad, la última se nego por cobardía.
Finalmente acordamos dividirnos en parejas. Los mayores patrullarían durante el día, mientras que los más jovenes iríamos por la tarde y la noche.
El Señor O'Brien suspiro justo antes de ponerse de pie y emitio quejas por tener la espalda agarrota. La bruja sentada a mi lado soltó un grito de susto
-¡Te has levantado primero!
–¡Callate mujer, nadie va a morirse por una tonta superstición!
Poco a poco fuimos poniéndonos de pies. Varios vecinos mantuvieron una animada charla, y claramente yo quede excluida de todas las conversaciones. Estaba apunto de huir por la puerta cuando una mano me detuvo del brazo.
-Así que, nos toca patrullar juntas – Elizabeth me sonreí con timidez. -¿Te gustaría que hablemos para conocernos un poco mejor?
Yo le devolví la sonrisa algo tensa y acepte quedarme un rato más. Me había quejado de que no tenía gente de mi clase con quien relacionarme. Ahora no podría decir ni una sola palabra, ella se acerco amablemente hasta mí solo para romper el hielo. Además, si iba a meterme en el bosque a perseguir quien-sabe-qué, me gustaría conocer a la persona que podría salvarme el trasero.
