Advertencia: A excepción de un par de personajes, ninguno me pertenece. Ambos mundos de fantasía, fusionados, pertenecen a las autoras de Harry Potter y Crepúsculo. Yo solo me invento un fanfiction ambientado en el mundo de Harry Potter pero la interacción principal esta con los personajes de Crepúsculo. Esta historia sucede de manera paralela a la historia de Bella Swan y es otra perspectiva.

Capítulo IX

Culpables

POV Aleida

Soy una estúpida, una puta egoísta. Si algo le pasa a Embry, la culpa no sería de Uley. No, sería total y exclusivamente mía. Había ignorado a mi amigo de toda la vida por un despecho infantil. Me había centrado en lamentarme de mi propia vida, a fingir que mi vida solo gira entorno a mi hermana y mi trabajo, que no vi todo lo malo que estaban pasando a las personas que me rodean.

Y para colmar el vaso de mi mal karma, había desatendido un simple pero importante deber que me habían encargado. Vigilar el bosque. Sí no hubiese mentido a Elizabeth, si no me hubiese encerrado a casa a ser victima de un ataque de pánico, Embry no se habría internado en el bosque. Lo hubiera visto. Lo habría ayudado.

¡Basta ya! No soy quien carga con toda la culpa. ¡Embry ha estado siendo acosado y no lo ayude! Aunque el sí me lo había dicho.

Mi primo estaba en el peor momento, estaba vulnerable y Uley pretendía aprovecharse. Lo que sea que haya intentado hacer, provoco que mi primo huyera. Si es cierto que el bosque esta siendo acechado por un ente o bestia mágica peligrosa, podría morir.

¡No!

Ignore todo lo que mi madrina intentaba decirme, tome un abrigo, me asegure de tener mi varita. Hubiese tomado algunas herramientas mágicas para ir al bosque, pero tenía a dos nomajs sobre mí y tenía suerte de tener la varita conmigo. Ya estaba saliendo por la puerta cuando una mano fuerte me sostuvo del brazo. La mano de Sam me quemaba el brazo a la vez que me dirigía una mirada severa, como si fuera a hacer una locura.

-Es peligroso, si te metes así en el bosque, vas a perderte.

-¿Y dejar que mi primo siga perdido? Ni hablar – Intente zafarme de su agarre con todo el dramatismo posible, y resulto ser un intento patético. No tenía forma de librarme sin usar la magia, pues su fuerza me superaba por completo. Por el rabillo del ojo note que, al otro lado de la habitación esta una mesita con un florero blanco decorado con rosas pintadas a mano. El objeto se agito levemente como si la mesa se hubiese sacudido por un temblor..

-No le harás ningún favor…

-¡Me importa una mierda lo que digas! ¡Tú le hiciste algo!

Estaba consumida por la cólera asesina que tenia contra él que no podía pensar con toda claridad. ¿Dónde iba a ir a buscar a Embry? ¿Qué le provoco esta huida? No podía ser una simple discusión con su novia. ¿Qué otra explicación tenía para lo que estaba pasando? Tenía que ser culpa suya.

-Tienes que calmarte, no he lastimado a Embry – Me hablo con una voz segura y calmada, su expresión se mantuvo duro como una piedra. - Voy a buscarlo y...

-¡No! ¡Tú no vas a acercarte a él! -Mi voz comenzó a subir de volumen, pronto sería un grito. Note que el florero se deslizo sobre la mesa hasta el bordillo antes de quedarse quieto.

Seguía sin soltarme y yo estaba fuera de control. No podía librarme sin usar mi varita, me plantee la posibilidad de noquear a los dos y modificar sus recuerdos. Me contuve al pensar que papá tendría problemas al explicar a sus superiores que su hija había atacado a dos nomajs por un arrebato de ira.

-Aleida…

Sam insistió en calmarme y las cosas empezaron a ir mal. El florero salto de la mesa como si estuviera lleno de vida y cruzo el salón volando en dirección a la cabeza de Sam. El objeto estaba apunto de impactarlo cuando comprendí que mi magia se había descontrolado, fue tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar. En cambio, Sam si fue muy rápido.

