II: Sangre negra
No dudó en llevarla al cuarto de huéspedes, haciendo una mueca al ver que su sangre ensuciaba las sabanas. Ya lo arreglaría después.
Luego salió a paso veloz de la habitación, buscando con una desesperación no propia de él algo con que detener la hemorragia. Al regresar, dejó todo sobre la cama, agradecía saber un poco sobre tratar heridas.
Entonces, fue hacía la chica. No dudo en desvestirla, empezando por los botones de su blusa. No sentía vergüenza alguna ¿por qué habría de tenerla? No era el momento.
Apenas descubrió el pecho plano de la muchacha, se llevó una no tan grata sorpresa.
Jamás espero ver aquello.
Un agujero enorme del cual borboteaba un líquido negruzco y espeso se encontraba en su pecho, provocando desconcierto y asco al joven de ojos dorados. Ese mismo líquido tendía a tornarse escarlata, para sorpresa del muchacho.
Las vendas no servirían de nada con eso.
Kid masculló algo inentendible, la frustración se notaba en sus gestos. No lograba entender como aun la muchacha seguía viva, respirando.
¿Debería buscar en google como arreglar eso? No solía atender heridas de gravedad.
Lo mejor era empezar a limpiar la zona, por lo que con un trapo mojado que ya tenía a la mano comenzó a hacerlo.
Tampoco se esperó lo siguiente.
Apenas sus manos rozaron la herida por pura casualidad, la mancha negra parecía volver al cuerpo, haciendo un asqueroso ruido húmedo.
Con desconcierto, se alejó, retrocediendo con cierta torpeza. En ningún momento apartó la mirada de ella.
Poco a poco la sangre desaparecía, y el enorme agujero en la piel se cerraba, hasta quedar como nuevo. Como si nada hubiera sucedido.
Death the Kid estaba preparado para infinidades de situaciones, pero no para esa. Nunca había visto algo como ello, ¿regeneración? Eso se lo dejaba a las brujas.
...
¿Brujas?
¿Y si se trataba de una bruja?
¿Había salvado una?
Nah, no podría ser.
No debía.
Esa niña se veía tan... ¿inocente? como para ser una. Aunque las apariencias siempre engañan.
Decidió que lo mejor era abrocharle la blusa de una vez, sin embargo, no dejaba de pensar en ello. Quizá otro cazador la había atacado por ser una...
No obstante, los cazadores no tendían a dejar el cuerpo de esa manera. Supuso que fue otro, ¿pero quién?, ¿otra bruja? No tendría sentido.
Kid se estaba carcomiendo el cerebro por pensar tanto. Había muchas posibilidades, descartando a los cazadores y brujas. Un animal, un humano, o ella misma.
Suspiró, le estaba dando muchas vueltas al asunto. Le saldrían hongos es la cabeza, como suele decirle Soul a Maka.
Se sentó al lado de la cama, mirándola. Su piel blanca como porcelana le parecía atractiva, y sus rasgos, familiares. Para él, le seguía pareciendo imposible que sea la misma chica de sus sueños.
Eso último se oía vergonzoso.
Tenía muchas preguntas que hacerle, pero no estaba del todo seguro sobre si comentarle acerca de esa...sangre. Si es que eso era.
Volvió a suspirar, incorporándose. Sería mejor dejarla descansar.
Pensó que lo mejor sería no informar a nadie sobre su hallazgo ni siquiera a su padre. Tenía una corazonada, pasaría algo malo si es que lo hacía. Y pues, él confiaba en ello.
Se paseaba impaciente por la mansión, sin saber muy bien qué hacer. Sentía una enorme preocupación y extrañeza por ella, y las imágenes que venían a su mente no lo tranquilizaban del todo. Chrona lo atormentaba, ese nombre siempre lo hacía dudar cuando se trataba de cazar brujas.
A veces temía equivocarse con alguna. Temía cometer un error y condenarlas a un destino que no merecían.
Como había pasado con otros cazadores. Algunos llegaban a tener algún trauma.
Su mirada se enfocó en el reloj de la sala, había pasado dos horas. Así que fue a verla, por si había despertado.
Subiendo las escaleras, entró nuevamente a la habitación donde ella se encontraba. La muchacha seguía durmiendo.
Kid hizo una mueca, no quería ser impaciente pero necesitaba hablar con ella. Tenía tantas preguntas y dudas que aumentaban con cada minuto que pasaba.
Apoyó la cabeza en la pared, torciendo los labios. Al parecer, tendría que seguir esperando.
