VI: Lo que somos y no somos
— Debe ser un milagro.
— Uhm…Seguro.
Cuando le preguntó cuánto tiempo había estado inconsciente, Chrona le había respondido que unas cuantas horas.
Después de haber estado insistiendo durante minutos sobre cuanto exactamente – y poniéndole los nervios de la brujita–, le confirmó que fueron ocho horas. Kid por poco grita del puro entusiasmo, para la extrañeza y diversión de Chrona.
Parecía que el decirle eso lo había llevado a otro mundo, su cara de alucinado le decía eso a la menor.
— ¿Se puede?
Una voz femenina desde afuera los llamó la atención. Kid alzó las cejas, creyendo reconocer la voz. Por otro lado, Chrona se levantaba de la cama sin perder su sonrisa.
— Sí, Maka.
La puerta blanca se abrió, dejando pasar a la tal Maka. Su cabello rubio cenizo suelto llegaba por debajo de sus hombros descubiertos ya que llevaba una blusa de tirantes blanca.
Kid entreabrió los labios, por la sorpresa. La conocía, aunque llevaban años sin siquiera verse. Era la hija de una de las familias más poderosas de los cazadores, los Albarn. Sin embargo, esa fama se fue por el caño cuando el padre de Maka, Spirit, fue acusado de traición al descubrirse su estrecha relación con un par de brujas. Nunca se especificó acerca de ello, pero desde ese día no volvió a ver a la rubia.
Y ahora estaba frente a ellos, aunque su mirada se centraba más en Chrona.
— ¿Y cómo está nuestro invitado especial? —Dijo, cruzándose de brazos.
— Yo muy bien. — Kid respondió sin más, sin despegar los ojos de la ex-cazadora.
— Perfecto. — ella extendió su mano hacía él, sonriendo levemente. — Gracias por cuidar de Chrona.
Kid titubeó; sin embargo, correspondió el gesto.
— De nada.
Ella soltó su mano luego de un ligero apretón, borrando su sonrisa al instante.
— ¿Por qué?
La pregunta hizo que alzara su cabeza, frunciendo levemente el ceño.
— ¿A qué te refieres? —inquirió el muchacho.
Maka dirigió su mirada a Chrona, y luego regresó a Kid.
— ¿Por qué lo hiciste? Creí que los cazadores mataban a las brujas.
— Ella no ha hecho nada, no tendría sentido. Además…
— No tiene sentido acabar con la vida de inocentes, eh. —cortó. Kid detectó cierto resentimiento en la voz de Maka, lo cual más que incomodarle, le producía curiosidad.
— Maka, no…—la mano de Chrona tiró del borde de su blusa. La rubia suspiro, negando con la cabeza.
— Tú has asesinado brujas, Kid. Dime, ¿todas hacían daño?
— Sí. Absolutamente todas. Maka, ¿a qué quieres llegar con…?
— Tú padre, —su tono despectivo, la mirada llena de rabia en sus ojos. Había algo extraño que no lograba entender— solo te ha enseñado la maldad de ellas. Chrona no ha hecho nada, eso es cierto. Pero por ser una bruja merece la ejecución de un cazador.
— Los cazadores no asesinamos a inocentes, Maka. Nadie más que tú debería saberlo. —Kid se estaba irritando. La manera en que hablaba de su padre no le agradaba.
— Entonces ¿por qué Justin y esos cazadores querían asesinar a Chrona? Te han hecho creer todo este tiempo que es así. A ti, a mí, a mi familia. Nos engañaron a todos.
— ¡Basta, Maka! ¿Por qué mi padre haría algo así?
— ¡Asura no es tu padre, imbécil!
El silenció los inundó. Maka con el ceño fruncido y sus ojos ligeramente llorosos, apretaba los puños con fiereza. Por su lado Chrona tragó saliva, jugando con el borde de su camisa gris. La tensión en el cuarto era tan fuerte que ni un cuchillo la podría cortar.
La primera en romperlo fue Chrona, alzando la mirada hacia Maka.
— Él no tiene la culpa, Maka…
Albarn apretó los labios, su rostro se encontraba enrojecido. No había ido a ver a Kid para eso. Se estaba dejando llevar por la emociones otra vez.
