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¡Hola! Un nuevo capítulo ha llegado, espero que lo disfruten.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Capítulo 4: Un gran susto para el Kazekage.
Ya habían pasado dos semanas desde la desaparición de Hinata, sin pista alguna la Hokage no había podido hacer su trabajo debido a las constantes visitas del líder Hyûga en donde la bombardeaba con preguntas sobre Hinata. Todo eso la tenía cansada, ya tenía suficiente con que el vengador se fuera y que el rubio se fuera tras de él, y el que ahora desapareciera la heredera del clan Hyûga lo empeoraba todo; pero bueno, al menos al Uchiha lo tenía localizado.
Si al menos hubiese una pequeña pista sobre su discípula.
―Tsunade sama ―la llamó la asistente de la rubia.
La Hokage que estada mentía en su pensamientos le contestó a la chica agarrando una hoja de unas de las montañas de papeleo que se habían ido acumulando.
―Sí, Shizune.
―Enviaron este pergamino del País de Viento.
―¿Qué dice? ―preguntó sin interés la rubia.
―Emm, es una invitación a la ceremonia del nombramiento del quinto Kazekage.
―No iré, estoy muy ocupada ―la Hokage agarró un pergamino que indicada una misión rango B, lo leyó y suspiro. Se había olvidado de asignarlas a sus ninja, sin duda habían tenido largas vacaciones; la aldea se había estado quejando y también los shinobis―. ¡Que se jodan todos! ¡Ya me cansé! ―con furia tiró un par de montañas de papel y se levantó.
―¡Lady Tsunade! Tranquilícese, sé que está preocupada por la repentina desaparición de Hinata pero de nada ayuda que se desespere ―calmó la pelinegra.
―Tienes razón, pero ya han pasado dos semanas y no ha aparecido. La han buscado en casi todas las aldeas cercanas y ni rastro de Hinata. ¿Cómo es posible que no la hayan encontrado?
―Es cierto, pero debe de tranquilizarse.
―Quiero estar a solas ―habló más tranquila la Hokage.
―Como usted lo desee, Lady Tsunade. Con su permiso ―la pelinegra se dirigió a la puerta hasta ser detenida por la voz de la rubia.
―Espera, Shizune ―se llevó una mano al rostro antes de continuar―. Iré a la ceremonia, le pediré ayuda a los hermano Sabaku no.
―¿A los Sabaku no? ―sorprendida por la repentina decisión, la azabache preguntó sobre lo escuchado para estar más segura que había oído bien.
―Sí, ocupamos a nuevas persona, pero más que todo a personas que no estén involucradas emocionalmente con Hinata.
―Entiendo, Hokage Sama, pero…
―Te puedes retirar, ahora quiero estar a solas. Asegúrate de que nadie me moleste ―le interrumpió la rubia.
―Sí, Lady Tsunade.
…
…
En la casa de los Sabaku No, más exactamente en la cocina y en un ambiente de tranquilidad se encontrada Gaara con un delantal negro cocinando el desayuno.
En esas semana había estado practicando en el cómo hacerlo a pesar de las burlas constantes del Una Cola, y, a pesar de uno que otro accidente, aprendió a preparar algo comible que cada vez le salía mejor.
Gaara estaba orgulloso de sí mismo.
Esta vez sus hermanos no estaban, y eso le facilitó las cosas al pelirrojo ya que tenían que esperar a que salieran. Por desgracia la tranquilidad no duró mucho ya que sin esperarlo Temari llegó como un vendaval a la cocina.
―¡Gaara! ―llamó su hermana con enfado sin poner mucha atención a su alrededor.
El repentino llamado hizo que el pelirrojo brincara y se quitara el delantal y lo pusiera detrás de él mientras apagaba el fuego.
―Los ancianos están enfadados contigo por no asistir a las reuniones, y con Kankuro lo están por dormirse a mitad de la reuniones ―regañó la rubia enojada y con las manos en las caderas.
―¿Qué dicen de mí? ―pregunto un castaño entrando en la cocina.
―¡Que te has dormido en las reuniones! ―respondió igual de molesta la rubia ya que al final había sido ella quien se había comido todas las broncas y quejas de los ancianos.
―Ah, pero eso es por culpa de ese gato ―se excusó el marionetista.
