Heureux mardi, mes soldats! Una vez más su actualización semanal, espero les guste.

El campo de los sueños

-Kurusugawa-sama, es un placer conocerle, mi nombre es Navidf Simoun y estoy a vuestro servicio-

-Ya veo, es un placer conocerle Navidf-san (la rubia hizo una reverencia)

~Frente a la mansión Himemiya~

-Espero que disfruten la velada Kurusugawa-sama, Himemiya-sama (dijo Simoun)

-Gracias (dijeron ambas)

Al entrar a aquella lujosa mansión, los ojitos de Himeko saltaban de una decoración a otra; impresionada por los finísimos cuadros que colgaban en las paredes, junto a pequeños mechones de seda de distintos colores y esculturas preciosamente talladas, que hacían de aquella pieza, una magnífica obra en estructura y diseño.

-Por aquí Himeko, es hora de la cena (tomó la delgada mano de la rubia y su corazón comenzó un vaivén de movimientos alocados)

-Voy detrás de ti Chikane-chan (estaba feliz de poder tomar esa mano; pensó en no soltarla jamás)

Entrando al comedor, los ojos de Chikane se centraron en una persona en específico, aquel buen amigo suyo de la infancia había sido invitado para aquella cena.

-Chika-chan (gritó el apuesto joven al mirar a la señorita entrar; se puso de pie y esperó ser recibido con el mismo entusiasmo)

-Yuki-chan (corrió hasta aquel chico y se tiró a sus brazos donde fue recibida gratamente, tanto que el joven la levantó del suelo y giró sobre sus pies con ella en brazos. Parecían una pareja de enamorados)

-Bien, qué bueno tenerte con nosotros Himeko-chan, ven para presentarte-

La rubia estaba estática mirando aquella escena, pareció haber encontrado a su rival de muerte. Estaba insegura pues no conocía el pasado de ellos juntos y eso (por alguna razón desconocida) le estaba molestando. Intentó disimularlo lo más que pudo al dirigirse con Saeko para ser presentada.

-Marlenne, Yukichi; ella es Kurusugawa Himeko. Himeko-chan, Ella es Kousaka Marlenne, una excompañera mía de instituto y Yukichi es su hermano menor-

-Es un placer conocerte Himeko-san, eres una bella chica (la doctora se había acordado de la historia que Chikane le contó en el hospital) Así que tú eres Kurusugawa-san jeje, espero que nos llevemos muy bien! (Ante aquella aclaración Saeko y Chikane le dedicaron una mirada asesina a Marlenne, que al instante sintió los lazos de la muerte en su cuello, así que decidió mirar a su hermano con súplica)

-Tambien es un placer para mí conocerte, espero que nos llevemos bien (decía el joven con Chikane en brazos. La mirada de aquel joven de cabellos castaños era hechizantemente amarillenta; que, al no ser muy profunda, dejaba a la imaginación un complejo extremo de superioridad, o quizás, algún indicio de falta de vida meramente humana)

"Yo no lo creo, es más desde ahora te declaro la guerra Yukichi-san" (se decía Himeko en una rabieta)

"Vamos, no seas negativa, solo debe ser un buen amigo" (le habló su consciencia muy asertivamente)

-Para mi es un placer conocerles (fingió una sonrisa demasiado bien que pasó desapercibida de los presentes, con excepción del joven y de Saeko)

En medio de la conversacion, las doncellas se perdían en su propia charla; era inevitable notar que ellas estaban "saliendo" formalmente. La amena charla fue interrumpida cuando Marlenne en su ignorancia desgajó una pequeña estocada, y su hermano menor en un acto muy sospechoso se llevó lejos a Chikane con la excusa de ponerse al día.

-Oye Yukichi no molestes a Chikane, debe seguir muy delicada y adolorida (dijo Marlenne)

-Delicada? Porqué estaría adolorida la señorita Himemiya (habló Himeko extrañada, luego con mirada de psicópata recién ingresada a terapia miró a la peliazul que al parecer estaba pálida y sudaba frío)

-Ayúdame Yuki-chan (le susurró Chikane a su amigo)

-No le haré nada Nee-san, en un momento los acompañaremos, compermiso-

Saeko, perceptiva y astuta como siempre, notó la extraña actitud de la rubia, y pudo ver en aquellas amatistas un dejo de celos. Así para ayudar a la joven le pidió ayuda.

