Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta historio tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic "Love and Other Misfortunes" de SenLinYu
AMOR Y OTROS INFORTUNIOS
(Love and Other Misfortunes)
Por: SenLinYu
Capítulo 4
Hermione entró en su departamento esa noche sintiendo como si hubiera sido atropellada por un rebaño de hipogrifos.
Su día en el ministerio había sido más extenuante de lo que esperaba. Probablemente debido a lo nerviosa que se sentía al alcanzar la línea final en aprobar la LDH.
Era esto. La culminación de todos sus esfuerzos.
Iba a aprobarse. Tenían un exceso de votos. Después de tres años de trabajo, era prácticamente seguro.
La LDH era como una hija para ella. Se había unido al ministerio específicamente para pasar esta legislación. Había existido una tentadora posición de investigación, pero no podía mirar a los huérfanos hombres lobo a la cara sin lamentarse por el tipo de futuro que encontrarían al alcanzar la adultez con los derechos de hombres lobos sin atender. Así que rechazó la oferta de su propio laboratorio, puso sus otros proyectos en segundo plano, y se unió al Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas.
Había sido duro.
Contrario a las creencias de muchos de sus amigos, Hermione odiaba ser lo que podría ser solamente descrito la mayoría de los días como una burócrata glorificada. El tedio de la burocracia y los precedentes ya era bastante malo, pero la política era lo que más la consumía. Sabía que el ministerio estaba lleno de corrupción y tratos clandestinos, pero esperaba que hubiera mejorado después de los esfuerzos de reforma en la posguerra. No fue así. Ella no era una persona naturalmente arriesgada, no había venido al ministerio para poner en peligro los derechos de los hombres lobo.
Y la mezquindad había sido casi más de lo que podía soportar. Los políticos estaban obsesionados con el ojo por ojo. Incluso cuando se les pedía que hicieran algo sin costo, siempre querían saber qué haría ella por ellos. Hacer lo correcto nunca era motivo suficiente para hacer algo.
Había fracasado.
No era estúpida. Sabía que tenía que hacer política para conseguir lo que quería, pero hacerlo era como preparar una poción con los pies; posible, pero siempre era peor que la de todos los demás.
Sus objetivos eran inconvenientes. De modo que la ahogaron demasiada burocracia y apelaron que habría tomado siete años de fechas en la corte, solo para tratar de levantar la moción para redactar una Ley de Derechos de Hombres lobo.
Después de un año, sentada en su oficina, hasta las orejas en montones de papeles que nunca parecían hacerse más pequeños, estaba lista para darse por vencida. No era tan ingenua como para pretender que lo que estaba haciendo era significativo. Se esclavizaría durante siete años presentando las formas adecuadas y obteniendo la autorización adecuada para levantar la moción solo para que ellos puedan rechazarla y tener que comenzar de nuevo desde el principio. Al menos si hiciera investigación contribuiría con algo real, tal vez no sería tan significativo como los derechos de los hombres lobo, pero sería algo.
Luego, lentamente, la corriente comenzó a cambiar. Un día, mientras tomaba el ascensor, se encontró sola con Blaise Zabini, quien después de pasar varios momentos con un aspecto terriblemente estreñido se volvió hacia ella y dijo: "Sabes. Hester Tutley ha intentado durante años obtener el crédito fiscal de centauros en el hogar ancestral de su familia en Escocia."
Luego, sin decir una palabra más, bajó del ascensor y desapareció, dejando los engranajes en la cabeza de Hermione girando.
Había muchas familias de mágicas que habían estado tratando de renegociar el Tratado de la Tierra Centauro. El tratado original había pasado por alto algunos aspectos de los hábitos de migración de los centauros, que permitían a los centauros a veces evitar la formalización de sus derechos de tierras. Sin la formalización, los magos cuyas propiedades fueron reclamadas no eran elegibles para que se les cancelara el impuesto a la propiedad o recibieran el crédito tributario adicional. Pero los centauros no tenían ninguna inclinación a renegociar el tratado permanente y, por lo tanto, las mociones e intentos de llevarlo a cabo se estancaban constantemente.
