Advertencia: A excepción de un par de personajes, ninguno me pertenece. Ambos mundos de fantasía, fusionados, pertenecen a las autoras de Harry potter y Crepúsculo. Yo solo me invento un fanfiction ambientado en el mundo de Harry Potter pero la interacción principal esta con los personajes de Crepúsculo. Esta historia sucede de manera paralela a la historia de Bella Swan y es otra perspectiva.
Capítulo VII
La patrulla mágica
POV Aleida
-¿Crees que tu padre pueda ayudarnos un poco? -Elizabeth me susurro al oído cuando salimos de la casa de la vieja Kendra. Con la cercanía note que su nariz recta oculta una fina capa de pecas que pasan desapercibidas por su piel rojiza.
-Pues… -trate de ponerme en la piel de mi padre e imaginarme que haría cuando le diga de las patrullas. - Yo creo que sí
Le mostré una sonrisa tensa que debió parecer más una mueca. Elizabeth me miro confundida.
-¿No va ayudar? ¿Aunque sea solo a su hija?
-No es que no quiera ayudar. El no se mete en los asuntos de la reserva, y puede tomar esto como asunto de la reserva… Pero quizás nos de una mano. Tengo que hablar con el.
Elizabeth suspiró y echo la cabeza hacia atrás para mirar al cielo oscurecido por las nubes.
-¡Qué ridículo! Todo un auror vive con nosotros y no pedimos su ayuda. Supongo que debe pasar una tragedia para que se den cuenta de esta estupidez.
Yo solo me limite a dar un gruñido de confirmación, estaba de acuerdo. Por mucho que seamos diez magos y brujas, no haremos el trabajo ni la mitad de bien que lo haría mi padre. La sola idea de adentrarme en el bosque a plena noche con solo la compañía de Elizabeth me aterraba. La ansiedad se instalo en mi estomago y lo estrujo con un puño de acero. Sabía que ella también estaba igual de asustada que yo, por eso me había hablado. Quería asegurarse que podía confiar su espalda a mi varita. Y por eso íbamos a mi casa. A buscar algunas cosas que pudiera sernos útil.
Saque la llave de mi bolsillo y con un botón desactive la alarma del coche.
-Sube. -le indique y muy naturalmente abrí la puerta del piloto. Ella se detuvo con una expresión de asombro.
-¿De verdad sabes usarlo? -yo asentí. -¿Dónde aprendiste?
-Una escuela de conducción nomaj de Nueva York. -Sonreí con gratificación ante su mirada de admiración, como si supiera hacer alta magia avanzada – Es más fácil de lo que parece.
Elizabeth miro con interés cada parte del interior del vehículo y preguntando: ¿Qué hace esto? ¿Y aquello? ¿Cómo sabes cuando apretar los botones? ¿Qué encantamiento usa para moverse? Estire los labios procurando no reírme de ella, no quería ofenderle. Para cuando llegamos a mi casa me sentí sobrepasada con sus preguntas, ya no sabía como responderlas. Así que le dije que si le gustaría saber más de vehículos, debería de hablar con Embry y sus amigos. Muy encantados estarían horas hablando del tema.
Mi padre estaba ya en casa, aparentemente conversando con Jinx. La elfina tenía las orejas caídas, parecía asustada y lloraba. ¿Mi padre la estaba regañando? Me fije en la expresión con el y me encontré con sus rasgos duros y serios. ¿Jinx hizo algo tan mal? Mi padre no es de regañarle con dureza.
-Vete ya -dijo él con simpleza y Jinx desapareció con un chasquido de sus dedos.
-¿Pasa algo malo? -pregunte. Mi padre negó con la cabeza.
-Nada de que preocuparse. -Entonces se fijo en Elizabeth, ella le devolvió la mirada con interés.- Buenas noches. Eres la hija de O'Brien, ¿cierto?
-Si, señor. -Ella se acerco para estrechar la mano de mi padre. El devolvió el apretón con gentileza.
-Me acuerdo cuando eras una pequeña niña. Hace tiempo que no te veo la reserva. Según me contó tu padre, habías ido a Massachussets para unirte al equipo de Fitchburg Finches
Las mejillas de Elizabeth se enrojecieron tenuemente.
