Road to BoruSara

Bueno, sé que prometí actualizar esta historia un poco más frecuentemente…pero realmente me está costando ordenar mis ideas. Actualizaré esta historia más seguido.

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Capítulo 4: El cambio en Sarada

-Te lo advierto desde ahora, ni se te ocurra arruinar mi camino hacia el puesto de Hokage. No permitiré ni una sola mancha en mi carrera como ninja.

Boruto recordaba las palabras de Sarada más de lo que él quisiera. ¿Hace cuánto que Sarada le dijo eso? Serían… unos 6 meses. Sí, hace seis meses empezaron sus misiones como gennin. Si bien Sarada le dijo al rubio que ella debía darle una oportunidad a él, Boruto sentía que la pelinegra lo trataba siempre con desdén y desconfianza hacia sus habilidades como ninja. –Ah….-Suspiró el rubio- Ella es realmente un fastidio.

Boruto caminó por la calle rumbo hacia la hamburguesería kaminari, su favorita. Ahí se encontraría con Mitsuki, Shikadai e Inojin. Él entró al local para descubrir que era el primero en llegar a la cita acordada. Se sentó en el banco de siempre y miró hacia la ventana.

*Sí Sarada me sermonea todo el tiempo* Pensaba el rubio mientras contemplaba la ventana. *Siempre soy el baka Boruto, no había misión en la que ella no me dijera que me comportara. Y si le preguntaba como estaba, ella era bastante fría conmigo. Además, me ignoraba y ni se inmutaba ante mis grandes hazañas! Como en la primera misión cuando salvé a la jefa del pueblo, o cuando luchamos contra los de la noche blanca… Cuando salvé al programador de juegos de la bomba que tenía atada!...*

Boruto volvió a la realidad…y dijo- Ni que me importara su actitud….ni su camino a Hokage ni sus dezaires…

-¿Hablas de Sarada verdad? Creo que sí te importa- Mitsuki apareció sentado frente a él.

-¿Desde cuándo estas ahí?-Dijo un Boruto algo ruborizado.- ¿…y qué si estoy hablando de ella?-

-Jajaja, eres transparente como el agua, Boruto-. Sonrió Mitsuki cerrando los ojos. –Pero, yo creo que ella ha cambiado mucho en cuanto a su actitud contigo durante estos seis meses-.

-Imposible, la Princesa Uchiha que quiere la gloria solo piensa en sí misma- Boruto cerró sus ojos indignado, como no queriendo que le contradijeran ese argumento.

-Yo recuerdo que-. Comenzó a mencionar Mitsuki….

….

Sarada miraba hacia el banco, donde se encontraba Boruto con el hombre bomba. – Está tardando ía la pelinegra con cara de fastidio y una leve preocupación. Sabía que Boruto tenía que realizar una maniobra importante para detener la detonación de la bomba, si fallaba, ambos quedarían lastimados. De repente, Boruto salió del banco con el hombre, ya sin la bomba y sin ninguna detonación.

-¿No soy genial?-Gritó el rubio con una pose heroica.

-Bien hecho, baka Boruto- Dijo Sarada con una pequeña sonrisa y una mirada relajada.

Mmmmmm…bueno… fue solamente un pequeño momento de amabilidad de parte de ella. La mayor parte del tiempo está desacreditándome-. Boruto resopló con un leve rubor en las mejillas, aprentando el puño derecho sobre el que descansaba su cabeza.

-Te doy la razón en esto. Al principio Sarada solía ser muy ruda y estricta contigo, pero…¿recuerdas…qué…

-Esta es una flor congelada, y las únicas personas que son capaces de utilizar la técnica hielo son personas de las aldeas del norte, personas que supuestamente ya no existen.

-Sarada, no podemos decirle esto a Konohamaru sensei, no se nos está permitido meternos en la misión. Pero… si no le decimos podríamos confirmar tu teoría. –Boruto dijo sonriendo-

-Eso me agrada, Boruto- Dijo Sarada de forma tranquila.- Entonces está arreglado-Dijo Mitsuki y los tres se pusieron en marcha para seguir su investigación.

DIAS DESPUÉS.

-Ya averiguamos quien es el usuario del elemento hielo. No lo puedo creer, es solo un niño-. Dijo Sarada afligida, sabiendo que debían estar utilizando al niño para sus fines.

-Es amigo de Shikadai, no puedo permitir que algo le pase, yo iré con él a detenerlo.

-Que sea su amigo no significa nada, pero…estoy de acuerdo contigo, ve con Shikadai y ayúdalo.

-Estas segura de lo que dices? No me dejas hacer nada solo por lo general.

-Eres el único con la capacidad de convencer a la gente, y por eso te estoy confiando esa tarea a ti.-Dijo Sarada con una mirada segura.

Boruto se sonrojó un poco.

Boruto se volvió a sonrojar al recordar ese momento.-Bueno, puede ser que no sea tan mala-. Mencionó el rubio.

-Además, recuerdo que al volver de esa misión ella curó todas tus heridas. Y claro, refunfuñaba y no dejaba de caminar preocupada al no saber de ti.

-Boruto sintió como el color rojo subía por sus mejillas. La verdad si recordaba la atención con la cual la pelinegra había sanado sus heridas en esa ocasión. También recordó como sus ojos se cruzaron en ese momento, y sintió como ella inspeccionaba su mirada de forma profunda.

¡Disculpen la tardanza!, acabamos de reportarnos después de la misión de ayer-. Dijo Inojin.

Fue todo un fastidio, hacer esos informes-. Dijo Shikadai. -¿No les importa si nos acompaña Chouchou?, y claro Sarada se nos unió en el camino.

Las dos chicas entraron detrás del rubio y el pelinegro, Chouchou comiendo sus tradicionales papas con sabor a consomé, y Sarada con los brazos detrás de la cabeza. De repente la pequeña Akimichi se percató del rubor en las mejillas de Boruto, y no perdería esta oportunidad para molestarlo.

-Boruto, no te ves muy bien. Pareces enfermo, ¿no crees, Sarada? ¿Por qué no lo examinas?

Cierto, estás rojo… podría ser fiebre, déjame verte-. Sarada colocó su mano en la frente del rubio sin pedir autorización y eso, solo hizo que el rubor en Boruto aumentara. No pudo reaccionar, se quedó mirando a Sarada estupefacto. Observó en sus ojos un poco de preocupación, en realidad, mucha preocupación…Y por nada en particular.

*Realmente Sarada ha cambiado* Pensó el rubio mirándola fijamente.

-Realmente Boruto es un chico afortunado, ¿no creen?, teniendo a Sarada que se preocupa por él.-Dijo de repente Mitsuki, haciendo que el rubio volviera a la realidad. No estaban solos, Sarada estaba tremendamente cerca de él…y estaba, tocándolo.

-¿QUÉ?-. Boruto dio un salto hacia atrás, sin importarle que hubieran más personas en el restaurante.-¡ Estoy perfectamente bien! Y no se de que hablas Mitsuki, yo puedo cuidarme solo-.

-Uffff pues si, quien quisiera preocuparse por semejante baka-. Añadió Sarada con un poco de rubor en sus mejillas y una mirada indignada.

-Nadie se preocuparía por ti, pesada-. Empezó el rubio.

-SHANNARO, BAKA BORUTO!-

Sintió golpe en el estómago…y no se acordó de nada más.