Dio la casualidad de que a Hermione se le debía lo que los centauros podrían calificar como un favor después de que se había ofrecido como voluntaria para ponerse en contacto con ellos como representante de magos en un caso de secuestros en serie de potros centauros en Escocia. En particular, había conseguido que Harry fuera nombrado auror principal en el caso, en lugar de permitir que se lo pasaran a un equipo de investigación local que no quería acercarse a menos de treinta metros de una manada de centauros enojados.
Y Hester Tutley era uno de los principales donantes políticos de algunos de los miembros del wizengamot que habían estado estrangulando asiduamente los intentos de Ley de Derechos de Hombres lobo de Hermione con burocracia.
Una vez que Hermione ofreció la posibilidad de comenzar las renegociaciones del Tratado de la Tierra Centauro, las apelaciones contra su moción de la LDH comenzaron a desestimarse a un ritmo acelerado. En tres meses, pudo levantar la moción y tenerla aprobada, y por fin comenzó a redactar y la gente comenzó a tomar en serio su agenda.
Y de repente Draco Malfoy comenzó a aparecer en su vida con gran interés con respecto a su progreso. Inicialmente, había sospechado que él estaba allí para entrometerse y retrasar sus esfuerzos, pero para su sorpresa, Malfoy estaba muy interesado en que se aprobara la LDH.
De hecho, su ambición iba más allá de las propias esperanzas de Hermione de lo que podría ser posible. Más allá de la no discriminación y la igualdad de oportunidades para trabajo y vivienda, quería que la poción matalobos fuera reclasificada como médicamente necesaria y vital para los intereses del mundo mágico, haciéndola elegible para ser subsidiada por el ministerio para garantizar la asequibilidad. Recomendó que las subvenciones sean dejadas de lado por el ministerio para compañías que busquen maneras innovadoras de emplear hombres lobo. Que el ministerio otorgue permisos pagados a los hombres lobo empleados el día después de la luna llena. Quería que el Ministerio creara zonas de transformación para hombres lobo; tierras para que los hombres lobo habitaran y recorrieran durante las transformaciones que serían protegidas y privadas para la protección tanto de magos como de hombres lobo.
También quería, supo Hermione para su disgusto, que el conglomerado Malfoy monopolizara el mercado de la poción matalobos. La población era lo suficientemente grande como para prometer una fuente de ingresos alta y confiable, especialmente con los cofres del ministerio asegurados.
Pero a pesar de sus reservas, no tuvo más remedio que aceptar su ayuda. Él podía obtener apoyo en cualquier lugar. Trajo a los dueños de negocios ofreciendo como incentivo potenciales becas de investigación.
Esbozó un futuro horrendo para la población mágica si la tasa de contagio de los hombres lobo se mantenía estable. Y el Diario El Profeta, cuyas páginas de sociedad parecían haberse convertido en la revista personal de Malfoy en los últimos años, de repente comenzó a presentar series completas de artículos sobre la necesidad de la reforma de las leyes de hombres lobo. Hermione se habría impresionado si no se hubiera sentido molesta con él por hacer todo solo para ganar más dinero.
La pequeña chispa de progreso que Hermione había logrado traer a la vida se convirtió en un infierno en las manos de Malfoy y de repente el ministerio se encontró con sindicatos de sanadores y negocios y especialistas demográficos, además del público en general indignado que clamaban porque la LDH fuera una reforma completa en toda la estructura de la sociedad mágica. Una evolución dramática de la simple legislación de no discriminación que Hermione había establecido como su objetivo inicial.
La sorprendió y también le ganó a Malfoy su admiración. Él había tomado los propios sueños de Hermione para los hombres lobo y cambió la narrativa en algo que era convincente para el mundo mágico. Si bien fue desalentador ver cuán claramente el interés personal ganaba sobre cualquier otra cosa, no podía negar el respeto que tenía por su capacidad para ver el mismo problema y encontrar una solución más efectiva. Al final del día, el mundo sería mejor para los hombres lobo, y eso era lo que más le importaba a ella.
