III: De la presa al depredador
— Entonces...— Kid dio un sorbo a su taza de té— ¿no eres una bruja?
— ¡P-por supuesto que no!—chilló escandalizada la muchacha— He visto...Las he visto, pero no pertenezco a una de ellas ¡lo juro!
— Bien, digamos que te creo. —mencionó, dejando su la taza en la mesa y entrelazando los dedos— Si no eres una bruja ¿qué eres?
Chrona enmudeció.
Apenas ella abrió los ojos, Kid se acercó rápidamente, claramente curioso y ansioso. Había pasado ya tres horas, en las cuales el joven cazador se mantuvo entretenido haciendo los deberes –que casi olvida por completo–, caminar en círculos alrededor de la habitación, sentarse en la cama, ordenar un poco su mansión –a pesar de que no podía estarlo más– y seguir observándola.
Palpando sobre la cama con sus pequeñas manos, se reincorporó, parpadeando lentamente. Kid se perdió en los ojos lilas, tan similares al cielo en un atardecer. Ella miró hacía todos lados, con la confusión impregnada en su rostro, intentado comprender como había llegado a aquel lugar.
Se talló los ojos con el puño de su blusa, y centró su atención en el otro, sobresaltándose. Separó los labios queriendo hablar, mas en su garganta se formó un nudo. En sus pupilas se percibía el miedo. Como un animalillo asustado, se encogió en su sitio.
— ¿Uh? — Kid tardó unos segundos en comprender el estado de la chica— No te preocupes, no te haré nada. —dijo con tranquilidad, queriendo trasmitirle esa misma a la de cabellos rosa.
— ¿C-cómo sé...? Qué...—se llevó la mano al pecho, viéndose sorprendida al no encontrar ese agujero. Balbuceó nerviosa, y luego volvió a mirar a Kid. Extrañamente, se sintió acostumbrada a la presencia de este, tranquilizándose.
— ¿Tu herida? —ella asintió.
— ¿La curaste?
— Más o menos...— desvió la mirada, sonriendo con cierto nerviosismo. — Desapareció cuando la toque.
Se dio cuenta que ella tampoco entendía a que se refería al ver su rostro estupefacto y confundido.
— Quiero decir, iba a curarla. Pero cuando intenté limpiarla, toda...esa sangre volvió a tu cuerpo.
Un largo silencio abordó la habitación. Ella no sabía que decir al respeto, empezando porque no tenía idea de que su cuerpo hacía eso. Aparte de ello, se sentía avergonzada por verse expuesta a un desconocido. Al menos no le hizo nada raro.
— Eh... ¿cómo te llamas?—inquirió, buscando romper aquel silencio. Así mismo, quería saber si ella era Chrona, necesitaba disipar esa duda, y otras más— Yo soy Kid.
La chica dudo al responder.
— Me llamo Chrona...—murmuró, cohibida por la mirada del contrario.
Death the Kid tragó grueso, con el corazón latiendo a mil por hora.
"Todo estará bien, mi amor"
La voz resonó en su cabeza, oyéndose tan claro que por un momento creyó que la chica frente a él lo había dicho. Esa voz lo estaba matando lentamente.
Con cuidado se sentó a su lado, sobre la cama, intimidándola un poco sin querer. Tenía más preguntas que hacerle.
— Chrona, dime ¿quién te hizo esto?—franco y claro, a Kid no le gustaba ir con rodeos cuando se trataba de aclarar sus dudas.
La respuesta que obtuvo eran solo balbuceos y la mirada asustadiza de Chrona. Los ojos de ella se centraron en sus manos, parecía romper a llorar en cualquier momento.
Kid se arrepintió al instante, verla así le dolía a pesar de ser una simple desconocida.
— Olvídalo. Supongo que estas muy cansada. —dijo con un suspiro, ganándose un nuevo asentimiento de la muchacha.— Estaré en el primer piso, por si me necesitas...
Ella volvió a asentir.
— E-eh, Kid...—su voz le causo una serie de escalofríos incomprensibles, era tan linda cuando decía su nombre. Oh, maldición, no debería pensar esas cosas...
— ¿Sí?
— Gracias. Por...—se detuvo unos segundos intentando hallar la palabra correcta— salvarme...
Sintió un revoltijo en su estomago, en ese punto agradecía estar dándole la espalda.
— No tienes porque hacerlo, Chrona.
Él sonrió para sus adentros, antes de abandonar la habitación.
Era de noche, las luces de la mansión no dejaban ningún lugar sin iluminar. Nunca. Y así era como le gustaba a Kid.
Chrona estaba sentada, con la mirada en el reflejo de su té. Ya no se sentía del todo agotada, aunque los parpados le pesaban y las manos las sentía entumecidas.
Sus ojos recorrieron la mesa, y luego se elevaron con timidez hacía el joven cazador. Jugó con sus dedos sobre su regazo, sin saber que responder.
— N-no lo sé...
Oyó al muchacho suspirar, ella tragó saliva.
— En resumen. —comenzó él, inclinado un poco el cuerpo hacía adelante, con los codos sobre la mesa y apoyando su mentón en sus manos.— Conoces lo que hacen las brujas, y también a los cazadores. No me quieres decir que te atacó, y no sabes cómo puedes regenerarte tan rápido.
— E-eso...ah...
— Toma un poco, si se enfría no te va a gustar.
— ¿Qué?
— El té. No tiene nada más que azúcar ¿O quieres que le agregué leche?
Chrona parpadeo rápidamente, ladeando la cabeza.