-Sí, yo sí fui. Pero me lesione durante las pruebas. Volveré a intentarlo el próximo año.
-¿Qué puesto juegas?
-Me gusta ser cazadora, - Mi padre le sonrió para animarla a hablar un poco más – aunque me gustaría más jugar como buscadora.
-Interesante, debes tener buenos reflejos con la escoba. Me gustaría poder seguir hablando de Quidditch, pero debo ir a buscar a mi hija. Con su permiso, señoritas.
Mi padre ya estaba rodeándonos cuando la mirada de Elizabeth se clavó en mí. Una mirada que me indicaba a que le pidiera ayuda ahora.
-Papá, ¿Podrías ayudarnos en algo ? - solo cuando me di la vuelta sentí que ya me arrepentía de hablar. Él me devolvió la mirada inquisitiva y aguardo a que yo hablará. Trague la saliva con dificultad. - La reunión de hoy…
-Si la propia Kendra no me pide ayuda, no voy a meterme en asuntos tribales -me corto secamente.
-No -menee la cabeza con compulsión. - No es esa ayuda la que quiero. Solo quiero… queremos -me corregí, no quería enfrentar tan sola a papá en esta petición. -un par de… consejos.
Ya no tenía idea de que ayuda pedirle. Si el no iba a intervenir, no había nada que pueda darnos. Mi padre frunció el ceño de tal forma que sus cejas se tocaron y formaron una perfecta "V".
-¿Consejos para...?
-Para explorar el bosque de noche… -su mirada se encendió de irá y yo me encogí como una niña que pedía permiso para una travesura. -Va… amos a… a buscar pistas de los turistas desaparecidos.
La piel de mi padre se encendió con un rubor furioso y apretó tan fuerte los labios que se pusieron blancos. Cerré los ojos con fuerza justo cuando lo oí vociferar.
-¡¿PIENSAN HACER QUÉ EN EL BOSQUE DE NOCHE?!
Sentí gotas de su saliva por mi cara y desee que la tierra me tragará. ¡Pobre Elizabeth! Ella más que yo, debe estar deseando desaparecer en estos momentos. Trate de articular una respuesta coherente, pero solo tartamudee un patético "e… e… e". Papá vocifero otras cosas más antes que yo pudiera encontrar otra vez algo de valor para responder.
-Casi todos son voluntarios para patrullar. Es para la seguridad de la reserva…
-¡Si les interesa la seguridad de la reserva hubieran hablado conmigo o con la secretaría de defensa mágica! ¡No estarían enviando a niñas a tropezarse en el bosque sin idea de lo que hacen! Maldita sea esa vieja bruja. -Se dio la vuelta para dirigirse a la puerta- voy a hablar con esa asquerosa chamana.
-Pero papá, el consejo de ancianos… -Trate de seguirlo y detenerlo, mi padre se dio la vuelta tan repentinamente que me lleve un susto y salte hacía atrás.
-¡ME IMPORTA UN BLEDO EL CONSEJO DE ANCIANOS Y LA TRIBU! ¡CON MI HIJA NO!
Y esa fue su última palabra. Tomo su capa, se la puso y salio dando un portazo. A pesar de la vergüenza que sentía, el miedo hizo que la sangre bajara hasta los pies y seguramente me quede con una expresión lívida.
-Bueno… - dijo Elizabeth con una vocecilla que parecía de ratón. - La respuesta es "no".
Ella me sonrió débilmente, también se veía espantada por el arrebato de ira que tuvo mi padre.
-Yo lo siento mucho, no esperaba que el se sulfurara tanto. -Ella negó con la cabeza.
-Tranquila, te comprendo, mi padre también es algo… picante. Ahora. Dijo que no va ayudarnos, pero no te lo prohibió… ¿Todavía quieres hacer esto?
Me tome un segundo para pensarlo. Me da bastante miedo hacer lo que íbamos ah hacer, pero sabía que Elizabeth iría de todos modos. Como aspirante a sanadora, no me parecía correcto dejar que vaya sola a matarse en el bosque. Al menos debería ir para sanar cualquier herida. Así que asentí.
