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Estoy de vuelta. Espero que disfruten el nuevo capítulo. El Shukaku les manda besos húmedos. XD
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
Capítulo 5: La llegada de la Hokage.
Los días habían pasado y la ceremonia se ha acercado, ya solo faltaban un par de días en Suna. Todo estaba listo, los aldeanos estaban muy ansiosos por el nombramiento del quinto Kazekage. Muchos se preguntaban quién sería, otros aseguraban que sería Temari, mientras otros se preguntaban el por qué se habían tardado tanto.
Esa era unas de las tantas preguntas de los aldeanos de Suna.
Mientras tanto, en el cuarto del pelirrojo la situación no era tan diferente, aunque al contrario de los aldeanos, Gaara y el Shukaku se hacían una sola pregunta:
¿Que hacían con Hime?
Esa era la cuestión que los traía desvelados en los dos últimos días y aún no habían llegado a una respuesta.
Al día siguiente de la reunión muy temprano, los ancianos lo mandaron a la oficina a trabajar ya que estaban muy atrasados con el papeleo; ese día fue un caos, no solo tenía que lidiar con las montañas de papeles sino también estaba el hecho de que tenía que llevar a Hime con él.
Y es que eso no había sido un problema.
El problema había sido llevar la canasta en donde iba a dormir la pequeña, los pañales, algunos juguetes no ruidosos para que se distrajera, y otras cosas más. Sería fácil si no fuera porque uno de los ancianos lo acompañaba. Al final llevó a Hime en la espalda, tapándola con la calabaza de arena y la túnica de Kazekage y esperó a que el anciano se fuera para ir por ellos.
Al día siguiente fue más simple a pesar de uno que otro susto ya que Hime se la pasó balbuceando, se le podía escuchar un la la ba ba que, aunque le gustada escuchar mientras leía papeles importantes, en un par de ocasiones lo hicieron sudar al ser casi descubierto por su joven asistente.
―Gaara Sama, ¿estaba usted tarareando? ―le miró asombrado.
―Sí ―respondió él con su voz seca tan diferente a la melodiosa de la bebé.
―Vaya, tiene una voz de canto muy… dulce ―respondió el hombre con un rubor en las mejillas, ahora le parecía más atrayente trabajar con ese guapo y joven Kazekage que cantaba tan hermoso.
El Shukaku rompió a reír y Gaara no entendió por qué.
Gaara solo agradecía que la montaña de papeles hubiese escondido a Hime aunque para eso tuvo que seguir aguantando las miradas tímidas y ensoñadoras que le empezó a dirigir su asistente.
Ah, y la risa del Shukaku también.
―Ya te puedes retirar ―ordenó Gaara cuando ya no pudo aguantar más miradas.
―Oh sí, por supuesto, Gaara Sama. Con su permiso ―sonrió con delicadeza y dejó la oficina suspirando.
―¡Al fin se terminó la tortura! ―rió el Shukaku―. Parece que serás más popular entre tus subordinados de lo que te pensé.
―Cállate ―le dijo Gaara―. Hablas cosas sin sentido.
―No son cosas sin sentido ―se defendió el Una Cola―, aunque podríamos llamarle: Secreto en el Desierto.
El demonio rompió a reír de nuevo y Gaara prefirió concentrarse en los papeles.
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En otro de los días, otro de los sustos que se llevó fue cuando la niña tiró una bola que había llevado ese día y esta rodó hasta quedar cerca de la puerta, la ojiperla se fue gateando a recogerla pero cuando estaba a punto de llegar la puerta se abrió bruscamente.
Con sus reflejos expertos Gaara utilizó su arena para protegerla y a la vez ocultarla y con la mirada tan fría como el hielo y con su voz profunda se dirigió al su asistente
―Ten más cuidado, no vuelvas a entrar sin tocar, deja lo papeles y retírate.
―Lo si-sien- to, Ka-zekage Sama ―respondió tan nervioso como asombrado de esa nueva voz protectora y autoritaria― C-con su permiso… ―se retiró de inmediato con las mejillas encendidas, ahora quería aprender más y más de su Gaara Sama.
Shukaku volvió a reírse como si no hubiese un mañana.
La pequeña agarró la pelota cuando Gaara la liberó y regresó al lado del pelirrojo, después de eso el día fue tranquilo.
A la mañana siguiente no hubo atrasos ni problemas, pero aun seguía la pregunta sin contestar de qué haría con Hime el día de la ceremonia.
Desde la mañana que se despertó hasta ese momento no se les ocurría nada.
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―¡Lo tengo, chico! ―habló el Shukaku con voz de triunfo― ¿Por qué no haces una calabaza más pequeña, del tamaño de Hime y le haces un agujero?
Gaara le miró con interés.
―Es buena idea, pero es mejor hacerla más grande y cómoda, además solo va a ser un rato― habló Gaara ya más tranquilo, ya parte del problema se había resuelto y al parecer a la pequeña le pareció buena idea ya que sonrió y dio un da la como respuesta.