El giro la cabeza esperando un ataque. Abrió grande los ojos al ver el borrón blanco que se dirigía a el. En el acto me soltó y llevo su mano a detener el florero, lo atrapo en el aire pero la fuerza del impacto llevo a que el florero se quebrará en dos grandes trozos. ¿Cómo es que tuvo una reacción tan rápido? No tengo idea, solo entendí que mi ataque pudo matarlo. Mi madrina, que había estado ahí con nosotros, soltó un grito de susto por el repentino suceso.

-¡Estás herido! -Grito ella, efectivamente la mano de sangraba profusamente.

Lo correcto hubiese sido que lo auxiliase, pero mi cabeza registro antes que estaba libre de su agarre y lo aproveche para huir al bosque. ¡Se merece ese dolor!

Oí a Sam gritar mi nombre mientras me internaba en el espeso y húmedo follaje. Esta demás decir que lo ignore olímpicamente. Me limite a correr por el viejo sendero, hasta que decidí que Sam podría alcanzarme enseguida. Así que unos metros más me salí del camino saltando sobre altas raíces y esquivando las ramas. No tarde en sentirme desorientada, no estaba segura si seguía un camino recto o si estaba ya corriendo en círculos.

Continué con mi carrera hasta que unas punzadas de dolor en mis costados me obligaron a detenerme a respirar. Inhale grandes bocanadas de aire mientras miraba alrededor de mí y me di cuenta con horror de que había actuado demasiado precipitada. No tenía nada más que mi varita en mano. Ningún mapa o artilugio que me pudiera guiar. De todos modos no iban a servirme, pues no tenía nada que pudiera servirme como una referencia para orientarme de nuevo. Hasta ahora, nunca me había molestado que papá no me enseñara a caminar por el bosque sin perderme, como sí lo había hecho con Alan y Embry.

No importa si me pierdo, solo tengo que pensar en casa y volveré a aparecer allí.

Con ese pensamiento me sentí más segura. Ahora que tenía la cabeza un poco más fría, debía de pensar bien mi siguiente movimiento. Todo lo que sabía es que Embry se metió al bosque hace un par de días y nadie lo ha visto desde entonces. No volvió a casa. No hablo con nadie más. Uley y su pandilla lo están buscando. Embry debe estar escondido en algún lugar, asustado.

Levante la mirada y me fije en lo alto que estaban las copas de los arboles, formaban un techo verde sobre mi cabeza y que apenas permitía que la fría luz del día se filtrase. Tendría solo un par de horas antes del crepúsculo, es crucial que comience ya a rastrear. Pero, ¿qué sabía yo de rastreo? Nada. La única patrulla que hice me limite a caminar sin prestar atención a nada más que a la conversación banal. Embry lleva días perdido, con el frío y la dura lluvia del invierno el podría estar ya congelándose. Podría estar gravemente herido. Hay pocas posibilidades que…

No, cabe la posibilidad que este bien, en algún refugio. Él no es ningún idiota, papá le había enseñado a moverse en el bosque. Seguramente se escondió en el bosque y en algún momento salió y busco otro mejor escondite. Uno más cálido. ¿Con algunos de sus amigos? Jacob y Quil deberían saber donde esta. Pero tanto mi madrina como Sam aseguraron que nadie ha visto a Embry desde su pelea con Karina. ¿Ni siquiera sus amigos? ¿Lo estarán ocultando? Imposible, sus casas son pequeñas, sus familiares lo notarían. Ni el viejo Quil, ni Bill van a torturar a mí tía con semejante secreto.

¡Sí lo harían!

La fuerte revelación me golpeo como una descarga fría de agua. El viejo Quil y Bill son parte del consejo de ancianos. Tanto Embry, como sus amigos, me aseguraron que esos viejos idiotas tienen a Uley en un pedestal. Claro que van a mentir a mí tía, lo que sea por ayudar a Uley para conseguir lo que se proponga. Jake y Quil pueden ser manipulados por sus familiares, quizás Embry huyo de sus propios amigos por temor. ¿Estará escondido en casa de su novia? Suena posible.

Si yo estuviera en el lugar de Karina, lo hubiera escondido en mi casa. Hasta me hubiese prestado a fingir una pelea para despistar al pueblo, darles de un chisme jugoso con que entretenerse. O quizás le estoy dando demasiado crédito a esa nomaj. Pero es un buen punto de partida. Ella fue la última en verlo.

