Hallo! Muy buenas estimados lectores, disculpen a su coronel por la tardanza, me hirieron en combate :'( Apenas tengo chance para entrar aquí un sábado :v, como les prometí y no pude subir el especial el jueves, hoy actualizo las dos! Feliz fin de semana y buenas vibras!
El campo de los sueños
-Un momento Himeko, no tienes porqué hacerlo! (se reusó la peliazul con un ligero sonrojo en su rostro)
-Es cierto, no tengo porqué, pero quiero hacerlo así que... Quitaré lo que queda de tu ropa ahora mismo-
La ojiamatista posó sus manos sobre la arapienta camisa de la señorita y desabrochó sus botones; mientras la señorita sólo le miraba sonrojada. Luego de desabrocharla, la deslizó por los finos brazos de la peliazul, dejando expuestos sus hermosos pechos, cubiertos recatadamente por su negro sostén. La prenda cayó al suelo; indicando así, con su sonido al recostarse sobre el frío suelo, que ahora la pequeña rubia podía continuar con otra parte. Aquel pantalón parecía toda una odisea, pero Himeko no dudó y se agachó para retirarlo. Sus manos desabrocharon con cuidado el botón del pantalón; luego dirigió su mirada a los bordes del mismo y con sus manos comenzó a bajarlo sensualmente mientras deseaba darle pequeños besos a las suaves, firmes y blancas piernas de Chikane. Ahora su mirada estaba entretenida con el rostro, sonrojado hasta las orejas, de la señorita. Cuando hubo bajado el desastroso pantalón, la peliazul levantó sus pies para quitarlo por completo.
-Ya estás lista (susurró Himeko al levantarse del suelo y mirar el hermoso cuerpo, ahora solo cubierto por la ropa interior, de su amada) Ahora sigo yo-
La peliazul pensó en replicarle algo pero su consciencia la detuvo.
"Deja que lo haga Chikane, que no debe existir nada más sensual que mirar a esta bella joven desprendiéndose de sus ropajes"
"Tienes razón, además no creo tener otra oportunidad cómo estas pronto. Solo queda gozarlo jajaja" (se respondió entusiasmada)
-Estás pensando en cosas pervertidas Chikane-chan? Tu sonrisa es terriblemente transparente-
-Lo... lo siento, yo solo... (ahora más que nunca su rostro era una carta expuesta)
-Jeje, vamos a satisfacer un poco esa mente tuya!-
Himeko sensualmente se desnudó frente a los zafiros lujuriosos de su amada.
~Después de la ducha~
-Gracias por la remojada Himeko, es cierto que no sería capaz de hacerlo por mi cuenta-
-Cuando quieras Chi-ka-ne-chan!-
~Algunas horas después, Mansión Himemiya~
-Dónde está Chikane? (Gritaba Saeko desesperada) Otoha-san, llama a su teléfono inmediatamente-
-Disculpe Saeko-sama, el señor Richard-sama me ha pedido lo mismo, a lo cual he estado toda la mañana intentando localizarla, pero...-
-No puede ser posible! Otoha-san, dile a Simoun-san que quiero listo el auto en cinco minutos-
-Como desee señora, compermiso-
-Maldita sea! (Saeko suspiró desganada) a dónde fuiste a pasar la noche Himemiya Chikane?-
-Saeko-sama, cuando iba de camino al garaje para informar la orden a Simoun-san, me encontré con la señorita Himemiya-sama, y me habló para comunicarle que estará con usted en unos minutos-
-Muchas gracias Otoha-san. Si te pregunta por mí, dile que estoy en mi habitación-
-Si señora, compermiso-
La señorita subió las escaleras para encontrarse con su madre.
-Madre? (Llamó a la puerta)
-Adelante-
-Buenos días madre! Cómo amaneciste hoy?-
-Cómo? No como tú, eso te lo aseguro. Angustiada; te aclaro que no hay nada más desagradable y terrible que ir en busca de mi hija a su habitación y solo encontrar la habitación limpia y vacía-
-Lo siento madre, pero tengo un buen motivo y... una buena excusa jeje (sonrió nerviosa)
-Ohh (Saeko enarcó una ceja) Ya sabes que sólo puedes presentarte ante mi con una muy buena-
La señorita explicó con detalle su historia; cuando hubo terminado su madre se acercó a ella y le abrazó, luego revisó sus heridas; quedó muy sorprendida al mirar los vendajes perfectamente acomodados, además de limpios, y las heridas cuidadosamente tratadas.
-Acaso fuiste con Marlenne para que te limpiara las heridas? (Preguntó Saeko sin poder disimular su asombro)
-No, de mis heridas se encargó Himeko (respondió orgullosa de la rubia y con una gran sonrisa en su rostro)-
-Qué? Himeko-chan hizo esto? Es sorpresivamente buena en ello. Bueno, y cómo te bañaste? Desde que entraste aquí pude oler el aroma de un jabón desconocido. (Sacó conclusiones en unos segundos) Espera..., no me digas que de eso también se encargó Himeko-chan?-
La respuesta fue un leve sonrojo.
