Saludos y besos, ojalá tuvieran un fabuloso fin de semana soldados! (Yo en cambio, me muero de frío, parezco pingüino (oWo) En fin, con ustedes otro martes en esta historia, perdonen si encuentran errores, a veces no los noto (casi siempre :v) Saquen conclusiones pues los canes están de mala leche jaja. Vamos allá!
El campo de los sueños
Los hermanos Ogami estuvieron muy ocupados enterrando durante las vacaciones.
Mientras las vacaciones como la muerte, pasaron lentas y silenciosas para ambas chicas; aun así en medio de aquella soledad física, sus corazones estaban bien acompañados por aquel sentimiento que perduraba como costosa fragancia en algún vestido veraniego. En una tarde de esas, la señorita angustiosa de su situación, sola en su balcón meditaba, mientras el sonido del viento contra las hojitas de los árboles era su tranquilizante.
"y entonces esa tarde meditando me di cuenta que era a mí a quien amaba... y dentro de mi corazón nació fugaz la esperanza de verle y poder tocarle, y amarle también, como ella a mí"
~Apartamento de Himeko~
-Ya no creo poder más con esto... (recitaba palabras al viento, como se le reza a un dios que no sabe escuchar ni tiene el agrado de contestar).
En su pecho palpitaba aquel amor, que le dejaba un amargo sabor en los labios cuando lo dejaba salir, a veces llorando, otras tantas cantando, inclusive en silencios agonizantes que no le resolvían nada, pero la sola idea de que su amada estuviera en la misma situación que ella le daba motivos para seguir adelante.
-Tengo que salir de aquí ya, para despistarme un poco-
Salió de su apartamento, ya que pasó bastantes días sin compañía alguna, porque la señorita Saotome estaba en un campamento de su club. Era necesario salir a pasear para despejar lo que guardaba muy adentro, pero este día era diferente, su corazón agonizante y esa herida en su alma estaban listos para ser desinfectados del dolor que cargaban. Allí en el parque donde le conoció, la dulce voz de Himeko se quebraba por el llanto y aquellas hermosas mejillas estaban teñidas con la transparente desesperación.
"en la soledad de la noche cuando me había rendido de poder verla lloré, hasta que mis ojos esperanzados la miraron y así amaneció en mi corazón, solo su nombre salía con fluidez de mi boca, todo lo demás era innecesario"
-Chikane-chan... qué haces aquí?-
-Estoy aquí por ti mi pequeña, mi sol. No llores más (acercó sus brazos y con ellos la acurrucó con amor)
-Tu sol? a qué te refieres con eso Chikane-chan?-
-Recuérdalo...-
Y se despertó. Solo era un sencillo pero hermoso sueño, que guardaría por siempre. Estaba sola en aquel parque, el sol estaba a punto de esconderse y preparadas las estrellitas para salir.
