Chat'de Lune: Es un gusto poder leerte nuevamente, nada que disculpar más bien perdonar a tu coronel. Espero que estés bien, me gustaría saber como lo estás llevando con lo de tu abuela, de verdad lo siento. Por cierto, me gustaría saber en que sigo fallando, gracias de antemano.

El campo de los sueños

"Si alguna vez te sientes sola, quiero que recuerdes que yo te estaré esperando"

Chikane despertó de pronto; aún estaba oscuro y Himeko dormía tranquilamente a su lado. Abrazó a la rubia y decidió volver a dormir mientras se acurrucaba en la ojiamatista.

~Sala de estar, Mansión Himemiya~

-No puedo decirles la verdad Marlenne, simplemente no puedo (decía Saeko angustiada)

-¿Me estás diciendo que tomaste su cuerpo? Y además, ¿cómo demonios hablas con ese? (Formulaba Marlenne con cara de pocos amigos)

-¿Viniste a juzgarme, interrogarme o ayudarme?-

-Linda, vine por un beso más que nada (con sonrisa seductora) pero me vuelas el coco con eso que me dices-

-¿Te qué? (Saeko apenas y entendió)

-Me vuelas el coco; lo pones a pensar mucho jaja-

-Mira, deja de buscar excusas para que te bese y ayudame ¿si?-

-Bueno, lo haré. Aunque estoy segura que no te bastará un jueguito para librarte; a la próxima o me besas o me cuentas toda la vara de una vez-

-Marlenne, exactamente ¿desde cuándo usas la jerga para hablar?-

-Desde que conozco y ando con tipos, algo así como el instituto-

-Y ¿porqué lo noto hasta ahora?-

-Cuando hablamos siempre quería dejar una buena impresión-

-¿Ya no te importa que lo escuche? ¿Acaso ya no significo nada?-

-Bueno, siempre y cuando estés dispuesta a algo más que un beso, yo puedo incluso hasta bañarme todos los días por ti jaja-

-¿Me tomas por tonta acaso?-

-No, voy muy enserio contigo; aunque eso ya lo sabías (susurro)

-Si, pero no puedo darte lo que quieres (se acercó sagazmente a Marlenne)

-De que puedes estoy segura, que no quieras es otra (la miró fijamente y toco su hombro sutilmente)

-Sabes que no está bien hacerlo en casa, no a mi esposo (su rostro rozaba la mejilla de la rubia)

-Respeto y admiro a Richard como a un hermano, pero le envidio la belleza con la que se casó... (miró a Saeko con una sonrisa sincera) ... La chica que me robó-

Un beso selló el momento, inevitablemente sus labios se esperaban día y noche. Saeko, aunque bien sabía que si su esposo se enteraba sería un golpe bajo, resistir besar a Marlenne le dolía más que pensar en el señor Himemiya. La rubia la apoyaba sin importar lo que sucediera, algo que su esposo no podía debido al trabajo.

-Haré lo que quieras, dime que necesitas y te ayudaré (Marlenne sostenía una mano de Saeko y la otra acariciaba su rostro)

-Gracias. Bien, acerca tu oído que nadie debe escucharlo-

~Departamento de los Ogami~

-Voy a darles un poco de espacio, así planeamos todo bien y nos tomamos nuestro tiempo preparando nuestra movida (habló Souma seguro)

-¿A dónde te vas a ocultar y qué vas a hacer con ella? (Se escuchó la melodiosa voz de Mikane)

-No la voy a lastimar, la quiero para mí. Así tu tendrás a Himemiya para ti sola y yo a Kurusugawa-san. Y por ahora no iré lejos hasta conseguir el dinero suficiente, ya que no quiero depender de nadie antes de irme-

-Sabes que puedo darte ese dinero, así desaparecen del camino y nos evitamos problemas futuros-

-Te lo agradezco, pero quiero demostrarle a ella que soy alguien que quiere lo mejor para ella y que va a trabajar por ello-

-Has lo que quieras, sólo asegurate de que ella no se te escape y todo irá bien-

-Nos mantendremos en contacto en caso de emergencia después de ejecutar el plan, necesitamos evitar las sospechas-

-Tienes razón Souma-kun, además recuerda que mi empresa pende de una importante reputación, la cual solo incrementará cuando ella sea mi esposa-

-Así es Risa-san, por eso vamos a tomarnos nuestro tiempo haciendo de este plan una obra maestra insospechable-

~Seis meses después~

La luna silenciosa daba un gustoso vistazo a la habitación de las doncellas con su presencia, dando minuciosos pasos por todo el lugar y degustando a lenguetazos de la hermosa escena con su luz.