-Estoy segura. Al menos para la noche de mañana.
-Entonces esta dicho, pongámonos a trabajar.
Subimos a mi habitación para acordar los detalles para nuestra primera patrulla. Hablamos de nuestras habilidades y debilidades. Las conocimientos que podiamos aportar. Los lugares donde recorreríamos y así. Papá llego casi la madrugada con Kimana. Lo que sea que halla hablado con Kendra lo dejo exhausto. No quiso dirigirnos la palabra, solo fue a dormirse.
POV Embry
El domingo desperté con un extraño zumbido en la cabeza, el dolor sordo se instalo en medio de mi cráneo. Me tome una pastilla para el dolor y me dispuse a desayunar. Jacob va a estar ocupado con Bella, a ver si hoy logra llegar aunque sea a primera base. Quil debe estar en su quinto sueño. No me apetecía hacer la tarea de la escuela. Así me quede sin opciones. ¡Perfecto! ¿Ahora que hago en domingo?
Fui a ver a Karina en su casa. Con ella pasaría una de dos cosas: O nos pelearíamos o nos liaríamos entre besos. Ojala sea lo segundo, el dolor de cabeza me esta enfermando. Quizás, si le doy la razón a todo y pido perdón por dormirme, me deje volver a su casa. Quizás y hasta pueda acurrucarme con ella. Si, esa idea suena genial.
Llegue a su casa, Karina se cruzo de brazos viéndome con ojos duros, mientras le decía todo lo que ella pudiera querer escuchar en ese momento.
-Te perdonaría, si… -se miro las uñas, yo espere expectante. - Si me invitas a tomar un chocolate caliente.
Yo sonreí victorioso, aunque mi bolsillo se quejo, porque solo tenía unos tristes diez dolares. Decidí complacerla y la lleve a la única cafetería de la reserva. Camine con ella colgándose de mi brazo y susurrándonos palabras tiernas. Se sentía bien estar en su compañía. Hacía que mi estado mejorará un poco.
Decidimos sentarnos afuera para disfrutar de la brisa fresca. Aparte una silla de la mesa para que ella se sentará, porque soy todo un buen caballero. Luego me sente al frente de ella y esperamos a que un mesero viniera a atendernos. Dentro del local estaba casi lleno, pero fuera estábamos solos y sentíamos más privacidad.
-Así que, ya no veremos el "Diario de Noah" -note que no lo pregunto.
-Vamos a verlo si tu quieres.
-Pero te duermes con la película.
-Bonita, ya vimos tres veces, me se el guión de memoria -sonreí forzosamente. Aun parecía estar sensible.
-Esta bien, te prometo que veremos otras películas. Más que eso, te prometo que vas a elegir la próxima. -me tomo de las manos sonriendo. Yo respondí a su sonrisa- Entonces, ¿que hiciste ayer luego de que te fuiste? Esperaba que me llamaras.
-Sabes que no podía llamarte, el teléfono está roto -Me excuse, la verdad es que lo había desconectado hace dos días para que Karina ya no me llamara a altas horas de la noche. ¿Cuándo volvería a conectarlo? Cuando mamá note que nadie llama en casa.
-Deberías comprar un teléfono celular, así podríamos escribirnos mensajes de textos. ¿Te lo imaginas? Dormir hablando y despertar con tiernos mensajes de amor -ella suspiro.
-Veré para conseguir uno, solo tengo que mejorar mis calificaciones para convencer a mamá de que me permita comprar uno.
-Um, te ayudare, sabes que sí. -ella se inclino para besarme los labios. - Embry, ¿Porqué no usas la camisa que te regale? Te queda tan bien, resalta tus ojos.
-Perdón, pero esta sucio. -ella arrugo la nariz.
-¿Y no podías limpiarlo para hoy?
-¿Porqué para hoy? -pregunte confundido.
-Pues, para usarlo cuando estas conmigo, dah. -su tono me dejo claro que el asunto resultaba obvio, pero para mi no lo era tanto.
