Sé de antemano que están esperando la 2° parte del MxS, pero el tiempo me ha ganado, desafortunadamente ya saben que la vida del comandante (proclamado capitán) está muy ocupada con la guerra :'( Perdonen...
Junkuyuri: Olvidé por completo el mensaje, excepto el hecho de que necesito un capítulo nuevo de tu historia (me riñen las ganas, pero toma tu tiempo) Además quería saludarte!
Chat'de Lune: Definitivamente es una palabra decisiva, pero creo que nos toca sufrir en los próximos capítulos. Saludos inmortales!
El campo de los sueños
~Mansión Himemiya~
Era medio día y la señorita estaba feliz de poder despertar junto a la fragancia de los cabellos de Himeko, era como si estuviera soñando. Pensó en despertarla con un beso pero se arrepintió por la vergüenza y prefirió verla dormir.
-Eres tan hermosa Himeko, desearía poder despertar a tu lado cada mañana, eso sería maravilloso, y poder decirte cuánto quiero compartir contigo mis días (decía completamente enamorada, pero lo que no sabía era que la rubia estaba despierta y escuchó todo)
-Esa sería una excelente idea Chi-ka-ne-chan (soltó con una sonrisa juguetona)
-Ehhhh? Hi...meko... escuchaste todo? (Tenía el rostro como manzana, rojo hasta las orejas)
-Si y quería preguntarte qué significa eso?-
-Yo... es... lo que pasa es que yo... (no le salían las palabras)
"Una Himemiya se ha quedado sin palabras? Vamos Chikane! Tienes que ser valiente y decirle lo que sientes o te quedarás sola" (habló su consciencia sorprendiéndole)
"Tienes razón pero... si me rechaza?" (se contestó decepcionada)
"Lentaaaaaa! Cómo preguntas eso si estás viendo esa sonrisa al igual que yo?"
"Ugh cierto!"
-Tú que Chikane-chan? (otra vez temía los sentimientos de la peliazul)
-Himeko yo te... (y en ese momento la puerta sonó insistente)
-Señorita Himemiya-sama! Tiene visitas esperando por usted en la sala, despierte por favor-
-No puedes negarte Chikane-chan? (Himeko se desilusionó pues otra vez no pudo escuchar lo que quería decirle la señorita)
-Es que me estoy preguntando quien es, hoy domingo?-
-Tienes visitas frecuentes los domingos?-
-Ah... dijo visitas no es así? (Se levantó de la cama de inmediato y sin recato se desnudó frente a Himeko, que sonrojada disfrutaba de la vista)
-Creo que si... Porqué?-
-Vamos Himeko, alístate! Bajaremos juntas a recibirlas-
-Yo también? Porqué Chikane-chan?-
-Quiero presentarte a las visitas! Estoy segura de que se llevarán bien... Rápido!-
Himeko le hizo caso omiso a la peliazul. Mientras se desvestía pudo sentir la mirada de Chikane sobre ella, gesto que estaba gustándole mucho. La señorita al ver que había terminado, la jaló del brazo y le arrastró junto a ella rumbo a la sala.
-Chikane-sama (dijeron tres dulces vocesitas juntas)
-Hola pequeñas! Disculpen la tardanza (les respondió Chikane emocionada)
-No hay problema, disculpe si Interrumpimos su descanso (habló una niña, que a la vista era la mayor)
-Para nada, cómo estan hoy? (La señorita tomó en sus brazos a la más pequeña, que fuertemente se aferraba a su cuello con dulzura)
-Hemos estado muy bien, aunque mamá está un poquito en... (Estaba hablando la pequeña del medio, cuando la mayor le silenció con sus manitas)
-Mamá está enferma? Vamos a decirle a Doctor-san que vaya a revisarla, les parece?-
-Yay (gritaron las dos chicas emocionadas) Doctor-san es muy bueno revisando a mamá y siempre le da las medicinas adecuadas!-
-Yay! Mamá se ponda mejo veda? (le habló la más pequeña, que se estaba durmiendo en los brazos de Chikane)
La rubia miraba aquella escena enamorada, se sentía como si Chikane fuera el padre de las pequeñas y ella la mamá.