-Es hora de regresar, ya he estado mucho tiempo aquí-
-¿Quieres irte ya mi pequeña? Puedes quedarte todo lo que quieras...-
-Ehhhhh, Chikane-chan? Que... que haces aquí?-
-Estoy aquí por ti, no podía dejar de pensarte mi sol-
(Eso era un perfecto deja vú de su sueño, pero aún no recordaba el porque del sol)
-Y por que me llamas así Chikane-chan?-
-No lo sé... Quizá porqué eres el sol que me ilumina los días y que generosamente me da calidez-
-(Estaba feliz de vivir, el poder precidir de aquellos momentos y gozar de la compañía de su amada peliazul) No esperaba verte en todas las vacaciones-
-Yo tampoco, pero se me hizo casi insostenible (se acercó al rostro de la rubia y le besó insegura, pero al saberse correspondida continuó)
-Porqué Chikane-chan, puedo saberlo? (ya sabía la respuesta después de la dulce sensación que le daba aquel beso, pero quería escuchar su confesión)
-Tienes que saber que durante el tiempo que estuve en Tokio solo pude pensar en tí (quería sacarlo de su pecho. Quería devolver ese amor que había recibido)
-(Pero lo que pasó allí era una herida supurante para la pequeña y dolida rubia) Cómo esperas que lo crea? (dijo con rudeza)
-Eh? Himeko yo... yo te he dicho la verdad, es que acaso tú no... (le dolía el pecho de pensar lo peor)
-¿Cómo esperas que acepte sin reclamo, qué me dejaste plantada para irte quien sabe con quien, mientras yo te esperaba acá angustiosa? (alzó su voz, necesitaba sacarlo)
-Himeko lo sient...-
-No sientas nada y dime la verdad. (las lágrimas recorrieron sus mejillas sin deparo alguno, ya no podía sostenerlas) No me mientas más Chikane-chan, dime lo que tengas que decir aunque me duela, pero por lo que más quieras, no me engañes...-
-Himeko perdóname, yo soy bien idiota, aunque en mi terquedad a veces me excedo. Es esta una parte que no me gusta de mi misma, pero es la que me ha mantenido firme, supongo que causa desagrado en una persona tan amable como tú, yo...-
-Esta bien para mí saber de ti, esa parte que tu odias me gusta, quiero conocerla mejor. Quiero saber todo de ti Chikane-chan, es que no me entiendes?-
Una nube cubrió sus rostros y allí comprendieron que el día estaba a punto de acabar, era momento de partir, aunque sus corazones no quisieran.
-Tengo que irme... (caminaba alejándose de la peliazul, que solo observaba como se le escapaba de las manos. Decidió acercarse a la joven antes de marchar para invitarla)
-Esta bien, pero quiero saber si me acompañarías a casa para la cena mañana, viene de visita una amiga de mi madre y quiero presentarte (quería escuchar un sí de esa bella mujer, le encantaba la idea de presentar a Himeko en su casa pero estaba nerviosa por la actitud de la rubia)
-Está bien, mañana después de almuerzo te llamaré para saber a qué hora-
-Yo te paso a recoger si quieres...-
-Bien... (Huyó de ahí, tenía ganas de llorar. "Es que no confías en mí Chikane-chan?" y lloró, porque quería hacerlo, porque le dolía aquella actitud)
Llegó hasta una sala de videojuegos, y mirando por el cristal se encontró con los hermanos Ogami, estaba aturdida y no quería preocuparles así que decidió marcharse, pero Souma ya le había notado.
-Kurusugawa-san estás bien? ¿Porqué lloras?-
-No es nada Ogami-kun, debo marcharme, saluda a tu hermano de mi parte-
-Eh? ¿Lo conoces?-
-Jeje son iguales. Sí, le conocí en una extraña situación... también-
Cerca de aquella escena, la señorita en una sombra observaba con profunda tristeza.
-Así que por eso me rechazaste no? Mira qué bien te la pasas con Ogami (hablaba para ella, sin que nadie más pudiera escucharla) maldito seas Souma...-
"Es hora de tomar cartas en el asunto Chikane, vamos allá y patea su trasero plebeyo" (indicó su consciencia)
"Bien, estoy cansada de ver cómo ese estúpido se interpone entre nosotras, pero que puedo resolver si ya me la ha robado, quedaré avergonzada si ella lo elige"
"vamos Chikane, no seas idiota, ella hubiera rechazado el beso si así fuera, deja de pensar tanto las cosas, ve y enfréntalo"
De pronto mientras la señorita comentaba consigo de Souma, este muy audaz e intenso... se ofrece a acompañar hasta su casa a Himeko, en las narices de la Himemiya.
-Kurusugawa-san, quieres que te acompañe a casa?-
"Ah no, eso sí que no lo voy a permitir" (se hablaba la señorita)
"Así se habla, genial voy a ver un poco de acción"
-Hey Himeko, espera un momento... Ogami-san? (se hizo la sorprendida) qué hace acá? Le aconsejo que duerma temprano hoy, mañana tiene que retomar su oficio no?-
-Ah, señorita Himemiya, tiene razón. Es tarde ya, debería irme pero quisiera acompañar a Kurusugawa-san, pero solo si ella lo desea (miró a Himeko para ver su reacción)
-Ya veo... Pero yo podría acompañarla en caso de que necesites volver a casa (dijo Chikane con aire de pelea)
"Jeje estará celosa? Se ve muy linda así" pensó la rubia.