- Lo siento, Kari, pero esta sucio, cuando este limpio lo usare. -Ella soltó mi mano y se aparto hacia atrás, tanto como lo permitía su silla.
-Aja, y se puede saber, ¿cuándo será ese día?
-Caray, Karina, no sé. Los martes son día de lavar la ropa. ¿Te parece el miércoles? -fruncí el ceño.
-¿Y cuándo fue la ultima vez que usaste esa camisa? -me exigió. Yo seguía sin entenderle, se estaba poniendo histérica y eso hacía que me pusiera muy incomodo.
- No sé, ¿El jueves?
-¿Me lo estas preguntando? -se indigno
-Pero es que, a ver, Karina. No me acuerdo cuando lo use. Creo que fue el jueves. Te juro que lo he usado, por eso esta sucio. ¿Cuál es el problema?
-¡El problema es que no lo usaste estando conmigo! Y no estuviste conmigo el jueves, ¿a dónde fuiste el jueves con la camisa que te regale?
-pues con mis amigos.
-¿Tus amigos? O ¿serán tus amiguitas? Que te he visto muy amable con unas chicas del último año en la playa.
-¿Qué? Yo no… Me pidieron que les hiciera una foto. ¿En serio estas molesta por eso?
-Oh, por dios. Por dios. ¿Recién ahora lo notas? -Yo la mire incrédulo. Sin pensarlo, grite.
-¡ESO FUE HACE DOS MESES!
Las manos comenzaron a temblar, trate de sujetarme de la mesa para que no se notará, pero la mesa vibro a mi ritmo.
-Y nunca has querido decírmelo, lo se solo porque mis amigas me contaron.
-Te dije que solo les tome una foto con la cámara de ellas. Yo no me quede con ninguna foto, ni siquiera me miran. ¿Cuál es tu problema?
-Ah, o sea que ya te gustaría a ti que te miren, ¿es eso, verdad? -Me miro ella con los ojos bien abiertos, casi saltando de sus órbitas.
-Esto es ridículo, yo mejor me voy. Ten. -Le puse los diez dolares en la mesa- Para que pagues el chocolate.
Comencé a alejarme con pasos largos, ahora me sentía mucho peor que antes. La cabeza me resultaba pesada y me costaba pensar con ese dolor. Mi estomago parecía darme vueltas intentando hacerse un nudo.
-No vas a dejarme aquí sola, ¿Me oíste? Vamos a arreglarlo esto aquí. ¡Ven aquí, Embry!
Las nauseas subió por mi garganta con solo escucharla.
-Arreglar ¿qué cosa? ¿Tus celos? Mejor buscate un psiquiatra.
Camine más rápido, pero Karina ya estaba corriendo detrás de mí.
-No es que sea celosa, es que tu no compartes tanto tiempo conmigo, no me cuentas lo que haces. Ya no eres tan abierto como antes. ¿Qué te pasa?
Trate de mantener la distancia entre ella y yo, sin embargo me alcanzo y se planto frente a mí, obligándome a parar. Apreté la mandíbula con tanta fuerza que podría haber partido mis dientes. Mi cuerpo me temblaba tanto que, en un pequeño y lejano rincón de mi mente, me imagine que convulsionaría en el suelo en cualquier momento.
-Deja de fastidiar -le espete con un gruñido, pero ella seguía.
-¿Ahora vas a decirme fastidiosa? ¿Y así pretendías disculparte hoy? Pero es que eres un imbécil.
Irritado la tome por los hombros con fuerza, demasiado al parecer, porque comenzó a gritar. Yo no le di importancia. Yo estaba histérico. La agite mientras le gritaba.
-¿QUÉ PARTE DE QUE ME DEJES TRANQUILO NO ENTIENDES?
-¡Suéltame, suéltame! .-pidió ella. De lejos escuche a alguien gritar algo. Creo que fue un mesero de la cafetería.
La rabia que estaba sintiendo en ese momento no me dejaba pensar. No podía juntar mentalmente dos palabras. Solo sentía furia pura y dura. Muy en el fondo entendí que yo no la estaba agitando. Era yo que estaba temblando de forma descontrolada. Con mucho esfuerzo la solté y ella cayó al suelo. Me estaba viendo con terror. Pude oír pasos, varias personas se acercaban corriendo. Mi mejor reacción no fue otra que huir. Corrí, corrí hacía el bosque.
