Hola soldados! Un placer nuevamente poder compartir esta historia con ustedes, que pensé no poder tener lista para hoy, pero el destino ha bendecido este martes para que pueda ser posible disfrutar con ustedes de este momento de regocijo después de la tormenta. Saludos a todos aquellos que leen esta historia pero no se atreven todavía a presentarse. Este capítulo es ligeramente más largo así que espero de corazón que disfruten.
Junkuyuri: Aquí el nuevo capítulo para saciar tu sed, espero disfrutes! Imágenes mentales y sangrado nasal tengo yo cuando empiezo a escribir jajaja Saludos y Feliz martes!
Chat'de'Lune: No tenía ni idea en arruinar de esa manera a Souma pero...hice un ligero cambio para satisfacer ese deseo profundo tuyo! Creo que lo encontrarás rápidamente! Un beso por tu dulce amor xD y saludos inmortales.
Ayde-quispe 16: Saludos! Te veo más activa! Gracias por tu apoyo con las historias, espero poder seguir alegrando tus martes aunque sea solo un poquito, eso me hace muy feliz! Un beso de comandante a cabo! :v
El campo de los sueños
"Al parecer si, pero aun así te digo: No te rindas, puede que en este momento estén rechazando a ese asqueroso. Lástima! nos perderemos el sexy cuerpo de la rubia" (dijo lasciva su consciencia)
"Solo en eso piensas? Aunque tienes razón, me lo voy a perder" (se resignó la señorita)
~En una cafetería~
La pequeña rubia no podía dejar de pensar en aquella cabellera azulada, estaba enojada por todo y aun así estaba muy segura de que no sentía nada por el joven Ogami. Todo en el lugar le recordaba que podría estar disfrutando la compañía de su amada, que había decidido irse de vacaciones y dejarle plantada allí.
-Kurusugawa-san estás escuchando?-
-Lo siento mucho Ogami-kun, estaba distraída...-
-no hay problema pero, estás bien? Hay algo que te preocupe y quieras decirme?-
-Yo... no lo sé (estaba sonrojada por la vergüenza. "Ogami-kun de seguro piensa que soy una idiota")
-Kurusugawa-san si me permites quisiera decirte que... que me gustas mucho y me gustaría poder salir contigo en otra ocasión...-
-Eh?... (silencio) yo... yo lo siento Ogami-kun, ya tengo una persona que me gusta y no creo que eso pueda cambiar-
-Ah ya veo, está bien. Gracias por ser sincera Kurusugawa-san, estoy seguro que esa persona te devolverá el afecto y el cariño que mereces... Tengo que irme, ya es muy tarde, si quieres puedo pasar a dejarte-
-Gracias por todo Ogami-kun y no te preocupes, tengo ganas de caminar...-
-Esta bien, hasta pronto Kurusugawa-san-
-Bien, hasta pronto Ogami-kun-
Cuando el joven se levantó para marcharse se tropezó con una de las empleadas del lugar, quien llevaba en sus manos un helado y un espeso batido, que de mala suerte cayó sobre el joven Ogami, manchando así su camisa favorita.
-Demonios! Solo eso me faltaba para terminar el día (estaba enojado, pero lo ocultó increíblemente para que la rubia no sospechara de él)
Himeko observó de lejos la escena, mientras se reía a carcajadas. Despues de que el joven saliera de la cafetería humillado sin querer mirar atrás, se le acercó una empleada.
-Señorita, ya pagaron la cuenta pero si desea algo más estoy para servirle-
-Muchas gracias, me gustaría un cafe solo-
-Bien, en un momento estará listo, compermiso-
-Gracias-
~En otro lugar cerca del apartamento~
-Y bien? Le dijiste todo hija?-
-No pude mamá, su amiga me contó que ya no quiere verme y que está en una cita junto a NUESTRO chófer...-
-Oh vaya, quién diría que el chico que tu padre quiere para ti resultaría ser tu enemigo jeje, bueno, no queda nada que hacer por ahora. ¿Qué te parece si vamos por un café bien fuerte, conozco una cafetería cerca de aquí-
-Da igual ahora, vamos-
Su madre estaba desesperada; le dolía el corazón de ver a su hija tan triste. Llegaron a aquella cafetería que no era muy sencilla, pero tampoco refinada, era una cafetería casual, pero algo en ella era muy especial en aquella tarde.