Me enderece y aspire con profundidad. Ahora sabía donde debía ir, pero primero, debía salir del bosque. No sabía por donde había entrado, pero vi que mi salida más rápida y discreta, sería por el cielo y no por la desaparición. Cerré los ojos para visualizar en mi mente la pequeña figura de una lechuza, mi magia fluyo por mi cuerpo con un torrente cálido y sentí el cambio producirse.

Al momento mi cuerpo comenzó a encogerse y me sentí más ligera. Mis brazos se alargaron y se volvieron planos. Los vellos de mi cuerpo se erizaron y se transformaron en plumas grises que me cubrieron por completo. Todo eso sentí en un segundo, cuando abrí los ojos me vi posada en el suelo, convertida en una lechuza.

Hacía un año me había propuesto la meta de aprender la animagia. No fue fácil, papá me reprocho por lo peligroso que era el proceso, pero yo estaba encaprichada por conseguirlo. Había brujas y magos que me dijeron que perdía el tiempo, que no me ayudaría en nada en la vida. Y ciertamente nunca encontré nada en que aplicar la animagia en algo que no sea ocio. Pero ahora, ¡ja! ¡Resulta que fue la mejor decisión de mi vida!

Batí mis alas y me eleve por el aire trazando círculos. Con la vista de la lechuza, evadí las ramas con facilidad. El miedo que sentía por el destino de Embry se atenuó, las emociones son más simples siendo como un animal, pero aun mantengo claro cual es mi objetivo. No me deje llevar por la emoción de emprender vuelo. Me centre en encontrar un hueco entre las ramas para salir del bosque. Alcance la superficie de ese mar de hojas y aletee sobre los árboles en dirección a la comunidad. Siendo una lechuza, nadie notaría mi presencia, podría posarme en el dintel de las ventanas. No sería muy extraño, especialmente con la cercanía de la noche.

Me tomo unos diez minutos de vuelo hasta salir del área del bosque, y otros cinco minutos me tomo ubicar la casa de la chica. Me pose en las ramas del árbol más cercano de la casa y controle las ventanas. Ubique la presencia de la familia, pero no vi nada fuera de lugar. Salte de las ramas y aletee en torno a la casa, mirando las otras ventanas. Si Embry estuviera ahí escondido, no estaría asomándose por las ventanas, tendría cuidado de no dejarse ver. Así que me apoye en una saliente, cerca de una ventana abierta. Allí podía captar los ruidos interiores de la casa. Solo debía ser paciente, a alguien se le escaparía una palabra del tema. ¿El novio de la hija desapareció después de una discusión? Claro que tienen que mencionarlo.

Vi a Karina estando sentada en su sofá, viendo la televisión, pero su mente estaba en otro lado. Sus ojos marrones se veía muy triste, decaída. Podía comprender ese sentimiento, mi estomago se revolvió al sentirme solidaria con ella. No quería compartir nada con aquella chiquilla, pero era inevitable. Seguí observando, esperando.

La madre de Karina entro a la sala y traía con ella un plato cargado con tres bolas de helado. Se sentó junto a su hija, la abrazo y puso el plato en su regazo. Pude escuchar claramente que le decía.

-Va a volver, ya verás. - Entonces beso la coronilla de su hija.

¿Cómo que va a volver? ¿No esta aquí? Quizás es lo que ella creía, quizás la chiquilla finge desolación. La madre la dejo sola, esta soltó un par de lagrimas mientras miraba el helado. Esperaba un gesto que delatara que su tristeza es fingida, y no vi ninguna señal. Ella estaba por probar un bocado de su helado cuando justo en aquel momento sonó el teléfono. Karina se levanto de un salto y el plato de helado cayo al suelo y se hizo trizas. A ella no le intereso, descolgó el teléfono antes de que suene por segunda vez.

-¿Embry? -pregunto con anhelo. Apretó los labios y adivine que no escucho la voz de él.

Mi corazoncillo de ave se agito, significaba que Embry no estaba en esa casa. Pero Karina esperaba un contacto de él. Sí, seguro que él llamaría en algún momento a su novia para tranquilizarla. ¿Verdad?

-Oh … Hola, esto… -su voz se apago y cerro los ojos - No, no quiero comprar nada. ¡Deje esta linea libre! -Grito exasperada y colgó con violencia.

-¿Quién era? -pregunto la madre, había entrado a la sala, veía preocupada a su hija.

