V: Lo que no quiero ser
— Tengo miedo...
Maka tomó sus manos, besando sus dedos.
— No te pasará nada malo Chrona.
Ella alzó la mirada, encontrándose con unos cálidos oliva. Sonrió tímidamente, abrazando a su única amiga.
— Estarás a salvo, ellos te esperan, Chrona. — mencionó la rubia, acariciando los cabellos de la menor.
Maka se estaba sacrificando de nuevo, por ella. Ambas no tardaron en abrazarse, con el miedo impregnado en sus corazones, pero sabiendo que debían seguir y no detenerse por eso.
A Chrona le gustaba escuchar los latidos de Maka, era una sensación tan tibia y magnifica. Como si encontrara una momentánea paz en su alma.
— No tienes de que preocuparte, Ragnarok irá contigo.
La de ojos pálidos escuchó un bufido detrás de ella, sabiendo que no sería un viaje tranquilo.
No existía paz alguna al lado de Ragnarok.
Fuera de la mansión el tiempo también se había detenido.
Chrona le había explicado el sentido de su magia, en cómo se especializaba en el control del tiempo; sin embargo, al estar débil no podía mantenerlo por mucho tiempo. A lo máximo veinte minutos.
Kid suspiró aliviado, sin soltar en ningún momento la mano de la menor. Debían huir antes de que el poder de Chrona comience a debilitarse.
Aunque sentía cierta presión en la garganta al dejar su hogar, por más solitaria que haya sido su estadía ahí.
Corrieron lo más lejos que pudieron, aunque utilizando únicamente sus piernas no llegarían a más de un kilómetro.
El joven cazador no entendía del todo que había sucedido, era extraño que Justin lo haya atacado sin importar qué, empezando con que se preocupó por su bienestar apenas llegó.
Era mejor no pensar mucho en ello por ahora.
— Por aquí...
La bruja sabía sobre un lugar donde nadie podría encontrarlos, o así le dijo. Confiaba plenamente en ella. Por otro lado, le llenaba de alergia el que se encontrara bien como para poder movilizarse tan rápido.
Las luces de la gran Death City dejaron de alumbrarlos en un punto específico, en una zona donde los faroles no existían y las casas se encontraban deterioradas, con sus paredes agrietadas y sucias, al igual que las ventanas rotas o abiertas en par.
Si Kid no estuviese tan distraído siguiendo a Chrona, le hubiera dado un ataque con tan solo ver el desastre en ese lugar.
La menor rogaba por haber elegido el camino correcto, se lo había explicado incontables veces. Se equivocó en el primer intentó, y perdió a Ragnarok de vista en el transcurso de esa batalla que la tomó desprevenida. No podía erra ahora, no podía perder a alguien más.
¿Cómo estarían Maka y los demás? ¿Se habrían dado cuenta que no llegó a tiempo?
¿O seguirían esperando a que llegue?
Esperaba fervientemente a lo último.
Doblaron por unas calles más, poco a poco se iba tornando más lúgubre, donde la luz de la luna no llegaba.
El sonido se había esfumado por completo, Kid se dio cuenta de ello cuando dejó de oír el murmullo del viento sacudir las ramas de los árboles secos que adornaban los jardines de esas calles.
Las pisadas de ellos hacían eco, y parecía que se volvía más fuerte conforme avanzaban.
Fue entonces que Kid notó algo que lo mantuvo confundido mientras caminaban.
Si Chrona había detenido el tiempo...
...¿por qué sentía el viento dar de lleno con su rostro?
Se detuvieron frente a un edificio de unos veinte pisos, de ventanas cerradas y la fachada empolvada. Sin embargo, a diferencia de las otras casas, sus paredes no estaban agrietadas.
— Aquí —la niña de cabellos lilas se giró, sonriendo aliviada—, aquí es.
En la entrada del edifico, un reloj marcaba las once de la noche.
El segundero corría sin ningún problema.
— Chrona. —su voz sonaba claramente preocupada aunque la menor no se percató.
— ¿Sí?
Ambos seguían tomados de la mano, caminando ya a paso lento.
— Dijiste veinte minutos, ¿cierto?—articuló con cautela el azabache, mirando fijamente al reloj.
El rostro de la bruja se deformó en una expresión de puro terror.
— Debemos apurarnos. —la voz le volvía a temblar, tirando de la mano del cazador.
¿Cómo no se dio cuenta? ¡Había pasado más de los veinte minutos!
Que tonta era...