De pie frente a la chimenea, distraídamente se masajeó las sienes. Girando hacia su cocina, vio la mitad de la LDH sobre su escritorio al lado de una pila de libros. Frunció el ceño, tratando de recordar cuándo los había puesto allí.
Sacudió su cabeza. Había estado tan distraída últimamente.
Recogiendo la LDH la llevó a la habitación con ella. Le había dicho a Malfoy que le enviaría una copia con las revisiones finales mañana por la mañana antes de que fuera enviada para su impresión.
A la mañana siguiente, se apresuró al ministerio. Le había llevado horas dormirse después de terminar la LDH y luego, de alguna manera, se quedó dormida y salió tambaleándose de la cama atontada y de mal humor.
Mientras bajaba por el ascensor hacia su departamento, se acurrucó en un rincón e intentó ocultar sus continuos bostezos. Frotándose los ojos desenfocados al salir del ascensor, casi choca con alguien.
Negando con la cabeza ligeramente, levantó la vista y encontró a Malfoy mirándola. Cuando lo miró, una cálida y radiante sensación de afecto de repente estalló sobre ella. No estaba segura de dónde venía. Aturdida, ella le sonrió y eso la hizo sentir aún más llena de felicidad, como si se estuviera convirtiendo en miel por dentro.
—¿Estás bien, Granger? Te ves confundida —Él preguntó, levantando una sola ceja.
Eso borró la sonrisa de su rostro. Se enderezó y negó con la cabeza.
—Solo un poco cansada —dijo desdeñosamente, caminando rápidamente en dirección a su oficina para evitar que él viera su sonrojo. ¿De dónde demonios había venido eso? —¿Qué estás haciendo en el ministerio tan temprano? Pensé que era una especie de regla que nunca pones un pie aquí antes del mediodía.
Malfoy la había obligado a reprogramar varias reuniones en torno a sus caprichos, que en su mayoría implicaban negarse a ir al ministerio temprano.
—Esperaba recibir el borrador final de la LDH esta mañana. Cuando no llegó me preocupaba que algo hubiera surgido. Pueden imaginar mi sorpresa de que llegué aquí antes que tú.
Hermione se sonrojó de nuevo.
—Sí, bueno, me quedé dormida. Y dejé la mitad de la LDH aquí por alguna razón, así que tuve que pasar antes de que la enviara.
Mientras caminaban por los pasillos, pasaron por el corto pasillo que conducía a las oficinas de Vínculos Mágicos. Había un cartel de precaución y varias barreras flotando frente a él. Una pequeña placa explicaba que las oficinas habían sido cerradas debido a daño con hechizos y redirigía a los visitantes a una sala de conferencias.
Hermione se detuvo y lo miró.
—¿Cuándo pasó esto?
—Ni idea —Malfoy dijo débilmente—. Estaba así cuando llegué aquí.
—Supongo que a alguien no le interesaba estar mágicamente unido —Hermione conjeturó—-. Parece un poco egoísta, ¿no crees? No es como que los seres mágicos pueden evitarlo.
—No lo sé. Creo que depende del ser mágico no intentar vincularse con alguien que no esté interesado —dijo Malfoy insensiblemente—. Si no tienen el juicio de hacer eso, es bastante injusto que esperen que la otra persona haga todos los sacrificios necesarios para solucionarlo.
—Aun así... —dijo ella en voz baja, mirando hacia el pasillo. Se preguntó quiénes eran, los vínculos mágicos se mantenían confidenciales— Espero que cambien de opinión.
—Estoy seguro de que todo se resolverá solo —fue todo lo que Malfoy dijo mientras continuaba hacia su oficina.
—Parvati —saludó Hermione a su asistente—. ¿Dejé la primera mitad de la LDH contigo ayer?
—Sí —Parvati la sacó de su escritorio—. Lo llevé a imprimir como me lo pediste, pero estaban renovando los hechizos de la impresora y dijeron que no terminarían hasta el mediodía de hoy. Así que todavía está aquí.
Hermione mordió su labio tratando de recordar dársela a Parvati. El recuerdo parecía bailar fuera de su alcance.