-Un vendedor de aspiradoras -se lamento. La madre dijo algo que ya no preste atención, se agacho para recoger el plato roto.

Entonces Karina quizás no sepa donde esta su novio, esta esperando una llamada que no llega. ¿Perdería yo mi tiempo esperando a lado de una nomaj para que ocurra esa llamada? La respuesta es un rotundo no. Me aparte de la ventana y emprendí mi vuelo al cielo.

Las nubes comenzaban a oscurecerse, y el cielo tiño de naranja a las nubes del horizonte. Ahora que había descartado a la novia, no sabía que otro camino tomar. Mientras pensaba, pase volando cerca de la casa de Jake. Ahí vi el viejo chevy oxidado de Bill estacionado frente a la casa. Del vehículo se bajo Jacob, que cargaba una enorme caja que lucía pesada. Y a su lado estaba una chica castaña, piel pálida y aspecto frágil. Estaban hablando de una tontería, no se que sobre años y madurez. Jacob estaba riéndose, miraba embobado a la chica.

¿Es que no te importa tu amigo? Fulmine a Jacob con la mirada, el no fue consiente de mi presencia. Así que me aleje antes de que me gane el deseo de picotear su cabeza.

Me desplace hasta la casa de Quil y logre ubicarlo sin problema, estaba sentado junto a una ventana y parecía estar practicando con la guitarra. Se veía bastante aburrido y pensativo. Me pose en un árbol, tan cerca como era posible y observe que la puerta principal estaba abierta. Allí estaba sentado el viejo Quil en su silla de ruedas, hablaba con los padres de su nieto. Solté un chillido de frustración. ¡Claro que Embry no iba a estar ahí!

El viejo Quil miro en mi dirección, curioso por el chillido. Me despreocupe de lo que fuese a pensar, yo me veía como una lechuza ordinaria, hay muchas en estos bosques. Decidí que no perdería un segundo más allí, me eche a volar una vez más.

Entonces, Embry no esta ni en casa de su madre, ni en la mía, ni la de su novia y de ninguno de sus amigos. Así que, ¿en verdad se ha perdido por el bosque? Me dirigí a la cafetería en donde se dice que lo vieron por última vez. Una vez ahí me deslice hasta el bosque, esta vez volé a una altura baja, casi cerca del suelo. Iba a tratar de recorrer el bosque, no sabía que debía buscar, pero esperaba ver algo que estuviera fuera de lugar del bosque. Algo que Embry pudiese haber marcado en caso de que quisiera ser encontrado.

Mucho antes de lo que yo esperaba, la luz fue dando espacio a la oscuridad. Era la hora del crepúsculo y yo estaba determinada a seguir volando por el bosque. Las lechuzas tienen una excelente visión en la oscuridad, iba a usarlo y esta vez me tenía sin cuidado lo que pudiera haber en el bosque. Volé unos cuantos metros más cuando me acorde de mi hermana. ¡Kima! No tenía claro si papá vendría o no esta noche, pero debía ir a buscarla de la casa de la señora Philips. Chille de frustración mientras trazaba un amplio giro en dirección a la casa de la vieja bruja.

Ya era de noche cuando llegue a casa de mi ex niñera. Me recibió con regaños por mi llegada tardía. Desconozco si ella sabía o no lo que paso con Embry, aunque estoy segura de que a ella le importa bien poco. Solo me limite a recoger a mi hermana, que también ignoraba lo que había pasado hoy.

-No te ves bien -me dijo mi hermana viéndome la cara. -¿Por qué estas tan despeinada?

-Uh, me quede dormida – le respondí simplemente. Ahora que lo pienso, había pasado de estar llorando por la mañana a correr por la tarde como una loca. Claro que no tengo la mejor de las apariencias.

Mi hermana me contó todo lo que ella había hecho en el día, yo solo me limite a asentir una y otra vez de forma distraída.

-¿Por que vamos a casa de la señora Kendra? - Me pregunto mi hermana.

-Ah, solo quiero hablar con ella, cosas de adultos.

-¿Es por ese asunto de los osos que comen a los nomaj? -me pregunto mi hermana. Yo la mire con aprensión.

-¿Qué sabes del asunto? ¿Quién te dijo eso? -la historia de los osos es el rumor que corre entre los nomaj, entre magos solo se hablo de alguna criatura mágica.