No obstante, el sol puntual se dejaba ver por la ventana haciendo de aquella noche un sencillo parpadeo, que así como vino se fue, sin dejar rastro de estrellas. Luchando bruscamente por entrar en la habitación, los rayos de sol chocaron con el rostro de ambas jóvenes, que en sus últimos momentos de descanso luchaban en la dimensión onírica con una voz.

"Sacerdotisas, recibirán su poder para vencer al mal que quiere destruirlas"

Aquella imponente voz fue suficiente para despertar a las chicas que descansaban abrazadas. La señorita al abrir los ojos, se percató de la rubia cabellera de Himeko, disfrutó su perfume y su pecho se llenó de felicidad al saberla suya.

-Himeko, despierta por favor (Chikane miraba el suave cuerpo de su compañera; era difícil contenerse cuando la rubia se movía de tal manera que su ropa no cumplía con sus deberes de cubrir)

-Mnnn, no quiero (Himeko tenía una sonrisa pegada en su cara, un buen sueño de seguro. Ahora la peliazul deseaba estar en aquel sueño)

-¿Nya? Despierta pequeña estrellita dorada (La señorita frotaba su cabeza contra el brazo de la rubia, como un gato ronroneando)

-Jaja Chikane-chan ¡basta! (Al fin abrió sus ojos)

-¿No te gusta Himeko-nya? (miró a la rubia con amor, añoranza y deseo)

-EH? Chikane-chan tú... (Himeko quedó pasmada)

-¿Qué sucede Himeko? ¿Es muy raro? (preguntó la señorita avergonzada)

-No, para nada... es solo que... eres como en un gato y pienso que contigo no hará falta adoptar uno jeje (la sonrisa encantadora de Himeko derretía por completo a la peliazul)

-Señoritas, el desayuno está listo (decía Otoha fuera de la habitación)

Después de alistarse y desayunar, las doncellas salieron a dar un pequeño paseo por la ciudad. Dieron una vuelta cerca de unas tiendas, donde gustosamente se detenían para que Himeko se probara lindos conjuntos de ropa que robaban suspiros de la enamorada peliazul; también se detuvieron en su cafetería favorita: "Murako donut" para beber chocolate con rosquillas (las favoritas de Chikane, con lustre de vainilla).

-Chikane-chan, ¿estás cansada?-

-Claro que no, me gusta estar contigo, ¿qué hay de ti?-

-Pues... mi condición física no se compara a la tuya. Me duelen un poco los pies-

-Ohh bueno, entonces ¿qué te parece si descansamos un rato?-

-Bien, cerca de aquí hay una banca frente al río-

-Suena excelente, vamos entonces (tomó la mano de Himeko y le acompañó hasta la esquina de la cuadra)

-Mira Chikane-chan, después de tantas veces no había notado que abrieron una tienda de peluches (dijo emocionada)

-¿Te gustan los juguetes para pequeños? ¿No estás algo grande para ellos? jaja (la peliazul se burlaba de la joven rubia, que con estrellas en los ojos veía los peluches)

Uno en especial la hacía mirar con deseo; un león de piel blanca con la melena azul, no hacía falta pensar en el porqué se sentía atraída a este. Mientras la señorita por otro lado le miraba.

-Quiero comprar uno Himeko, ¿quieres acompañarme?-

-No lo sé, dependerá de cual es el que quieres-

-¿Ves a esa estrella dorada de allá? (Señaló al nombrado, que estaba cerca del león)

-¿Porqué quieres a ese? (Se acercó a mirarlo) Jeje es muy gracioso-

-¿Enserio? Deberías notar que es lo que veo en ti misma (susurró)

-¿Que dijiste Himemiya? (Himeko la miraba detenidamente)

-¿Eh? Himeko, acaso tú... ¿escuchaste lo que dije? (Había escuchado su apellido en lugar de su nombre, lo cual muy sutilmente le indicaba que algo había hecho mal)

-¿Te parece si lo repites valientemente ahora mismo? (El pie de la rubia daba lentos golpes en el suelo, que ayudaban al incómodo ambiente de silencio)

-Yo... no lo recuerdo (se zafó de la intimidante mirada de Himeko y se dirigió a la banca)

-Jeje Chikane-chan es tan linda, ¿porqué tiene que actuar así?-

La rubia se acercó a la banca y se sentó junto a la señorita, entrelazó sus manos y descansó su cabeza sobre el hombro de la peliazul. El silencio era arrullador mientras el sol se escondía tras las montañas, dejando un cielo naranja destellando; la señorita suavemente disfrutaba del contacto. Una dulce voz quebró el silencio, solo para hacer que el corazón de la señorita latiera a mil.