—¿Señorita Granger? —Hermione se dio vuelta y encontró a Emeliory Bogfeld sonriéndole.
—¿Hola? —saludó—. ¿Está bien? Vi las protecciones alrededor de su oficina cuando entré. ¿Qué pasó?
Emeliory abrió los ojos levemente.
—La puerta estalló con una bola de fuego —dijo ella significativamente, hizo una pausa por un momento, pero cuando Hermione no dijo nada, continuó—. Pero aparte de la puerta y el daño por el fuego a las paredes todo está bien. Cosas como esa ocurren ocasionalmente en vínculos mágicos.
Malfoy salió de la oficina de Hermione. La cara de Emeliory pareció tensarse levemente al verlo.
—Señor Malfoy, no me di cuenta de que estaría aquí.
Malfoy le sonrió beatíficamente.
—El conglomerado Malfoy tiene un gran interés en aprobar la LDH. Así que estoy aquí para asegurarme de que nada haga que Granger pierda el rumbo.
Hermione le lanzó una mirada irritada, pero él continuó alegremente.
—Tenemos muchas revisiones que hacer, así que realmente no podemos charlar. ¡Granger!
Mantuvo abierta la puerta, invitándola a su propia oficina. Hermione lo ignoró y se volvió hacia Emeliory.
—Bueno, espero que todo se resuelva bien.
—Yo también —dijo Emeliory con sinceridad—. Bueno, la dejaré ir. Déjame saber si me necesitas para algo —pareció cambiar su tono ligeramente para que su voz transmitiera más—, estaré en la sala de conferencias al lado de tu oficina por la próxima semana.
Luego se dio vuelta y se alejó. Hermione la miró confundida. Parecía haber un antagonismo tácito entre Malfoy y Emeliory, y ella sintió como si estuviera inadvertidamente atrapada en medio de eso.
—¿Qué diablos está pasando contigo y Emeliory? —preguntó mientras entraba a la oficina.
Malfoy arrugó la nariz con disgusto.
—La mujer es curiosa e entrometida. Es una vieja amiga de mi madre, y tenemos algunas diferencias irreconciliables en opinión.
Hermione lo estudió recordando los comentarios que había hecho mientras se encontraban frente a las oficinas de Vínculos Mágicos.
—¿Porque ella está en vínculos mágicos? —inquirió. Él la miró bruscamente.
—No —dijo, encogiéndose de hombros—. Es más general que eso.
Hermione lo miró con escepticismo antes de continuar con sus negocios.
—No hice muchos cambios esta última vez en la LDH. Principalmente algunos ajustes en la redacción y luego reordené algunas de las subsecciones con respecto a la reclasificación de poción matalobos por recomendación del Sanador Abasi ...
Malfoy la estaba acosando. Hermione estaba convencida de eso. El hombre no se iría. Cada vez que estaba segura de que habían terminado, de repente se le ocurría algo más para discutir. Y cuando finalmente logró sacarlo de su oficina, logró volver a materializarse en la cafetería antes de que pudiera decir dos palabras a alguien más e insistió en unirse a ella para almorzar.
Lo miró fijamente mientras él picaba sospechoso a lo que les habían dicho que era pastel de caza, pero no contenía ninguna variedad de carne con la que Hermione se haya topado antes. Después de pincharlo inquisitivamente por todos lados, lo apartó con un suspiro.
—Malfoy, ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó, él la miró y ella sintió que una onda empalagosa de afecto la invadía cuando sus miradas se encontraron. Ella miró hacia otro lado.
—¿Qué quieres decir? —dijo Malfoy arqueando una ceja hacia ella.
Ella hizo un ademan hacía él.
—¿Qué haces aquí, en la cafetería, conmigo? —repitió.
Malfoy abrió los ojos inocentemente.
—Estamos almorzando" —le dijo dulcemente.
Ella entrecerró los ojos.
—Nunca antes has almorzado en esta cafetería. ¿Qué es lo que quieres?
Malfoy puso sus manos sobre su corazón. Tenía dedos largos y delgados que sobresalían marcadamente contra sus túnicas negras.