-Escuche a la señora Philips hablando con el señor Morrison. -Los ojos de mi hermano pasaron del color chocolate al amarillo intenso, dejándome claro que tenía toda su atención en mi. - Dijo que encontraron rastros grandes cerca de la cafetería.

-¿Eso dijo? - Es cerca donde Embry se perdió.

Trate de ocultar el miedo que estaba sintiendo por dentro. Tampoco me agradaba que mi hermana escuchase de esos temas, podría asustarse, pero no podía evitar indagar más sobre el asunto.

-Sí. -Ella asintió solemne- Estuvieron hablando algo de no se que espíritus y animales. El señor dijo que no creía que fueran osos, pero parecen osos. Eso dijo. ¿Qué hay el bosque?

-Pues, hay de todo. Animales y seres mágicos. Pero, no se que cosa podría parecer un oso sin serlo.

Estudie a mi hermana de pies a cabeza, ella parecía muy concentrada pensando en algo. Fruncía el ceño de la concentración. Sus ojos siguieron amarillos y parecía estar luchando consigo misma para no cambiar el color de su pelo. Vi sus raíces cambiando a tonos más claros. Pronto no iba a poder esconder los cambios que ella haga, así que solo acerté con levantarle la capucha y ocultar su cabello.

-¿Estás asustada? - le pregunte ya inquieta. Ella negó con la cabeza.

-No.

-Entonces, ¿En qué piensas?

-Qué los osos son buenos, no lastimarían a nadie. ¿Verdad?

Contuve un suspiro al pensar en la inocente dirección que esta tomando sus reflexiones.

-Si no los molestas, lo son.

-Eso significa que los turistas hicieron algo malo, ¿Verdad? Por eso desaparecieron.

-No -dije con cuidado – significa que no debes hacer mal a otros. Y no importa que hayan hecho esas personas. No se merecen un destino malo.

Mi hermana pareció pensarlo otro momento más y después asintió. Para entonces habíamos llegado a la cabaña de Kendra. La anciana ya nos esperaba en el porche sentada en su mecedora. Su cabello canoso estaba suelto sobre su hombro izquierdo y muy calmadamente habría vainas y echaba las lentejas frescas en un gran plato que reposa sobre su regazo.

-Buenas noches niñas. Las cartas me dijeron que tendría una visita esta noche -sonrió muy amigablemente.

-¿Tendrías un rato? Quería hablar contigo.

La anciana amplio aun más su sonrisa, ignorando lo directa que estaba siendo.

-Claro, ¿me ayudan a levantarme? Mis rodillas están entumecidas de tanto tiempo estar sentada. Mi hermana fue saltando con alegría para tomar la bandeja con lentejas y yo ayude a la anciana a ponerse de pie. - Venga, entremos. ¿Quieren tomar algo caliente? Tengo té y pastas dulces.

Cuando entramos a la sala iluminada por velas, la anciana se giro hacia a mi hermana y descubrió su cabello, ahora amarillo como sus ojos.

-Ah, que preciosa te queda el rubio. Resalta tu tez bronceada – Kendra guió a mi hermana hasta la mesa y la hizo sentarse. - Espera aquí, pequeña, voy a preparar los chocolates.

De la mochila de mi hermana saque su bloc favorito y le di los lapices de colores. Le pedí que dibuje mientras espera por la merienda. La vi escoger meticulosamente el primer color para empezar su pequeña obra de arte y,solo cuando estaba segura de que estaba lo suficientemente distraída., fui a la cocina detrás de Kendra.

Cerre la puerta tras de mi, la anciana tarareaba mientras con un movimiento de varita hacía que la cacerola con leche se revolviera.

La cocina es un amplio espacio rectangular. De paredes hechas de maderas envejecidas y su pintura esta desgastado por el paso tiempo. Las aguas del techo se juntan a lo alto pero los sostenía gruesas vigas a tan baja altura que temía golpearme la cabeza. Ese temor no lo debía sentir ella, que es un palmo mas baja que yo. Las esquinas mas oscuras están recubiertos por superficies de gruesas telarañas.

-Vas a decir algo o vas a mirar mi cocina? -Me hablo impaciente. Ni me había dado cuenta que estaba inspeccionando de manera descortés. Esa cocina nunca había cambiado, al menos desde que tengo memoria.