La tarde se fue volando y terminó con una torre de papeles.
La calabaza al final quedó igual que la original, solo que más cómoda y con dos agujeros bien ocultos, ya estaba lista para la ceremonia.
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Llegando a Suna se encontrada la Hokage, Shizune, Neji, Kiba y Akamaru habían partido casi de inmediato cuando la Hokage les comunicó que irían con ella a Suna. O habría sido así de no ser por los berrinches de Kiba al ser asignados a la misión.
―Con su permiso Hokage Sama ―entró Neji a la oficina con Kiba esa mañana antes de que los escogiesen― ¿Nos mandó a llamar?
―Así es. Les tengo una misión.
―¡Escojan a otro shinobi para esa misión! ―dijo Kiba repentinamente―. Me retiro.
―¡Alto ahí, niño! ―ordenó Tsunade con toda su autoridad― Nadie sale de aquí sin mi permiso y no vas a ir buscar a Hinata―continuó la rubia― Si no quieres ir, está bien, llamaré a otro shinobi en tu lugar, pero de aquí no sales y si tengo que dejarte inconciente junto con Akamaru lo haré ―Kiba tembló al ver la amenaza de su superior― ¿Entendiste, mocoso? ―Tsunade ya estada harta de los problemas y desapariciones, no quería lidiar con un adolecente que se sentía culpable
Kiba no respondió y Akamaru se escondió detrás de él.
―Neji ―habló nuevamente la rubia un poco más tranquila― Irás conmigo a Suna, no solo vas a escoltarme sino que aprovecharás y buscarás a Hinata en el camino, la verdadera misión es pedirle ayuda a los Sabaku No
―¿Sabaku no? ―preguntó el ojiperla extrañado
―Sí, ocupamos a personas confiables y que no estén emocionalmente relacionados con la Hyûga, además nadie mejor que ellos para buscar en la desértica zona en medio del lugar en que se perdió Hinata y Suna. De esa manera cubriremos más terreno.
―Entiendo ―el Hyûga asintió con la cabeza, en cambio el Inuzuka no le pareció el plan, que otras personas se metieran no le parecía una buena idea, iba a hablar pero Tsunade lo fulminó con la mirada.
―¿Niño, iras sí o no?
―Iré ―respondió, no estaba totalmente de acuerdo pero era la única manera de buscar a su amiga, si intentaba algo por su cuenta estaba seguro que la Hokage le rompería todos sus huesos, los sanaría de nuevo y luego los volvería a romper.
―Bueno, partiremos al atardecer se pueden retirar.
―A sus órdenes ―contestaron los dos ninjas.
Y ahora estaban allí, llegando a su destino.
…
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A llegar a Sunagakure un jounin los recibió.
―Hokage Sama, bienvenida ―saludó el joven jounin que esperaba en la entrada de Sunagakure.
Tsunade simplemente asintió con la cabeza
―Bienvenidos a Suna ―repitió el jounin al resto de la comitiva―. Espero que su estadía sea de su agrado
―Muchas gracias ―le contestó con amabilidad la azabache.
―Los llevaré a sus aposentos.
―Me gustaría hablar con el Kazekage ―habló la rubia mirando fijamente al jounin mientras los demás con discreción buscaban a la heredera Hyûga en los alrededores.
El jounin sonrió porque podría ver una vez más a su Kazekage Sama.
―¡Oye, joven! ―la Hokage lo llamó ya que de repente el jounin se había quedado embobado.
―Por su-supuesto, Hokage Sama. Acompáñeme, por favor.
…
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En la oficina se encontraba el Kazekage jugando con Hime, el papeleo ya había disminuido a una pila de hojas.
La pequeña sentada en el regazo del ojiverde estaba entretenida dibujando.
―¡Oh, mira, mi querida niña dibujo a papito! ―el Shukaku se movía de un lado a otro con una gran sonrisa.
Gaara vio el dibujo, era cierto. Uno de los manchas del papel se parecía al mapache, con algo de ansiedad continuó mirando el dibujo.
―¿Te estás buscando? ―el Shukaku sonrió con malicia― Hime no dibujó a papito Gaara porque es muy feo y arruinaría el dibujo.
Gaara lo ignoró.
―Hay un lugar que no logro ver…―murmuró el ojiverde y miró con atención el lugar en donde la pequeña tenia puesta una de sus manitas.
―¿Aun tienes esperanza, mocoso? ―rió― Cuando quite la manita verás que estará en blanco.
La pequeña quitó lentamente la manita enseñando lo que estada abajo; el Kazekage se quedó ceñido viendo lo que estaba abajo mientras tanto el Shukaku sonreía.
Gaara sonrió también al verse a él mismo, o eso pensaba que era ese amasijo rojo junto a un bulto azul que decidió que era Hime y que él era su preferido y por eso los dibujaba juntos.
Después de todo Hime había demostrado ser más inteligente que un bebé normal.