— Ellos asesinaron a Soul, Chrona. —Su voz llena de amargura se tornó triste, en un suave susurro— Yo… no fui lo suficientemente fuerte. Kid, lo siento. —ella desviaba la mirada, clavándola permanentemente en las inmaculadas baldosas del suelo. — M-me retiro.
No les dio tiempo para decir algo más. Ella salió corriendo cerrando con fuerza la puerta tras de sí, sobresaltando a Kid.
Chrona se giró en su dirección, con la cabeza gacha, mientras su mano sostenía nerviosamente su brazo izquierdo.
— Ella no siempre es así, Kid. D-de verdad está preocupada por ti, uh… ¿Kid? Oh.
En el rostro del azabache estaba plasmada la misma incertidumbre. Todo fue demasiado rápido o quizá él era muy lento para entender. Su cerebro no procesaba la idea del todo aunque ya la ha entendido.
Su padre, Asura, ¿no era su padre?
¿No era su padre?
No lo es.
Pero siempre ha cuidado de él.
¿Siempre?
No siempre.
No siempre cuido de mí.
No siempre cuido de ti.
Nunca dijo amarme.
No lo amó.
Nunca lo amó, nunca estuvo con él, nunca lo vio creer. Pero es su padre, él lo crió. Lo acompañaba en sus entrenamientos. Aunque jamás lo felicitó.
Mientras su cuerpo se deshacía en pedazos, y su sangre se esparcía por el piso, su padre solo se limitaba a mirarle por encima.
Sus dedos se enterraron en las sabanas, las imágenes de su infancia rondaban por su mente. Recuerdos dolorosos y nada felices. Podría haber explotado si hubiese sido débil.
¿Quién era su padre?
¿Tenía uno?
Nunca tuvo uno.
No tuvo padres.
— Quiero dejar de pensar…
¿Lo engañaron? Su padre lo engañó, le mintió toda su vida. Pero no es su padre.
…tampoco lo llamó hijo.
Nunca dijo ser su padre, él solo había asumió que lo era.
¿Entonces jamás le mintió?
Él solo se creó todo eso ¿cierto? ¡¿Cierto?!
— Kid…
¿En qué momento comenzó a llorar?
No tenía ganas de salir de la habitación. Se sentía tan tranquilo ahí dentro debajo de las sabanas, con los ojos cerraros y confortado por el calor del cuerpo ajeno. Volvió a soñar; no obstante, esta vez era diferente. La imagen de ella moviéndose de esa forma tan escalofriante y perfecta, destruyendo lo que hacía al mundo más imperfecto.
Antes, sus instintos asesinos como cazador eran difíciles de controlar, pero al estar junto a Chrona, sentía que podía dejarlo ir sin más. Si antes soñaba con la ejecución de la bruja ahora la veía cometiendo el más maravilloso caos.
Era extraño, insólito, el pensar en esa parte que le gritaba matar a su alrededor. Todos los cazadores lo tenían, al igual que las brujas ¿En verdad eran diferentes a ellas?
Estaba mal. Desear la muere estaba mal. Pero su naturaleza le pedía hacerlo.
Sus manos se ciñeron a la delicada cintura de la menor, quien suspiró, acurrucándose en el pecho del chico. La amaba.
Se había enamorado en sus sueños, de su imagen, de su borroso e incierto recuerdo. No se había enamorado de la niña que dormía plácidamente en sus brazos.
Ella apoyó sus manos a la altura del corazón de Kid, el cual latía como loco, retumbando en los oídos del azabache. Aun no entendía el significado de lo que soñaba, de esas imágenes de Chrona.
Solo sabía que era perfecta, a pesar de que su presencia solo se mostraba en sus pesadillas.
Él no tenía sueños, ¿en qué pensaba? Jamás tuvo sueños. Solo pesadillas.
Chrona era su perfecta pesadilla.
Una pesadilla demasiado brillante. Era su luz, una luz tan enfermiza.
Una luz que lo guiaba a unas verdades que jamás quiso descubrir.
¿Quién era Chrona? Era una bruja. Pero existía algo más que eso. Ella no era solo una bruja del montón.
