Muy buen martes tengan todos ustedes; he regresado de la muerte; del infierno mismo de estudio intensivo, pero ya estoy aquí y es lo que importa. Cómo han estado? Espero que bien! Bueno, dejando de lado la charla, les pido disculpas por la tardanza (aunque ya estaban avisados).

Junkuyuri: Cómo estás? Ya hace bastante sin saber nada de ti... Mil saludos y abrazos. Gracias por seguir apoyando esta historia tan larga!

Chat'de'Lune: Hola! Inmortales saludos para ti. Cómo sigues? Espero que te encuentres bien y también te espero en las opiniones! Gracias por todo.

El campo de los sueños

-Himeko por favor no te vayas...-

Pero no se detuvo. Ni siquera miró atrás.

-Perdóname Himeko...-

"Joder! Salió peor de lo que imaginaba" (habló su consciencia)

"No tengo idea de que puedo hacer... Cómo le voy a hacer para que me perdone?" (se respondió con desgano)

"Pues, normalmente funciona si te disculpas sinceramente"

"Sabes que me ha perdonado demasiado"

"Lo sé, por eso deberías hacer algo que nunca haces cuando te disculpas con ella"

"Algo cómo qué?" (se preguntó intrigada)

"No lo sé, dejame pensar... Vamos a casa" (indicó su consciencia)

La señorita se dirigió hasta su casa; le tomó bastante tiempo pero así se despejó un poco la mente. Al llegar, entró directamente hasta su habitación, por suerte no había nadie para hacer preguntas innecesarias.

En la soledad de su habitación, una canción llenaba sus oídos, amargaba su esperanza y le picaba los pensamientos.

"Esos brazos cruzados y ese seño enojado,

Me tienen intrigado, me intimidas qué hago?

Y si das un paso me pones a llorar

Y si caminas más al suelo voy a dar...

No me mires con esos ojos, que me deslumbras, me derrumbas,

No me mires con esos ojos por que te lo doy todo, ni modo

No me mires con esos ojos que me derrites, me trasmites

la vergüenza del sol, quien en su resplandor se ve opacado a tu lado"

La canción le traía a la memoria aquellos amatistas enojados. No podía más, sentía que su cuerpo ardía por la necesidad de correr de vuelta hasta la pequeña. No dudo mucho y se marchó nuevamente.

Cerca de allí, el joven Ogami daba una vuelta nocturna con sus canes. En una parada divisó la silueta de la señorita, apurada, dirigiéndose hasta reunirse con la rubia.

-No puede ser otra cosa que ir en busca de Kurusugawa-san. Maldita Himemiya! Me las pagarás (miró a sus "amigos" que ladraron desesperados al ver aquella figura pasar tan rápidamente) Jajaja hoy tendrán festín Himemiya mis amigos, vayan a comer (desató la correa de los animales, que furiosos corrían detrás de la pista de la peliazul)

-¿Qué demonios? Joder! Esos perros de dónde salieron? (se preguntó la señorita asustada)

"Ni idea pero lo mejor será huir ahora mismo" (respondió su consciencia)

Los perros pisaban sus talones a cada momento que pasaba, tanto que en un momento de debilidad que la señorita se detuvo a tomar aire y mirar a su alrededor, un can saltó hasta su pierna derecha y le mordió.

-Joder! Maldito seas animal, deja que me vaya. Auch!-

Otro de los perros estaba listo para atacar su cuello, pero al intentar llegar a su objetivo se encontró con el brazo de la señorita, que en un veloz movimiento logró cubrirse. El último animal estaba en escena listo para acabar con la vida de Chikane que al mirar el peligro invadir su vida gritó con todas sus fuerzas.

-AAAAAHHHHH (un brillo azul proveniente de su espalda comenzó a desprender poder, su cabello retando las leyes de gravedad estaba apartado hacia arriba por el poder de aquella luz sin que ella estuviera consciente, fue entonces el ladrido tan agudo de aquellos perros que parecían lobos aullando a media noche, lo que le permitió volver en sí para no desmayar.

-Qué... carajo les pasó a estos animales? (Los tres canes estaban descuartizados, y sus restos congelados estaban esparcidos por toda la calle) Auch (miró su brazo, estaba sangrando por la mordida y su pie ardía de dolor) Tengo... que llegar-

Arrastraba su cuerpo tanto como le era posible de camino al apartamento de la pequeña.

~Apartamento de Himeko~

Nuevamente estaba sola, su amiga estaba en casa de su novio. Para no sentirse tan sola encendió la radio, y su alma fue llevada en un éxtasis profundo, aquella melodía le recordaba cuán lejos se encontraba de la señorita.

"Entiendo que no puedo suplicarle una vez mas

Pero nada se detiene, solo vivo para ti

Dame solo un beso que me alcance hasta morir

Como un vicio que me duele quiero mirarte a los ojos...