-Yo, solo estaba pensando -trate de mantener la vacilación fuera de mi voz. -Embry ha...

-Desaparecido, lo se. Ya lo informaron al consejo de ancianos.

-Harán algo?

-Ya se esta haciendo. La policía, guarda forestales y hasta nuestra patrulla privada esta buscándolo. Aun no hay rastros de el.

Yo la observe fijamente. Se veía tan seria y con la mandíbula apretada, no me dejaba ninguna duda de que me decía la verdad. Y aun así, algo me hacía ruido.

-Que hay de Uley y Compañía?

Ella parpadeo dos veces y pareció pensárselo.

-Que pasa con esos niños?

-Ellos también buscan a Embry?

-Pues claro.

-Aja! Así que ellos si tienen algo que ver en esto!- Exclame. Pronto caí en la cuenta de que mi exclamación no tenia sentido alguno.

-Has respirado el vapor de una poción mal preparada? -me pregunto condescendiente- Claro que están metidos en esto. Quien no estaría buscando a un niño de la reserva que desaparece sin mas?

Sentí el ardor del rubor subiendo a mis mejillas.

-Quería decir que... Que Uley y sus amigos tienen algo que ver con la desaparición de Embry. -Al ver que Kendra no decía nada, yo continué - Tienen un comportamiento extraño. Fuera de lugar. Hasta los nomaj recelan de ellos. Algo ocurre... Y Embry les teme.

-Y piensas que Sam le ha hecho algo?

Asentí con fervor.

-Aleida, Aleida. Sam es un buen chico que sirve a la reserva. Jamas dañaría a nadie del pueblo.

-Oh, no, por favor, Kendra. No puede ser que tu también creas que el es un héroe.

-Pues mira que sí lo es. Es un ejemplo a seguir para los jóvenes y...

-Un tipo de 20 años que abandona los estudios para vagar semis en bolas por la reserva, en compañía de dos menores de edad, no es, precisamente, mi definición de "Ejemplo a seguir".

Kendra chasqueo la lengua dos veces a la vez que negaba con la cabeza. Tenia un aire desilusionado. Entonces se giro en dirección a la hornalla y, con un movimiento de la varita, apago el fuego.

-Aleida, ay mi niña. Siempre considere que eres la más lista de tu generación. Y que tendrías un buen uso del sentido común. Pero parece que tu padre no te enseño suficiente de deducción.

El rubor de mis mejillas se extendió por mi cara al sentirme molesta. Aun así no corte a Kendra.

-Eso que tu crees, no son mas que meros prejuicios. Resultado al miedo a lo desconocido. -saco un par de platos con un encantamiento y los lleno con pastas dulces que hizo aparecer de la punta de su varita. -Abre mas la mente.

Iba a protestar, pero Kendra no me lo permitió. Ella salio de la cocina y escuche a mi hermana celebrando al oler el chocolate calienten.

Ellos tenían razón. Uley tiene a todo el consejo adorándolo. Por tanto, tendría pase libre a lo que sea que este haciendo. Que diría papá cuando se enterase? Nadie puede llamarlo cuando esta trabajando y no se si vendrá a casa esta misma noche. Igual, aunque no venga a dormir, voy a enviarle una lechuza contándole todo lo que ha pasado. Se que le preocupa Embry, es su ahijado y se que vendrá a buscarlo.

POV Embry

Los días pasaron como un verdadero suplicio para mí. Sam me ordeno, sin usar las voz de alfa, a que me mantuviera alejado de toda civilización. Evitar a las personas, patrullar y, claro, tratar de calmarme. No me acerque a ningún poblado. Bien. Patrulle las fronteras varias veces. Bien. Tratar de calmarme. Estoy en eso.

Fue fastidioso eso de empezar a patrullar, correr por el bosque olfateando el aire en busca de un olor nauseabundo que nunca había olido y que solo conocía a través de los recuerdos del resto. Pero hubo un momento en que estaba aburrido y me centre en eso de sentir ser un lobo. Movía las patas con bastante facilidad en el terreno accidentado, las ramas no me arañaban, apenas si me causaba algo de cosquillas. Corría a una velocidad vertiginosa y aun así nada de mi vista se volvía borrosa. Me sentía inusualmente libre al correr tan rápido como mis patas fuertes me permitía. El viento agitaba todo mi largo pelaje y refrescaba mi piel. ¿Así se sienten los perros cuando sacan la cabeza por la ventanilla del automóvil? Pronto deje de sentirme aburrido y frustrado. Más bien me estaba divirtiendo.

