Saludos friolentos a todos y un beso congelado. Saben, creo que e capítulos más termina esta historia. Cómo estoy muy feliz les traje un capítulo un poquito más extenso y menos tenso jeje. Pero nada de bajar la guardia soldados, lo duro está por comenzar, al mismo tiempo que se acabará rápido...

El campo de los sueños

-Mmm veo que mi visita no es bien recibida, bueno iré al punto entonces. Himemiya Chikane... he venido a pedirle a tu padre tu mano-

Himeko cerró sus ojos por unos instantes solo para entender la información que se suscitaba en aquella lujosa sala. La señorita miró a su amada rubia, y cuando le halló en aquel estado pensó que su amor estaba en juego. Saeko parecía tranquila por alguna extraña razón, pero en un momento dado apretó su quijada en gesto de impotencia hasta que una pequeña sonrisa se deslumbró en su rostro.

-Es imposible señorita Risa-san (habló Saeko tranquila mientras Chikane le observaba helada)

-¿Cómo que es imposible? ¿Se puede saber el motivo de tus palabras Saeko-sama?-

-Mi esposo no está en casa ahora, tendrás que venir en otro momento-

-Ya veo, no puedo negar que me decepciona pero confió en tu palabra, entonces compermiso (se movió velozmente hasta donde se encontraba la señorita y le dejó un beso en la mejilla; Himeko logró captar aquel gesto que duró segundos porque tenía un ojo medio abierto) Himeko-san, hasta pronto... puedes pasar por mi casa cuando gustes! (le guiñó un ojo)

-Muchas gracias Risa-san, lo haré... algún día (aquellas palabras estaban hiriendo a la peliazul, que de tanta sorpresa se puso pálida y el corazón le indicó su fatídico estado)

-Ohh Himemiya Chikane, ¿sigues siendo tan débil del corazón? (habló Risa sarcásticamente)

-Chikane-chan ¿qué te sucede? (le preguntó Himeko a la señorita)

-No te preocupes Himeko-san, le ayudaré (la rubia le miró con asombro seguida de Saeko que parecía impotente a la situación. Risa se acercó hasta Chikane, la besó en los labios, luego se levantó y desapareció. El corazón de la señorita latía normalmente; al subir su vista se cruzó con la mirada de Himeko que parecía devastada, indefensa y humillada)

-Himeko... yo... (su madre le tocó el hombro, gesto para que guardara silencio)

-Himeko-chan, ¿estás bien? ¿Quieres ir a descansar? (habló Saeko sutilmente)

-Estoy bien mamá (dijo Himeko con los ojos cerrados) si me disculpan-

-Ve tranquila (la voz de Saeko era reconfortante pero no para su hija quien le miraba con ganas de llorar y de detener a la rubia; pero era tarde, ya había salido de la habitación)

-Mamá... ¿porqué me pasa esto a mí? ¿Porqué con Himeko que es la chica a la que amo con mi alma? ¿Porqué ahora que estábamos bien? (Su madre le abrazó con dulzura, mientras la señorita se acuñaba en su pecho derrotada)

-Lo siento pequeña, es necesario que Himeko-chan recuerde todo...-

-¿Todo? ¿Qué tiene que recordar Himeko, madre? ¿Qué sabes de ella? (Preguntó exaltada mientras se alejaba de su madre)

-Tú también debes recordar mi niña... pero solo pueden hacerlo juntas-

-¡No me salgas con esas mamá! ¡Dime lo que sabes de Himeko ahora! (gritó desesperada)

-No puedo hacerlo princesa... aunque me lo pidas de rodillas... ¡No puedo! Así que por favor no me insistas más. Deja sola a Himeko-chan, es preciso que descanse. Además, tienes que pensar qué harás cuando venga Risa-san, te ayudé a evitarla esta vez, otra oportunidad no creo que tengamos; así que tienes trabajo por hoy... bueno, me voy-

-Himeko... lo siento, otra vez te fallé. (llevó su mano hasta su pecho, allí donde reposaba su indefenso corazón) Maldito seas! ¿Porqué eres tan cobarde cuando algo sucede?... Necesito que seas fuerte cuando estés frente a Himeko o ella dejará de amarme-

Se quedó sentada allí para meditar en la manera de quitarse a la señorita Mikane y también en cómo explicar lo sucedido a Himeko. A pesar de que las palabras de su madre estaban revoloteando en su cabeza, no lograba entender cómo era posible que sus recuerdos volvieran cuando estaba junto a la rubia.

