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¡Hola! Aquí con otro capitulo espero que lo disfruten. Por si no puedo actualizar antes de que acabe el año, les deseo una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Capítulo 3: El Repentino Resfriado Y El Molesto Gato.
Después de un largo día se habían quedado dormidos los dos compartiendo la cama.
Esa fue la primera vez que Gaara durmió con tranquilidad, o al menos lo logró por unos quince minutos ya que la niña se había despertado por el cambio de clima. La pequeña estaba temblando por el frío nocturno, así que Gaara terminó poniéndole la pijama de oso y arropándola se volvió a acostar solo por unos diez minutos más porque se volvió a despertar al sentir una mano pequeña en su cara. El chico la quitó y cerró los ojos, y esta vez no duró ni un minuto ya que sintió un pequeño golpe en sus costillas. La apartó de nuevo y la arropó nuevamente, cerró los ojos y esta vez duró cinco minutos, abrió los ojos al escucharla llorar; un llanto quieto, eso solo significaba una cosa: cambio de pañal. Después de cambiarla y arroparla nuevamente el pelirrojo se quedó despierto mirando el cielo nocturno, sentado en el borde de la ventana. Ya no quedaba nada, y de un pronto a otro ya se veía el sol saliendo, indicando que un día nuevo comenzaba
―Chico ―habló el demonio algo pensativo―, ¿por casualidad esos ojos no te recuerdan a alguien?
―No. ¿Por qué lo preguntas? ―sin prestarle mucha atención el joven le contestó sin apartar la vista del amanecer.
―Mmm… Creo que los he visto en alguna parte ―el espíritu se puso a recordar en donde había visto esos ojos color perla "Mmmm… ¿Dónde, dónde?" el Shukaku se quedó en silencio por un rato mientras pensada― ¡Ya lo tengo! ¡Ese chico de los exámenes chûnin! Sí, él tiene los mismos ojos color perla de Hime.
―¿Hime? ―Gaara desvió la vista con tono de duda.
―Sí, así decidí llamarla. ¿Algún problema, mocoso? ―con un deje de molestia respondió el Shukaku
―No, ninguno, mapache con estrellas ―respondió Gaara a su vez sorprendiendo al Shukaku con su respuesta, sin duda algo raro en él.
―¿A quién llamas mapache, mocoso? ―habló el Shukaku con molestia y voz chillona.
Al notar el enojo, el pelirrojo cambio de tema.
―El chico que dices se apellida Hyûga, o eso creo ―continuó el ojiverde.
―¿Será su hija? ―Al Shukaku no le gustó decirlo pero era una posibilidad― Y si esto fuese cierto debe de estarla buscando.
―No lo creo ―Gaara cambió de expresión a una muy seria y frunciendo el ceño dirigió su vista a la niña que seguía durmiendo tranquilamente en su pijamita de oso.
―¿Estás seguro? Hime se parece mucho a ese chico ―el Shukaku no lo quería admitir pero era una realidad, le frustraba algo el perder a su novedad y se maldijo mil veces por recordar a ese chico de los exámenes.
―No se parece en nada ―aún sin cambiar su expresión se podía sentir el enojo en Gaara, por alguna razón no le gustaba la idea.
―No te enojes, niñato ―burlón habló el espíritu para molestar a su portador, pero en realidad quería quitarse la frustración así mismo― Ese chico no es el papá de la pequeña, pero definitivamente tiene que ser un familiar, tal vez un hermano o un primo.
El joven ninja no contestó y simplemente cerró los ojos y se alejó de la ventana. Ya no le apetecía seguir tratando de ese tema con el Shukaku ni con él mismo.
…
…
En una aldea cerca de Konoha se encontraba un equipo especial de búsqueda, dicho equipo se había separado dejando a Neji y Kiba en las afueras de la aldea, mientras que Shino y Kurenai buscaban en los alrededores y dentro de la aldea era Ko quien buscaba.