Ya frente a la puerta, la abrieron, empujando hacía dentro. Chrona sabía que ese lugar era seguro, protegido por una magia antigua que impedía que cualquiera que ella no permitiese entrase. Mas no pudieron poner un segundo pie en la estancia.
— ¡Chrona!
El gritito de sorpresa de la chica lo alertó, y extrañó el tacto de su mano al momento en que la apartaron.
Abrió sus ojos con sorpresa, un grupo de cazadores los había alcanzado, encabezados por Justin. Un látigo tiraba de los pies de la bruja.
No, no podía ser.
No ahora.
Estaban tan cerca.
El muchacho corrió hacía ella, escuchando a la vez como indicaban que lo atacaran. Su cuerpo no se detuvo por más que las flechas y balas se incrustaban en su carne. Debía salvarla, tenía que. Era su Chrona, su preciosa Chrona.
Tomó su mano, ella gritaba desesperada para que los dejaran ir, su voz se desgarraba en presencia de la siniestra luna. El chico la sostuvo con firmeza, tirando hacía atrás, con una fuerza que no tenía idea de donde saco, con sus manos aferrándose a los delgados brazos de la bruja. Chrona sollozaba, el látigo pelaba la piel de sus piernas, enterrándose en su carne. Le lastimaba. Para Death the Kid, el resto de cazadores debían pagar por hacerle daño.
Ordenes por aquí y por allá, aturdían su cabeza, que intentaba hallar una forma de liberarla. Estaba oponiendo suficiente resistencia ambos, al no dejarse arrastrar tan lejos. El soltarla sonaba imposible en la mente del cazador.
Kid juró sentir sus pies enterrase en el cemento. Se acercaban a la puerta, ¿de qué manera lo logró? No lo pensó, no era momento para ello.
La soga se rompió, y rápidamente cargó a la niña, corriendo hacía la entrada. Estaba a unos pasos, nuevamente estaban cerca. Al fin, presentía que en ese lugar era el único donde estarían a salvo.
Tiró el cuerpo de ella al interior, Chrona cayó de espaldas, mirándolo asustada. No sabía qué hacer, a pesar de que su mente maquinaba a mil por hora durante todo ese momento.
Sus ojos pálidos visualizaron con horror un destello plata, y el silbido de algo acercarse. El anzuelo metálico de un arpón atravesaba el cuerpo de Kid, destrozándole la columna cuando entró al edificio.
Las puertas se cerraron, Kid cayó de rodillas, temblando. Las puertas habían cortado la soga que unía el anzuelo con el arpón.
— ¡Kid! ¡No! No, no… —su voz se sentía perdida, Kid no podía escucharla. Ella se recostó a su lado, llevando sus delicadas manos al rostro del contrario buscando atención en sus ámbares ojos. Lo llamaba bajito, susurrando su nombre con temor. Podía sentir su aliento, pausado, agonizante. Aun respiraba, y esperaba que siguiera siendo así.
La sangre escurría por sus ropas, Kid jadeaba, dolía demasiado pero no tenía fuerzas para gritar. Su mente divagó, recordando las veces en que entrenaba duramente, donde su pequeño cuerpo era mutilado para probar su resistencia y la velocidad de su regeneración. Esto no debía ser nada.
Cerró los ojos agotado, tenía que quitarse eso o podría darle una infección o quién sabe qué.
— Estaré bien…—musitó, estaba comenzando a dejar de sentir. El cansancio lo dominaba. Y el escuchar la dulce voz de la brujita lo llenaba de paz aunque esta suene preocupada.
Su mente se nubló, no podía continuar pensando.
Simplemente cayó dormido.
Respiraba lentamente, sus latidos golpeaban violentamente su garganta, como si su podrido corazón estuviera a puntos de escapar por su boca y desaparecer por completo.
Las espinas quedaron incrustadas en los cuerpos de los cazadores, atravesándolos y desmembrándolos. La sangre salpicaba, las viseras se desperdigaban por el suelo. Sus manos se alzaron con elegancia, controlando la dirección de las espinas, manteniendo esa sonrisa maquiavélica en su rostro níveo.
Una débil carcajada, mezclada con el grito aterrador de los cazadores siendo brutalmente asesinados.
Era su paraíso y a la vez su pesadilla.
Relamió sus labios, saboreando la sangre ajena. Cerró sus puños, y las espinas se incrustaron en un cazador en particular, destrozándolo por completo.
Tenía el poder para destruirlo todo.
Pero también para detenerlo.
Volvió a reír. Uno, due, tre. Poco a poco caían a su alrededor como dominós.
Quattro cinque, sei. Ya no quedaba nadie a su alrededor.