-Pasen a la mesa 3 por favor, en un momento serán atendidas-
-Muchas gracias, vamos Chikane-
Cuando se acercaba a su mesa pudo ver que una de las empleadas atendía a una persona en la mesa siguiente. Como no podía verle, le restó importancia, que fue retomada solo cuando aquella desconocida figura habló con la voz más bella que conocen los oídos de la señorita.
-Disculpe, podría traerme un poco de azúcar, junto con el menú-
-Con mucho gusto, compermiso-
-Himeko... (dijo en un susurro de amor)
-Pero qué afortunada eres princesa, voy a ir al tocador. Confío en que tu carácter y el Himemiya te van a ayudar (le guiño el ojo y se fué)
Al parecer la rubia no le había notado, era perfecto; así podría verle un largo rato sin interrupciones. Instantes que eran eternos, que le sabían a gloria de guerra, y sin prestar atención a sus sentimientos, a aquella fuente de amor que brotaba desde el fondo de su corazón; se acercó hasta aquella figura y cerrando sus ojos, bebió el perfume que invadía sus sentidos, encarcelándole a una prisión de amores ancestrales.
-Chikane-chan... qué haces acá?-
-yo... (abrió lentamente sus ojos, solo para caer en un hechizo amatista) yo quería verte...
-Porqué? (preguntó tímida)
-Porqué?... En verdad no lo sé, solo quería-
-Será quizás por... (Aquellos zafiros estaban calando hondo entre sus entrañas, se sentía presa de amor)
-Por?... (preguntó Chikane con una pequeña pincelada de esperanza)
Entonces fué allí donde la pequeña tembló por dentro, anhelaba sacar eso de su pecho pero la idea de ser rechazaba estaba carcomiendo sus cobardes intenciones. "Lo intentaré... (pensó) pero solo un poco". Y estando allí, esclava de sus temores acercó lentamente su rostro al de la señorita de porcelana, que parecía muñeca.
-Crees que esto pueda contestarlo? (a escasos centímetros de aquellos labios que deseaba desde el alma)
-Seguramente (dijo Chikane rozando los labios de su compañera, y suavemente movió los suyos para atraparle enamorada de ella... y así fué)
Ese beso estaba reconstruyendo los cimientos de un amor que habían sido derribados por el olvido en el tiempo. Un beso de leyenda, una que pocos conocen pero que es tan verdadera como su amor, y a costa de este se puede salvar a ese malagradecido mundo.
-Puedo saber si acaso un poquito, Himeko también quería verme? (el miedo no estaba presente, solo la esperanza de sentirse anhelada como ella había anhelado)
-Quería verte Chikane-chan, aunque me dije que no-
-"me gustó pensar que no mentía". Eso me hace muy feliz sabes?-
-Porqué Chikane-chan?-
-Hace falta decirlo Himeko?-
-Claro que si, tonta... (su corazón saltaba de alegría)
-Ejem... yo creo que este es el momento adecuado para empezar a explicarme que sucede aquí (dijo Saeko autoritaria)
-Mamá? - Saeko-sama? (Dijeron al unísono)
-Primero está el café que necesito hace diez minutos. Qué innecesaria espera más agotadora!-
-Lo siento, mi madre se altera cuando no bebe café en el momento que lo desea, ten cuidado (le susurró la señorita a Himeko)
-Porqué susurras Himemiya Chikane? Es una falta de respeto ya que también estoy aquí!-
-No es nada importante madre, tranquila-
-Aquí está el café que ordenó (se dirigió a la rubia) Veo que tiene compañía, qué desean ordenar?-
-No has ordenado mi café Chikane? Qué estuviste haciendo mientras estaba en el tocador? Es increíble! (dijo Saeko totalmente exaltada, su ración de café le era necesaria)
-Lo siento madre (se dirigió a la empleada) Podría preparar dos cafés dobles por favor?
-Con gusto, desea algo para acompañar?-
-Quieres algo en específico madre?-
-Ordena por mí, solo quiero mi café ahora! (musitó desesperada)
-Entonces una tarta de manzana y una de fresa (habló Chikane con delicadeza)
-De acuerdo, compermiso-
De pronto el ambiente cambió a uno incómodo donde las miradas saltaban escurridizas entre las presentes. Por un lado Himeko, advertida por la señorita, miraba de reojo a Saeko, quien la ignoraba mientras la escaneaba rápidamente para evitar su ansiedad.