Shino que estaba con Kurenai utilizó a los insectos para buscar en los alrededores
―Has encontrado algo Shino ―preguntó Kurenai con tranquilidad, estada preocupada por su alumna pero tenía que mantenerse firme.
―No ―contestó sereno el chico de los insectos.
―Ya está amaneciendo, tenemos que encontrarnos con los demás y reportar nuestros avances.
―Sí, Sensei ―respondió el Aburame con serenidad "Hinata… ¿En dónde estás? Espero que estés bien. Espera un poco, te encontraremos." Shino se guardó la preocupación para sí mismo.
…
…
Mientras tanto en la habitación del pelirrojo la tranquilidad no llegaba a causa de la bebé que estaba llorando sin parar.
―¿por qué no deja de llorar? ―exigió respuesta el Una Cola irritado.
―No sé, ya le di de comer, aunque casi no comió y ya la cambié. No sé qué le pasa ―contestó Gaara irritado y preocupado a la misma vez.
―Si no haces algo la van a descubrir.
―Lo sé ―miró a la pequeña niña― ¡Shh! Ya, todo va a estar bien… ¡Shhh!
―¡Ah, que fastidio! Préstame tu cuerpo, chico.
―¿Eh?
―Solo hazlo.
El demonio se apoderó del cuerpo del ninja cambiando un poco la apariencia de su portador, los ojos verdes desaparecieron y se volvieron dorados y a su piel pálida le aparecieron unas rayas azules, finalmente, el Shukaku con la bebé en brazos se dirigió al techo.
―Ya, Hime. Ssh~ ya calma ¿Sí? Ssh~ ¿Qué tienes pequeña? Dime. Shh~ ya no llores~ ―observó los cristalinos ojos perla que parecían querer responderle, así que el Shukaku colocó su mano en el rostro de la pequeña y notó que estaba caliente.
―¿Umh? Esta niña está hirviendo, el cambio de temperatura le está afectando ¿es por esto que lloras pequeña?
…
…
En otra habitación se encontrada Kankuro tratando de dormir, pero un maullido molesto no se lo permitía.
―¡Aaaah, llego de una misión y lo único que quiero es descansar pero ese maldito gato no me deja dormir! ―Maldijo mientras por dentro trataba de calmarse "Tranquilo Kankuro no pierdas la cabeza, solo ignóralo. Es solo un maullido… ¡Un maullido que cada vez suena más y más ruidoso"― ¡No puedo más! ―reventó por fin― ¡Ya verás gato! ¡Ya verás! ―con furia salió de la habitación con una escoba en mano y se dirigió al techo.
…
…
―¡Shhh! ¡Shhh! ¡Ya, ya! ―continuaba Gaara tratando de calmar a la bebé que desde hacía un rato sollozaba.
―¡Viene alguien, ocúltala!
El pelirrojo de nueva cuenta envolvió a la ojiperla con la arena, pero esta vez le dejó un pequeño agujero al envoltorio, justo a tiempo antes de ser casi sorprendido por una escobazo en la cara.
―¡Te tengo! ¿Gaara?
―Kankuro ―sin mostrar expresión el portador de Shukaku volvió a ver a su hermano escondiendo detrás de él a Hime
―¡Eh! ¿Qué haces en el techo? ¿Dónde está el gato? ―con confusión el castaño se puso a buscar al dichoso animalejo.
―¿Cual gato?
―¡Bah! Aquí no estaba… Olvídalo… Ya no importa, me iré a la cama ―decepcionado de su infructuosa cacería el marionetista bajó del techo y volvió a su habitación.
―Estuvo cerca, ¿no lo crees? ―el espíritu suspiró de alivio.
―Sí, así fue ―Gaara también estada aliviado, pero más que todo estaba preocupado.
…
…
En la torre de la Hokage estaba la rubia viendo por la ventana con la mirada perdida hasta que la puerta de su oficina sonó.