Sentí que Paúl estaba riéndose de mí, aunque el no estaba ahí junto a mí. Pude ver en su mente que el estaba en el otro extremo opuesto de la reserva, y aun con esa distancia podíamos comunicarnos, como si estuviéramos frente a frente. El estaba tratando de darme mi espacio para que me acomodara a mi nueva forma. Aunque aveces me enviaba pequeñas puyas para que me acordara de olfatear.

Entonces… ¿Ya mataste un vampiro? Pregunte por hacer algo de conversación. Aun me resulta surrealista esto que existan los "Fríos".

Uno. Confeso, y con la respuesta acompaño la imagen mental de una persona esbelta, cabello negro, ojos anti naturalmente rojos y la piel brillaba igual que una piedra cristalina. La peor parte fue el aroma, tan intensamente dulce que quema las fosas nasales. Las emociones de él se mezclaron con la furia y el éxtasis al desmembrar a ese ser repulsivo.

Estaba por pensar que es perturbador que alguien disfrute tanto con desmembrar un cuerpo, con matar a un ser vivo. Pero no llegue a sentir pena por el vampiro. Es un monstruo, un asesino, alguien que había venido para matar y alimentarse. Un peligro para nuestros vecinos. Con todas esas ideas, mi cuerpo se tenso y emití un gruñido desde lo profundo de la garganta. Sentí ansias por encontrar a un chupa sangre para destrozarlo también.

Ya podrás, hay un frío que está rondando por la región, aunque todavía no se acerca demasiado.

Recorrí unos kilómetros más en silencio hasta que encontré un aroma que no pertenecía al bosque. Un aroma a coco mezclado con algo más que no identifique. Me sentí muy tentado a seguir el rastro hasta que Paúl me soltó una advertencia.

¡Eh! No sigas por ahí.

¿Por que no?

Ese es el aroma de Aleida.

Me detuve en seco. ¿Ella pasó por aquí? Estoy al otro lado de la reserva, a más de cuarenta kilómetros. ¿Como llego ella aquí tan rápido? ¿A caso no volvió a su casa desde ayer?

No, volvió antes que anochezca.

¿Cómo sabes?

Cuando Jared iba a casa de Kim, la vio irse en dirección a la casa de Kendra.

¿Y por qué esta aquí su aroma?

No tengo idea. Pero yo en tu lugar ya estaría dándome la vuelta y me iría a otro lugar.

Emití un gruñido de protesta, pero Sam dijo que me aleje de ella. Así que a regaña dientas tome el camino opuesto al aroma y me distancie tan pronto pude.

Los días pasaron de esa forma. Me acercaba a la casa de Emily tanto como Sam me lo permitía. Allí esperaba como un buen perrito faldero a que me trajeran algo de comer. Luego iba al profundo corazón del bosque para acurrucarme y tratar de dormir. Luego patrullaba. Cada tanto alguno de los chicos entraba en fase para patrullar conmigo, para hacerme compañía y ponerme al día. Cuando Sam entro en fase me sentí impaciente por saber. ¿Qué paso con mi padrino?

Después de tres días de ausencias, volvió. Parece que tuvo demasiado trabajo.

Nada anormal de su parte. ¿Qué más sabes?

Tu madre no encontró la forma de contactarlo mientras estaba en su trabajo, así que la acompañe para darle la noticia de tu desaparición.

Entonces Sam me dejo ver la reacción de mi padrino al escuchar a mi mamá contándole la versión que sabe de mi. La expresión de mi tío fue… raro. Sabía que reaccionaría así y tampoco esperaba que realmente reaccionara así. Imagine muchas veces todo lo que diría y haría en cuanto lo supiera. Lo imagine que no se sorprendería, luego quizás se preocuparía y por sobre todo, estaría en su modo "detective".

Sam rememoro aquel momento, el sí se sentía muy ofendido ante la falta de reacción de mi tío. Ayrton Carrow permaneció en silencio escuchando toda la historia. Su ceño se pronuncio hasta unirse en una perfecta "v". Inclino la cabeza hacía mamá, analizando cada detalle de la historia. Se mantuvo en calma, respiro dos veces y aguanto estoicamente cada uno de los insultos que mamá tenía para el. Aguardo a que ella se desahogara y no trato de calmar sus nervios. Mamá estaba roja de furia y empeoraba por la falta reacción de el. Al final ella se echo a llorar desesperada.