—Tal vez simplemente me encuentro incapaz de mantenerme alejado de tu encantadora compañía —murmuró.
Hermione lo miró enojada.
—Vamos, Granger. ¿Cómo puedes dudar de mi sinceridad? ¿Te has visto a ti misma? Eres un encanto. Debajo de ese espantoso nido de pájaros que llamas pelo y las ojeras de las mil noches de insomnio que pasaste salvando el mundo, una el hombre tendría que ser ciego para resistir tus encantos —dijo haciendo un gesto hacia ella perezosamente con su tenedor.
Hermione apretó los dientes. Cada vez que se desviaban incluso solo poco de enfocarse en el trabajo, él se volvía compulsivamente sarcástico.
—Por el amor de Merlín, Malfoy —ella rodó los ojos hacia él —. Si no me dices lo que quieres, voy a invitar a Luna a que se una a nosotros.
Malfoy se puso rígido cuando Hermione hizo un gesto hacia la mujer que había entrado en la cafetería. Por razones que Hermione no podía comprender por completo, Malfoy encontraba el críptico sinsentido de Luna completamente perturbador. Convertirse inefable había hecho a Luna solo más misteriosa y Hermione había notado la tendencia de Malfoy a salir de la habitación cada vez que se acercaba a él.
—Bien —admitió—. Pese a lo encantadora que encuentro tu compañía, lo admitiré, estoy aquí para asegurarme de que no pasa nada en el último momento para descarrilar la LDH. Como eres la pieza crucial en todo este asunto, eso significa que me quedaré conmigo los próximos días —él le lanzó una sonrisa reservada.
Hermione puso los ojos en blanco.
"Por el amor de Merlín —ella bufó—. En primer lugar, eso es completamente ridículo. En segundo lugar, incluso si te preocupa que algo suceda, eso no significa que tengas que acecharme como si alguien me fuera a maldecir en la cafetería. La gente está mirando. Solo puedo imaginar los chismes que circularan después de esto.
—¿Qué puedo decir? —Malfoy dijo despectivamente—. El conglomerado Malfoy ha invertido mucho en la aprobación de la LDH, por esa razón puedo manejar un ligero golpe en mi reputación. Voy a llevar a Astoria Greengrass a la gala del próximo fin de semana y estoy seguro de que hará que todos olviden que alguna vez fui visto almorzando contigo.
Hermione miró hacia otro lado y Malfoy continuó.
—Además, son órdenes de mi padre, entonces —se encogió de hombros como si no hubiera nada más que decir y no había. Lucius Malfoy había pasado el cabildeo del Ministerio a Draco, pero aún gobernaba con un reinado férreo. Malfoy le había dejado bastante claro a Hermione al principio que solo estaba trabajando con ella porque tenía que hacerlo "Las órdenes de padre" significaban que no tenía sentido discutir a menos que ella estuviera dispuesta a enfrentar al propio Lucius.
Hermione apuñaló su ensalada brutalmente.
—Bueno. —acordó y luego se dedicó a ignorarlo.
Él la siguió por todo el ministerio y holgazaneaba en su oficina leyendo detenidamente sus libros mientras trabajaba. Alguna vez pensó que sentía sus ojos en ella; cada vez que sucedía, ella sentía esas extrañas ondas de emoción que parecían pertenecer a otra persona, a veces eran cariñosas y otras veces muy tristes. Sobresaltada, levantaba la mirada. Pero, cada vez que lo hacía, él estaba ocupado leyendo o conjurando bandadas de colibríes o transfigurando sus cojines en voluptuosas mujeres que se movían con sugestión en los sillones.
Poniendo los ojos en blanco intentó enfocarse. Pero Malfoy era casi imposible de ignorar. Ella estaría escribiendo un memo y luego se encontraría mirándolo. Cada vez que él notaba que lo miraba se burlaba de ella con su sonrisa característica hasta que ella se sonrojaba y miraba hacia otro lado.
Al final del día, se encontró menos de la mitad de productiva de lo normal. Apretó los dientes y se levantó para empacar.