―Entre.
―Hokage sama ―habló Kurenai.
Al darse cuenta de quién era, la Hokage se alejó de la ventana y con preocupación en su voz habló.
―¿La encontraron? ―inició con algo de esperanza en su voz.
―No, Hokage Sama ―con la mirada baja le contestó la azabache― Buscamos por toda la aldea y alrededores y no la encontramos.
―Ya veo ―la Hokage se sentó en la silla, juntó sus manos y apoyó su barbilla en ellas.
―Mañana temprano firmaré misiones para revisar en las aldeas más cercanas ―Kurenai asintió deseando que con eso fuese suficiente para encontrar a su alumna― Ya se puede retirar, tiene que recuperar energías para continuar su misión mañana.
―Sí. Gracias, Hokage Sama, con su permiso.
…
…
Mientras tanto en un techo de Suna, el joven ninja y el espíritu tenían su propia misión:
Cuidar a una enferma Hime.
―Por dicha ya ha mejorado, los trapos húmedos funcionaron ―dijo el Una Cola feliz.
―Sí ―respondió el ojiverde con una pequeña sonrisa.
―Es mejor entrar, ya es tarde ―sugirió el mapache.
―Sí, es lo mejor ―Gaara alzó a Hime y la metió adentro, al estar dormida la colocó en la cama y se acostó junto a ella.
Sentía que su deber era protegerla.
A la mañana siguiente en Suna el sol salió tan brillante y arrasador como era usual en su aldea, mientras en la cocina se escuchaban los bostezos del marionetista.
―¡Kankuro, tápate cuando bostezas! ―reclamó la hermana de éste.
―¡Aaah! ―bostezó nuevamente el castaño.
―¿No dormiste bien anoche? ―preguntó la rubia con un tono de voz de preocupación.
―No, un gato estúpido maulló la mitad de la noche ¿Temari, no lo oíste? ―molesto volvió a ver a su hermana.
―No ―negó la rubia algo extrañada.
―Qué suerte tienes ―entre bostezos habló Kankuro
―¡Fuera de la cocina que Hime tiene hambre! ―ordenó el demonio cansado de esperar a que los hermanos salieran de la cocina.
―Shh, silencio ―le respondió en un susurro su portador igual de cansado.
―No me pueden escuchar, mocoso.
―Oh, Gaara, buenos días ―le saludó su hermana que hasta ahora se daba cuenta de la presencia de su silencioso hermano menor.
―Buenos días, Temari ―con tono tranquilo, como siempre, le contestó Gaara.
Un nuevo bostezo se volvió a escucha en los cocina ―Bue-nos días…
―Buenos días.
―Bueno, yo ya me tengo que ir, hay muchas cosas pendientes de las que encargarme ―Temari se despidió de sus dos hermanos con una pequeña sonrisa.
―Y yo voy a dormir un poco antes de partir nuevamente… Aaah~ Buenas noches… ¿días? ¡Baah! Como sea…
Gaara se despidió y luego se quedó un momento de pie mirando por donde se fueron sus hermanos, esperando que se alejaran lo suficiente para no ser sorprendido.
―Mocoso, no te quedes ahí parado. ¿Qué esperas? Tienes que cocinar, la niña tiene hambre.
―Sí, tienes razón ―el joven ninja se dirigió afuera de la cocina para recoger los alimentos que había escondido el día anterior en un escondite que el hizo con arena cerca de la cocina.
―¿Hum? ¿Dijiste algo chico? ―aunque el Shukaku había escuchado claramente lo que dijo quería escucharlo de nuevo, e gustaba que admitiera que él tenía razón.
―Nada ―ignoró lo que el mapache le dijo y Gaara sonrió, extrañaba las bromas del Una Cola, el episodio del día anterior y el repentino resfriado de Hime lo habían puesto de mal humor debido a la preocupación.
