Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

16: La Orden…

Despues de la clase sobre Criaturas Mágicas, Harry aprovechó que tenían un pequeño descanso y fue a hablar con Hagrid.

―Hola, ¿Qué se te ofrece, Harry?―preguntó el semi-gigante.

―Lamento molestarte Hagrid ―dijo el chico Evans ―Deseaba conocer más sobre los Thestral ―Hagrid vio que Harry traía una libreta en sus manos ―Sus costumbres, sus alimentos, como diferenciar entre macho y hembra, etc.

―Oh, por supuesto Harry ―dijo Hagrid feliz de que alguien verdaderamente pareciera interesarse en ese tipo de animales ―Lo diré pasado mañana en la clase ―Harry asintió y Hagrid vio, para su sorpresa como Harry invocaba mediante magia, su escoba y partía devuelta al castillo.

Tras volver, tuvieron su clase de adivinación, pero ni Draco, ni Harry podían ver nada en la bola de cristal, aunque Harry sí tuvo una ligera visión usando las hojas de té, pero no sabía si era verdad o si era su imaginación, aun así anotó en su libreta lo que vio: «Tengo una batalla contra La Orden Negra, dentro del Castillo; ocurre un salto de tiempo y creé un Horrocrux, mis ojos se vuelven ¿verde esmeralda claro?»

― "¿Crees que esos tipos estén aquí mismo?" ―preguntó Draco en voz baja, Harry se encogió de hombros.

― ¡Sí! ―gritó Ron Wesley, todos lo miraron, mientras que él observaba fijamente la hoja de té― ¡Seré Auror a futuro!

―Es adivinar, no soñar ―dijo Draco con una sonrisa burlona y los Slytherin se burlaron del Gryffindor, aunque la maestra detuvo la pelea a tiempo.

Tras eso, fueron a Pociones, donde tuvieron que cortar raíces, agregar un vaso de rata y unas gotas de sanguijuela, para una poción la cual nadie deseaba saber que era. Hermione, Harry, Draco y Evelyn lo hicieron perfecto y en pocos minutos, así que Snape les dejó una tarea y les permitió salir del salón, para hacer lo que quisieran en lo que quedaba de tiempo, murmurando que buscaran al Señor Tenebroso, como ya habían hecho en los 2 pasados años escolares.

Más de uno protestó, pero una sola mirada de Snape bastó para calarles el miedo. El grupo fue directo a la Sala de Menesteres, donde Luna ya estaba practicando un hechizo, en un muñeco de entrenamiento.

― ¡Incarcerous! ―exclamó Luna, atando al muñeco con cuerdas, la chica dejó salir una risilla.

―Hey Luna, podríamos usar eso en Harry una noche para divertirnos los tres ―dijo Evelyn sonriente y traviesa, ya todos sabían que Evelyn y Luna tenían fuertes sentimientos amorosos hacía Harry, el chico deseaba salir corriendo ―Por cierto Harry ¿Qué fue lo que viste en la clase de Adivinación?

―La Orden Negra está infiltrada en el castillo y usando magia de transformación ―dijo Harry, haciendo que a todos les apareciera una mueca de espanto.

―Pues vaya mierda, así no sabremos quiénes son y necesitaremos que Hermione se haga cargo ―dijo Draco algo fastidiado y a modo de orden, ofendiendo a la chica ―Oh vamos, no era para que te pusieras así.

― ¿Y entonces, Draco? ―preguntó Hermione, con las manos en la cintura.

―Draco intenta decir que eres la más lista de todos nosotros y podrás descifrarlo, así como descifraste lo de la Piedra Filosofal y lo de Esmeralda ―dijo Evelyn, mientras que los demás (menos Luna) asentían.

Ante el grupo, aparecieron varias estatuas, el grupo inició su entrenamiento― ¡Expulso! ―atacó Draco, mandando a un muñeco de entrenamiento a volar por los aires.

¡Expulso! ―exclamó Evelyn, una luz blanca surgió de su varita, el muñeco salió volando por los aires, hasta destruirse contra un muro.