―A la ba ba ta ―la pequeña balbuceó tocándose la pancita.
―¿Tienes hambre? ―preguntó Gaara y Hime sonrió.
―Oh, pero que practica ya avisa cuando tiene hambre ―habló el Shukaku―, pero claro, como no va a tener hambre, mocoso. ¡Mira la hora que es! Tu asistente suspiritos se tomó en serio lo de no venir a avisar nada a menos que fuese urgente ―se quejó el Shukaku.
―Cierto, se nos hizo tarde. Vamos, Hime, a comer.
La pequeña estiró sus brazos a él y le sonrío.
…
…
El asistente y Tsunade llegaron a la oficina del Kazekage
Al llegar a la oficina el jounin tocó, no quería que su Gaara Sama le hablara enojado, no tanto por el regaño, sino porque no quería compartir esa voz autoritaria con nadie, esa voz solo era de él, así como su dulce voz al tararear.
Toc Toc
―¿Kazekage Sama? ―preguntó― La Hokage esta aquí, quiere hablar con usted ―continuó el jounin.
Nada.
―¿Kazekage sama?
Nada de nuevo.
―Que raro…
Al no obtener respuesta, el joven ninja abrió la puerta lentamente.
―Disculpe, Kazekage Sama ―no terminó su frase al darse cuenta que el joven que siempre adornaba el escritorio con su presencia no estaba― Hmmm, no está. Lo siento mucho, Hokage sama, Kazekage Sama no se encuentra, seguramente fue a comer.
―Está bien, no se preocupe.
Aunque seguía con su cara de póker, en realidad estaba algo decepcionada. Quería hablar los más pronto con el Kazekage, no sabía quién era, pero era obvio que uno de los hermanos fue elegido para el cargo
―La voy a escoltar hacia la casa de los Sabaku no ―habló con emoción mal disimulada el hombre quien fantaseaba con conocer el lado privado del apuesto pelirrojo―. Seguramente ahí tenga la posibilidad de encontrarlo.
La rubia asintió y siguió al muy alegre joven
…
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Mientras tanto, la habitación del pelirrojo estaba hecha un caos.
El joven ninja estaba de un lado a otro chocando de vez en cuando con un mueble; cuando terminaron de comer, Gaara había puesto a Hime en el piso para que gateara un rato mientras él le dada los últimos retoques a la calabaza y hacía unas pruebas para ver como la niña se adaptada al espacio, si era cómoda, si respirada bien y etcétera, todas esas cosas ya estaban por terminar cuando vio a Hime gatear, haciendo ruidos y botando cosas. Al principio utilizada su arena para detener las cosas que estaban a punto de caer o quitarle objetos, pero al parecer a la pequeña no le gustaba ese trato así que se sentó, miró al pelirrojo con tristeza formando un puchero que el ojiverde no pudo resistir y por el cual empezó a jugar con ella al gato y al ratón como vio una vez a unos niños en su infancia jugar, algo que el soñó algún día hacer.
―Y después dices que no le diga pequeña demonio ―se burló el Una Cola―. Esa niña te manipula solo con poner ojitos tristes se te encogió el corazoncito. Me pregunto qué pasaría si tu asistente te pone esos ojitos, ¿caerías? ―rió de nuevo para sí y Gaara puso los ojos en blanco, por más que lo intentaba no entendía porque el Shukaku se reía.
―Pa-pá.. ―pronunció la pequeña con una sonrisa y rascándose el ojito.
Los ojos de Gaara se abrieron en sorpresa.
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Hasta aquí el capítulo espero que les haya gustado hasta la próximo, bye bye.
Gracias por sus reviews.
Respuestas de reviews:
Tsuruga chan: El Shukaku con la noticia del tatuaje le dio mucha gracia y dice que es una lástima que no quieras cambiar de estómago. Sí, Gaara es una ternura XD Gracias por el review. Te amo.
Patohf: 1. Me alegra que te agrade. 2. ¡Jeje! Sí, es horrible estar sin dormir. 3. El Shukaku no está loco, solo es un trol que no pierde la oportunidad de molestar. Gracias por el review
Aliastesin: Me alegra que te guste aunque te parezca extraño. xD Gracias por el review.
Zumekqi: Me alegra que te guste y te haya divertido, sobre la pregunta será contestada muy pronto, solo hay que esperar los otros capítulos ;-) Gracias por el review
Cup of universe: Me alegra mucho que te guste XD Gracias por el review.
Pandicornio Yaya: Me alegra que te haya gustado. Gracias por el review.
Ran Hyûga: Me alegro que te esté gustando. Gracias por el review.
Flemy Speeddraw: Genial que te gusten los caps. Gracias por el review. :D
Hikari Chan Uzumaki: Gaara no le metió arena en la boca. XD Solo se la tapó, como si fuese un trapo pero hecho de arena. Me alegra que te hayan gustado los capítulos. ;D
Y con este termino los review.
Les doy gracias a todos por los review, favorites, follows y demás.
Muchas gracias XD
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