Luna, no me abandones más

Que tiendo a recuperarme en la cuna de tus cráteres

Silencio

Se abre la tierra

Y se alzan los mares

Al compás del volcán

Y cuando te me acercas se acelera mi motor

Me das fiebre, me hago fuego y me vuelvo a consumir

Dame solo un beso que me alcance hasta morir

Como un vicio que me duele quiero mirarte a los ojos"

La melodía estaba ocupando sus sentimientos, opacados por la decepción.

Por un momento la señorita se detuvo a descansar, sentía como la sangre corría como fuente de su brazo y de su pierna, pero no podía mirar las heridas muy bien porque estaba muy oscuro.

Como dos enemigos amantes, en su soledad intentaban descansar pero con desesperación, angustia y amor. La señorita cansada de fallar, y la rubia que no veía lados buenos en su peliazul favorita. Pero cuando la noche amenazaba con acabar ese agonizante amor, el insaciable golpe de unos nudillos sobre la puerta del apartamento de la rubia, le devolvía una porción de esa esperanza perdida.

Himeko abrió la puerta; de un momento a otro, como si el viento arrancara un tamo, todo el "odio" e incomodidad fueron arrebatados del corazón de la rubia y se depositó en él una pizca de felicidad, acompañada de litros de terror y angustia.

Mientras que la peliazul no tenía idea de lo que sentía Himeko al verla de pie frente a su puerta; pero el desasosiego que le consumía el corazón pudo más que su temor de ser rechazada; era imposible mirar aquella calidez que le brindaba la figura de Himeko sin desear estar acurrucada en sus brazos.

-Himeko... yo lo siento pero no puedo dormir pensando en que me odias, perdóname (se tiró a esos labios y sació su sed de ellos; en respuesta, Himeko se colgó del cuello de la señorita)

Después de aquel mágico momento, el miedo volvió a gobernar el ambiente provocando que Himeko notara a su amada lastimada; Chikane traía una camisa blanca con manga de tres cuartas llena de sangre, además de que una de sus mangas estaba desgarrada, y los jeans azules que tenía puestos estaban sucios y con rasgones en uno de los pies.

-Chikane-chan... ¿qué... te sucedió? (Preguntó Himeko totalmente en shock)

-Yo no puedo Himeko. No resisto estar sin ti... (le decía con impaciencia)

-(se sonrojó) No me refiero a eso, estas herida ¿quién te hizo esto?-

-Unos perros estaban rondando cerca de aquí, yo me... alegro de que no te atacaron a ti de camino acá-

-Es muy tarde y estás muy mal, vamos a mi habitación (la rubia le llevó hasta su lecho de la mano) Podrías sentarte allí un momento? (se dirigió a la peliazul que la miraba embobada)

-EH?... Ah, claro... (se sonrojó por la vergüenza)

-Jeje... Bien, ahora deja que te cure (sacó un pequeño botiquín de algún mueble)

-No es necesario Himeko, no me duele nada (dijo ligeramente sonrojada al pensar que podría mostrar debilidad frente a Himeko)

-Ajá? Ya veremos (dijo incrédula. Al acercarse a la señorita fue incapaz de continuar por el olor en sus ropas) No te puedo curar así, necesito que te quites esa maloliente ropa-

-Estás insinuando algo? (preguntó la señorita entre broma y verdad)

-Nada! Sólo haz lo que te digo-

-Bien, bien, me estoy desvistiendo ahora, satisfecha? (se sonrojó por la intensa mirada de Himeko sobre ella)

"Esto se va a calentar no es así Chikane?" (insinuó su consciencia)

"Seguro, pero para mi mala suerte será para curarme nada más" (se respondió decepcionada)

"Curar nuestras heridas del alma?" (insistía su consciencia)

"No... esas creo que no se curarán pronto" (finalizó triste)

Al desvestirse, la rubia pudo notar las heridas con más claridad, había una mordida en la pierna derecha y en su brazo, además de que parecía estar herida en un hombro, aunque parecía un golpe menos reciente así que no le dio importancia y continuó observando.

-Puedes acercarte un poco más? Voy a empezar a curarte así que te necesito aquí-

-Bu... bueno (estar tan cerca de la pequeña y semidesnuda era ardua tarea para su consciencia, que a buena hora se decidió a ayudarla)

"Tienes que estar tranquila Chikane, mira que aquí viene el algodón lleno de ácido" (su consciencia intentaba tranquilizarla pero al parecer no sabía cómo)

Himeko, con un pedacito de algodón húmedo, recorrió las heridas de la peliazul para desinfectarlas con alcohol, mientras la señorita le miraba entre aterrada, agradecida y enamorada.