-Aquí tienen su orden, disculpen el retraso-
-Por fin (dijo Saeko dando un pequeño sorbo a la bebida) Mmm, delicioso!-
-Me alegro escucharlo, si necesitan algo más estoy a su servicio-
-Esta bien así, gracias (dijo Saeko impaciente) Así que... Kurusugawa-san (la rubia se tensó al escuchar su nombre en boca de Saeko y con un tono no muy placentero)
-Si?-
Saeko miró a su hija con un gesto muy exacto para que le dejara hablar a solas con Himeko. A la señorita no le gustaba mucho la idea pero sabía que su madre no era ninguna estúpida.
-Compermiso, voy al tocador un momento (dijo Chikane mientras se levantaba y le dedicaba una mirada cómplice a la pequeña)
-Bien... Ahora que estamos a solas quiero preguntarle algo-
-Qué quiere saber?-
-Varias cosas, por ejemplo: si desea casarse en el futuro...-
-Puede ser, pero mi prioridad es viajar por el mundo-
-Ya veo, y qué hay de su pasado? Sus padres, amigos, vecindario?-
-Mmm el pasado es un tema delicado pero si desea saberlo, se lo diré... Sobre el vecindario, me mudé junto a mi compañera de apartamento y su familia. Amigos? Solo ella. Mis padres... (sus ojos se cerraron por un pequeño instante) murieron cuando yo estaba muy pequeña-
-Ya veo, a pesar de tan difícil situación eres muy fuerte. Te felicito (le sonrió sincera)
-Gracias (quedó descolocada, no entendía en absoluto la actitud de Saeko)
La señorita se acercó después de unos pequeños momentos; sabía que podía contar con su madre pero aun así tenía una ligera desconfianza. Miró a Himeko intentando obtener respuestas pero solo consiguió una encantadora sonrisa y unos amatistas hechizantes.
-Disculpe mi interrupción, necesito que se registren para la cuenta (la empleada se dirigió a Saeko)
-Bien, si me disculpan señoritas (se levantó con desgano, tantas vueltas eran excesiva molestia)
Al llegar a la recepción y registrarse, las empleadas se disculparon por no darse cuenta de con quien hablaban, ya que la familia Himemiya era una de las más importantes y reconocidas en todo Japón.
-Qué molesto! Tanto para nada, de seguro ya se enfrió mi delicioso café! (Suspiró) no volvería aquí otra vez de no ser porque son los únicos que ligeramente satisfacen mi paladar con su café-
Saeko se acercó a la mesa donde Chikane y Himeko conversaban, sin que ellas se dieran cuenta, espió su charla.
-Himeko...-
-Qué pasa Chikane-chan?-
-Mi madre no te dijo nada raro cierto?-
-Absolutamente, porqué preguntas?-
-Ya... ya veo, solo quiero asegurarme de que no te haya ofendido. Mi madre es muy respetuosa pero sin café es un demonio con linda máscara-
-Yo... yo no sé si estoy interrumpiendo algo pero... (habló con indescifrable sarcasmo) Himemiya Chikane es hora de irnos (su madre había escuchado la conversación, que le ofendió ligeramente)
-Tienes razón madre, disculpa si te he hecho esperar. Himeko yo quisiera poder hablar contigo en otro momento, te parece si intercambiamos números?-
-Tie... tienes razón Chikane-chan, es tarde ya. Bien es este 83xxxxxx y el tuyo es?
-Si, es este 87xxxxxx, buenas noches Himeko-
-Disculpe señorita, aquí está su cuenta (dijo la empleada, deteniendo la conversación)
-Tiene razón, bueno Chikane-chan debo pagar así que te veo después-
-Kurusugawa-san no te preocupes por eso, señorita por favor adjunte su cuenta a la nuestra-
-Como desee, compermiso-
-No tenía que molestarse Saeko-sama-
-Por favor, no me llames así, me siento muy vieja jaja-
-Entonces usted puede llamarme por mi nombre también-
-Ya veo, así que entonces Himeko-san puedes decirme "mamá", pero solo porque eres tú (le guiñó el ojo con una sonrisa picarona, que hizo sonrojar a ambas)
-Mamá! por favor, no le digas cosas extrañas a Himeko (dijo con el rostro como tomate)
-Me equivoqué? Aunque con ese rostro no creo que puedas convencerme fufu-
Como agua para nuestros corazones sedientos fue ese "No" de Himeko para Souma (lo sentí como un knock out) Himeko, bendita la hora que se le ocurrió a tu mente darle ese beso a la peliazul (aunque de hecho fue Chikane quien lo concretó) Y nada más delicioso que un cafecito con Saeko xD, que sale acribillada Himeko es seguro, pero al menos se goza con ella! Los espero en el próximo capítulo y gracias por el apoyo. Saludos militares!