Oí a Karina gritar algo, no la entendí, ni me detuve ni me voltee a verla. Solo pensaba en huir, como dijo mi tío, mandar todo a la mierda y huir al bosque. ¡Nunca pensé que al final me serviría ese consejo!
Me interne entre los bosques sin saber donde me iba, sentí mi cuerpo fuera de control. Corrí, no se cuantos metros. Salte un tronco que estaba caído en el camino y tuve la sensación más extraña de mi vida.
Todo mi cuerpo vibro con fuerza, mis músculos se tensaron y me sentí duro como una piedra. Grite de dolor, sentía como si todo mi cuerpo fuera victima de un violento calambre masivo. El dolor duro solo esos segundos que estuve en el aire, después de saltar el tronco. Cuando toque el suelo pense que sería carne molida por tanto dolor; en cambio, me levante extrañamente más fuerte y al correr fui mucho más rápido.
Sentí que corría como el viento y que lo hacía con mis manos. Extrañamente sentí mis manos en contacto con la tierra, sentí que mis piernas también corrían. No tenía sentido. Ya no me dolía nada aunque la ira seguía aún.
Baje la vista y no vi mis manos. Vi unas enormes patas peludas de color gris con feroces garras negras. Entre en pánico e intente gritar por ayuda, pero lo que salio de mi garganta fue aun más loco. Fue un aullido. Calle y el aullido se detuvo. Asustado de mi mismo salte, salte, me zarandee y todavía seguía con patas por manos. Me di la vuelta y vi una larga cola peluda siguiéndome.
¿Qué? ¿Qué mierda me esta pasando? ¿Que mierda es esto? Mierda mierda mierda. -repetí como un mantra desesperado. No lo vi venir, tropecé con un barranco y cai igual que una piedra. Rodé por el barro y me arañe con varias raíces gruesas. Al chocar contra el suelo solté un quejido y un lamento. Otro aullido salio arañando mi garganta.
-Respirá y no te alteres. -Escuche decir una voz, pero no vi a nadie cerca.
Me quede de piedra.
-Eso es. No te muevas y dime donde estás. -Repitió la voz. Yo seguí quieto. Oí los desesperados latidos de mi corazón. Oía a los insectos. Sentí el viento helado entre las hojas. Las ramas me arañaban. No tenía idea de donde carajos estaba.
-¿Qué es lo ultimo que recuerdas? -Me consultó con paciencia.
No respondí. Yo solo pensé que estaba haciendo antes de correr. Recordé a Karina, tirada en el suelo y viéndome con terror. Recordé al mesero de la cafetería, había ido corriendo a ver que sucedía.
-Maldita sea, estás muy cerca de ellos La voz contuvo más maldiciones-Alejate de allí. Ven hacía mí.
¿Dónde? -Pensé sintiendo que perdía la cabeza. Pero en su lugar, sentí que en mi cabeza se ocupaba en procesar imágenes del frondoso bosque, de arboles aparentemente iguales pero con distintos aromas. Me vi a mi mismo corriendo como el viento hasta un claro.
-Ven. Ven rápido -me apremio la voz. Y sin saber porque, yo le obedecí. Los arboles eran todos iguales, pero reconocí algunas marcas distintivas: Musgos verdosos, rasguños, ramas rotas y torcidas. Pero lo que más me guiaba era el olfato, perseguía un rastro que desconocía. Me adentre mucho más en el bosque.
Me he vuelto loco -me lamente.
-No estás loco. -me calmo la voz.
-¿Dónde mierda te escondes? -Pensé asustado y la voz siguió respondiendo a mis pensamientos.
-No me escondo. Te estoy guiando hacia mí.
-¿Quién eres?
Justo cuando le cuestionaba alcance el claro que había visto en mi cabeza. Me detuve allí presa del pánico. Al otro lado, a muchos metros de distancia de mí, vi que los arbustos se agitaron ante los movimientos de un enorme oso… No, no era un oso. Era un lobo, el más grande y colosal que hubiese visto jamás. Su pelaje oscuro resaltaba el brillo amarillo de sus ojos. Y para mi sorpresa, su imagen no me aterró, más bien me tranquilizó.