— Cambiaste la conversación...—dijo la niña, elevando ligeramente la comisura de sus labios, divertida.
— Te veías incomoda hablando de lo otro, eso es todo.
— Oh.
Con sus manos sostuvo la tacita, tomando el té ante la atenta mirada de Kid. Estaba ya algo fría.
Kid trataba de seguir la conversación, quizá podría encontrar alguna pista sobre ella y lo que exactamente era. Además, no podría ser humana, y si era una bruja... Chrona era un ángel comparado con las que él ha tenido que asesinar.
Hasta donde sabía, ella tenía doce, lo que significaba que Kid era dos años mayor. También, Chrona nunca había asistido a la escuela, y era ciudadana de Nápoles. Aunque pasó la mayor parte de su vida en Estados Unidos.
En ningún momento mencionó a su familia.
Kid tampoco lo hizo.
Nefastamente, la tranquilidad en la que estaban sumidos no duró mucho tiempo. El estruendoso sonido del vidrio romperse y las varas de metal pintadas en oro que cayeron al piso alertó al cazador. Se incorporó rápidamente, barriendo con la mirada la habitación. Sentía su pulso acelerarse pero debía mantener la calma. Debía hacerlo por Chrona, sabía que el pánico se extendía fácilmente, y algo que flaquee en su seguridad, causaría estragos en el estado emocional de la niña.
En especial cuando ella acababa de pasar por una experiencia tan horrible al ser atacada y haber estado casi moribunda.
Kid tomó la mano de la chiquilla, quien no se había movido ni un ápice. Incluso seguía sosteniendo la tacita de té, aunque le temblaran las manos del puro terror. El muchacho intercalaba su mirada entre ella y su alrededor.
— Tranquila, Chrona, estoy aq-
— Buenas noches, Kid.
El mencionado se dio la vuelta, frunciendo el ceño al ver a la figura frente a él. Sus músculos se relajaron, reconociendo al otro cazador, un joven rubio dueño de unos ojos vacios que a veces le producían escalofríos.
— ¿Justin? ¡¿Qué carajos haces aquí?! ¡¿Ya viste lo que hiciste a mi ventana pedazo de imbécil?! —prácticamente rugió el chiquillo, aunque más calmado al ver una cara conocida. — ¿Dónde demonios están tus modales? ¡Hay una maldita puerta ahí, joder!
— Lo siento, Kid, creí que estabas en apuros. —comentó, jugando con uno de los audífonos que se asomaban por su cuello.— Atrapaste a la bruja, me alegro. Un peso menos ¿no?
Death the Kid frunció el ceño, apretando la mano de la menor.
— ¿Qué...? Ella no es una bruja. —negó, sin apartar la mirada del contrario.— Es una niña, Justin te has equivocado.
El rubio suspiró, negando con la cabeza.
— Veo que no queda de otra, Kid.
No hubo el suficiente tiempo de reaccionar cuando el filo del metal atravesó la carne, ensuciando el piso con espesa sangre. Un chillido femenino inundó la habitación, que ahora se convertía en una prisión para ambos, sin lugar a donde escapar.
— K-Kid...
Cazador frente a cazador, uno protegiendo a quien normalmente consideraría su presa. Kid escupió sangre, respirando con dificultad cuando el filo del arma salió de su estomago.
Los cazadores poseían una mínima cantidad de magia, la cual compensaban con su inteligencia. Ellos podían desde manipular objetos a voluntad, hasta ejercer el control mental o la regeneración.
Como el caso de Justin Law, que su habilidad era la de crear para luchar. Formando armas de la nada, manipulando su composición a su gusto. Aunque eso no funcionaba con seres vivos.
El de Kid era distinto. Completamente distinto.
— ¿Qué haces? —inquirió Jusin, alzando las cejas de la sorpresa.
Kid tampoco lo entendía; sin embargo, su instinto le gritaba que debía protegerla. Bruja o no, eso era nimiedad para él.
El muchacho combatió con brujas anteriormente, desde sus ocho años no paró de cazarlas. No obstante, todas ellas era un real peligro para la humanidad. Asesinando, manipulando, destruyendo y creando el caos.
Chrona no podría hacer algo como ello.
Era imposible.
¿Por qué era imposible...?
¿Qué sabía él de Chrona?
No sabía absolutamente nada.
Y aún así, si era necesario, moriría protegiéndola.
Nota de autora kk
He sufrido para escribir esto, en serio xD
¡Muchas gracias a todos! Sorry si no respondo sus comentarios, prácticamente no sé que decir ;/; No pensé que este fic tendría tan buena acogida, yo creía que este fandom estaba más muerto que Shinigami-sama -me pegan- Me alegra sus reviews y favs, me motivan a seguir 3
Espero no ir demasiado rápido con la historia... o muy lento. Y ojala les haya encantado este capitulo, porque a mi me ha gustado escribirlo asdasf
En wattpad también lo estoy subiendo, para esos lectores que están más encariñados con esa plataforma uwu Planeaba ponerlo en DA, pero creo que lo haré una vez que termine el fic o vaya más de la mitad xD
Creo que me he extendido mucho, oops
Presiento que el sigueinte capitulo va a ser un poco más largo o quizá no~
Pero introduciré un/unos(?) nuevo/s personaje/s ewe
Sin más me despido, ojala la pasen bien donde quieran que estén 3
(Y sí, copie y pegue la nota porque es el mismo sentimiento para mis lectores asjdahskfjah /3)