―Yo descansaré un poco, suerte niño ―con un bostezo, el Shukaku se durmió.
…
…
Y mientras en Suna dormían de día, en otra aldea el equipo de búsqueda rastreaba esta vez sin separarse.
―¿Han encontrado algo? ―preguntó la pelinegra al grupo.
―No, nada ―contestó Ko.
―El olor de Hinata no está aquí, huelo a muchos bebés pero ninguno huele como ella ―informó Kiba, Akamaru confirmó con un ladrido lo dicho por su compañero.
―Mmm, ya la hemos buscado en dos aldeas y nada ―continuó informando Neji quien había estado callado desde que salieron de Konoha.
―La encontraremos, solo hay que seguir buscándola ―animó la Sensei.
―¡Sí! ―respondieron todos deseando que eso pasara.
…
…
Justo en ese momento, en cierta habitación, un pelirrojo se encontraba tratando de darle de comer a una pequeña.
―Hime no comió mucho ―preocupado por la niña comentó el joven.
―De seguro sabe mal, fijo cocinas como la mierda ―espetó el Shukaku― Me hubieras dejado a mí cocinar.
―Mi comida sabe bien ―Gaara intentó sonar convincente pero siendo realista, ni el mismo se creía.
―¡Ajá, claro! ¿¡A quién quieres engañar!? Los dos sabemos que estaba salado.
―Eso fue tu culpa, le echaste la mitad de la sal y tuve que ponerle más cosas para que quedara menos salado ―se defendió el ojiverde.
―¡Ay, sí! ¡Ay, sí! Ahora habla el experto, al menos tuviste la decencia de comerte tu propia basura ―el mapache lo dijo con algo de humor.
―Sí, no la iba a desperdiciar ―aceptó Gaara aún con el mal sabor en el paladar, no cocinaba como "la mierda" como había dicho el espíritu, pero tampoco lo hacía nada bien. Aunque siendo sincero con el mismo, estaba más cerca de cocinar "como la mierda" que "bien" pero mejor dejaba el tema culinario por ahora y se enfocaba en lo que de verdad importaba―. Hime aún está caliente, aunque no tanto como ayer. ¿Verdad?
―No sé, pregúntale a ella y espera que te conteste.
―No uses el sarcasmo en esta situación, mapache.
―¡Es que me preguntas como si lo supiera! ¿Sabes qué, mocoso? Es tu culpa, tu comida me puso de mal humor, si me hubieras dejado a mí, esto...
―Cállate ―habló sin dejarlo terminar.
―¡Tsk! ―el Una Cola se guardó el reclamo― Ponle un trapo húmedo en su frente como ayer, pero primero báñala y la dejas en pañales y con una camiseta, cuando la temperatura baje ponle la pijama.
―Humm…
El pelirrojo siguió las indicaciones del mapache una por una, esperando que eso fuese suficiente.
…
…
Las locuras de Suna ocurrían lejos de donde en este momento, la sensei, los amigos, el primo y el cuidador de cierta bebé seguían buscando su rastro.
―¿Hay algo? ―preguntó Shino con voz serena y cansada.
―No ―le contestó Ko cansado y preocupado.
―Tenemos que descansar ―indicó Kurenai colocándose una mano en la cadera.
―¡No! ¡Tenemos que seguir buscándola! ¡Yo no sé ustedes pero yo seguiré buscándola! ―espetó desesperado el Inuzuka.
― Kiba, detente ―el ojiperla lo sostuvo por el hombro.
―¡Suéltame! ―Kiba se soltó bruscamente de la mano del castaño.
―No, Kiba, se lo que quieres. Sé que quieres encontrarla, todos queremos eso pero…
El Inuzuka no dejó que terminara lleno de rabia consigo mismo, no se iba a perdonar por perderla, nunca. Apretó sus puños y siguió hablando.
―¡No entiendes, Neji! ¡Nadie entiende! ¡Por mi culpa Hinata esta desaparecía si yo no…!