―¡Y sigues con lo ese gato imaginario!
―¡No es imaginario! ―refunfuñó el moreno
Gaara aprovechó la discusión para terminar el desayuno, comer algo e irse, la ventaja de no ser muy hablador le permitía simplemente desaparecer en medio de esas acaloradas discusiones sin ser notado.
―¡Gaara! ―llamó su hermana al recordarlo.
―Se fue ―contestó el marionetista.
―¡Eh! ―soltó una maldición entre dientes y amenazó a Kankuro con el dedo― ¡Y tú! ¡Hoy también hay una reunión, no te duermas!
―¡Agh! ¿¡Otra!? A esos viejos sí que les gustan las reuniones ―se quejó el castaño dejándose caer de frente contra la mesa haciendo reír a su hermano cuando se levantó adolorido por el sonoro golpe.
...
…
―Casi nos descubren, mocoso. Eso estuvo cerca ―informó el espíritu aliviado.
―Sí ―Gaara depositó el delantal en la mesita de noche y se dirigió a la cama en donde la pequeña lo esperada sentada como todos los días cuando él se iba a traerle la comida, el pelirrojo la alzó y la colocó en la silla especial para bebés que había conseguido días atrás cuando salió a comprar las provisiones junto con una cuna que decidió comprar para evitar los golpecitos que le daba la bebé mientras dormía y que cada vez se hacían más fuertes.
Colocó la comida en la mesita para empezar a darle de comer, hablándole con tono suave para que abriese la boquita con cada cucharita.
―¡Yo también quiero! ¡Dame a mí! ―con tono infantil comenzó el Shukaku a burlarse del ojiverde― ¡Garita yo también quiero! ―el Shukaku se abrazó a sí mismo mientras medio giraba sobre sí mismo en un gesto que Gaara encontró fastidioso y escalofriante al mismo tiempo, en el pueblo había visto a muchas jovencitas actuar así cuando le pedían a sus enamorados que le comprasen algo― ¡Solo le das a la pequeña! ¡Yo también tengo hambre! ¡Gaaritaaa~!
Gaara decidió ignorar lo que el espíritu decía y terminó de darle de comer a Hime.
―¡Aaah! ―con un puchero volvió a reclamar el espíritu de la arena― ¡Que malo eres, Gararita! Le diste todo a ella y Shukaku Chan ni para probarlo. Shukaku Chan está triste…
El pelirrojo respiró hondo e intentó continuar su táctica de ignorarlo mientras llevaba a la niña a la cama.
―¡Tsk! ―El Shukaku, al sentirse aún ignorado dejó su papel empalagoso y siguió molestando de otra manera.
Le habló con algo de fastidio.
―Mocoso, ¿por qué no le das esa sonaja para que se distraiga mientra te das un ducha. No quería decírtelo porque soy muy considerado con los sentimientos ajenos pero la verdad es que apestas ―informó el Shukaku fingiendo taparse la nariz para no oler.
Gaara se olfateó disimuladamente y solo por si acaso le entregó la sonaja a la niña quien la comenzó a sonar con un moviendo lento de la manita, y con eso y con la sonrisa que le dedicó la pequeña, el pelirrojo decidió irse al baño.
El joven ninja no duró mucho bañándose, al salir del baño, luego de asegurarse varias veces de que ya no apestaba como había asegurado el Una Cola, se encontró con el molesto sonido de la sonaja ya que ahora Hime lo agitada fuertemente.
―¡Quítale ese cosa ruidosa, mocoso! ¿¡Para qué demonios se lo diste!? ¡Me está dando jaqueca! ―sé quejo el Shukaku tapándose las orejas, las ganas de molestar a Gaara se le habían pasado cuando Hime se tomó muy en serio el consejo del Shukaku para crear mejor música.
―Fuiste el de la idea ―le recordó el ninja quien.
―La idea era fastidiarte a ti ―confesó tapándose las orejas―. Eres tan desesperantemente silencioso que pensé que esto te haría volverte loco. ¡Ya quítaselo de una vez que a mí no me lo quiere dar!
―Pues merecido lo tienes ―En la cara de Gaara se dibujó un asomo de sonrisa y acercándose rápidamente le quitó con gentileza el ruidoso juguete―. Bien hecho, Hime ―la felicitó por ser capaz de ganarle una batalla al Una Cola.