El cielo estaba envuelto por una tela negra, y las estrellas salieron junto a la luna para alumbrar a los mortales. Desde el balcón de la habitación de la señorita, Himeko estaba meditando lo sucedido durante el día. Era inevitable para ella cambiar fácilmente de humor según las acciones de Chikane, pero sabía perfectamente que tenía que cambiar pues el señor Richard le había mencionado la terrible actitud de su hija.

-Señorita Luna, ¿puede escucharme un rato? Yo solo quiero entender que pasa por la mente de mi amada... que sucede con su corazón... ¿cuál es el deseo de sus ojos? No le comprendo en absoluto. Si dice que me ama, ¿porqué actúa como si no fuera así? Escondiéndome cosas importantes (Lágrimas recorrían sus bellas mejillas mientras la luna se ocultaba tras una nube) ¿Porqué se esconde señorita? Acompáñeme solo un poco más... no me deje, como lo hacen todos en mi vida... (se le quebraba la voz por el llanto)

-Yo no te dejaré Himeko (de pronto sonó la voz de la señorita, decidida y valiente, a pesar de haber escuchado todo lo que Himeko pensaba de ella. Sintió dolor en su pecho por la soledad que invadía a su rubia favorita y por el hecho de que pensaba que ella le abandonaría también, pero sintió un pequeño trago de felicidad al escuchar de la boca de la pequeña que ella era su amada)

-Chikane-chan? (estaba sorprendida así que con sus finas manos intentaba limpiar sus lágrimas) ¿Qué haces acá espiando nuevamente mis charlas?-

-Lo siento Himeko, perdona si no te aviso pero eres tan hermosa que solo puedo mirarte en silencio. Himeko... pequeña mía... sol de mis días, ¡no te dejaré! (nuevamente repitió aquellas palabras mientras disfrutaba del sonrojo en el rostro de la rubia)

-Yo... no lo sé (dijo insegura pero feliz)

-No te dejaré... Lo prometo. Aunque tenga que morir por esa promesa, no me alejaré de tu lado (la valentía se hacía presente con cada palabra)

-Si te mueres entonces romperás la promesa (dijo Himeko irónicamente pero en tono de broma)

-¡Entonces no dejes que muera! (habló la señorita encantada) ¡Quédate a mi lado para siempre, sé el aire que respiro!-

-Chi...ka...ne-chan... yo... ¿Eso es lo que deseas? ¿Quieres vivir conmigo toda la vida? ¿Me soportarás todos los días cuando me enoje, cuando llore o grite? ¿Qué harás cuando te diga que quiero formar una familia o cuando quiera viajar por el mundo? ¿Qué dirás cuando te diga que quiero casarme? ¿Cuándo esté gorda por comer dulces me amarás igualmente? ¿Qué harás cuando te pida que no mires a nadie más que a mí? Cuando te pida una promesa para que no dejes de amarme ¿la aceptarás y cumplirás? ¿Te quedarás a mi lado toda la vida? ¿Entiendes acaso lo que estás diciendo Chikane-chan? (Estaba exaltada, había gritado cada pregunta con la voz quebrada y nuevamente con el rostro lloroso)

La peliazul corrió hasta el hermoso cuerpo de la rubia. La abrazó y susurró en su oído: -Mi sol, haré lo que me pidas, seré tuya para siempre y esclava de tu amor, a cambio solo pediré el tuyo-