Esta vez fue Neji quien no lo dejó terminar.
―Kiba ― con voz calma pero tono duro le interrumpió―, te entendemos, sé por lo que pasas. ¿Crees que eres el único que se siente culpable por lo qué le pasó a Hinata sama? Si crees que eres el único estás en lo incorrecto, porque no lo eres. Entiende, la hemos buscado toda la mañana y la mitad de la tarde desde que salimos de Konoha en varias aldeas pequeñas, no hemos descansado ni comido, si quieres ir a buscarla y desmayarte en medio camino atrasando nuestra misión, está bien. Ve.
Neji se alejó del Inuzuka y se dirigió a donde estaban los demás con la cabeza gacha, esa disputa había afectado a todos, tal vez había servido para mantenerlos en sus cabales. Él también quería seguir buscándola pero tenía que calmarse.
Tenía que tener la cabeza fría.
Estaba en una misión que no se podía permitir fallar, no debía que cometer ninguna falla.
…
…
―Ya le ha bajado un poco la fiebre ―habló cansado Gaara.
―Eso es bueno. Ahora ponle el pijama, la temperatura está bajando ―sugirió el Shukaku más animado que nunca ―Gaara le puso un pijama de conejo que había comprado en ese local con las demás cosas.
―Parece un pequeño conejo blanco, ¡se ve tan linda! ―comentó el espíritu sonriendo de oreja a oreja como si fuese un abuelo orgulloso― ¿No crees que se ve linda, mocoso?
―Sí, muy mona.
―¿¡Ah!? ¿¡Mona!? Nunca te había escuchado decir eso… ―el Shukaku amplió su sonrisa y sus colmillos se mostraron llenando de malicia su gesto― Vamos, mocosin… dilo de nuevo que sonó lindo… anda…
―Olvídalo.
―Diiiiloooo~, vamos dilo…
―Fastidioso ―comentó el pelirrojo.
―Dilo, dilo, dilo, dilo, dilo… ―continuó totalmente empeñado―, sabes que no me detendré hasta que lo hagas. Dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo…
―No.
―Dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo, dilo…
Sí, Gaara lo supo en ese momento, el mapache fastidioso no se iba a detener.
Respiró hondo antes de decirlo.
―M-mo…na ―el joven ninja se sonrojó al decirlo, lo dijo tan tímidamente y en voz tan baja que apenas el mismo se escuchó.
¿Qué le pasaba, él no era así?
―¡Queeee moooonoooo~! ―se burló el Shukaku― Hasta te sonrojaste~ ¡Ah, pero que tímido! ¡Owwwww! ¡Moooniiisiiiimoooo! ―el Shukaku se reía como loco.
―¡Ya cállate, mapache! ―Gaara subió la voz con un todo de molestia y vergüenza.
Pero aun así el bijuu no se calló y rió con más fuerza.
…
…
―Estoy en casa ―anunció el castaño al abrír la puerta.
―¡Hola, Kankuro! ¿Cómo te fue en la misión? ―preguntó la ojiverde que estaba en la sala.
―Bien, pero estoy hecho leña ―volvió a bostezar para desesperación de su hermana― Me voy a dormir.
―Espero que el gato misterioso te deje en paz ―le deseó con burla su hermana.
―¡Más le vale!―advirtió con fastidio adelantado Kankuro.
…
…
―¡Shhh! ¡Ya, ya! ¡Shhh!
―¿Qué le hiciste a Hime, niño? ¿Le volviste a dar esa mierda de comida que preparas?
―Nada ―cortó el reclamo― No le hice nada, estada durmiendo y de repente se puso a llorar.