―¡Silencio, al fin! ―celebró el Shukaku alzando las manos ideando una nueva idea de fastidiar a su recipiente.
Y, mientras tanto el una cola celebrada y pensaba, Hime se había involucrado en otra batalla, ésta vez con Gaara:
Un duelo de miradas.
La pequeña inició con un jutsu de "Ojos de cachorrito abandonado fase 1", Gaara respondió con el jutsu de "Ojos intimidantes fase 3", sin embargo cuando la bebé elevó el poder de su técnica con un pequeño puchero, el pelirrojo no pudo resistir esa mirada tierna y, perdiendo el control sobre su propia técnica, el poderoso Kazekage apartó la mirada y suspiró.
―¡Ganadora, Hime Ojos de Cachorrito Abandonado Fase 1! ―anunció el mapache― ¡Haz perdido contra una niña! ―se burló― ¡Hahahaha! ¡Has perdido el toque! ―continuó carcajeándose el demonio
Gaara le miró con sadismo y tomó la sonaja, solo bastó una amenaza de su mirada y el acercar la sonaja a la pequeña ojiluna para que el Shukaku tragara grueso y dejara de reírse.
―¡Ya, ya! ¡No le des esa cosa ruidosa! ―casi imploró el mapache― ¿Sí, Gaarita! Vamos, mejor dale el oso. Sí, el osito bonito, ese suavecito que compramos juntos, ¡vamos, Gaara dale el solo! ―y aunque intentó no reírse más, al final no pudo y explotó― ¡Hahahahaaaa! ¡No me puedes culpar! Ante solo con tu presencia bastada y acabas de utilizar el nivel 3 y aún así perdiste con solo el primer nivel de ojos cachorro abandonado de Hime ¡Hahahaha!
―Ya cállate ―siseó el pelirrojo y volvió a cercar la sonaja a la niña haciendo callar al mapache.
―Gaara ―llamó Temari afuera de la habitación.
Al escuchar la voz de la rubia tanto Gaara como el Shukaku se pusieron como estatuas.
―¿Puedo entrar? ―preguntó la ojiverde.
―No ―contestó el pelirrojo tratando de actuar con tranquilidad.
―Bueno―refunfuñó tras la puerta, igual esperaba esa respuesta, Gaara era muy firme con la privacidad de su habitación― Solo te vengo avisar que hay una reunión.
―¿De qué se trata, Temari?
―Los ancianos ya tomaron una decisión sobre el nuevo Kazekage.
―Entiendo
―Bueno, te estaremos esperando.
"Soy yo o me pareció escuchar un sonaja" se preguntó Temari al escuchar un ruidito en la habitación de su hermano cuando llegó. Movió la cabeza de lado a lado. "No, de seguro fue mi imaginación".
―¿Que vas hacer? ―preguntó el espíritu preocupado.
―Hime se duerme como a esa hora, esperaré a que se duerma y luego iré a esa reunión. Solo espero que termine rápido, si no tendré que irme sin explicación.
―Bueno, solo deja la ventana abierta para que refresque la habitación.
―Hmmm… ―Gaara le miró con sospecha pero decidió confiar en él.
...
…
En la reunión todos se encontraban sentados esperando a la única persona que faltaba, el hijo menor del fallecido cuarto Kazekage.
―Cuando van a comenzar ―preguntó Kankuro impaciente.
―¡Kankuro! ―lo regañó uno de los ancianos.
―¿Qué? Estoy esperando hace como media hora y nada que da comienzo la reunión.
―Vamos a comenzar cuando…
―Gaara está aquí ―anunció el anciano mayor de entre todos interrumpiendo al otro.
―Pueden comenzar. Me disculpo por la demora ―habló el pelirrojo con voz serena en tanto se sentaba.
―Bueno, ya que todos estamos todos reunidos podemos comenzar con la reunión.
―¡Por fin! ―interrumpió el castaño.
-¡Kankuro! ―esta vez fue Temari la que le regañó.
―¡Ya empecemos de una vez! ―Uno de los ancianos golpeó la mesa impaciente y se sonrojó cuando la mirada molesta de todos cayó sobre él―. E-es decir, si así lo desean…
―Vayan al punto ―exigió Gaara con voz baja pero audible― ¿Quién de nosotros es el quinto Kazekage?