—Al final —Malfoy dijo con un suspiro, brincando de su asiento.
Hermione guardó todos sus memos inconclusos en su maletín y se lo colgó al hombro.
Malfoy la siguió hasta la red Flu.
—Te veo mañana, Granger —dijo con una sonrisa.
Hermione todavía estaba rodando los ojos cuando la chimenea la escupió a su sala de estar.
A la mañana siguiente, Malfoy la estaba esperando cuando salió del flu en el ministerio.
—Por el amor de Dios, Malfoy —siseó ella—. ¿Podrías ser menos sutil? Al ritmo que vas Harry y Ron van a escuchar sobre esto en Estados Unidos. ¡Ya recibí una lechuza de Ginny por el almuerzo de ayer!
Ella levantó la nota.
Malfoy parecía estar pensando.
—Menos sutil —reflexionó, luego, con un movimiento de su varita, conjuró un enorme ramo de flores y las dejó caer en sus brazos.
Con las mejillas encendidas, ella se metió la mano al bolsillo y sacó su propia varita.
—Incendio —siseó y vio como las flores se incendiaban. Dejándolas caer al suelo mientras el fuego ardía alegremente, ella se precipitó y apuñaló el botón del ascensor.
Malfoy estaba justo detrás de ella.
—Vamos, Granger. ¿No puede un cabildero darle a su trabajadora ministerial favorita una muestra ocasional de su aprecio? —persuadió él mientras se deslizaba en el ascensor abarrotado detrás de ella.
—¡No! —bufó Hermione. Presionando el botón para el cuarto piso repetidamente con la esperanza de que de alguna manera hiciera ir al ascensor más rápido— ¡Porque eso se llama soborno!
—Solo si el regalo excede los tres galeones —replicó Malfoy. Él lo sabría—. Además, esas vinieron del jardín de mi madre. Así que técnicamente eran gratis.
Hermione quería gritar. En el momento en que las puertas se abrieron, salió volando y fue directamente a su oficina. Para su satisfacción, Malfoy se vio obligado a correr un poco para seguirle el paso.
Se detuvo en la puerta de su oficina, se detuvo y se volvió para sonreír dulcemente a Malfoy.
—¿Por qué no te quedas hoy aquí con Parvati? Vas a estar al tanto de cualquier desarrollo de LDH y les ahorrará a mis cojines tu lujuria.
Malfoy parecía listo para discutir, pero luego se detuvo.
—Bien —dijo cortante y conjuró un gran sillón frente al escritorio de Parvati y se instaló en él con resignación
Hermione sonrió en tono de disculpa a su asistente que la miraba lanzándole dagas. Luego corrió a su oficina y cerró la puerta con firmeza.
Estaba haciendo un buen tiempo en su lista de cosas para hacer, oyó a Parvarti llamar a través del adorno de recepcionista con voz apresurada —Theodore Nott está aquí para verte.
—Hazlo pasar —respondió Hermione, metiéndose el pelo detrás de las orejas y enderezando su túnica.
Un momento después, Theo se deslizó por la puerta. Cuando se abrió, pudo oír a Malfoy y Parvati gritándose el uno al otro.
—Theo —Hermione lo saludó, extendiendo su mano. Era el jefe para el Subsecretario superior del Ministro y después de que el sentimiento público creció a todo volumen a favor de la LDH, se encontraron trabajando juntos regularmente. A diferencia de Malfoy, Theo Nott siempre había abordado cordialmente su relación de trabajo, en lugar de mantenerla eternamente a distancia antagónica. Hermione incluso llegaría a llamarlos amigos en lugar de simples compañeros de trabajo.
—Hermione —dijo cálidamente.
—¿Recibiste la versión final de la LDH? —preguntó ella.
—Sí. La revisé y envié mis notas al Subsecretario y al despacho del Ministro. Todo parece perfectamente alineado. Has hecho un trabajo excelente.
Hermione se sonrojó débilmente. Theo era muy guapo y ella se había preguntado si eventualmente podrían...
Desechó la idea.