¡Glacius! ―gritó Hermione, ocasionando que el hielo surgiera desde la punta de la varita, congelando otro muñeco y luego tocándolo con la varita, haciendo que se destruyendo al tocar el suelo.

¡Amato animo animato animagus! ―exclamó Harry colocando la punta de su varita en su pecho, mientras que sus compañeros lo veían cambiar a forma de reno. Todos se giraron al escuchar un zumbido extraño, encontrándose con un reno el cual tenía los ojos delineados de blanco.

― ¿Harry? ―preguntó una incrédula Evelyn, el reno asintió y fue seguido por sus compañeros.

―Creo que iremos a buscar a la profesora McGonagall ―dijo Draco con una sonrisa, mientras que salían de la sala de menesteres, aunque la mujer apareció al voltear la esquina, retrocediendo impactada, al ver un Reno en medio del pasillo, la mujer miró a los otros magos y luego recordó al "líder" del grupo de héroes.

― ¿Señor Evans? ―preguntó la mujer, sin poder creerlo― ¿Es usted? ―el Reno asintió, luego comenzó a vibrar y a volverse borroso, hasta retomar a la forma humana y normal de Harry ―E… eso… 50 puntos para Slytherin y 100 puntos personales ―dijo impactada sin saber que más decir ―Gran trabajo señor Evans, por favor acompáñeme, se lo mostrará al director y luego enviaré una carta, para que sea acreditado y legalizado como Animago ―el grupo comenzó a seguir a McGonagall, hasta la oficina del director. Sorprendiéndose de haber recorrido en 10 minutos, casi medio colegio, mientras que Hogwarts sonreía y pensaba en como cazar a esos estúpidos de la Orden Negra.

―Oh, bienvenido Harry. Minerva, Draco, Evelyn, Luna, Hermione ―dijo Dumbledore con su buen humor y tono de abuelo― ¿Qué ocurre?

―Concéntrese en el animal, señor Evans ―dijo una sonriente y orgullosa McGonagall, recordando a James, quien era un Ciervo ―Solo necesita concentrarse y visualizar el cambio en su mente ―Harry respiró y se concentró, sintiendo la magia en su interior. El director se puso de pie asombrado, las gafas se le cayeron, cuando vio a Harry transformarse en un reno.

―Increíble Harry, has heredado el talento de tu padre… ―Dumbledore fue interrumpido, al ver a la Prefecta de Gryffindor Katie Bell entrando en la oficina.

―Director, la Señora Gorda fue atacada ―dijo Katie, dejándolos a todos pasmados.

―Vamos a ver ―dijo Dumbledore, siendo seguido por "el grupo dorado". Encontrándose con que el cuadro de La Dama Gorda había sido destruido, solo quedaban astillas y lienzo en el suelo y se veía el agujero de la puerta de Gryffindor― ¿Dama Gorda? ―preguntó el director y la mujer apareció en el cuadro de un caballero de la Edad Media: Adolf el Galante.

―Fue el licántropo Fenrir Greyback ―dijo la Dama Gorda asustada e histérica, oculta tras el caballero― ¡Está en el castillo, junto a la Orden Negra! ―aquellos que escucharon, se mostraron asustados.

Búscalo y mátalo ―dijo Harry en Pársel a Esmeralda, la cual reptó por el cuello, el pecho y bajó por la pierna de su amo, saliendo rápidamente a buscar las cañerías, para recorrer en calma el colegio, petrificar al Licántropo y luego avisar a su amo ― "Director" ―susurró Harry, acercándose a Dumbledore, quien no lo miró pues se concentró en pensar en cómo proteger al colegio, decidiéndose a avisar a la pasada Orden del Fénix― "Acabé de mandar Esmeralda a que busque al Licántropo, usando una foto que apareció hace ya algunos días en El Profeta Vespertino, ella aun lo recuerda perfectamente de eso no me caben dudas, ella tiene memoria de elefante" ―El director asintió, aunque no deseaba tener nuevamente a la mascota de Salazar recorriendo el colegio y poniéndolos a todos en peligro― "Esmeralda prácticamente es inmortal señor. Sobrevivió incluso a la muerte de Salazar y los restantes fundadores, además de que ha vivido por siglos en la Cámara, no debería de sorprenderse" ―Dumbledore lo miró con gesto duro, pero Harry no estaba asustado― "Ella mata al liberar su propio hechizo, no paralizó a los maestros y a los alumnos solo con mirarlos, sino que sus ojos evocaron un hechizo, todo estará bien" ―el director tuvo que asentir y aceptar la ayuda que propiciaban el Slytherin y la mascota del legendario Mago Tenebroso. No tenía otra opción.