-Soy Sam.
POV Aleida
La noche del domingo fui al punto de reunión que acorde con Elizabeth, en un sendero que lleva al bosque. Los viejos carteles anunciaban, con letras alegres y con pintura desgastada por el tiempo, la entrada turística al bosque de la reserva. Pero eso no fue lo que llamaba mi atención. Justo a lado de los viejos carteles había unos nuevos que parecían recién colgados.
"PELIGRO DE ANIMALES SALVAJES. SE RECOMIENDA INGRESAR CON GUÍA DE GUARDABOSQUES."
Acompañado por el dibujo plano de un oso negro. Las advertencias seguían con un "Prohibido la caza furtiva". Y finalmente un "NO ENTRAR AL BOSQUE DESPUÉS DE OSCURECER".
Ojala el peligro fueran solo osos, aunque sospechaba que tendríamos mala suerte y encontraríamos algo peor que eso. Hice una lista mental de todas las criaturas tenebrosas y salvajes que podríamos encontrar ahí. El que más me aterraba era un escondedetrás.
No seas tonta, Ale. Esa cosa solo habita en Massachussets.
Comencé a comerme las uñas de forma compulsiva mientras seguía esperando a Elizabeth. Cuando note que me estaba lastimando los dedos decidí distraerme ajustando mis ropas. Estire mi jersey, me asegure de que mi cinturon no me apretase, ni que este tan suelto como para que se me caiga el pantalón. Desate y volví a atar mis cordones de las botas de senderismo. Me ajuste la capa de lana negra. Me acomode el gorro de lana y la bufanda. Después revise mi bolsa. Traia agua, comida, mapa, pociones curativas y otras cosas más que encontre en el armario de Papá.
Cuando iba a volver a revisarme el vestuario escuche un crack no muy lejos de mí. Saque mi varita y me volví hacia atrás, lista para atacar o defenderme.
-Ah, lo siento, no quería asustarte. -Elizabeth levanto las manos en señal de rendición. Se había aparecido a pocos metros de mí.
Suspire para liberar mi tensión y sonrei para calmar a mi compañera. Ahora estabamos lista para comenzar con nuestra… patrulla.
Caminamos cerca de media hora con nuestras varitas levantadas y encendidas. La oscuridad del bosque era bastante densa y no podíamos ver más allá de unos cuantos metros. Nos adentramos solo unos cuantos metros más allá del linde del bosque, temíamos perdernos. Los ruidos de los animales nocturnos nos hacia saltar de miedo a cada rato. Intentamos charlar para calmar los ánimos. Más bien, Elizabeth hablo de Quiddicth al menos veinte minutos de lo que llevábamos caminando.
-¡Ya me acuerdo! -exclame de pronto – Fuiste tú quien metió aquel gol ganador en el partido de Ave del trueno contra la Serpiente cornuda del año dos mil, ¿verdad? ¡Me hiciste perder al menos diez draggot!
-Lo siento mucho -se río, pero su tono dejo claro que no lamentaba haber ganado aquel partido. - Nunca voy a olvidar ese partido, ¡fue el mejor de toda mi vida!
-Ganaron aun con cuando mi casa atrapo la snitch. Apodamos a nuestro buscado como el "Krum" de Ilvermony -Elizabeth se rió con más ganas.
-¡Como olvidarlo! Ese año me embrujaron muchas veces para sacarme del equipo. No consiguieron, pero tampoco ganamos la copa ese año.
Y nuestro tema de conversación se acabo, caminamos mirando cualquier otro lugar menos a nosotras. De nuevo un silencio incomodo se instalo entre nosotras. Aunque estudiamos en la misma escuela, aunque vivimos en la misma reserva durante tantos años, nunca fuimos cercanas ni amigas. Ella es dos años mayor que yo.
-Entonces -comenzó ella - ¿Que tan buena eres en duelo?
Hice una mueca -Regular, pase muchos meses en la enfermería.