-Te amo Chikane-chan, gracias por estar conmigo-

-No hay nada que agradecer Himeko, y-yo... también t-te amo-

-Vaya, eres toda una sorpresa. De repente actuando tan tímida, te ves hermosa (Himeko levantó su cabeza y quedó frente al rostro sonrojado de la señorita. Con una sonrisa ladina se acercó y besó sus labios) Incluso sabes más dulce-

-Himeko, estás muy atrevida ¿qué es lo que tienes últimamente?-

-Últimamente (hizo una mueca pensativa) siempre he sido así Chikane-chan, sólo que hasta ahora tengo la oportunidad de demostrarlo; tú por el contrario estás dejando ver una tácita faceta tuya-

-Supongo que no puedo refutar eso, me haces actuar de maneras muy distintas Himeko. Algunas no tan perfectas como suponías de mí ¿cierto?-

-Eres más que perfecta justo así-

-Himeko, ¿puedo preguntarte algo?-

-Claro que sí, dime que quieres saber-

-Pues...-

"Oye tú, ayudame un poco"

"¿Qué demonios Chikane? Es algo de lo más sencillo, solo recuerda el consejo de mamá"

Recuerdo de Chikane

-¿Porqué de repente quieres ir?-

-Ya te dije que quiero hacer algunas cosas (la señorita de veía impaciente)

-Vale, entiendo (suspiró); pero mi niña, lo que le pides es poco sencillo, además necesitas hacer el ambiente primero y luego sueltas la pregunta. Por cierto, no pienses en hacerlo en tu pervertida habitación, lo entendería todo de inmediato y aún no sabes si está lista para hacerlo-

-¿Hablas en serio mamá? tú eres la mujer más pervertida que conozco. Bueno... después de Marlenne-san ¡claro está!-

-Jajaja eso puede ser verdad pero recuerda que las agarré el otro día entre besos a media noche y desde ese día Hime-chan me habla muy tímidamente. Por eso escucha lo que te dice tu madre. Si lo haces en tu habitación, Hime-chan va a salir corriendo sin mirar atrás-

-Vale, ya lo entendí-

Fin del recuerdo

-Himeko, ¿te gustaría acompañarme a la cabaña este sábado?-

-¿La cabaña? ¿De qué hablas Chikane-chan?-

-¿Eh? ¿No recuerdas la cabaña a la que...-

"A la que nunca fuimos con ella?" (finaliza su consciencia de inmediato)

"Espera, se me había olvidado ese detalle, no puedo hacerlo después de todo"

"Ya sabe el motivo, no hay problema. Ahora deja de poner excusas y dícelo ¡maldita cobarde!"

"Ya voy, no tienes que regañarme"

-Chikane-chan, ¿estás bien?-

-Perfectamente, perdona por eso Himeko-

-Y bien, ¿qué es lo que querías decirme hace un rato?-

-Yo estaba hablando de la cabaña en la playa. Había olvidado que la vez anterior que te lo propuse no pudimos ir-

-Espera... ¿la p-playa? Jeje pues no sé porqué quieres ir ahora jajaja (la rubia soltó una carcajada nerviosa mientras se tocaba su vientre)

-¿Acaso no es buena idea? ¿o es algo raro? (La peliazul miró fijamente a la ojiamatista)

-No es raro pero... podríamos esperar al siguiente verano-

-Ahhh ya veo, estás preocupada por el clima. No hay problema porque la cabaña está en una isla recreada. El verano es eterno allá-

"¿Qué es una isla recreada y porqué rayos tiene verano eterno?"

"Cálmate Himeko, no hay de qué preocuparse. Chikane-chan está enamorada de nosotras, no hay manera de que rechace nuestro cuerpo solo porque hemos comido unas cuantas rosquillas" (dijo la consciencia de Himeko tranquilamente)

"¿Acaso no piensas adecuadamente? No han sido unas cuantas; hemos estado viniendo a esta cafetería desde hace medio año. No puedo ir sin antes hacer un poco de ejercicio"

"No creo que eso sea muy sencillo, ¡mira cómo está! Puso esa carita de ángel para que le digas que sí"

"No le funcionará esta vez" (se respondió Himeko fríamente)

-Lo siento mucho Chikane-chan, pero no creo que sea posible este mes. Vamos a dejarlo para el otro verano-

-Pero... ya te dije que el clima no es un problema. Además, si llueve o truena podemos quedarnos adentro-

-Yo no... (fue interrumpida)

La rotunda negación de Himeko fue bruscamente obstaculizada por una voz que Chikane no quería volver a oír en su vida.

Si notaron, el capítulo es más largo que los demás, espero lo hayan disfrutado. Ya sé que debí haber actualizado hace como tres semanas pero no pude. Por cierto, aquí en Costa Rica estamos en el mes cívico, hoy fui a acompañar a mi pequeña hermana a desfilar y el 15 también voy (el sol me quemó la nariz )':) Por eso actualice la historia hoy, por el deber cívico a mis compatriotas.