-Himeko-san acompáñame por favor, para que podamos servir el postre-

-Con mucho gusto, compermiso-

Marlenne junto con el señor Richard se quedaron en la mesa charlando acerca de sus aficiones.

-Tienes algún problema con algo Himeko-chan-

-Eh? Yo me encuentro bien, gracias por preocuparse por mí-

-Para nada niña, pero parece que estás celosa no?-

-Celosa? Pa... para nada (dijo con leve sonrojo al ser descubierta)

-Claro que sí estás celosa Himeko-chan (dijo en tono burlón); ve a la parte trasera del jardín, allí hay un pequeño banquito donde deben estar charlando... Ve y asegura tus sentimientos y si hay algo en lo que dudes, puedes decirme-

-Muchas gracias por apoyarme... es imposible engañarle no? Puede enseñarme a hacerlo?-

-Jaja pues eso es algo que he aprendido con el paso de los años, pero supongo que puedo enseñarte un poquito, pero tendrás que venir más seguido-

-Me encantaría, pero no quisiera ser una molestia-

-No lo eres niña, no te preocupes, ven cuando puedas-

Himeko se sintió aceptada por la madre de Chikane, lo que le permitió seguir adelante cuando vio a aquellos jóvenes en aquel banco-

-Quieres salir conmigo? (Dijo Yukichi)

-Pues... con esa confesión no creo poder decir que no jaja (respondió la señorita)

Himeko estaba helada, sin poder moverse de aquel lugar, solo podía sentarse y llorar; y así lo hizo; sobre el césped de aquel bello jardín lloraron sus ojos y su corazón al mismo tiempo, deseando que solo fuera un sueño o alguna mala broma. Con sus manitas tapó sus oídos, así el único sonido que le acompañaba era el del fuerte viento de la noche y el de su alma mientras era flagelada por los látigos de la traición.

Se levantó bruscamente al escuchar pasos acercarse y en su intento por huir, se resbaló con una rama.

-(golpe) Auch mi trasero...-

-Himeko? Qué haces aquí? (se percató de las lágrimas de su amada) Estás bien?-

-Ah yo... yo solo (recordó la escena anterior) nada... (Con ímpetu se levantó y se fue sin decir nada)

-Eh? Qué le habrá pasado? Necesito saberlo... (se desesperó por su pequeña rubia)

-No crees que escuchó nuestra conversación y por eso estaba enojada? (Preguntó Yukichi para tentar a Chikane a contar la verdad)

-Porqué habría de estar enojada por eso?-

-Porqué me confesé a ti y me aceptaste no?-

-No...no es co... como si tuviera algo que ver cierto? Además no te confesaste solo estabas practicando (La delataba el sonrojo en su rostro y además su amigo la conocía bien)

-Practicando? Ah cierto, es lo que hacíamos. Jaja esa chica tiene buena imaginación entonces, deberías aclarar el malentendido y revisar su trasero jaja-

-Oye! Estas siendo muy grosero! No te atrevas a meterte con Himeko (estaba enojada y no lo comprendía)

-Mmm? Porqué te enojas de pronto? No es como si te la fuera a robar o si?-

-Yo... (Estaba avergonzada, había sido descubierta) no es como si lo hubiera pensado-

-Jaja sabes que a mi me gustan los cuerpos fuertes, maduros y varoniles (esperó su reacción) jajaja aún así deberías preocuparte por su trasero, se golpeó cuando cayó al suelo hace un momento. Es que estabas pensando en cosas pervertidas? Fufu no cambias Chika-chan (dijo el chico con una sonrisa encantadora)

-Silencio Yuki-chan, todo es tu culpa por no especificar sabes?-

-Así que no niegas que pensabas cosas pervertidas eh? Cada vez me sorprende más tu nivel de obscenidad. Anda, corre y conquista a esa chica bien?-

-Eh? Ah... bien. Gracias Yuki-chan, espero que te vaya bien con tu confesión-

-Jeje yo lo espero mucho más. Bueno, hasta pronto Chika-chan-

Pero qué sucede aquí? Himeko debería dejar de ser tan celosa (luego dice que es Chikane, pero ella es igual) Saludos! Espero que hayan disfrutado el capítulo! Si tengo disponible el jueves actualizo, pero no prometo nada. La guerra es así, perdonen! Feliz semana, un abrazo a todos.