Ella enarco una ceja - ¿Eras parte del club de duelo?
-No me hacía falta, me batí en muchos duelos clandestinos en el patio de la escuela. - volvió a reírse de mí.
-¿Y eso porque?.
-Era un poco conflictiva… con mis compañeros. -yo me limite a encogerme de hombros - Lo bueno es que aprendí que no sería una gran duelista, pero descubrí que la sanación es una vocación para mi.
-Una rara forma de descubrirlo. -guardamos otro silencio incomodo.
-¿Y que tal eres tú en duelo? -levante mi varita para iluminar las ramas que estaban sobre nuestras cabezas. Alcance a ver a un ave que nos miraba con fastidio.
-Um, regular. Se me da mejor los hechizos defensivos.
-¿Algún preferido?
-Protego – nos reunimos juntas. - ¿Y el tuyo?
-Repulso, me encanta ese encantamiento.
-Bueno, al menos ya se que nada nos va a tocar -ella soltó un largo suspiro contenido.
Ya nos estábamos acostumbrando a los ruidos del bosque, ahora solo esperábamos que algo mucho más extraño y mágico nos saltaran encima. El viento soplo con bastante fuerza, nos arrojo a la cara ramas y hojas secas. Nuestras capas ondearon cual banderas y temblamos de frió.
-Esto ya no me hace gracia. -se quejo Elizabeth. - ¿Como los nomaj disfrutan paseando en el bosque? ¡Hay que estar locos!
-A mi papá y hermanos les gusta acampar en el bosque. Aunque claro, ellos no caminan por la noche por ahí, están junto a una fogata o dentro de la tienda de acampar.
-Con chocolate caliente -suspiro con ensoñación. -Demos una vuelta rápida y vayámonos a casa. ¿Si? No se que esperamos encontrar con esta oscuridad.
-Pensé que no lo dirías nunca. También quiero irme.
La calma del bosque se rompió con el estruendoso aullido de un lobo. Un largo y lastimero llanto.
-¿Qué fue eso? -grito Elizabeth, asustada. -Sonó cerca de nosotras. -dio vueltas sobre si misma con la varita apuntando a cualquier dirección.
-Tranquila, solo fue un lobo. Hay muchos en estos bosques.
-¿Desde cuando? -y yo fruncí el ceño pensando.
-Desde que volví escucho a las noches al menos un aullido. Pero esta lejos.
Supe que no la convencí demasiado, seguía alerta con su varita en ristre. Caminamos unos metros más en silencio mirando a todos lados. Comencé a sentirme paranoica con cada sombra que proyectaba las ramas. Veía enemigos en todas partes. Detrás nuestro escuchamos una rama partirse. Ambas gritamos y pronto, nos dimos vuelta lanzando hechizos defensivo contra los arboles sin dar a nada.
-¡Vayámonos ya! -le grite en suplica. Y Elizabeth no lo dudo dos veces. Me tomo del brazo y cuando sentí que ella empezaba a desaparecer conmigo pude vislumbrar a un cuervo negro posado en la rama de un árbol. Lo siguiente que vi fue el patio trasero de una casa de madera de dos plantas.
-Mi ca...casa -tartamudeo Elizabeth. - ¿Estás entera?
Ella me inspecciono con una mirada, también yo la evalué. Conté dos orejas, dos cejas, una boca, una nariz. Los brazos y las piernas están donde deben de estar. Incluso su cabello ondulado esta en su lugar, muy revuelto y de puntas, pero bien al fin y al cabo.
-¡No te falta nada! ¡Qué gusto! -Festejó ella y se dobló sobre si misma apoyando las manos en sus rodillas – Lo siento, es que tiendo a dejar partes del cuerpo cuando desaparezco.
Yo me estremecí, o sea que hubiéramos estado mucho más a salvo en ese bosque que viajando con desaparición.
-Bueno, no nos escindiste nada, así que… ¡Bien hecho! -sonreí con tensión.