―Ga-gaara ―más que regaño, fue una interjección de sorpresa para Temari que también estada cansada de esos viejos.
―¡A él no lo regañas! ―reclamó Kankuro y la mirada asesina de su hermana lo calló― Es-es decir… estoy de acuerdo con Gaara ―carraspeó antes de continuar―. Y no sé por qué estoy aquí, sé muy bien que no me tenían en cuenta para ese puesto ¿y? ¿Quién? ¿Temari o Gaara? ―cuestionó Kankuro, no tenía problema con ello, ser Kazekage implicaba demasiadas responsabilidades que el resumía en un coñazo de problemas, sin duda sus hermanos estaban más calificados para eso que él.
―Niños insolentes ―habló el aciano más joven.
―Silencio ―le regañaron a ese también― Kankuro tiene razón, no hacemos más que perder tiempo valioso ―se levantó en actitud ceremonioso―. Nosotros, el Consejo de Ancianos de la País del Viento y la aldea escondida entre la arena, hemos decidido que el quinto Kazekage quien protegerá el pueblo de cualquier batalla y tendrá a su disposición y responsabilidad el…
―¡Kankuro despiértate! ―Temari le golpeó una pierna a su hermano.
―¡Auch! ¡Culpa al maldito gato!
―¡GAARA! ―chilló el anciano.
―¿Por qué le gritas a Gaara? ―reclamó molesta la rubia mientras el pelirrojo soltaba un bufido― ¡Kankuro es el irrespetuoso! ―el anciano apretó los puños, estaba arrepintiéndose de formar parte de ese consejo.
―Quiere decir que el joven Kazekage será Gaara ―habló otro anciano que encontraba divertida la situación, nunca en su vida las reuniones del consejo habían sido tan entretenidas.
Todos miraron fijamente al elegido.
Gaara apenas lo escuchó, él estaba más concentrado pensando en que esperaba que Hime no se hubiese despertado aún y estuviese llorando.
"Si alguien la oye…" pensó el joven y cerró los ojos por un momento, asintió para sí mismo y luego se levantó dejando a todos esperando su respuesta.
―Yo vi que asintió… ―apuntó Kankuro subiendo los hombros y los demás le siguieron la corriente.
El marionetista no era el único que se quería ir a casa
Las invitaciones para la ceremonia serían enviadas al siguiente día.
Gaara llegó con rapidez a la habitación, la ventana estaba abierta, Hime no estaba y su cuerpo temblada.
No podía ser posible, se habían llevado a Hime.
―No eso, no ―"tranquilízate y respira" eso se lo decía a Gaara así mismo o se lo decía el Shukaku, no estaba seguro en ese momento.
De repente, ambos escucharon una sonaja debajo de la cama. Nunca les pareció tan dulce ese sonido. Su corazón volvió en sí mientras respiraba hondo y se dirigió a la cama agachándose para verla ahí acostada con la sonaja en la mano. Ella lo vio y le estiró los brazos, Gaara no tardó en levantarla y abrazándola por unos minutos le depositó un dulce beso en la frente.
―No lo vuelvas a hacer, nos diste un susto niñita ―le regañó el Una Cola
Hime sonrió y puso sus manitas en el rostro del pelirrojo, ese gesto terminó por tranquilizarlos.
El Shukaku se apoderó del cuerpo de Gaara para agarrarle los cachetes pero esta vez dulcemente.
―Hime casi matas al mocoso de los nervios, eso no se hace. ¿Me oíste pequeña del demonio? Aunque mediste una gran idea para matar a…
El joven ninja interrumpió al demonio antes que traumara a la niña.
―No hables de esa forma, mapache enfermizo psicópata.
―¿Mapache enfermizo psicópata? ¡No me digas así, mocoso insolente sin cejas! ―reclamó molesto el demonio.
Gaara abrió los ojos con sorpresa al escuchar tal cosa, lo que intensificó la falta de las mismas.
Una pequeña risa interrumpió la pelea
―¡Mírala! Se está riendo de nosotros, esta pequeña demonio.
―No le digas demonio a Hime ―se quejó el pelirrojo.