"La mamá? En que estás pensando Himeko" (se habló sonrojada)
"Solo reproduzco tus sentimientos de amor, jeje" (le respondió su consciencia)
-Claro que sí! Bueno que les parece si vamos a jugar? (Brincaron las tres de emoción)
-Genial! Hoy sí que le voy a ganar al equipo de Chikane-sama!-
-Pero antes quiero presentarles a alguien muy especial, ella es Himeko-
-Ehhh? (Las tres pequeñas miraron detrás de Chikane a una hermosa rubia de ojos color amatista, que extrañamente pintaba el momento con su luz)
-Ho... hola! (Dijo Himeko nerviosa)
-Ohhh (gritaron las tres con sorpresa) Himeko-sama!-
Las mayores se acercaron a saludarla confiadas.
-Eres amiga de Chikane-sama? Vas a jugar con nosotras? (Le decía la mayor)
-Entonces te unirás a mi equipo, para ganarle a Chikane-sama! (Le habló la del medio)
Mientras la más pequeña se acercó tímida, pero miraba a Himeko embobada.
-Himeko-chan es muy hemosa! Queles sel mi novia?-
-Ehh (la rubia estaba sorprendida) no puedo ser tu novia pequeña! (Le dijo Himeko aludiendo a su edad, pero la niña le entendió otra cosa...)
-Ahh ya veo! Himeko-chan es novia de Chikane-sama, pol eso no puede sel mi novia-
La rubia quedó estática ante aquellas palabras, aparte del sonrojo evidente que se mostraba en su rostro. La niña corrió junto a Chikane, que graciosa y esperanzada miraba la reacción de la rubia.
-Chikane-sama?-
-Qué pasa pequeña?-
-Tienes una novia muy hemosa... tienes que cuidala mucho Ok?-
-Ahh... si... tienes razón! La cuidaré bien... (Ahora era la rubia quien miraba divertida a Chikane, que nuevamente parecía tomate) de qué te ríes Himeko!?-
-Jeje no lo sé, de ti... de mí (le dedicó una mirada de amor, que la peliazul disfrutó sobremanera)
-Bueno niñas, vamos a jugar!-
-Bien!-
Después de jugar un largo rato, donde el equipo de Chikane perdió porque Himeko era muy buena jugando, se despidieron de las pequeñas y se fueron a dar un paseo.
Mientras ellas se dirigían al jardín, los padres de Chikane las observaban desde la ventana complacidos.
-Creo que ya es hora de que sepan la verdad cariño, qué piensas? (le habló Saeko a Richard)
-Tienes razón, ya es el momento-
-Pero lo haremos después de cenar, quiero relajarme hoy-
Las chicas habían llegado al banquito del jardín; lugar que le traía a la memoria un recuerdo amargo a Himeko.
-Himeko, yo necesito decirte algo, estamos solas ahora y aunque venga alguien a buscarnos le diremos que no (Chikane sudaba frío)
-Esta bien, eso sería estupendo... pero qué es eso tan importante que quieres decirme? (la pequeña temblaba)
-Yo... (la miró a los ojos) ...te quiero Himeko (lo soltó de pronto como si fueran sus últimas palabras; su corazón latía desbocado y en su rostro la sangre quedaba estancada, solo para darle a conocer a la rubia que sus palabras eran sinceras)
-Chikane-chan... (Era maravilloso escucharlo de sus labios, su alma se elevó en un éxtasis, donde no sabía que sentir, incluso pensó estar muerta, pero un cosquilleo que le recorría el cuerpo le indicaba que seguía viva) yo... también te quiero (disfrutó cada segundo que duro decir aquellas palabras)
En ese momento la señorita rogó a los dioses que no fuera un sueño. La brisa fresca le daba la sensación que necesitaba para comprobar que vivía aquel momento, y podía decir con plena certeza que aquella parte que estaba muerta en ella volvió a nacer y a crecer en ese mismo instante. Se arrodilló frente a la rubia, que estaba sentada en el banco.