Sola.
Kid observó la escena, su estomago se revolvía al ver aquel esquelético cuerpo moverse con total facilidad, acabando con todo. Reconocía esa silueta, era capaz de sentir esos pensamientos tan desgarradores, que apuñalaban su corazón y lo hacían sentir estar en el más tenebroso abismo.
¿Qué le había pasado? ¿Por qué sufría tanto? Ella no era capaz de matar a nadie, entonces…
¿Qué estaba haciendo?
No podía permitir que su único amor cayera en esa pesada oscuridad, no podía permitir que las manos de ese dulce ángel se manchen con sangre.
No debió permitirlo.
— ¡Detente Chrona! ¡Basta!
Eso le hubiera gustado decir pero no podía separar los labios. En sus iodos solo estaba el eco de la maniática risa de su amada.
Pero aún así ella se giró hacía él. Kid sonrió, incluso podía ver belleza en la sonrisa torcida y los ojos hundidos de la bruja.
Le había prometido amarla en todas sus formas, le había prometido protegerla de ese mundo tan cruel.
Le había fallado.
Y ahora pagaba las consecuencias, en el instante en que unas rosas se clavaron en su garganta.
Cuando despertó, lo primero que vio fue unos ojos familiares y cálidos. Y una sonrisa débil se formó en sus labios, se sentía mejor al saber que ella estaba bien.
— Ya estamos a salvo, Kid. —fue lo primero que dijo Chrona, tomando la mano del cazador.
Él desvió la mirada del rostro de la chica, notando que se encontraba en un cuarto de hospital, o eso suponía por las paredes inmaculadamente blancas y la estantería llena de medicamentos que estaba frente a la camilla donde estaba echado. Kid se incorporó, se sentía adolorido, aunque se percató que sus heridas ya habían curado. También vio que unas vendas cubrían la zona donde el arma había perforado, eso no tenía sentido para él, después de todo, esa zona ya estaba sana.
— El anzuelo ese estaba envenenado. —dijo de repente la niña, con la mirada gacha— Te pusieron un ungüento para eliminar el veneno.
— Oh...
¿Los cazadores... habían intentado envenenarlo? Era parte de una de las familias más respetadas entre los cazadores, en su sangre corría la misma que la del primer cazador de la tierra ¿Por qué? ¿Por protegerla?
Pero asesinarlo significaba acabar con toda la familia, era hijo único.
¿Su padre sabría de ello?
¿Lo habrían atacado? Existían tantas inconsistencias. Si querían acabar con ellos, pudieron hacerlo antes, ¿por qué justo cuando se encontraba con ella?
¿Sería una escusa para asesinarlo?
Pensar tanto solo hacía que le doliera terriblemente la cabeza.
— Agh...—cerró y abrió los parpados, agotado.
— Deberías descansar un poco más~ —canturreó Chrona sonando adorable por esa vocecita suya que poseía.
— No quiero... —torció los labios con desgano.— ¿Cuanto tiempo...?
— Es mejor que lo sepas después, Kid. —las manos de ella no soltaban las suyas en ningún momento, acariciando sus dedos con suavidad. — No hagas preguntas por ahora ¿sí?
— ¿Hay algo malo con hacerlas? —inquirió, alzando las cejas.
— Acabas de despertar, ¿no es así? Te duele la cabeza, llenarte con información te haría mal...—habla despacito, con la voz algo temblorosa y bajita.
Las mejillas de Kid se tiñeron de un tenue rosa, se veía tan tierna cuando se preocupaba por él.
— Está bien, confío en ti. —el rostro de la bruja se iluminó en una adorable sonrisa, causando estragos en el corazón el mayor. Ella no le había fallado hasta el momento.
A pesar de haber mentido sobre su naturaleza.
«No quiero ser una bruja...»
Él entendía eso.
Después de todo, tampoco quería ser un cazador.
¡Nota de autor!
Hola, holitas~
No puedo creer que haya actualizado más rápido de lo que creí :0 Holy purr
En fin, ¡gracias por leer! x'D
Ah, tenía pensado ponerle nombre a este AU, que no está del todo explicado. Pensaba ponerle estos, but ¿cuales creen que sería mejor? :0
"Hunter&Witches"
o
"Wiccaverse".
Además de hacer una guía (que publicaría en deviantart) para explicar un poco la sociedad de los Cazadores y Brujas. Aunque será más explicito en el fanfic~
El siguiente capitulo sí o sí va a ser largo, muchas cosas que explicar~
Welp, ¡nos leemos! Kokoros para todos 3