Himeko subió su mirada para encontrarse con el abismo del mar en aquellos ojos, que adoraba cuando la miraban con tanto amor; besó a Chikane y le susurró en sus labios: -Entonces te daré mi amor todos los días, serás mi confidente a todas horas y si los dioses vienen a reclamarte, los enfrentaré a todos por ti, porque tú eres la luna que alumbra mis noches-

-Eres muy valiente Himeko, pero no permitiré que eso pase mientras viva (bostezó sin querer frente a la rubia, que solo se reía divertida)

-Vamos a dormir Chikane-chan!-

-¡Sus deseos son órdenes capitán! (hizo un gesto con su mano)

-¿Y qué hay con su baño nocturno soldado? (dijo Himeko siguiendo el juego)

-Lo haré si me lo permite capitán (tenía una sonrisa pegada en su rostro)

-No se lo permito. Le ordeno que se acueste conmigo de inmediato! (le dijo la rubia con una tentadora voz)

-¡Sí mi capitán! Nada me haría más feliz que poder serle útil-

De inmediato las jóvenes se metieron a la cama para dormir. Pero Himeko no se movió para que la peliazul le abrazara. Gesto que la señorita estaba meditando tranquila.

-(apagó la luz y le habló a la rubia) Himeko, quiero preguntarte algo-

-¿Qué es?-

-Dijiste hace unos momentos algo que me tiene pensando...-

-Mmm (hizo una mueca, pero la señorita no podía verle) me acuerdo de todo lo que dije pero tendrás que ser más específica Chikane-chan-

-Oh si, tienes razón. Es sobre lo de formar... (se puso nerviosa) una familia y sobre lo de casarte (el corazón le latía rápidamente)

-¿Qué hay con eso? (ya sabía la respuesta, pero le gustaba jugar con Chikane)

-EH? ¿De verdad quieres casarte y formar una familia? ¿Sabes que es imposible para mí darte eso cierto?-

-¿Imposible? (Fingió una voz angustiada) ¿Chikane-chan no quiere casarse conmigo?-

-No, no, no, no... Eso no es a lo que me refiero (se alteró) Me encantaría casarme contigo pero se necesitan varias co...sas (dijo tímida)

-Ahh ¿así que sí quieres casarte conmigo? Me alegra saberlo... Bueno y... ¿cómo qué cosas necesitas para hacerlo realidad?-

-(encendió una lamparita para ver mejor a Himeko) Primero, saber adónde vamos a vivir. Segundo de qué vamos a vivir. Eso también es importante (movió su cuerpo de medio lado, movimiento que Himeko imitó para poder hablar con Chikane)

-Bueno, el lugar lo buscaremos después. Lo segundo pues, yo vendo fotos para una empresa y puedo pintar cuadros y venderlos-

-Mmm eso me gustaría que lo hicieras para el viaje que quieras hacer. Yo trabajaré para mantenernos (dijo feliz pues sabía que podía hacerlo)

-Bueno, me parece bien. Yo quiero una mascota, más específicamente un gato-

-Un gato? Bueno, me gustan los gatos así que no hay problema-

-Bien ¿qué más necesitamos? (tenía un rostro pensativo, y en los ojos un brillo de amor que la peliazul adoraba en aquellas amatistas perfectas)

-Bueno, los preparativos para la boda, eso en sí es demasiado-

-Ohh será genial escoger el vestido (estaba realmente feliz, tanto que empezó a imaginar a Chikane en vestido con una sonrisa espeluznante)

-¿Qué cosa tenebrosa estas pensando Himeko? Tu sonrisa da miedo! (le habló la señorita graciosa)

-Buajaja te imaginaba en vestido Chikane-chan!-

-Ahhh no... ni lo sueñes. ¡No iré en vestido! Me buscaré un traje azul o negro, o le diré a mi padre que me ayude a escogerlo, pero no pienses que me casaré en vestido (habló de pronto la peliazul)