Elizabeth me invito a quedarme a dormir en su casa. Acepte, más que nada, para evitar la mirada acusatoria de mi padre y su palabras de "Yo dije que no podrían". Al menos si regreso por la mañana podría hacerle creer que no huí de ese bosque. Ella preparo chocolate caliente y nos sentamos junto al fuego de la chimenea para quitarnos el frío. Ahora que nos sentíamos a salvo comenzamos a reirnos de lo cobarde que fuimos.
-Mañana hay que intentarlo otra vez. Pero esta vez no hay que desaparecernos como unas locas.
-¿De verdad quieres repetirlo?
-¡Claro! ¡Fue emocionante!
Hice una mueca – Yo ya tuve suficiente emoción para una vida.
Elizabeth se empezo a reir de mí, yo preferí no responder bebiendome mi taza de chocolate. Para ir a dormir, Elizabeth apago la chimenea y las ultimas luces. Se me antojo bastante raro que lo hiciera con la varita. Luego note que su casa no cuenta con ninguna instalación eléctrica. Claro, mi casa es la única casa de magos que esta preparado para las visitas inoportunas de los nomaj.
Al día siguiente me desperté antes que el sol saliera; ya le había advertido a mi anfitriona que saldría temprano, pues tenía clases de magia de sanación. Por lo que nadie estaba despierto para despedirme. Me desaparecí de la casa y volví a aparecer a treinta metros de la mía. Encontré a Jinx colocando mi desayuno en la mesa.
-Jinx preparó pastel de carne para el almuerzo de la joven señora. Jinx va a envolver el almuerzo para que la joven señora pueda llevar. -Y dicho eso, se fue a la cocina.
Ya estaba saboreando mi desayuno cuando papá aparecio en la cocina ya completamente vestido con su tunica para trabajar. Lo mire esperando ver la molestia en su rostro, esperaba que estuviera furioso porque me había ido al bosque de todos modos. Lo que no esperaba era ver la muerca de una sonrisa burlona en sus labios.
-¿Qué? -pregunte ya incomoda, el no decía nada.
-Sabía que iban a asustarse.
-No se de que me hablas -finji total ignorancia. No hay forma que sepa lo que paso anoche, ¿cierto? Fije mi vista en mis tostadas tratando de cerrar mi mente, no quería darle ninguna pista. Pero no hizo falta. Mi padre camino hasta sentarse frente a mí.
-Creí que me iban a embrujar, pero al final quemaron a unas inocentes hojas podridas del suelo, y se desaparecieron justo después. -dijo con tono burlón y luego uso una fingida voz de pena- ¡Qué decepción! Esperaba que mi hija pudiera aguantar una hora más en el bosque. ¡Qué decepción! -repitió, al ver mi cara de incredulidad comenzó a reírse con ganas.
-¿Cómo?
-Cierra la boca o vas a babear. -entonces note que tenia la mandibula colgando. Cuando la cerre vi que papa sacaba algo de su bolsillo y lo puso frente a mi sobre la mesa. Era una larga pluma negra veteada con hebras grises.
¡El cuervo!
-¿Nos seguiste? -Con aire de suficiencia, mi padre se puso de pie.
-Todo el tiempo. -sentí el calor del rubor subir por mis mejillas. Mi padre camino hacia la sala – Ya debo ir a trabajar, pero tranquila. Ya hable con Kendra. A partir de ahora, si vas al bosque, será durante el día. Así, quizás, apuntaras antes de disparar.
N/A.: Fitchburg Finches es un equipo de Quidditch de estados unidos. Son nombrados en "Quiddicht a travez de los tiempos".
Escondedetrás, es una criatura creada de manera accidental por magos. Es nocturno y puede esconderse detrás de casi cualquier cosa que encuentre para ocultarse. Sus presas preferidas son los humanos. Según encontre, solo habita en el estado de Massachusetts.
El Draggot es la moneda oficial del mundo mágico de Estados unidos. Sería como el Galeón que usan los magos ingleses.
Krum, lo apodaron así porque en el final del mundial de Quiddich del año 1994 se disputo Bulgaría contra Irlanda por la copa mundial de Quidditch... El resultado final fue que Krum atrapo la snitch, pero Irlanda tenía tanta diferencia de puntos que igual Bulgaria perdió.