―Permíteme ―El Shukaku nuevamente se apoderó del cuerpo del pelirrojo― Shh~ Shh~ Ya, ya… pequeña yo estoy aquí, nadie te dará esa basura de la mañana ―el Shukaku supo que Gaara hubiese fruncido el ceño y sonrió maldoso― Shhh~ ya no llores… Sí, yo estoy aquí para protegerse de ese mocoso… Shh Hime no llores más…
―Eres bueno ―el pelirrojo admitió a pesar de las burlas, se sorprendió de la forma en que calmó a la pequeña, el Shukaku tampoco sabía cocinar, pero cuando se tratada de calmarla era muy bueno.
―Lo sé, ¿quién te cuido a ti? ―habló con voz de superioridad.
―Yo mismo ―respondió―. Tú no hacías nada, solo darme pesadillas ―agregó con voz de reproche.
El Shukaku no pudo contestarle, el muchacho tenía razón.
―Es mejor descansar, la pequeña ya se durmió.
―Como digas ―sonrió al saber que esta se la había ganado al Shukaku.
A la mañana siguiente en la casa de los Sobaku No, más exactamente en la cocina, los hermanos mayores estaban conversando.
―Kankuro, despierta ―le habló Temari preocupada por su hermano, se veía horrible, ojeroso y desganado y para peores babeaba la mesa.
―¿Q-qué-qué pasó? Oh, eres tu Temari.
―¿Ese gato de nuevo?
―Sí, ¿en serio no escuchas a ese gato? ―bostezó.
―No ―negó su hermana alzando una ceja, no sabía si preocurparse por su apariencia o su estado mental.
―Buenos días ―el ojiverde saludó a sus hermanos con su usual tono serio al entrar a la cocina. Temari brincó al escuchar la repentina voz grave de su hermano.
―Bue-nos días, Gaara ―con un poco de tartamudeó Temari de devolvió el saludo.
―Aah~ Bue-nos ―bostezó repetidas veces― Aaaahmh~ días, hermanito
―¿No dormiste bien? ―preguntó sin mucho interés el pelirrojo.
―No ―le contestó recostándose en la mesa y sobre su propia baba.
―Yo ya me tengo que ir, voy tarde ―informó Temari―. Gaara, hoy hay una reunión en la tarde.
―No puedo ir tengo, tengo cosas que hacer.
―¿Cosas que hacer? ―Temari alzó una ceja curiosa.
―¿No llegas tarde, Temari? ―Gaara cambió de tema rápidamente antes que lo cuestionaran y le sacaran toda la verdad.
―¡Oh, sí! ―Temari salió de la cocina corriendo.
―Yo me voy a dormir ―el castaño habló con bostezo incluido estirando los brazos.
―Hmph…
―Por fin se fueron… pero que lentos son, deberían tragar más rápido ―reclamó el Shukaku― ¡Hora de hacer el desayuno de Hime! ―habló emocionado con un cambio radical de humor― Eh, mocoso, desayuna algo tú también, no quiero que te pase algo malo por no hacerlo.
―¿Te preocupas por mí? ―Gaara cuestionó con sarcasmo.
―No, lo hago por Hime.
―Como digas ―Gaara sonrió al escuchar la preocupación mal oculta del mapache.
…
…
En la torre de la Hokage, Tsunade estada sentada frente a su escritorio y frente a ella estaba Hiashi esperando noticias de la heredera Hyûga
Los dos adultos se levantaron al escuchar la puerta
―Pueden pasar ―permitió Tsunade con impaciencia.
Al escuchar la voz de la Hokage el equipo de búsqueda entró.
―¿La han encontrado? ―preguntó la Hokage con nueva esperanza.
―No, la hemos buscado en siete aldeas cercanas y no hay señal de ella ―le contestó Kurenai.
―¡No han encontrado a mi hija! ¿¡Cómo es posible!? ¡Es una bebé según me dijeron! ¿¡Cómo es posible que no la encuentren!? ―Hiashi, quien estaba con Tsunade esperando noticias habló por primera vez lleno impaciencia, enojo y preocupación por su primogénita, todos se sorprendieron por la actitud que tomó el líder Hyûga
―Hiashi sama ―con voz triste Kurenai le respondió― Lo sentimos mucho, tiene razón en todo lo que dice, pero es como si la tierra se la hubiese tragado ―la jounin bajó la mirada.