-No puede ser Chikane-chan! (hizo un puchero) Yo quiero verte en vestido... Bueno, deja que te imagine en traje (Imaginó a la señorita en un traje azul de medianoche. Le encantó sobremanera aquella idea, pero su mente le jugó una mala pasada pues imaginó a la señorita en la noche de bodas desvistiéndose eróticamente con aquel traje. Su rostro se sonrojó de tal manera que la peliazul lo notó)

-Himeko? Estás muy roja... ¿Qué imaginaste?-

"Te imaginé en la noche de bodas, quitándote un traje azul de medianoche de manera muy sexy" (esas eran las palabras que quería soltar en ese momento pero su consciencia la detuvo)

"Kurusugawa Himeko! Esta bien que lo imaginemos pero no tienes que decirle eso a tu amada o pensará que eres pervertida" (le habló de pronto su consciencia)

-Na... nada Chikane-chan-

-EH? En...enserio? (sospechaba el asunto, y sin querer también imaginó a Himeko desvistiéndose en una cama, con un vestido blanco. Se le vino la sangre por la nariz sin saberlo)

-¿Chikane-chan estás bien? (La rubia se alteró al verla así)

-¿Porqué preguntas? (dijo Chikane embobada y con una amplia sonrisa)

-Pues porque te sangra la nariz-

-Ahh... estoy bien, es solo que te imaginé en un vestido blanco y desvistiéndote-

"Himemiya Chikane, eres el ser más estúpido que conozco y eso que hemos conocido a mucha gente estúpida" (le indicó su consciencia)

-Ehhhh? (se sonrojó mucho más que antes) Ohh Chikane-chan dejalo ahí! (Estaba más que satisfecha de saber que era deseada, tanto como ella deseaba pero era demasiado incluso para ella)

-Tienes razón! Perdón... Bueno, ¿qué seguía?-

-Pues... que otra cosa falta-

-La más importante de todas! La aprobación de mi mamá y por supuesto y la más difícil la de mi padre... (decía Chikane cabizbaja, había recordado las palabras de Mikane, además de que no sabía que su padre le había dado el "sí" a Himeko)

-La aprobación de papá ya la tengo... ¿qué más? (dijo Himeko sorprendiendo a Chikane)

-¿Cómo que ya la tienes? (preguntó la señorita descolocada)

-Se-cre-to Chikane-chan (dijo la rubia juguetona)

-No puede ser! Tu también me vienes con eso de los secretos! Estoy cansada de esto, nadie me dice nada. No pienses que lo dejaré pasar Himeko, será mejor que me lo digas o tendré que sacártelo a la fuerza-

-¿Cómo lo harás? (le retó la rubia)

-Así (comenzó a hacerle cosquillas hasta que no pudieron más por el calor)

-Basta Chikane-chan jajaja. Te lo diré...-

-Bien, ¿cómo sucedió?-

-¿Recuerdas que hablé con tu papá el otro día?-

-Si, en la hora de la cena-

-Estuvimos hablando y me dijo que si yo quería casarme contigo y le dije que sí...

-Y...? (preguntó curiosa)

-Me dijo que me daba su aprobación y apoyo!-

-Enserio? Eso es genial!-

-Claro que sí! (estaba feliz de ver a la señorita alegre)

-Bueno, la aprobación de mamá la tengo desde el principio, que fue algo maravilloso-

-EH? ¿Desde el principio? ¿Cómo es eso Chikane-chan?-

-Se-cre-to Himeko! (una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro)

-Ohh Chikane malosa! (hizo un puchero)

-Jaja será mejor si vamos a dormir en este momento... (hablaba la señorita cansada)

-Ni lo pienses Chikane-chan! (ahora el rostro de la pequeña estaba furioso)

-¿Porqué no Himeko? (la peliazul estaba sorprendida)

La verdad no sé qué es lo que Himeko quiere ahora, pero ha de ser importante ya que está muy enojada. Por cierto, ya casi está lista la parte final del SxM 2. Espero que hayan disfrutado el capítulo, y que hayan tenido un bonito inicio de año. Greetings!