—¿Qué te trae a mi oficina hoy? —preguntó ella.
Theo de repente parecía incómodo. Hermione frunció el ceño y vacilante puso su mano en su hombro.
—¿Algo está mal? —preguntó preocupada— ¿Qué es?
Tomando una respiración profunda, pareció tomar una decisión.
—Hermione —comenzó—, por favor no me mates por esto.
Antes de que Hermione pudiera decir algo, él deslizó la mano alrededor de su cintura, la atrajo firmemente contra su cuerpo y la besó profundamente.
Hermione estaba congelada contra su boca, sus ojos estaban en shock. Pero aparentemente sin inmutarse, Theo procedió a profundizar el beso y envolvió sus brazos alrededor de ella en un abrazo hasta que...
De repente, se sintió como si la habitación palpitara y se moviera como la onda de un terremoto, y Theo repentinamente estaba no besándola. De hecho, ya no la estaba tocando. En cambio, estaba colgado en el aire, sostenido por el cuello de su túnica por Malfoy, que parecía lo suficientemente furioso como para asesinar a alguien.
Hermione lo miró desconcertada.
—¿Qué diablos estás haciendo, Theo? —preguntó Malfoy, su voz vibraba con tanta furia que parecía sonar como un gruñido.
Theo pareció menos sorprendido por la repentina aparición de Malfoy de lo que Hermione hubiera esperado.
—Hermione es soltera y muy atractiva —él respondió, su respiración parecía bastante trabajosa—. A medida que trabajamos juntos nos volvimos amigos y tengo razones para creer que podríamos ser más...
Antes de que Theo pudiera terminar de hablar, Malfoy giró sobre sus talones, todavía sosteniendo a Theo en alto, se abalanzó sobre él y lo arrojó precipitadamente fuera de la oficina de Hermione y luego dio un portazo.
Aún de cara a la puerta, permaneció de pie rígidamente durante varios minutos, como si estuviera calmándose a sí mismo, luego se volvió para enfrentar el desconcierto de Hermione. Se apoyó contra la puerta, y sus ojos aún se veían negros de rabia.
—Lo siento por eso, Granger —dijo simplemente.
—¿Acerca de? —exigió Hermione, su voz sonó como un chillido mientras trataba de procesar lo que acababa de desarrollarse ante sus ojos —¿Theo besándome o tú interrumpiendo?
Malfoy palideció y pareció quedarse sin palabras.
—Lo siento. ¿Lo entendí mal? Supuse que no era deseado, pero tal vez estaba equivocado. No me di cuenta- tú y Theo —se ahogó levemente con las últimas palabras.
Hermione se hundió en su silla, sus mejillas encendidas. Su cerebro estaba desorientado y una vez más se encontró tratando de ordenar una ráfaga de emociones que no parecían pertenecerle por completo.
—Granger- —presionó Malfoy—, ¿Te gusta Theo? ¿Querías que él te besara? —sonaba horrorizado.
Hermione sintió repentina ira en medio de su vergüenza y confusión. Solo porque Malfoy la viera como nada más que una herramienta política poco atractiva no le daba el derecho de sabotear sus posibilidades con nadie más.
—Por el amor de Merlín —ella prácticamente gritó sintiéndose demasiado herida y enojada como para mirarlo—. ¡Malfoy, sal de mi oficina!
Él se quedó parado allí y luego dio un paso rápido hacia ella antes de congelarse y después de un momento dio media vuelta y se fue.
Hermione dejó caer su cabeza sobre su escritorio.
¿Qué está pasando?
ΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞ
N / A: Me gusta el enfoque con respecto a borrar la mente utilizada en Better Off Forgotten de que una mente borrada se protege a sí misma y por lo tanto lucha contra darse cuenta de que ha sido manipulada. Hermione es muy curiosa, pero su cerebro estará conectado para tratar de no entender por qué faltan ciertas cosas en su memoria.
El diálogo entre Hermione y Draco en la cafetería fue un pequeño homenaje a The Politician's Wife por Pir8Fancier, uno de mis fics favoritos de DHr de todos los tiempos.