-Himeko... no sé si las palabras tengan algún efecto en este instante, pero yo no sé cuidar de mí, no puedo prometer que cuidaré correctamente de ti y eso me hace odiarme... Y si tu (fue silenciada por los deditos de Himeko que reposaban en sus labios)
-Chikane-chan eres tan tonta! No te estoy pidiendo nada sabes? Solo dejemos que este momento se atesore en nuestros corazones-
-Tienes razón Himeko... Nuestros recuerdos guardarán el cariño y cuidarán de nosotras cada día que pase (tomó en sus manos el rostro de Himeko y al encontrar sus labios, les besó con todo su amor; sintió un ardor en el pecho pero como si la rubia lo hubiera sentido también, posó su mano en aquel lugar y el dolor se detuvo)
-Cof Cof (hizo notar su presencia) Disculpen la interrupción señoritas, tengo un mensaje importante para Himemiya-sama (interrumpió Otoha sonrojada e incómoda)
-Ya veo, cual es? (La señorita habló irritada, no quería ser interrumpida cuando estaba con la rubia)
-Mis disculpas, alguien ha venido a buscar a la señorita, la visita no es bien recibida así que Saeko-sama está con ella-
-EH? Una visita no deseada? Quién es, Otoha-san?-
-No sé su nombre, disculpe señorita-
-Himeko, acompáñame por favor!-
-Esta bien Chikane-chan, iré contigo-
Las jóvenes se dirigieron a la sala de invitados, pero antes de que la señorita abriera la puerta le habló entre susurros a Himeko.
-Himeko, promete por favor que no importa quien esté allí sentado, no vas a recriminarme nada, bien?-
-Porqué dices eso Chikane-chan? (habló Himeko intrigada)
-Porque la lista de visitas no deseadas en la casa Himemiya es muy corta (Chikane temía lo peor)
Abrió la puerta y caminó de la manera más refinada posible hasta donde se encontraba su madre; tomó la mano de la rubia para que la siguiera y cuando divisó a la persona en el sofá sintió como si su cabeza diera vueltas, un sudor frío le recorrió la espina dorsal y por inercia se aferró a la mano de Himeko, quien notó al instante que algo no andaba bien.
-No puede ser! (dijo una voz femenina) Has crecido bastante para llevar a alguien de tu mano... Ajá! Y sin quitarle crédito a tu distinguida belleza, el Himemiya te ayudó bastante-
Himeko quedó estática en ese mismo instante, cómo era posible que aquella mujer pudiera causar aquella sensación en su amada peliazul.
-Qué haces aqui? (preguntó Chikane irritada)
-Que pregunta más ruda! Me sorprendió bastante el hecho de que vivieras con alguien a parte de tus padres, ahh y las criadas por supuesto! (le sonrió a Himeko de manera sincera, lo que era extraño pues no encajaba con su tono de voz y la manera en que miraba a Chikane) Kurusugawa Himeko-san, me alegra verte de nuevo!-
-Risa-san! Qué haces aquí?-
-Himeko, la conoces? (preguntó la señorita descolocada)
-Si, ella es la talentosa vicepresidenta de la empresa donde trabajo-
-No tienes porqué alagarme así! Si mencionamos a personas con talento, esa eres tú-
-Muchas gracias Risa-san, espero que te encuentres bien-
-Gracias, yo espero lo mismo para ti-
-Mikane Risa-san, le pido por favor que vaya al punto del asunto, tengo cosas que atender y sé de antemano que usted también (habló Saeko molesta)
-Mmm veo que mi visita no es bien recibida, bueno iré al punto entonces. Himemiya Chikane... he venido a pedirle a tu padre tu mano-
No sé que decir, solo que nos toca preparar pañuelitos para las lágrimas; y para los que estén como yo: un abrigo, un chocolate caliente y una cobija. Merry Christmas my dear friends! Nos encontraremos en el próximo capítulo, o en la esquina del llanto...