-Auch, auch... Eso duele Himeko... auch auch (parecía una niña dramática)

-Vamos! Pero si no es nada! (dijo Himeko con una sonrisa)

-lo dices porque no eres t... AUCH!-

-Ahora viene el vendaje, no te muevas por favor-

"En otras palabras, ahí viene el roce, no te ilusiones" (cortó su consciencia sus esperanzas)

"Gracias! Pero creo que entendí el mensaje fuerte y claro" (se respondió)

Las manitas de la rubia envolvían tiernamente con una venda las heridas de la señorita, que encantada le observaba.

-Pero dime, cómo te sucedió esto Chikane-chan?-

-Pues, ya te lo dije... unos canes me atacaron cuando venía hasta acá-

-Canes? Está muy raro, nunca había oído de canes a esta hora, tampoco en esta parte de la ciudad, también está el hecho de que nunca he tenido ese incidente de camino acá, por eso me intriga... (Pensó por un momento) Espera... Chikane-chan, cómo te libraste de ellos?-

-Ahhh... eso... fue algo muy raro, grité de dolor por un momento y sentí un calor en mi espalda así que cerré mis ojos pero escuché a los perros sufriendo así que abrí nuevamente mis ojos y...-

-Y? Qué pasó?-

-Es como si hubieran tomado partes congeladas de animales de una carnicería, estaban descuartizados por toda la calle y congelados a tal punto que parecían bloques de hielo-

-Umm (meditó por segundos) todo es muy extraño, me gustaría investigar pero ahora es muy tarde, quizá mañana podemos dar una vuelta por la escena-

-Puede ser... aunque no creo que mi cuerpo pueda moverse-

-Jejeje eres muy dramática... Bueno, está listo, cambia tu ropa y nos vamos a dormir-

-Dormir? (La señorita no podía creer lo que recién escuchó)

-Piensas que me quedaré despierta porque estás aquí? Tengo mucho sueño después de caminar hasta acá. Imagino que también estás cansada además de herida. (apagó la luz y encendió una lamparita que tenía en el respaldar del lecho) Buenas noches Chikane-chan-

-Dónde dormirás si no es en tu cama?-

-En el sofá, así que no te preocupes y duerme-

-Claro que no, eso no lo voy a permitir-

-Porqué no? (Preguntó la rubia extrañada)

-Pues porque... (su consciencia le demandó una excelente idea)

"Dile que tienes frío y que quieres sentir su calor"

"No puedo decirle eso, de seguro la incomodaría" (se respondió la peliazul)

"Tú hazme caso y verás resultados muy positivos"

-porqué? (nuevamente preguntó la pequeña intrigada al ver que la señorita meditaba)

-Porque tengo frío y quisiera dormir contigo Himeko! (soltó de pronto con la cara roja)

"Bien, me enorgullece ser quien te acoseja Himemiya Chikane" (le dijo su consciencia victoriosa)

"Espero que funcione" (se respondió)

-Ehhhh? (Himeko abrió sus ojos como platos, le fascinaba aquella idea, pero estaba enojada con la peliazul por lo que recién vivieron)

"Entiendo que estemos enojadas Himeko, pero quizá no tengamos otra oportunidad como esta" (muy sabiamente le indicó su consciencia, pero ella quería molestar a la señorita por lo que le hizo)

-Todavía no te perdono Himemiya (fingió decepción)

-Ugh (la señorita hizo una mueca de niña regañada)

"Pero bueno! Que pequeña rubia más difícil de convencer... Ni siquiera con aquella frase tan seductora que le dijiste" (le habló la consciencia a la señorita que solo sonrió ante tan acertada frase)

-Nada de "ugh"... Tienes que disculparte o dormirás en el suelo! (Sentenció Himeko)

-Es cierto que está mal lo que dije pero... (Mascullaba)

-Nada de peros Himemiya-

-Bien, bien... Lo siento Himeko, puedes perdonarme? (Hizo un puchero, irresistible para la pequeña)

-Pues... con una cara como esa es imposible negarse jeje. No vuelvas a hacerlo por favor-

-Lo prometo. Ahora dime... vamos a dormir? (La peliazul quería charlar... Y hacer otro tipo de "cosas", pero estaba mejor dejarlo para otra ocasión)

-Claro que si, tengo... (bostezó) mucho sueño-

Himeko se acostó junto a la señorita en la cama, que con un sonrojado rostro la miraba, pero al darse cuenta que la rubia no le hacía caso, se durmió también.

-Oh Chikane-chan, que alegría poder dormir junto a ti (la pequeña susurró enamorada, luego recordó lo que le habían hecho a la señorita y se entristeció hasta llorar) Quién sería tan cruel de hacerte daño? Merece pagar por esto!-

Espero que les haya gustado este capítulo; es más largo como recompensa por su espera! Para evitar que me corten las alas con el copyright xD, aclaro que las dos canciones que utilicé en este capítulo pertenecen a sus dueños; Impacto de Enjambre y Luna de Zoe, respectivamente. Se las recomiendo, son muy buenos temas! Sin más, se depide el coronel Volg4 (me ascendieron de puesto :'v)