-No podría permitir eso señorita Himemiya, es mi deber acompañarla, pero no puedo aceptar el regreso a casa de Kurusugawa-san sin compañía alguna, que pasa si a Kurusugawa-san le pasa algo? Usted no podría remediarlo cierto (dijo Souma intranquilo, no le importaba perder su trabajo, pero quería guardar apariencias)
-Tienes que ir más lento Ogami-san o harás que Himeko se moleste (dijo la señorita con superioridad)
"No eres tu la que se puede enojar Chikane-chan? Eres tan linda cuando estás celosa y más cuando sé que es por mí" pensaba Himeko mientras observaba a la peliazul discutirlo con Ogami.
-Siento que voy a sonar muy rudo, pero a Himemiya-sama no le incumbe mi petición para con Kurusugawa-san o si?-
-Eres muy insolente Ogami Souma, pero no creas que utilizando ese lenguaje, dejarás de ser un miserable-
Eso ya estaba tomando un curso diferente, uno que al parecer no le agradó a Himeko. Que no se quedaría a escuchar otra palabra sin intervención.
-Y no piense la señorita Himemiya que por humillar a los demás, es mejor persona que yo...-
-Puede ser, pero al menos no soy un maldito sirviente muerto de hambre-
-Me decepciona señorita Himemiya, nunca pensé mal de usted. En ningún momento de lo que tengo de trabajar para su familia pensé que usted llegaría a despreciar a alguien por lo que no tiene. Por favor, discúlpeme con su padre, si quiere puede informarle de que por desacuerdos no trabajaré más para él, compermiso (la situación era lo suficientemente buena para su plan)
-Desacuerdos? Andas buscando algo que no te pertenece estúpido!-
-Chikane-chan basta ya! No tienes derecho a ofender a Ogami-kun, él no ha hecho nada malo (estaba enojada, sabía muy bien que la posición de Ogami también era la suya, una persona que para sostenerse necesitaba de un trabajo)
-¿Me pertenece? Cree usted que una señorita es un objeto que me puede pertenecer? No sea ingenua! (dijo Ogami certero)
-Basta los dos ya! Me iré a casa caminando-
-No puede Kurusugawa-san, yo le acomp... (fue interrumpido)
-Ni creas que te dejaré hace... (también fue interrumpida)
-Me voy sola y es mi decisión. Por favor Ogami-kun, ve a casa también-
-Bien, no tengo nada más que hacer aquí-
Se perdió en cuestión de segundos de la vista de ambas.
-Y tú Himemiya Chikane, me has decepcionado. Ogami-kun no merecía ser tratado así, no entiendo porque te comportas de manera tan ruda, eso es algo imperdonable, más cuando ofendiste a alguien por su posición social. ¿Significa entonces que yo también soy una miserable como dices?-
-No Himeko, no es así... solo que yo...-
-Tú nada Himemiya, simplemente no puedes andar por ahí pisoteando a las personas porque tus padres son de una familia distinguida. Yo no quiero pensar que tú eres así (suspiró). Por favor deja que piense un poco las cosas e intenta pensarlas tú también, buenas noches Chikane-chan (su mirada era fría, y aún así era hermosa)
-Himeko por favor no te vayas...-
Pero no se detuvo. Ni siquera miró atrás.
Se viene lo bueno damas y caballeros, ahora que Souma no trabajará más para los Himemiya sacará ventaja de eso? Seguro que sí. Y de nuevo después de un placentero momento, las doncellas vuelven a enfrentarse por sus diferencias (justificadas en algunos casos) pero ahora Himeko no cederá tan fácilmente (La señorita Himemiya tendrá que ingeniárselas bien para lograr convencer a Himeko) Nos vemos en el próximo capítulo (gracias por los reviews)