Sentí que me hacía pedazos el corazón ver a mamá tan destrozada. Sam mantenía una expresión neutra, aunque por dentro se molestaba con mi padrino. Esperaba ver más preocupación de parte de quién se supone que es mi responsable o que el mirará tan indiferente a una mujer emocionalmente rota.

Entonces mi padrino hizo lo que yo quería hacer en este momento. Envolvió a mamá con sus brazos y la acuno. Susurro palabras de consuelos, prometió que yo estaría bien, que se cuidarme. Le dijo que se orientarme en el bosque, que volvería cuando estuviera más calmado. Le prometió que me buscaría para traerme de vuelta.

Percibí en Sam un sentimiento de admiración, ahora comprendía que mí padrino sabía perfectamente como tratar y calmar a mi madre. Sí, el lo estaba admirando y tomo nota de su auto control. Por mi parte no me sorprendí para nada. Ambos son viejos amigos, se han estado cuidando mutuamente desde que se han conocido y se volvieron especialmente cercanos desde que mi madrina falleció.

Mi padrino le ofreció a mi mamá un té para calmar sus nervios, ella acepto sin dudar y fueron a la cocina. Él sirvió una taza y Sam capto el aroma del tilo mezclado con canela, también había un tercer aroma que el no reconoció. Mamá se calmo desde el primer sorbo del brebaje.

Desde la perspectiva de Sam, vi la mirada de mi tío posándose en mí. Su mirada era analítica y comedido. Mi cuerpo se estremeció por puro instinto, Sam se sintió muy incomodo baja esa mirada y su cuerpo se tenso a la espera.

Sin ningún rodeo pregunto por los detalles de mis últimos momentos. ¿Dónde estaba? ¿Con quién? ¿Qué paso? ¿Qué dirección tome? ¿Cuál fue mi último rastro? Y muchas otras más preguntas para llenar los huecos que había en la historia que conocía. Sam respondió con algunas verdades a medias y luego con mentiras. Noto con bastante desagrado que los gestos de mi tío delataban cuando descubría una verdad de una mentira. Y por extraño que parezca, él no indago para desvelar las mentiras.

Parece tener un detector mental de mentiras. Comentó Sam. Estoy seguro de que ha atinado en bastantes cosas. Y con suerte, se equivocara en lo más importante.

Es lo malo de tener un detective por pariente. ¿Y mis primas?

La niña todavía no lo sabe. En cuanto Aleida, no la he visto desde aquel día. Pero tu padrino dijo que fue a trabajar. Luego están Jacob y Quil.

No pregunte por ellos, los conozco muy bien y se que estarían preguntando por mi, me buscarían. Bueno, quizás Jake va a distraerse por estar detrás de la chica Swan. Sam confirmo mis sospechas. Sus pensamientos tomaron un giro que no preví, no era un dato que yo necesitará en este momento, sin embargo le resultó imposible ocultarlo. Estaba mentalmente comparando al Jake que había visto en año nuevo y al Jake que vio esta misma mañana. Mi amigo estaba visiblemente más alto y corpulento que antes. Y lo más llamativo es que ahora viste mucho más desabrigado.

Cuando comprendí la dirección de sus ideas me puse a aullar a lo loco. No, no quería que Jake pasará por lo mismo. Esto sería demasiado para el. Y si yo tengo que alejarme de Karina, entonces el también tendría que hacer lo mismo con Bella, eso sin duda lo machacaría. Sam no intento calmarme esta vez, el tampoco quería que la manada creciera, no quería que nadie más se transformará.

Pero el aquelarre de los ojos dorados es tan grande. La manada debe de igualarlos.

¿No podemos hacer algo para evitarlo? Pregunte desesperado. Si hay alguna forma de detenerlo, quería hacerlo. ¿Ir a cazar desnudo y quemarlo en una pira mientras hago alguna ridícula danza? Claro que lo haré. ¿Sangre también? Pues claro, tomala todo. Pero que esto se detenga.

Por supuesto, no había nada para hacer. Tarde o temprano; Jacob tiene todas las papeletas para ser el siguiente miembro.