-Pero es que tú no pierdes tiempo, descarada! Jaja-
-Mamá! Yo estuve malherida y tú sólo piensas en las cosas menos relevantes-
-Jeje lo siento, es inevitable. Bueno, tendrás que traerle a cenar para agradecerle el riguroso cuidado que te brindó-
-MAMÁ!-
~Regreso a clases, Instituto Ototachibana~
-Himekooooo, hace rato que no te veo. ¿Cómo has estado? Seguramente no puedes vivir sin mí jaja-
-Pero que cosas dices Mako-chan? No he tenido que cocinar tanto jeje-
-Oh que mala eres Himeko! rompes mi corazoncito-
-Jeje y bien cómo te fue?-
-Mmm si te soy sincera, fue muy cansado pero también muy educativo-
-Ya veo, me alegro de que te fue de ayuda-
-Bien, es hora de sentarse en sus respectivos asientos, la clase está por comenzar (dijo el profesor de matemáticas)
-Bu bu, que aburridas son las mates-
La rubia estaba hasta la coronilla de las matemáticas, y quería por todos los medios posibles salir de ahí, pero si lo hacía, después no entendería los ejercicios del examen, y no le fue muy bien en los pasados. Pero como si los segundos fueran horas, mirar debajo del umbral de la puerta a su amada le devolvió la felicidad que perdía en aquellas clases.
-Profesor, me han pedido que me lleve a la señorita Kurusugawa, puede usted permitirme llevarla?-
-Eh? Esta bien, Kurusugawa-san acompañe a la señorita Himemiya y asegúrese de estudiar la materia que pierda, recuerde que no tiene muy buena nota en el último examen-
-De... de acuerdo-
Salió junto a la señorita, que de reojo la miraba con deseo, con ternura, con amor. La pequeña se había percatado de esa mirada, era como bálsamo para su corazoncito enamorado.
-¿Quién me mandó a llamar? (preguntó la rubia sin emoción en su voz)
-Nadie... (susurró)
-Eh? y porqué estoy aquí entonces?-
-Pues porque pasé por tu aula y al verte pensé que tenías ganas de salir pronto de allí, además quería invitarte a escaparnos de clases por un rato-
-Sabes que me estoy perdiendo la explicación del profesor? Y que además no me va bien en esa materia?-
-Si, lo sé (dijo triunfante)
-Qué egoísta eres! Voy a dejarlo pasar por esta vez pero otra no te acepto-
-Esta bien, en compensación por tu misericordia, yo puedo enseñarte matemáticas-
-Así es como sobornas para que te perdonen?-
-Para nada, nunca he sido tutora personal de nadie, pero me ofrezco a enseñarte matemáticas, solo a ti... (dijo con amor)
-Bueno, acepto pero solo porque las mates no son mi fuerte-
-Es lindo saber eso...-
-Ehh... te gusta saber que no se me dan las mates? (Sonó algo incrédula)
-Para nada... Me gusta el hecho de poder ayudarte en algo-
Sonó el timbre de salida, era la hora de almuerzo.
-Quieres acompañarme Himeko?-
-Será un placer Chikane-chan-
Todo el almuerzo lo pasaron deleitando sus corazones, que necesitaban compañía. Estar así junto a la otra era refrescante, pero una deseaba más que la otra... O serían las dos?
-Himeko, quisiera que me acompañaras a la cena esta noche en mi casa, como te mencioné estará mi familia y una vieja amiga vendrá a visitarnos, así que quiero presentarte-
-¿Esta bien que interrumpa en tu casa cuando tienen visitas?-
-No interrumpes nada, al contrario sería muy grato que nos acompañes, mi madre quiere conocerte mejor-
-Con mamá eh? (susurró, pensó no ser escuchada)
-¿Eso piensas? Podemos hacerlo realidad sabes? (se acercó hasta Himeko, y sin preguntar atrapó esos labios que llevaba deseando toda la mañana)
Un beso apasionado, posiblemente mucho, porque estaba calentando aquellos cuerpos que se atraían como imán y metal. La felicidad recorría el pecho de la pequeña, que en el momento solo pensaba en abrazar a la peliazul y recorrer con sus manos aquella esbelta figura. Así lo hizo, se apodero de su cintura mientras la señorita lenta y desconfiadamente recorría un muslo. Se separaron por la falta de aire, y solo así pudieron descubrir aquel sentimiento en los ojos de la otra.
-Himeko yo... (no pudo terminar, otra vez... el timbre le indicaba que tenía que dejar ir a su rubia favorita)
-Tengo que irme, te veo al final de las clases? (preguntó tímida)
-Claro que sí, estaré esperándote-
Durante la clase, la señorita no se podía concentrar, estaba perdida en el dulce aroma de Himeko, y en la suavidad de sus labios...
-"labios que gotean miel en cada beso" Es extraño, pero es como si comprendiera el significado de esas palabras con Himeko-
Las horas pasaban volando, y los corazones de las chicas se agitaban de solo saber que volverían a verse. Una preocupada Chikane esperaba a Himeko en la salida; la rubia al notar eso pensó en jugarle una broma.
-Chi-ka-ne-chaaaannn!-
-Ahhhhh... (dió un salto de la sorpresa) Himeko que mala eres!-
-Fufu no pude evitarlo, estabas tan nerviosa, pero ¿porqué?-
-Por nada, nos vamos? (El auto de la familia se estacionó frente a ellas; Himeko se sorprendió pues pensó en Ogami Souma)
-EH? Chikane-chan?-
-Buenas tardes Himemiya-sama, espero haya tenido un día placentero (Un señor pelirrojo se bajó del auto para recibir a la señorita hasta que notó a Himeko) Veo que tenemos compañía hoy, buenas tardes joven-
-Muchas gracias Simoun, ella es Kurusugawa-san (se dirigió al nuevo chófer)
-Kurusugawa-sama, es un placer conocerle, mi nombre es Navidf Simoun y estoy a vuestro servicio-
-Ya veo, es un placer conocerle Navidf-san (la rubia hizo una reverencia)
Oficialmente esta historia ya tiene final, así que después de dos especiales más los jueves, daré por finalizada esa extensión y actualizaré solo los martes la historia principal. Y bueno, Himeko va de camino a conocer la mansión Himemiya y a dos personajes "importantes" de la trama :')... Además, se de antemano que la escena del duchazo no ha quedado perfecta pero... que más da!
