Día 5: AU futurista.


El joven de cabello naranja se recostó en el borde del techo del edificio, y sujetándose con fuerza, extendió su brazo siguiendo la pared de la construcción para ayudar a su compañera.

-Puedo subir sola ¿sabes? -escuchó su voz un poco más abajo.

-Lo sé, pero te estás tardando demasiado, quiero disfrutar lo máximo posible este cielo despejado -se burló él.

La chica se rió, y unió sus manos, usándolas como soporte para escalar el último trecho de la pared.

Cuando ambos estuvieron en suelo firme, sonrieron y respiraron profundo.

Habían logrado alejarse del molesto ruido y del pesado smog que ya se habían vuelto característicos de la ciudad, viendo por fin el cielo celeste sobre ellos.

El sol brillaba con intensidad, y no se escuchaba nada salvo el suave silbido del viento al chocar contra sus figuras.

Los chicos se miraron y se abrazaron, riendo triunfantes. Habían soñado durante años escalar el edificio más alto de Tokio, sabiendo que podrían respirar aire limpio allí, y sería un crimen desaprovechar la oportunidad que se les presentó ese 15 de mayo de 2053, en el cual toda la ciudad estaría frente a cualquier aparato en el que se mostrara la transmisión nacional del presidente dándole ánimos a su pueblo acerca del inminente conflicto bélico. Ichigo y Rukia, los dos jóvenes, habían aprovechado que la seguridad del edificio estaba distraída, y, saliendo por una ventana, lograron escalar el último piso gracias a los diseños decorativos de las paredes.

Ahora estaban allí. Sintiéndose más libres que nunca. Sin importarles las fatídicas palabras que el jefe de Estado les dedicaba. Teniéndose el uno al otro, como siempre había sido.

La pareja se acostó en el techo plano del edificio, lado a lado, poco interesados en el futuro del país, sólo concentrándose en como el tiempo se paralizaba al estar juntos y tranquilos.

El sol radiaba brillante sobre sus cabezas, lejos de la contaminación de aquel mundo distópico, centrado en el consumimo. Y cerca de él, la luna se alzaba majestuosa, sin opacarse por el brillo del astro rey, siendo siempre su fiel compañera.

Tal y como los adolescentes que los observaban, riéndose de las estupideces que se les ocurrían, el sol y la luna giraban constantemente por el cielo terrestre sin interesarse en lo que pasaba bajo ellos, a veces muy separados, a veces casi tocándose, pero siempre, siempre volviéndose a encontrar, aunque fuera por un par de minutos, fundidos en un abrazo enceguecedor, producto de la unión de dos opuestos inseparables.


Disculpen que sea un capítulo tan corto, no tuve mucho tiempo para escribir hoy. Espero que se haya entendido el futurismo en este one shot.

Nos leemos mañana.

¡Namarië!