Día 14: libreBasado en la canción "el tiempo está después" de Perotá Chingó.


Ella sabía que él no era feliz a su lado.

Mas eso no era excusa suficiente para evitar la culpabilidad que se instalaba en su cuerpo.

Estaba embarazada. Embarazada de un hombre eternamente atraído por otra mujer. Un hombre que tuvo que sacrificar su felicidad por el bien común.

Un hombre parado en la entrada de su casa, con la vista fija en el cielo. Un cielo común, sin nada especial, sólo mas titilantes estrellas y la luna. Una luna que para el hombre, y sólo para él, se veía agonizante. Solitaria y agonizante.

Rebuscó en sus bolsillos un cigarrillo, y lo prendió mecánicamente. Su padre fumaba frente a la tumba de su madre, y él fumaba frente a esa luna aullante que parecía estar respirando por última vez.

Exhaló el humo de sus pulmones, observando como se disipaba en el aire.

El escenario se repetía, noche tras noche.

El hombre, antaño héroe de un mundo desconocido al común de los mortales, llevaba tóxico humo blanco hacia sus pulmones, esperando callar la pena en su interior, esperando matarla, ahogarla. Fumaba observando la luna, que parecía ser la pena dentro de sí, ese recuerdo que deseaba disolver.

Algún día aprendería que no hay ningún rincón ni atracadero que pudiera borrar lo que fueron, ni eliminar las ganas de encontrarsela en otra vida, con otras condiciones, con la libertad de escoger su felicidad, y por ende, a ella.


Éste es el capítulo de ayer, pero no tuve ningún tiempo de escribirlo, así que tuve que retrasarlo a hoy. No podré subir el de hoy ahora, así que mañana o el fin de semana me pondré al día.

Les recomiendo escuchar la canción en la que me basé, es realmente bonita.

Espero que les haya gustado, muchas gracias a la gente que me comenta, me alegra mucho el día

.¡Namarië!