―¿Cómo quieres que no le diga así si casi nos mata de un susto? ¡Se sale con las suyas con solo poner ojos de cachorro abandonado. ¡Ni siquiera dormir a mí! ¡Al demonio mayor! Solo ha estado aquí por dos semanas y nos ha puesto nuestra vida patas para arriba ―enumeró con su dedos―. ¿Y quieres que no le diga así? Además cambíamos pañales, ¡Y te recuerdo que no huelen a flores! Has comprado cosas que ni siquiera sabias que existían. ¡Se mete también en nuestros pensamientos! ¡Y dices que no la llame pequeña demonio!
―Histérico ―susurró el pelirrojo antes de responderle debidamente enumerando también con sus dedos―. Yo soy el que cambio los pañales, le preparo las comidas y gasto mi dinero, pero lo que dices es cierto. Pero… gracias a ella aprendí cosas como cocinar, cosa que no fue nada fácil o cómo lidiar con una fiebre y qué… con un gesto te puede tranquilizar… ―en la cara de Gaara se dibujó una sonrisa.
El Shukaku sopesó por un rato las palabras del pelirrojo.
―Sí, tiene razón… esa pequeña demonio tiene sus cosa buenas ―el Shukaku se rió, al ver al mocoso sonreír de esa manera tan tranquila, nunca antes lo había visto así.
La verdad ahora le agradaba verlo feliz.
Pero igual era divertido fastidiarlo.
―Oye, quita esa cara de bobo.
―¿Que dices?
―¡Hahahaha!
―… ―Gaara llevó a Hime a la cuna mientras el Shukaku seguía riéndose.
De verdad que le costaba entender al mapache.
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Hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado. ¿Qué les pareció? Nos vemos hasta el próximo capítulo. Me despido
Bye bye.
Gracias por los favorites, follows y reviews.
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Contestaciones a reviews:
Solo por esta vez, ¡Yo! ¡El gran Shukaku! les voy a contestar a todos ustedes.
Tsuruga chan: ¡Haaaahaa! Veo que Gaara no es el único que comía esa mierda, sin ofender a tu hermanita moe. Una pregunta, Tsuruga chan, ¿estás después a hacer un intercambio de estómago? ¿Qué dices? Gracias por el review.
Dolunay: ¡Jee! Yo me divertir molestando al demonio gato, de alguna madera tenía que sacarme el estrés y además, él fue el culpable por darme la idea, no podía perder la oportunidad. Gracias por el review.
Lilith Uchiha: Sí, la pequeña demonio nos olvidada yo la haré recordarnos con un jalonazo de cachetes, nos hizo oler muchos pañales sucios y no es justo que solo nos olvide. ¿Cierto? Gracias por el review
Valeria Hyûga Senju: Espero que Konoha nunca la encuentre. ¡Es nuestra! ¡Quien la encuentra se la queda! ¿A qué no? Además nosotros si la cuidamos bien, ellos no; obvio que somos kawaii, aunque yo soy más apuesto que lindo, Gaarita si es kawaii… ¡Hahahaha! Hime siempre será Hime para nosotros no importa quién será realmente. Gracias por el review.
Rangea2505: ¡Oh, hay un gato esperando esta historia! ¡Je! No molestes a las personas que tratan de dormir, luego se te devuelve el karma y los gatos llegaran a hacer gatitos a tu ventana. Gracias por el review
Kotoko 98 1 Te agradezco que te guste esta historia, pero bueno, soy el Shukaku y donde aparezco hago las cosas de manera genial. ¡Haha!
2. Que Gaarita no no entienda no es mi problema, mejor para mi así puedo molestarlo más, en parte su cabeza hueca me da gracia. (No le digas que dije eso o le dará la sonaja a Hime= ¡Haahaa! y no sé si Neji lo mataría, pero yo si lo haría, y de la peor forma, seré una gran entidad llena de cualidades pero sigo siendo un demonio.
3. Yo no soy raro, ni bipolar, solo soy un troll. No me tengas miedo, no muerdo solo jodo.
4. No sé si tiene oído de mujer, pero me he divertido mucho con su audición. ¿Si hago que Hime suene la sonaja otra vez pensará que hay una serpiente de cascabel en el techo? ¡HAHAHAHA! Gracias por el review.
Gracias por los reviews.
Aquí termina mis respuestas a todos ustedes, mocosos.
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