―Todos, diríjanse al Gran Comedor. Allí dormirán, hasta que Greyback sea atrapado ―dijo el director, quien se Desapareció, para llegar a su oficina tan rápido como pudiera.

McGonagall, Snape, Flitwick y Sprout reunieron a sus casas en el Gran Comedor, mientras que todos comenzaban a hablar de los rumores que existían sobre Greyback.

―Escuchen los alumnos de 3º muy atentamente, por favor ―dijo McGonagall ―Me han llegado las cartas de sus padres y/o tutores, notificando que varios podrán ir al pueblo de Hogsmeade los fines de semana. Al llegar a Hogsmeade, deberán de presentar estas tarjetas ante los guardianes del pueblo ―McGonagall, entregó unas tarjetas que parecían hechas de plástico y tenían el símbolo de las casas correspondientes de cada alumno y su nombre.

―El Ministro Fudge no pudo venir ―dijo Dumbledore ―Enviará… Dementores y varios Aurores quienes cuidarán de su seguridad en Hogwarts ―Todos comenzaron a hablar en susurros ―Tal vez se pregunten, que son estas bandanas y medallas que tengo en la mano derecha, ¿verdad? ―nadie había reparado en eso ―Por favor, los señores Harry Potter, los hermanos Malfoy, la señorita Granger y la señorita Lovegood, acérquense por favor.

―Harry Evans ―gruñó el pelinegro, mientras que él junto a sus compañeros se acercaban al profesor.

―Por enfrentar en dos ocasiones a un Mago Tenebroso y salir victorioso, yo Albus Dumbledore, te hago entrega a ti Harry Potter de esta placa que te certifica como Auror en Entrenamiento ―dijo Dumbledore entregándole a Harry un objeto similar a una billetera y dentro una placa de metal con forma octagonal y que tenía las palabras

Ocultamiento y Disfraz

Auror Joven

―Por enfrentar en dos ocasiones a un Mago Tenebroso y salir victorioso, yo Albus Dumbledore, te hago entrega a ti Draco Malfoy de esta placa que te certifica como Auror en Entrenamiento ―dijo Dumbledore entregándole a Draco su placa, haciéndolo sonreír. ―Por enfrentar en dos ocasiones a un Mago Tenebroso y salir victorioso, yo Albus Dumbledore, te hago entrega a ti Evelyn Malfoy de esta placa que te certifica como Auror en Entrenamiento ―dijo Dumbledore entregándole a la rubia su propia placa, quien se cubrió boca con una mano, para no chillar de emoción. ―Por enfrentar en dos ocasiones a un Mago Tenebroso y salir victorioso, yo Albus Dumbledore, te hago entrega a ti Hermione Granger de esta placa que te certifica como Auror en Entrenamiento ―dijo Dumbledore entregándole a Hermione su placa, quien abrazó a sus compañeros, quienes miraron a la ultima miembro del grupo. ―Por enfrentar a un Mago Tenebroso y salir victorioso, yo Albus Dumbledore, te hago entrega a ti Luna Lovegood de esta placa que te certifica como Auror en Entrenamiento ―dijo Dumbledore entregándole a la chica su placa. En ese momento varios comenzaron a murmurar, sobre por qué le dieron una placa a la "Lunática", pero de repente el comedor comenzó a vibrar. Todos vieron que era obra de Harry, quien era recubierto por un aura blanca de magia, haciendo que dejaran de hablar mal de Luna, además de que Kira parecía querer lanzarse sobre más de uno que habló mal de la amiga de su amo.