¿Quién era Chrona? La niña que encontró en un sucio callejón y la llevó a su hogar.
¿Quién era Chrona?
Era la chica de sus pesadillas que le estaba llevando a descubrir una verdad que jamás tuvo intención de averiguar.
¿Quién era Death the Kid?
¿Quién era él?
Era un cazador. El hijo de la familia más prestigiosa, los Death. Futuro líder de los cazadores, quien exterminaría la maldad del mundo. Quien acabaría con las brujas que solo buscan el caos. Y pondría un orden en ese mundo caótico.
Que radical sonaba eso.
Pero acabar con las brujas era acabar con Chrona. No era lo que buscaba.
No podía redimir a Chrona, de pues de todo, ¿Qué había hecho para merecer la redención de un cazador? Nada.
No hizo nada mal, entonces no tendría sentido el que sea perdonada. Era una bruja que no hacía daño, no existía algo que perdonar ahí.
No había maldad que perdonar.
Chrona abrió los ojos, encontrándose con unos cálidos ámbares. Sus mejillas se tiñeron de un adorable rosa por la cercanía, y bajo la vista, causando que Kid sonriera.
Tan preciosa, tan perfecta. Ella era todo.
Era un sueño y una pesadilla. Era la encarnación del caos y el orden. Hacía estragos en él, y a la vez lo completaba como persona.
¿Quién era Kid?
Era un chiquillo que estaba experimentando lo que es el amor, a pesar de que jamás fue amado.
Era un niño en un mundo extraño, cimentado por la injusta y las mentiras.
Era un asesino de brujas.
Él no quería poner el orden en el mundo a partir del asesinato.
¿La maldad se extermina con maldad?
No estaba seguro de ello.
Una de sus manos buscó la de Chrona, entrelazando los dedos y entregándole la calma a sus instintos asesinos. Era la presa ahora, sus pensamientos eran devorados por la presencia de la bruja.
Ese instinto que le pedía matar también le decía que debía morir.
Estaba muriendo en los brazos de ella.
Y se sentía malditamente bien.
Los pasillos de ese lugar eran muy distintos a como lo sería en un hospital.
Las paredes eran grises y no estaba del todo seguro si lo habían pintado de ese color o era el cemento. El piso se veía sucio, como si no lo limpiaran desde días. Era estrecho y poco iluminado, dándole un aspeo lúgubre.
Sin embargo, Chrona se sentía como en casa en ese lugar tan sombrío.
Kid, por su parte, trataba de no mirar el suelo. Era tan cochino que le daba escalofríos. Habían algunas cosas tiradas, como envoltorios de dulces o algún que otro juguete. Prefería quedar ciego a seguir viendo ese desorden.
Se dirigían a…bueno, no lo sabía. Chrona todo este tiempo le estaba guiando y no respondía todas sus preguntas. Le incomodaba un poco eso, pero había puesto toda su confianza en ella. Y ella también lo había hecho en él.
Lo poco que le dijo era que querían hablar con él de algo importante.
— Este pasillo es muy largo…
— Lo sé, pero ya estamos por llegar.
Kid hizo un mohín impaciente.
— Uh…Oye…—Chrona llamó su atención, haciendo que la mirase. — ¿Nos hemos visto antes…?
—… Creo que sí.
Chrona sonrió levemente.
— Pero nunca nos hemos visto.
— ¿Y si quizá lo olvidamos?—Kid se detuvo, sus ojos se mantuvieron fijos en los de Chrona. — ¿Por qué tenemos esta conversación en mitad de un pasillo?
— Se me ocurrió, eso es todo. —Chrona también se detuvo, juntando sus manos y jugando con sus dedos. — ¿Sabes? Siento como si alguna vez te hubiese visto… Pero es imposible.
— No creo que sea apropiado eso ahora—la voz del muchacho era en cierto modo, nerviosa. Si esas pesadillas eran ciertas, si la conocía por sus sueños, ¿qué implicaba eso? Tenía miedo el saber la respuesta— ¿No están esperan-
— Estuve encerrada en el calabozo de tu familia Kid, ¿cómo podría conocerte? ¿Has ido a verme alguna vez?
…
¿Qué?