Hiashi se sentó y cerró sus ojos, dando un gran suspiro buscando relajarse.
―Está bien ―tomó la palabra Tsunade―. Mañana solo irán Neji y Kiba. No quiero que esto se haga un alboroto, si alguien pregunta por Hinata...
―Pueden decir que está en un entrenamiento especial del clan ―el líder Hyûga interrumpió a la Hokage para darle la coartada ideal.
…
…
―Parece que ya estas mejor, Hime, y con mucha hambre ―habló Gaara aliviado por la mejora de la niña
―Sí, demasiado. Ya van dos platos ―continuó el Una Cola con la misma felicidad que su portador
―Sí ―el ojiverde estada feliz por la recuperación de la pequeña―. Comprar comida de bebés preparada fue una buena idea.
―Lo siento, pequeña. Éste inútil te estaba envenenando… ―con pena y diversión habló el espíritu.
―¿Qué vas a hacer? ―Preguntó Gaara pasando por alto el insulto y algo confundido por la repentina disculpa.
Fue entonces que el Shukaku le jaló fuertemente los cachetes a la bebé y por el dolor del jalonazo la hizo llorar de nuevo.
―¡Idiota, mapache! ¡La hiciste llorar! ―enojado Gaara chineó a Hime y la empezó a calmar.
―Uno, dos, tres… ―con una sonrisa maliciosa el Shukaku empezó a contar.
―¡A ESE GATO BASTARDO NO LE BASTA MOLESTARME EN LA NOCHE! ¡ESE MALDITO GATO VA A VER! ¡ESTA VEZ NO VA ESCAPAR! ―gritó molesto Kankuro.
―¿Lo hiciste para molestar a Kankuro? ―aunque estaba algo molesto por lo que el mapache le hizo a Hime le divertía un poco, aunque nunca lo admitiría.
―¡Haaaahaa! Que divertido. ¡Tenemos que escapar antes que te atrape! ¡Haaahaaa!
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¡Hasta aquí el capítulo!
¡Espero que les haya gustado!
Bye, bye.
¿Debería continuarlo?
Gracias por sus favorite, follow y review .
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…
Contestaciones reviews del primer y segundo capítulo:
Tsuruga chan: Muchas gracias por los review, mi hermana es genial, es más troll que el Shukaku. Te amo. Mua.
Bugs Bonny: Gracias por el apoyo, me alegra que te haya gustado.
Kigen no Lawliet: Muchas gracias por review, seguiré continuando.
Guest 1: Gaara y Shukaku serán buenos niñero. Hinata está en buenas manos. XD
Rangea 2505: Gracias por los review, me alegras que te guste. TPPHERMLMP.
Dolunay: ¡Haaha! Me hizo reír tu primer comentario y el segundo me alegra que te haya hecho el día. XD
Guest 2: Me alegra que te encante, muchas gracias.
Xoxihu: Entiendo, algunos lo dejan a medio palo pero eso no es mi caso, lo voy a terminar aunque dure cincuenta años. ;-)
Valerie Hyuga Senju: Gracias por tus reviews y apoyo. :-*
Nadipan: Gracias por el chocolate muy rico. ¡Jejee! Me alegra que te guste. XD
Guest 3: ¡Haaaha! Me hiciste reír con tu review.
Okashira Janet: Gaara utilizó la arena para Tapar a Hinata, es como cuando uno le pone la mano a alguien para taparle la boca, pero no la asfixió ni le metió la arena en a boca. Muchas gracias por leer. :D
Guest 4: Gracias por el review.
Emicel: Gracias por el review.
Gracias por todos los reviews me alegra saber que le estén gustando cada review que llega es una alegría muchas gracias a todos, besos.
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